domingo, 27 de agosto de 2017

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Esto de la corrupción es tan viejo como el ir a pie. Hoy tenemos dos muestras claras. La primera en Sobná: es un extranjero que se ha escalado todo el escalafón del poder. Y ha sabido aprovecharse. Vive con un lujo desmesurado como para hacerse decir sí señor. Pretende hacerse un nombre eterno excavándose un sepulcro en la roca que mantenga viva su memoria. Pero mientras todo el mundo calla o murmura, Isaías se le encara. Sobná y toda la familia irán a la ruina total. Otro más digno ocupará su lugar.
2. Este otro es Eliaquim. Un funcionario ideal: siervo del Señor y servidor del pueblo. Llevará -se espera que con dignidad- las insignias de Sobná. Y las llaves del palacio real. Podrá entrar y salir sin depender de nadie. Cuando cierre, las puertas quedarán cerradas. Cuando las abra, quedarán abiertas. Más poder, imposible.
3. Y se comportará como un padre para el pueblo. Procurará el bien de la gente. Y... ¿qué más? Dicen que todo poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. ¿Se salvará Eliaquim? Será un padre, sí, pero padrazo. Con demasiado poder. Será como un clavo del que colgará toda la familia. Pecará de nepotismo, de favoritismo, de buenismo. Toda la familia se beneficiará. Hasta que el clavo falle y clavo y todo lo que de él penden se vaya al garete. Lástima, tanta ilusión que el profeta Isaías había depositado en él en nombre de Dios.
4. No es nada nuevo ¿verdad? Aprovecharse del cargo no para servir a la gente sino para aprovecharse de ella. No aprenderemos nunca. Todo el mundo lo ve y lo deplora... pero puesto en la ocasión haría esto mismo. Todo vale para conseguir el poder y mantenerlo. 
5. Nueva muestra de poder. Jesús –el Hijo del hombre- pregunta a los Doce qué dicen de él. Hay por todos los gustos. Como las habría si lo preguntásemos hoy. Las respuestas reflejan las expectativas de la gente de su tiempo: lo consideran un enviado muy especial de Dios. Un enviado para preparar la nueva etapa de la historia en que se verá con intervención fulminante de Dios tan esperada. Pero los desconcierta su manera de actuar. No lo acaban de entender. 
6. ¿Y vosotros? ¿Quién decís que soy? ¿Qué esperáis de mí? Pedro responde en nombre de todos: Tú eres el Cristo, el Mesías, el Ungido de Dios vivo para establecer su reinado. Pedro acierta pero no por una deducción lógica, sino una revelación, una iluminación del Padre. Por eso Jesús lo proclama dichoso, feliz. 
7. La confesión o afirmación tiene unas consecuencias: 1) el cambio de nombre. De Simón hijo de Jonás pasará a llamarse Pedro, Piedra, la roca firme sobre la cual Cristo asentará la nueva comunidad, la Iglesia. Y los poderes tenebrosos de este mundo que todo engullen no podrán con la Iglesia. Está muy asentada sobre Cristo y la fe de Pedro y de los creyentes de todos los tiempos. También nosotros. Recordemos que la Iglesia somos nosotros, llamados de todo el mundo entorno a Cristo Resucitado.
8. Tendríamos que tenerlo en cuenta hoy que parece que la Iglesia –nosotros- vamos de baja en poder, en influencia, en número, combatidos un poco en todas partes desde fuera y a menudo socavada desde dentro por la impaciencia o por falsas expectativas mesiánicas y triunfalistas. No tengamos miedo. Si en XX siglos no la hemos hundido, es porque Cristo nos aguanta a nosotros, no nosotros a Cristo. Él da solidez al Pedro de turno. 2) Jesús confiere a Pedro unos poderes grandiosos: le confía las llaves del reino de Dios. Abrir y cerrar. Fenomenal si se lo toma no como un poder sino como un servicio. Teniendo ante los ojos el modelo de Jesús y aprendiendo de Xebnà y Eliaquim de los tiempos de Ezequías y de ayer y de hoy.
9. Pedro tendrá que aprender a hacer ir las llaves. Abrir las puertas a todo el mundo. “Abrid las puertas a Cristo”, clamaba el Papa Juan Pablo. Históricamente el poder de las llaves se ha usado más para cerrar que para abrir. Cuando soplaban nuevos vientos, cerrábamos las puertas para no enfriarnos. Pero nos quedábamos sin la media verdad que los vientos nuevos traían. Así perdimos la modernidad con el derecho de proclamar sin miedo los grandes valores cristianos de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Perdimos el mundo obrero, estamos perdiendo el mundo femenino y sin la juventud. 
10 El hombre sabio y la dueña de la casa guardan de todo en el armario: nuevo y viejo. Sin malograr el vino añejo, hemos de arriesgarnos a poner el vino nuevo en odres nuevos. 
11. Pidamos para el Papa y para todos los que tienen alguna misión dentro de la comunidad eclesial el equilibrio necesario a la hora de usar las llaves. Venid a mí los agobiados y cansados, nos dice Jesús con el corazón muy abierto. Pedro, el de las llaves, será feliz si tiene el corazón a la medida del Corazón de Cristo.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: Fano

