martes, 28 de febrero de 2017

UN TRIUNFO RARO

Mi amigo está confuso. Para que no se deprima mucho, empatizo, y le digo que yo también participo de la misma confusión. Veo que la empatía funciona y se relaja. Y me explica y me dice que él tenía entendido que la verdad es verdad a secas, sin subterfugios, ¡hay que ver qué palabras emplea mi amigo!, pero que ahora oye decir por ahí que hay una verdad que no es a secas y que la llaman “posverdad”.
Vuelvo a verlo confuso y me tengo que emplear a fondo para explicarle las cosas y que me entienda. La palabra posverdad, le digo, la nombró así, ya en el año 2004, el sociólogo norteamericano Ralph Keyes y entonces ya venía a decir él que la realidad se podía entender distinta de cómo era dependiendo de la emoción y de los sentimientos. Han pasado años desde el 2004 y ahora mismo, y particularmente algunos que se dedican a la política, y ahí entran los populistas especialmente, emplean este truco y hablan de la realidad enmascarada de sentimientos y, en definitiva de mentiras, y dicen lo que no es pero como si fuera. “Posverdad, amigo”, le digo, pero ya veo que se queda más confuso aún.
Pero yo sigo. Y mira, le añado: hasta el diccionario de Oxford ha declarado posverdad como palabra del año. Intento explicarle algo de las campañas del Brexit, de Donald Trump, lo del referéndum de las FARC en Colombia y otras cosas más cercanas. Pero como veo que aún se confunde más, ahí lo dejamos. Y yo me quedo pensando que raro triunfo el de esta nueva palabra, un neologismo más, que me hace pensar que nos estamos dejando engañar como no pensemos en serio y bien. Los que hablan usando palabras, dicen ellos que claras, pero engañosas, deberían callar, Que a fin de cuentas, lo de mi amigo: la verdad es verdad a secas y punto final.

Texto: J.M. Ferrer
Foto: ralphkeyes.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario