sábado, 6 de mayo de 2017

DOMINGO IV DE PASCUA

1. La primera intervención de san Pedro es impresionante. Ante la multitud que lo escucha proclama que Dios ha constituido Mesías y Señor a aquel mismo Jesús de Nazaret que los dirigentes religiosos y políticos y buena parte del pueblo acababan de crucificar. Ha resucitado. La gente comprende la inmensa injusticia que ha cometido y la quiere reparar. ¿Cómo? 
2. Pedro se lo dice claramente: cambiad de chip y aceptad como salvador a Jesús. Manifestad vuestro arrepentimiento haciéndoos bautizar: morir con Jesús y resucitar con él a una nueva vida. Así lograréis el perdón de Dios y veréis cumplida en vosotros la gran promesa de Jesús: Recibiréis el Espíritu Santo. Unas tres mil personas se le han rendido. 
3. Pedro presenta a Jesús como el Pastor. No lo inventa él. Es Jesús mismo quien se define como tal. Antiguamente los dirigentes del pueblo eran conocidos pastores. Ezequiel proclama al mismo Dios como el Pastor de Israel, que vela por él y lo salva. También lo cantamos en el salmo: El Señor es mi pastor... 
4. Jesús presenta dos tipos de pastor: el pastor malvado y el buen pastor. El pastor malvado se presenta sin permiso de nadie. Ni siquiera entre en el aprisco por la puerta. Lo asalta. Es un usurpador. Sólo busca su interés, no el bien de los que le son confiados. Es un aprovechado. Cuando vienen maldadas, abandona a la gente desconcertada a merced los lobos que la devoran.
5. Son ladrones y bandoleros. El ladrón roba, mata, destroza. La avaricia, la ambición personal, el egoísmo, la inconsciencia de las autoridades religiosas, políticas y sociales condujeron a Israel al desastre. El gran desastre del exilio a Babilonia y luego la destrucción del pueblo. Estos mismos vicios los vemos reproducidos a nuestro tiempo en las redes de corrupción de todo tipo. Llenarse los bolsillos, lujo escandaloso, guerras para hacerse con materias primeras estrangulando a los pueblos y destruyéndolos. No buscar la justicia sino la destrucción de las personas. Presunción de criminalidad y no inocencia. Corruptos y corruptores.
6. Jesús se presenta como el buen pastor, el pastor modelo: conoce, mantiene una relación personal y viva con cada uno de los suyos. No hay anónimos para él. Conoce a cada uno por su nombre. No proclama los valores porque cae bien o es moda. Los encarna: va delante marcando el camino recto y seguro para la plena realización de la persona. Procura el alimento sano y sabroso de la palabra y de la Eucaristía. Tiene una obsesión: que todos tengamos vida y la tengamos a rebosar. Él es el camino, la verdad y la vida. Y lo procura con su entrega personal. No nos promete ni nos da cosas: se nos entrega él mismo.
7. San Pedro nos lo dice en su carta: Ser cristiano no costaba mucho el día de Pentecostés. Pero cuando pasa el tiempo choca con la incomprensión e incluso con la persecución. Ser cristiano no viste. Hoy miles y millones de cristianos sufren pobreza, persecución y muerte por el solo hecho de serlo. No os espantéis, dice san Pedro: Jesús ha sufrido todo esto y más. Y continúa sufriendo en cada persona que sufre injustamente. 
8. Con su ejemplo nos da el código de conducta. Es inocente y sin embargo ha aceptado las consecuencias del pecado, que él no ha cometido, para librarnos a nosotros. No se revuelve cuando lo insultan o desprecian. No responde a los insultos insultando, o a los malos tratos amenazando. Amad a vuestros enemigos. No volváis mal por mal. Hemos de responder como él: amando y perdonando. La justicia la deja en manos del que sabe juzgar justamente porque conoce el corazón de las personas. 
9. Éramos como ovejas descarriadas y ahora hemos encontrado el pastor que necesitamos y que desvela por nosotros. A la bondad del Buen Pastor respondamos con la nuestra. No para presumir de nada, sino porque somos luz y sal que con nuestra vida sencilla de cada día, recordamos que otra vida es posible, que otro mundo es posible.
10. Y oremos por nuestros dirigentes: el Papa y los obispos, nuestros párrocos y maestros, los padres y madres de familia. Que no dejen de mirarse en el espejo del Buen Pastor.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

No hay comentarios:

Publicar un comentario