jueves, 24 de agosto de 2017

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO

1. A veces pensamos que Jesús lo tuvo muy fácil. Lo tenía todo claro y preciso. Pues no. No era así. A menudo necesitaba conversar a solas con el Padre para averiguar por dónde tenía que moverse. Más de una vez se retiró físicamente para no exponerse a ser víctima del odio de Herodes y compañía.
2. Tenía una misión precisa y concreta, limitada si queréis. Ni él ni los apóstoles lo tenían que hacer todo. Quién mucho abarca poco aprieta. Cuando envió a los Doce apóstoles, les recomendó: No os dirijáis a países de paganos, no entréis en ciudades de samaritanos; id más bien a las ovejas descarriadas de la Casa de Israel. Jesús se admiró de la fe del centurión, un no judío. Otro día se maravilló del buen corazón del leproso samaritano, el único que le agradeció la curación. Pero no eran sus objetivos preferentes.
3. Hoy encontramos a Jesús fuera de Palestina, en la zona de Tiro y Sidón, tierra extranjera. Le sale al paso una mujer no judía, pagana, y por lo mismo excluida e impura, a los ojos de todo judío que se precie. Ella grita con toda su alma la plegaria que le sale del corazón: Misericordia Señor, Hijo de David. La pobre tenía una hija totalmente desestructurada, endemoniada decía ella.
4. Sus gritos impertinentes molestan a los discípulos. Que la despache de una vez y nos deje en paz. Jesús reacciona escudándose en la ley: ¡He sido enviado solamente a las ovejas perdidas de la Casa de Israel! Ella no es israelita. Pero no se amilana ni ceja en su empeño ante el muro de la ley o del deber. Que la cambie si es preciso, pero que me atienda. Se le pone delante, y se postra hasta el suelo: Señor, ayúdame. 
5. Francamente no me gusta la respuesta de Jesús. Me da la impresión de que, cuando María de Nazaret, la Madre de Jesús, se enteró, le diría: Aunque tuvieras razón, esto no se dice a nadie. Pero la fenicia no se da por vencida: «Sí, Señor, también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños. ¡Con qué dignidad sabe responder y convertir en su favor una respuesta tan poco agradable!
6. La fe de la cananea abre los ojos a Jesús. La “ley” que lo limita a un pueblo determinado no tiene razón de ser. La ley vale si está al servicio de la persona y más si es mujer, si es pobre, extranjera y necesitada. Y no lo pide por ella, sino por “mi” hija que sufre tanto, la pobrecita. 
7. La cananea recuerda a Jesús que ha llegado la hora que anunciaba Isaías: los paganos que se ponen generosa y amorosamente al servicio del Señor tendrán los mismos derechos que los israelitas. Incluso podrán servirlo en el templo de Jerusalén.
8. Observamos una cosa. Jesús tiene las cosas muy claras. “No ha llegado mi hora”, dice a su Madre en la boda de Caná. Por lo tanto no tiene porqué solucionar el problema de los novios. Pero la fe de María le recuerda que toda ley tiene excepción y que todo límite tiene un agujero. Si no ha llegado la hora de la plenitud, - el momento de la Pasión, muerte y resurrección- ha llegado el momento de dar un anticipo. “Mi campo de acción es el pueblo de Israel”. La cananea con su fe, mueve a Jesús a dar una garantía de que también los pueblos paganos entran en el plan de salvación del Padre. 
9. De hecho, la fe de personas que han topado con derecho canónico o las leyes de la Iglesia, han acabado imponiendo el último canon del código: el nº 1752: La salvación de la persona es siempre la ley suprema de la Iglesia. En realidad recoge la palabra de Jesús: El sábado está hecho para el bien del hombre, no el hombre para el sábado.
10. Siendo de Cristo Jesús, no importa estar o no circuncidados; lo que cuenta es la fe que obra por medio del amor. Lo dice san Pablo. María de Nazaret, la madre de Jesús, y la buena cananea anónima, han obrado maravillas por su fe activada por el amor. Es la palanca que Jesús ha puesto al alcance de cualquier cristiano.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

