sábado, 25 de marzo de 2017

DOMINGO IV DE CUARESMA

1. Un lazarillo excepcional nos acompañará en nuestra ceguera hasta Jesús. Un muchacho listísimo que se encontró con Jesús y sin haberlo visto nunca, se sintió atraído por su persona y en contraste con la gente que lo rodeaba, lo fue conociendo paso a paso a medida que lo defendía y lo confesaba hasta postrarse ante él adorándolo. 
2. Jesús lo ha enviado a la piscina de Siloé para lavarse del barro con que lo había ungido. Aquel ciego, hasta ahora un mendigo sentado pidiendo limosna, emprende el camino de la fe, con los ojos muy abiertos. ¿Eres tú el mendigo de siempre? ¡Claro que sí! ¿Cómo es que ahora ves? Aquel hombre llamado Jesús... No sé dónde está. Es un buen hombre. Los vecinos lo oyen y pasan de él.
3. No pasan de él, no. Lo llevan a los santos y sabios de la comunidad. Este hombre no es bueno. Ha hecho barro en sábado. Ha trabajado. Y en sábado no se puede hacer. Ese hombre no puede venir de Dios. Es un pecador. ¿De veras? Pues yo digo que es un profeta, en la órbita de Dios.
4. Vienen los padres y lo reconocen como su hijo nacido ciego. Pero ¿cómo es que ahora ve? Preguntádselo a él. Ya es mayorcito. Y se desentienden de su hijo. Temían que los echaran fuera de la sociedad civil y religiosa.
5. El sabios ven claro. Este hombre es un pecador. Repiten la lección. Ha violado sábado haciendo barro, untando con él los ojos del ciego y... -Joven ¿qué dices? ¿Yo? Sólo sé que yo era ciego y gracias a este hombre ahora veo. Esto no lo sabe ni lo puede hacer un pecador que viva de espaldas a Dios. Para mí un hombre amigo de Dios que actúa en conexión con Él. De lo contrario Dios no lo habría atendido.
6. Mira que eres insolente. Atreverte a darnos nos lecciones ¡a nosotros! Fuera de aquí. ¡Búscate la vida fuera de la parroquia y del municipio!
7. El chico se encuentra solo como la una. Siguiendo la voz de la conciencia ha recorrido un camino de adhesión a Jesús: es un hombre, con nombre propio, Jesús, Dios salvador. Es un profeta, un gran amigo de Dios y totalmente dispuesto a cumplir lo que Él quiere. Y por declararse pro Jesús ahora se encuentra solo. Cuanto más progresa en el conocimiento y en la defensa de Jesús, más solo se queda: vecinos, padres, maestros y sabios. Todos lo abandonan.
8. Y ahora Jesús se hace presente. Ya me conoces y me estimas. Aún puedes dar un paso más. Ahora ves y oyes a aquel que intuías. No soy sólo un buen hombre. Soy el Hijo del hombre. El Hombre que de parte de Dios da la vida y la luz a los hombres, como ahora a ti. Soy la luz del mundo y soy la luz para ti. ¿Lo crees? ¿Cómo no? Te creo y te adoro y te amo. Eres mi pastor, nada me falta. Me haces descansar en prados deliciosos. Me conduces por sendas seguras porque amas y me iluminas. Me has abierto los ojos y me has dado la fuerza para confesarte. No estoy solo.
9. ¿Y los sabios? Ellos que lo tenían todo claro y poseían la verdad, se han vuelto ciegos, se han cerrado a la luz. En cambio, los que no veían y se han lavado en las aguas del bautismo como el ciego en Siloé, han iniciado un venturoso camino hacia la luz. No han visto ni conocido ni amado a Jesús.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: christusrex.org

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