sábado, 28 de enero de 2017

DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Jesús se dirige a una multitud de enfermos de todo tipo: endemoniados, epilépticos paralíticos, cojos y ciegos. Y los curaba. Sí anunciaba el reino del cielo. Decía cielo para evitar el nombre de Dios, que los judíos respetaban mucho y lo pronunciaban poco. Reino de los cielos significa reino o reinado de Dios.
2. A todos aquellos más o menos marginados, Jesús les dice: sois la pupila de los ojos de nuestro Padre Dios. Dichosos los pobres y los que lloran, los hambrientos y sedientos, y los perseguidos…
3. Este lenguaje era comprensible en el ambiente religioso de Israel. Para el profeta Sofonías pobres eran los humildes y sencillos que miran de ajustarse a la voluntad de Dios. Ni cometen injusticias ni mienten. Por eso son mal vistos de los injustos y de los mentirosos. Como que son tan mansos y pacíficos, son también víctimas de los poderosos. No teniendo donde ni en quién apoyarse, se refugian en el Señor, que hace justicia a los oprimidos, da pan a quienes tienen hambre y libera los presos.
4. Cuando Jesús proclamó las bienaventuranzas, la gente que lo escuchaba, se puso muy contenta porque sabían quién eran los pobres según del corazón de Dios.
Los corintios no se lo creían mucho. Casi todos eran de extracción humilde. Los había esclavos. Pocos con estudios. Por eso envidiaban a los sabios y ricos y de buena familia.
5. Los corintios no habían entendido el mensaje y el programa de Jesús. Jesús proclamaba: Dios se dispone a intervenir en el mundo. Y lo hace tomando descaradamente partido por los pobres y por los que lloran, por los hambrientos, por los perseguidos y los marginados. Los proclama dichosos no por el hecho de ser pobres, sino porque Dios se preocupa de ellos, liberarlos de la opresión o marginación.
5. Dios es Padre de todos y no puede soportar que mientras unos pocos se levantan tan satisfechos de la mesa, una buena parte se ha quedado con hambre y otra gran parte no tiene ni un mendrugo de pan duro para llevarse a la boca ni cuatro harapos para hacerse un vestido. Dios no es neutral. Toma decidida y descaradamente partido por los pobres y por los marginados.
6. Pero Dios no actúa directamente. Por eso Jesús proclama dichosas a las personas compasivas y solidarias, apasionadas por la verdad y la justicia, de corazón limpio y generoso, libres de ambición y de maldad que pondrán lo que saben, tienen y pueden a favor de los que ni pueden ni tienen ni saben. Ellos son la mano derecha del Padre. Él se sirve de ellos para dar pan a los hambrientos, enjugar las lágrimas de los que lloran, y ponen esperanza en el corazón de los que la han perdido.
7. Y es curioso, toda esta gente compasiva, de corazón limpio y generoso, y amiga de los necesitados, serán mal vistos y perseguidos y calumniados. Son un estorbo para los opresores y los egoístas, que no pueden soportar que nadie les cree mala conciencia porque se aprovechan de la miseria de los otros para medrar ellos.
8. Si sois incomprendidos por vuestra fidelidad a Dios y a los hermanos, alegraos y celebrarlo porque la vuestra recompensa es grande en el cielo.
9. Este domingo trae un gran consuelo y un buen estímulo a todos quienes dedicáis tiempo en favor de los necesitados, sea a título personal, sea como miembros de Cáritas y otras asociaciones semejantes, de carácter religioso o laico. Estáis en la línea de Dios. Estáis realizando el programa de Jesús. Sois Jesús que ahora y aquí pasa por nuestro pueblo haciendo el bien.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Manos Unidas

No hay comentarios:

Publicar un comentario