martes, 15 de agosto de 2017

SORPRESAS Y MILAGRO

Media tarde. Paseaba yo por uno de esos parques de ciudades grandes que ocupan mucho, mucho sitio, en medio de las casas de la ciudad. Ya hoy las casas son pisos y a veces parecen pisos desiertos, pero no: demasiados sentimientos dentro de cada piso como para que sean lugares vacíos. Y en mi paseo por el parque veo a un anciano que está allí, leyendo un periódico, sentado en una sombra. Cerca de él hay un quiosco donde abundan los libros viejos, sellos de los de antes y postales, también de las de antes. El antes y el hoy se juntan y no sé si el periódico que está leyendo el anciano sentado en una sombra es de ayer o adelanta ya noticias de mañana.

Mientras paseo y piso las hojas amarillas caídas de los árboles, que viven de pie y no se doblan ni con los vientos recios, voy pensando en las sorpresas de la vida y en que algunas hasta me parecen un milagro. ¿No es milagro estar vivo y ver con mis ojos en este parque docenas de personas tan variadas, cada cual con su mochila al hombro, y cada una con sus pesares, sus esperanzas y sus prisas? Ver, oír, sentir. ¿No es milagro que a uno le entren ganas de querer a la gente, sean niños, viejos, mendigos o solitarios con cara de sufrimiento? 
Me suena el móvil. Se han debido equivocar porque se corta la llamada y, como sin querer, se me va el dedo a “calendario”. ¿Qué día es hoy? 15 de agosto. “¡Milagro, milagro!”, me sale casi a gritos la expresión. Pienso que hasta me habrán oído los que estaban cerca. No me importa. Y ya para mis adentros me voy diciendo, con mucha alegría y sentimiento de paz: ¿y no es más milagro aún lo que nos recuerda la fiesta de la Asunción? ¿Queréis más milagro que saber que se puede vivir, feliz y para siempre, porque eso de morir no es un estado permanente sino sólo el paso que se precisa para llegar a la vida que ya nunca se acaba? 15 de agosto. ¡Milagro!
Texto: J.M. Ferrer
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

LA ASUNCION DE LA VIRGEN MARIA (15 AGOSTO)

1. En Cataluña era muy popular una canción que en versos muy ingenuos explicaba la vida de la Virgen Niña. Afortunadamente se puede todavía escuchar en la voz de alguna artista. Aquellos cristianos de tiempo atrás sabían plasmar en letras aparentemente sencillas su profundo sentido de Dios y de Santa María. Algo que los sabios tan sabios de hoy no serían capaces de hacer. 
2. Era una manera pedagógica de acercar la figura de Santa María a las más pequeñas: la escuela donde se aprendía a coser, a leer y escribir, a hilar, a tejer y a rezar. Hoy lo diríamos de otra forma, seguro. Los tiempos han cambiado. Entonces y ahora los ángeles acompañan a los pequeños como acompañaban a la niña María. 
3. Pero no disimulaban la vida sencilla y austera de la futura Madre de Jesús, la Virgen María. Ella dejó siempre una ventana abierta a la acción del Espíritu Santo. Su camino fue bastante más duro que el nuestro, un camino de fe que tuvo que recorrer casi a solas contra muchas evidencias. Isabel la felicitó por haber creído, por haberse fiado de Dios. 
4. María es la Madre del Señor profunda y amorosamente unida a su Hijo: como madre, como educadora, como discípula, como seguidora de Jesús durante su vida. Y fiel como mujer y como madre al pie de la cruz. 
5. Como hijos de Adán que somos todos hemos de morir. Jesús murió. Y murió también Santa María. Pero Jesús y María nos dicen que la muerte no tiene la última palabra. Jesús ha vencido a la muerte resucitando el primero. Y para confirmar que también nosotros resucitaremos con Él, hace partícipe de su resurrección a su Madre. 
6. Es lo que celebramos hoy. A María conformada del todo a su Hijo resucitado, la invocamos como esperanza nuestra. En Ella vemos realizado lo que nosotros esperamos. Es la garantía de que la persona entera es salvada, de que la humanidad entera disfrutará del gozo de Dios. 
7. María, unida a Jesús en la vida y en la muerte, es la primera en compartir su resurrección. Es lo que celebramos hoy en la fiesta de la Asunción. María es conformada en cuerpo y alma a su Hijo resucitado. Y al mismo tiempo viene a ser esperanza nuestra, porque vemos realizada en ella lo que nosotros esperamos. Ella nos garantiza que nuestra humanidad entera disfrutará del gozo de Dios. La salvación afecta a toda la persona humana. María es también Madre de misericordia, capaz de mirarnos con ojos maternales y animarnos a recorrer nuestro camino como lo recorrió ella: con fe y con amor. 
8. María, en su sencillez, es toda una mujer. Es la MUJER. Ella respondiendo al saludo de otra gran mujer, Isabel, expresó en el Magníficat, que tan a menudo cantamos, cómo Dios actúa en el mundo sirviéndose de gente muy sencilla y muy humilde. 
9. En el campo religioso Dios desinfla las pretensiones de los que quieren ocupar el lugar de Dios mientras oprimen a los demás. En el campo político, Dios derriba a los poderosos del trono, a menudo corrompidos y corruptores, y enaltece a los humildes, a los pequeños, a los que cuentan poco o nada a los ojos de los grandes. Dios no ama a los que se creen amos del pueblo y se sirven de él para sus intereses en vez de servirlo.
10. Dios bendice a los que promueven el bien de las personas y de la sociedad sin discriminaciones raciales, políticas ni religiosas. En el campo social Dios condena el clasismo basado en el dinero y en los medios que el dinero procura. A los pobres los colma de bienes para instaurar una verdadera fraternidad dentro de la sociedad y entre los pueblos porque todos son hijos de Dios. 
11.El cántico de María es profundamente revulsivo y muy gozoso y esperanzador porque asegura que Dios cuenta con nosotros para crear un mundo nuevo en todos los ámbitos, el religioso, el político y el social. Es la gente aparentemente anónima la que aguanta, promueve y empuja adelante, impulsada por el Espíritu de Jesús, a la Iglesia y al mundo. Como María.
12. No estamos sólos, María Asunta, vive y nos anima a recorrer el mismo camino que ella recorrió con la segura esperanza que un día compartiremos con Ella, con Jesús y los Santos, su misma gloria.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: paracoloreartodo.blogspot.com.es

