viernes, 10 de febrero de 2017

HARTOS DE FRASES SOLEMNES

Desde esta semana ustedes van a oír muchas cosas, y muy verdaderas y muy referidas a injusticias bien reales, en relación con el problema del hambre en el mundo. Una organización de la Iglesia católica, tan cercana a todos como Manos Unidas, nos va a decir que qué hacemos en el año 2017 con tanto alimento, que lo hay en esta tierra, con tanta hambre, que la hay en millones de personas tan dignas como usted y como yo; con tanto dinero, que lo hay en el mundo; con tanta pobreza, que la sufren millones injustamente; con tanta vivienda, que la hay, y con tantos sin techo, que los hay, etc. etc. ¿Para qué nos sirve tanta comunicación digital si no nos sirve para ver a los que sufren y verlos cerca?


Manos Unidas “ya no pide comida”. Que también, claro. Pero va más al fondo de la verdad y pide más gente comprometida y más justicia. Es el primer paso, necesario, para poder hablar con sinceridad del problema del hambre en el mundo. Si no nos comprometemos, al menos callemos. Si en todo hay que hablar menos y hacer más, en este tema es más exigente este principio. Desde el compromiso, es decir, con gente comprometida sí que es posible darle solución al problema del hambre, y al de la pobreza, y al de la incultura, y al de la soledad y el desamparo.
¿Qué hacemos, en el año 2017, con todos estos problemas? Se precisan denuncias y, después, acciones y cambios de actitud que han de llegar a modificar determinados comportamientos de nuestro estilo de vida. Manos Unidas, con la ayuda de muchos, pone en marcha proyectos de desarrollo con los que se benefician hombres, mujeres y niños que, no lo olvidemos, se merecen tener lo que tiene usted y lo que tengo yo.

Texto: J. Ferrer
Foto: manosunidas.org

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