sábado, 13 de mayo de 2017

DOMINGO V DE PASCUA

1. La comunidad de Jerusalén era comunidad dinámica, muy abierta: había judíos de toda la vida y judíos de religión pero de lengua diferente. Pero no todos se sentían tratados igualmente. Celos, roces, incomprensión... Se quejaron a los apóstoles. Sólo les faltaba ésta. Se lo piensan, consultan, lo hablan con la comunidad. Ellos no pueden con todo. Quizás se acordaron de Moisés en el desierto.
2. Necesitan ayuda. ¡Y nació Cáritas...(¿?)! Escoged entre vosotros unos colaboradores de confianza, que sintonicen con el de Jesús, empapados de su Espíritu y sensatos. Espíritu Santo y cordura! Que ellos se pongan al frente de la distribución de alimentos y vestidos. Los apóstoles prestarán a la comunidad dos servicios muy importantes: orar y predicar. 
3. Como que se trata de un servicio eclesial y no de una ONG, les imponen las manos para conferirles una misión y un ministerio. Así nace la Iglesia local: lengua, cultura, líderes autóctonos. El conflicto bien solucionado subraya la unidad en la diversidad.
4. Nuestra comunidad, nos dice san Pedro como un edificio, un poco especial justo es decirlo. Su fundamento es Jesús Resucitado. Los arquitectos religiosos de Israel, lo rechazaron. Jesús les suponía un estorbo. No les servía para aquello que querían. Y se quedaron sin la piedra angular, la clave de bóveda. De esta piedra dinámica, firme y flexible a la vez, todos nosotros formamos parte como piedras vivas que Dios convierte en un nuevo templo animado por el Espíritu Santo. 
5. De este templo vivo y nómada, nosotros somos los sacerdotes. Sí, todo el pueblo de Dios es sacerdotal. Unidos a Jesús, toda nuestra vida es un culto agradable a Dios. Toda nuestra vida es una misa continuada. La Misa continúa en la vida de cada día. En la vida de cada día, con nuestra obediencia y amor, vivimos la obediencia filial de Jesús al Padre, su amor generoso sin fronteras, su querencia a favor de los pobres, marginados, excluidos de todo tipo, su obsesión por la igualdad y la justicia en favor de todos, sin hermanos humillados y desahuciados.
6. Como pueblo sacerdotal proclamamos y agradecemos las maravillas de Dios a favor nuestro. Cualquier cristiano, cualquiera de nosotros, tiene el derecho y el deber de anunciar con sus palabras y con su vida la Palabra de Dios, el mensaje de Jesús el salvador. 
7. Esto lo hacemos cuando oramos y enseñamos a orar en casa, cuando hacemos catequesis, cuando sufrimos las contrariedades de la vida con fe y confianza, cuando en la vida ordinaria ponemos un plus de humanidad y de ternura. Jesús está presente entre nosotros y continúa haciendo el bien.
8. Si esto es así, ¿qué pintan los obispos y sacerdotes? Como personas bautizadas son sacerdotes como todos los cristianos. Pero Jesús los ha escogido para el servicio de la comunidad cristiana, para ayudar a los hermanos cristianos a mantenerse fieles a su compromiso de testigos de Jesús. Vida y de testigo. Representan Jesús en su función de guía y pastor del pueblo. Y la han ejercer no como un poder superior sino como un mejor servicio: como Jesús que no ha venido a ser servido sino a servir. Esta es la grandeza los obispos y sacerdotes y la grandeza del pueblo: ungidos todos sacerdotes, profetas y reyes con el bautismo.
9. Es complicado todo esto, ¿no? ¡Qué novedad! Pues no, es tan antiguo como la Biblia. El Concilio Vaticano II nos lo recordado para que tengamos conciencia de ello y nos llenemos de alegría.
10. El apóstol Felipe le dijo a Jesús: Sí, ya creo, que eres el camino, la verdad y la vida. Y que nos abres el camino hacia el Padre. Pero ¿por qué no nos muestras al Padre de una vez por todas? Es impaciente Felipe. ¿Tanto de tiempo conviviendo y todavía no me conoces? Mira que hago y lo que digo y verá el rostro del Padre y oirás su voz.
11. Si vivimos unidos a Jesús, haremos las obras de Jesús y mayores aún. Abrid los ojos y ved. ¡Cuánta gente cree en Jesús, cuántos lo conocen y aman! ¡Cuantísima gente es asistida y acompañada! Y comparadlo con lo que Jesús hizo por los caminos de Galilea y Judea con lo que Jesús Resucitado hace en la Iglesia y contando con nosotros.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Fano

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