sábado, 12 de agosto de 2017

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO

1. El evangelio de hoy tiene un contexto: Jesús con el concurso de los apóstoles ha alimentado a una multitud en el desierto. Luego confía la misión a los apóstoles de precederle a la otra orilla del lago de Genesaret. Que le allanen el camino a dondequiera que vayan. Él se queda solo en la montaña, orando.
2. Es lo que hacemos ahora. Alimentados con el Pan que es Jesús, se nos despide diciendo: Podéis ir en paz. No se nos dice que hemos cumplido con nuestra tarea. No. Jesús, con las palabras del sacerdote, nos envía a la otra orilla para que le abramos el camino, para que nos llevemos a casa la buena nueva y la hagamos correr. Nosotros, como Iglesia, somos la prolongación visible de la presencia de Jesús en nuestro ambiente. Somos su sacramento. Jesús confía en nosotros.
3. En la pequeña iglesia que es la comunidad cristiana o la familia y la gran Iglesia universal somos la barca de Pedro sacudida por adversarios de todo tipo: con el viento contrario y las olas encrespadas del mar. Hoy a menudo los cristianos somos duramente combatidos por todas partes o sabiamente ignorados por el hecho de ser lo que somos. Cualquiera puede presumir de este carné o del otro. Las puertas se le abren. Pero que no presuma de ser cristiano o de creer en Dios. Muchas puertas se le cerrarán. O le declararán persona no grata. Como a Jesús.


4. No temamos. Seamos honrados y coherentes manteniendo nuestras convicciones cristianas sobre la vida, la palabra, el amor, el matrimonio, la libertad frente a tantas tendencias deshumanizadoras. No será nada fácil mantenerse firme y flexible ante una sociedad que se traga sin pestañear el sapo de la postverdad: La mentira repetida se convierte en verdad aceptada acríticamente. 

5. Entre tanto ¿dónde está el Señor? ¿Todavía en el monte orando? ¿No será un fantasma lo que vemos? Tal vez sí que hemos convertido a Jesús en un ente raro, envuelto entre nubes de algodón, sin ninguna capacidad de atraer o entusiasmar.

6. Arriesguémonos, tirémonos al agua como Pedro atraídos por la presencia y la palabra de Jesús. Pero es tan fuerte el vendaval... ¡Que nos hundimos, Señor! ¡Sálvanos, Señor!
7. ¿A dónde vais con tan poca fe? Agarrémonos fuerte de su mano que lleva la marca de unos clavos. Está clavado en nuestra misma cruz. Es fuerte y nos comunica su fuerza. 
No tengamos miedo. Con nuestro miedo hacemos más audaces a nuestros adversarios. No tenemos nada que perder. Queriendo salvar la piel, lo echaríamos todo a perder.
8. Liberémonos de fantasmas, de falsas ideas de Dios, de Jesús, de la iglesia y de nosotros mismos y abracémonos con amor a la verdad que nos hará libres... porque nos hace hijos y hermanos.
9. Tenemos el ejemplo de un predecesor y maestro de la fe. San Pablo. Es un patriota. Decirse patriota en ciertos ambientes hace tan carca cómo definirse cristiano. Pues, no. Pablo ama apasionadamente a su pueblo. Valora sobre todo que de Israel proviene, en su humanidad, el Mesías, que es, por encima de todo, Dios bendito por siempre jamás. ¡Amén! Por eso le duele tan profundamente que buena parte de su pueblo no haya aceptado ni reconocido Jesús. ¡Cómo querría ser entregado a la destrucción y ser separado del Cristo, si esto ayudase a mis hermanos, los de mi nación judía!
10. La actitud de Pablo no es chovinismo ni “nacionalismo” de vuelo gallináceo. Si los cristianos hubiéramos leído y aprendido lo que Pablo dice de Israel escribiendo a los Romanos, nos habríamos ahorrado todas las atrocidades perpetradas a lo largo de los siglos contra el pueblo judío, tantas veces recluido en “juderías o guetos” en tantos pueblos nuestros. Y la infame shoah –el holocausto- ejecutada en los campos de exterminio. 
11. Como san Pablo tal vez nos lamentemos que en un pueblo de tan profundas raíces cristianas, las hayamos en buena parte abandonado. Pero no temamos. Recojamos el espíritu de los beatos Pere Tarrés y Francesc Castelló que en un país tremendamente agitado, supieron organizar a muchísimos jóvenes que sentían el orgullo de ser cristianos. En un mundo ingrato y triste somos caballeros, fieles a Cristo.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

