miércoles, 9 de agosto de 2017

LITERATURA, SOLO LITERATURA: PREGUNTAS EXCESIVAS...PARDON

¿Qué hacer cuando nos ponemos –de buena fe y con integridad intelectual- ante estas dos cuestiones/principios: “no soy/somos de este <mundo>” y “cuidado/sorge, estáis entre lobos”?
¿Les dejamos el mundo a <ellos>…o quizá -después de la experiencia histórica, difícil pero…, más allá en Italia, p. e. o en el conglomerado del P.P. aquí- a un sufragáneo núcleo organizado con las “artes” de este mundo llámese D.C. u otro apelativo más discreto?
¿Por qué cuidarse de los que ahora ya no pueden ser rotulados como enemigos (¡nada de radicalismos, por Dios!...) …pues quizá ya somos todos (casi todos…) borregos, o nos hemos hecho unos lobitos asertivos.com?
El <mundo>, a Dios gracias, no es ni de <ellos> ni para ellos. Tampoco para ninguna secta o <enterados>…¡ya les gustaría que claudicáramos! Si nuestra fe nos dice que nada termina para los hombres, y estamos en este mundo, eso significa que la eternidad desde que hemos sido creados ya ha comenzado. Este mundo no lo es todo, como nada temporal, circunstancial lo es todo, así que, “ no soy de / para este mundo”, pero estando-pasando por él, este mundo <circunstancialmente> es mi mundo. Así que ni sectas, ni D.C., ni dejación de responsabilidades tienen nada que ofrecerme a mi como responsable de una vida que ahora pasa por aquí pero que está SIENDO. Y como no soy / no me agoto en este mundo nadie puede sustituirme, disculparme… de lo que voy viviendo en él. Nadie significa que ni muchos ni pocos me representan… y ni siquiera me pueden hacer el favor de “beneficiarme” con una distracción comodísima de lo que pasa… y <ellos> hacen con el mundo… incluida la Iglesia.
¡Nada, pelillos a la mar, principios, valores, vidas… todos amigos…<amigos para siempre>! Pues no, los lobos con mandil o con soware baten el territorio y van como lo han hecho siempre a sembrar la confusión temblequeante o la muerte social. El síndrome conocido como “de Estocolmo” es ya una epidemia que se ha extendido horizontal y profundamente, y que va alcanzando grandes hitos. ¡Al lobo como lobo y no desde la ignominia de la “posición” del avestruz! No basta con escribir aquí y allá, o quizá decir muy morigeradamente “que no compartimos completamente su punto de vista o consideración sobre tal y cual <tema>”, es necesario aceptar que “vinieron y vienen a por nosotros” (¡por los clavos de Cristo que lenguaje!). Sonriendo bobaliconamente o mutando casi, casi todo no van a “pasar de nosotros”, es posible que nos encontremos con un resultado no “deseado”, que los <nuestros> empiecen a pasar de <nosotros>. Perdón, ¡nosotros!...que exceso, que rotundidad, ¡por Dios! Yo no soy <nosotros> por definición, no.
En definitiva yo/nosotros (aquellos que se reconozcan…) de “otro mundo”, pero en este, aunque transitorio, estamos rodeados… pero no “acabados” por lobos de diversa apariencia y adscripción. Prima: reconocer a los que no han vendido su alma/imagen…por la tranquilidad y la afiliación protectora de los mercaderes de los diversos templos (político, cultural, sectario,…”de los <nuestros>”) y, Seconda: vivamos…si no lo hemos hecho hasta ahora, a la manera del <otro> mundo donde a los lobos con cuernos y ojos encendidos…se les dio y da batalla… organizados a la <maniera celestial>. Los curas trabucaires fueron una figura histórica –muy de este <mundo>- que no es/será eterna… ¡uff!
Tranquilidad, siesta y feliz verano…hermanos.

Texto: redacción Cultura y Fe hoy
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

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