viernes, 11 de agosto de 2017

IR DE VACACIONES

“¿Y eso qué es?”, me preguntó un día alguien que no lo sabía… “Mira, le dije, como preguntes a la gente, te darán mil respuestas…” Ir de vacaciones es una cosa. Descansar es otra. Contemplar y cuidar la naturaleza es otra. Y estar con las personas y comunicarse bien es otra. Animo a que, en vacaciones, nos demos cuenta de que se necesitan pocas cosas para vivir ya que, sin enterarnos mucho, quien más quien menos, hemos entrado en la vorágine de las compras y de los gastos, siguiendo la rueda de la sociedad de consumo, criticada y practicada al mismo tiempo.
Ya sería bueno no sólo saber esto, que todo el mundo dice que lo sabe, sino ir tomando conciencia de lo dicho y empezar por apostar por otro estilo de vida en el que cuenten más las personas que las cosas. Un nuevo estilo de estar en el mundo que respete la vida, que desarrolle la capacidad de salir hacia el otro, que lo respete aunque piense distinto, que no renuncie a los valores del espíritu que dan sentido a lo demás, que cuide en serio la naturaleza y piense que no es suya sino que es de todos y para todos. Si uno no vuelve mejorado en lo que debe ser lo mejor de uno mismo después de ir de vacaciones, no sé si le dará para aprobar el examen de humanidad. ¿Ya sabemos cada uno qué es lo mejor de nosotros mismos? 
¿Pensar en vacaciones? Ofrezco un tema. Se puede pensar en la crisis cultural y ecológica que padecemos. Y, descansando, pensar en un sistema educativo nuevo, que seguramente ha de empezar en las familias, que cree nuevas ideas y nuevos comportamientos, empezando por el esfuerzo y la constancia a la hora de hacer la cosas, hasta llegar a la caridad con los demás y al encuentro con lo espiritual porque, si no hay ni caridad ni espiritualidad, la tierra del alma se seca y a ver qué produce un terreno seco además de espinas y abrojos. 
Texto: J. Ferrer 
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

jueves, 10 de agosto de 2017

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Por diversas circunstancias no publicamos el domingo pasado el siguiente documento.

¿Han oído hablar de la lectio divina, así, en latín, que es como mejor se entiende? Es muy sencillo. Es una lectura divina, una manera de orar con la Biblia o con el evangelio. Por ejemplo, ahora acabamos de escuchar unas lecturas. La lectio vuelve a leer el texto para ver qué dice: quién habla, de qué tratan, qué hacen... Después me pregunto: En esto que he leído, qué me dice a mí el Espíritu Santo. Finalmente qué respondo yo a la invitación del Espíritu ahora y aquí. Y procuro llevar a la vida lo que he aprendido.
2. En medio de este agosto abrasador, Jesús nos invita a subir con él al Tabor a leer a la luz de la Palabra de Dios el momento que vive con los apóstoles. Un rato de lectio divina. Lo necesita. 
3. Pedro es el pescador de Galilea convertido en discípulo de Jesús. Con sus ojos de hombre de pueblo ha intuido y proclamado que Jesús es el Mesías, el hijo de Dios vivo. Muy bien, Pedro, le dice Jesús. Dios te ha inspirado. Pedro se frota las manos pensando en un Mesías tal como lo esperaba la gente: un superhombre, un extraterrestre, un galáctico, por encima del bien y del mal y con todos los atajos a su alcance para llegar donde quiera. Es el Hijo de hombre de quien habla Daniel: recibe de Dios la soberanía, la gloria y la realeza. Todos los pueblos le rendirán homenaje. Junto a este Mesías tiene el escaño y la vida asegurados.
4. Pero Jesús le despierta de su sueño. Sí que es el mesías, sí que es el Hijo de Dios pero no como la gente imagina. Es un hombre de medida humana. Y como todo hombre si quiere subir al Tabor en pleno agosto tendrá que sudar la gota gorda y resoplar, como nosotros. Mira con sus ojos, piensa con su cabeza, ama con su corazón. 
5. En el siglo XIX un célebre rector de una universidad dijo al rey: Lejos de nosotros la funesta manía de pensar. Y he aquí que Jesús contrajo y practicó esta funesta manía. Y así entra en el juego y el choque normal de las libertades. Y en este juego unos días le aplaudirán y otros lo silbarán. En el choque finalmente le tocará la suerte de los profetas que lo han precedido. No se guía por encuestas sobre qué quiere el pueblo o lo que le gusta. Sino lo que le conviene. 
No halagará a la gente: no les dirá lo que quieren oír sino lo que les conviene. Ni halagará a los poderes civiles, militares, religiosos o económicos. Y se enfrenará con todos.
6. En el Tabor Jesús examina su situación conversando con Moisés y Elías. Y querría que Pedro, Santiago y Juan aprendieran a mirar la realidad con ojos nuevos, con lentes más precisas.
7. ¿Saben de qué hablaban? Hablaban del éxodo, el largo camino de Moisés conduciendo al pueblo de la esclavitud a la libertad. Del camino que recorrió Elías hasta descubrir que Dios no es partidario de la violencia del huracán y del terremoto sino de la suavidad persuasiva de la brisa. Dios es compasivo y benigno. 
8. Moisés y Elías se afanaron para que el pueblo cumpliera este éxodo, el paso hacia la libertad. De Egipto hacia la tierra prometida. De un concepto poco apropiado de Dios a una concepción nueva de Dios. No tuvieron mucho éxito. De hecho, ellos y los otros profetas y líderes fueron más bien desterrados y a menudo asesinados. Jesús seguirá el mismo camino, que para él pasa por vivir fielmente la condición humana hasta las últimas consecuencias. Por fidelidad al hombre llegará a la gloria de la resurrección pasando por el trance de la incomprensión, de la cruz y de la muerte. 
9. Y esta imagen del Mesías, hombre entre los hombres y maltratado como un esclavo, recibe la aprobación del Padre: «¡Este es mi Hijo, el amado, estoy orgulloso de él! Escuchadlo”. Los tres discípulos se espantaron. El Padre aprueba el camino de Jesús que es el mismo camino nuestro: pasar por el mundo haciendo el bien y amándonos como el Padre nos ama.
10. Y ahora, levantaos, no tengáis miedo. Moisés y Elías se han retirado. Los tres discípulos –y nosotros- se encuentran con Jesús a solas. Con él ya lo tienen todo. Hay que bajar de la montaña encantada para continuar el camino de todos, pero con ojos nuevos, con sentidos nuevos, con un corazón nuevo.
11. Para esto nos irá bien subir de cuando en cuando al Tabor con la Biblia en la mano a orar y a mirar el mundo, a las personas y los acontecimientos a la luz de Jesús, que como el nombre indica, es Salvador.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: Jano

miércoles, 9 de agosto de 2017

LITERATURA, SOLO LITERATURA: PREGUNTAS EXCESIVAS...PARDON

¿Qué hacer cuando nos ponemos –de buena fe y con integridad intelectual- ante estas dos cuestiones/principios: “no soy/somos de este <mundo>” y “cuidado/sorge, estáis entre lobos”?
¿Les dejamos el mundo a <ellos>…o quizá -después de la experiencia histórica, difícil pero…, más allá en Italia, p. e. o en el conglomerado del P.P. aquí- a un sufragáneo núcleo organizado con las “artes” de este mundo llámese D.C. u otro apelativo más discreto?
¿Por qué cuidarse de los que ahora ya no pueden ser rotulados como enemigos (¡nada de radicalismos, por Dios!...) …pues quizá ya somos todos (casi todos…) borregos, o nos hemos hecho unos lobitos asertivos.com?
El <mundo>, a Dios gracias, no es ni de <ellos> ni para ellos. Tampoco para ninguna secta o <enterados>…¡ya les gustaría que claudicáramos! Si nuestra fe nos dice que nada termina para los hombres, y estamos en este mundo, eso significa que la eternidad desde que hemos sido creados ya ha comenzado. Este mundo no lo es todo, como nada temporal, circunstancial lo es todo, así que, “ no soy de / para este mundo”, pero estando-pasando por él, este mundo <circunstancialmente> es mi mundo. Así que ni sectas, ni D.C., ni dejación de responsabilidades tienen nada que ofrecerme a mi como responsable de una vida que ahora pasa por aquí pero que está SIENDO. Y como no soy / no me agoto en este mundo nadie puede sustituirme, disculparme… de lo que voy viviendo en él. Nadie significa que ni muchos ni pocos me representan… y ni siquiera me pueden hacer el favor de “beneficiarme” con una distracción comodísima de lo que pasa… y <ellos> hacen con el mundo… incluida la Iglesia.
¡Nada, pelillos a la mar, principios, valores, vidas… todos amigos…<amigos para siempre>! Pues no, los lobos con mandil o con soware baten el territorio y van como lo han hecho siempre a sembrar la confusión temblequeante o la muerte social. El síndrome conocido como “de Estocolmo” es ya una epidemia que se ha extendido horizontal y profundamente, y que va alcanzando grandes hitos. ¡Al lobo como lobo y no desde la ignominia de la “posición” del avestruz! No basta con escribir aquí y allá, o quizá decir muy morigeradamente “que no compartimos completamente su punto de vista o consideración sobre tal y cual <tema>”, es necesario aceptar que “vinieron y vienen a por nosotros” (¡por los clavos de Cristo que lenguaje!). Sonriendo bobaliconamente o mutando casi, casi todo no van a “pasar de nosotros”, es posible que nos encontremos con un resultado no “deseado”, que los <nuestros> empiecen a pasar de <nosotros>. Perdón, ¡nosotros!...que exceso, que rotundidad, ¡por Dios! Yo no soy <nosotros> por definición, no.
En definitiva yo/nosotros (aquellos que se reconozcan…) de “otro mundo”, pero en este, aunque transitorio, estamos rodeados… pero no “acabados” por lobos de diversa apariencia y adscripción. Prima: reconocer a los que no han vendido su alma/imagen…por la tranquilidad y la afiliación protectora de los mercaderes de los diversos templos (político, cultural, sectario,…”de los <nuestros>”) y, Seconda: vivamos…si no lo hemos hecho hasta ahora, a la manera del <otro> mundo donde a los lobos con cuernos y ojos encendidos…se les dio y da batalla… organizados a la <maniera celestial>. Los curas trabucaires fueron una figura histórica –muy de este <mundo>- que no es/será eterna… ¡uff!
Tranquilidad, siesta y feliz verano…hermanos.

Texto: redacción Cultura y Fe hoy
Foto: archivo Cultura y Fe hoy