martes, 15 de agosto de 2017

SORPRESAS Y MILAGRO

Media tarde. Paseaba yo por uno de esos parques de ciudades grandes que ocupan mucho, mucho sitio, en medio de las casas de la ciudad. Ya hoy las casas son pisos y a veces parecen pisos desiertos, pero no: demasiados sentimientos dentro de cada piso como para que sean lugares vacíos. Y en mi paseo por el parque veo a un anciano que está allí, leyendo un periódico, sentado en una sombra. Cerca de él hay un quiosco donde abundan los libros viejos, sellos de los de antes y postales, también de las de antes. El antes y el hoy se juntan y no sé si el periódico que está leyendo el anciano sentado en una sombra es de ayer o adelanta ya noticias de mañana.

Mientras paseo y piso las hojas amarillas caídas de los árboles, que viven de pie y no se doblan ni con los vientos recios, voy pensando en las sorpresas de la vida y en que algunas hasta me parecen un milagro. ¿No es milagro estar vivo y ver con mis ojos en este parque docenas de personas tan variadas, cada cual con su mochila al hombro, y cada una con sus pesares, sus esperanzas y sus prisas? Ver, oír, sentir. ¿No es milagro que a uno le entren ganas de querer a la gente, sean niños, viejos, mendigos o solitarios con cara de sufrimiento? 
Me suena el móvil. Se han debido equivocar porque se corta la llamada y, como sin querer, se me va el dedo a “calendario”. ¿Qué día es hoy? 15 de agosto. “¡Milagro, milagro!”, me sale casi a gritos la expresión. Pienso que hasta me habrán oído los que estaban cerca. No me importa. Y ya para mis adentros me voy diciendo, con mucha alegría y sentimiento de paz: ¿y no es más milagro aún lo que nos recuerda la fiesta de la Asunción? ¿Queréis más milagro que saber que se puede vivir, feliz y para siempre, porque eso de morir no es un estado permanente sino sólo el paso que se precisa para llegar a la vida que ya nunca se acaba? 15 de agosto. ¡Milagro!
Texto: J.M. Ferrer
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

LA ASUNCION DE LA VIRGEN MARIA (15 AGOSTO)

1. En Cataluña era muy popular una canción que en versos muy ingenuos explicaba la vida de la Virgen Niña. Afortunadamente se puede todavía escuchar en la voz de alguna artista. Aquellos cristianos de tiempo atrás sabían plasmar en letras aparentemente sencillas su profundo sentido de Dios y de Santa María. Algo que los sabios tan sabios de hoy no serían capaces de hacer. 
2. Era una manera pedagógica de acercar la figura de Santa María a las más pequeñas: la escuela donde se aprendía a coser, a leer y escribir, a hilar, a tejer y a rezar. Hoy lo diríamos de otra forma, seguro. Los tiempos han cambiado. Entonces y ahora los ángeles acompañan a los pequeños como acompañaban a la niña María. 
3. Pero no disimulaban la vida sencilla y austera de la futura Madre de Jesús, la Virgen María. Ella dejó siempre una ventana abierta a la acción del Espíritu Santo. Su camino fue bastante más duro que el nuestro, un camino de fe que tuvo que recorrer casi a solas contra muchas evidencias. Isabel la felicitó por haber creído, por haberse fiado de Dios. 
4. María es la Madre del Señor profunda y amorosamente unida a su Hijo: como madre, como educadora, como discípula, como seguidora de Jesús durante su vida. Y fiel como mujer y como madre al pie de la cruz. 
5. Como hijos de Adán que somos todos hemos de morir. Jesús murió. Y murió también Santa María. Pero Jesús y María nos dicen que la muerte no tiene la última palabra. Jesús ha vencido a la muerte resucitando el primero. Y para confirmar que también nosotros resucitaremos con Él, hace partícipe de su resurrección a su Madre. 
6. Es lo que celebramos hoy. A María conformada del todo a su Hijo resucitado, la invocamos como esperanza nuestra. En Ella vemos realizado lo que nosotros esperamos. Es la garantía de que la persona entera es salvada, de que la humanidad entera disfrutará del gozo de Dios. 
7. María, unida a Jesús en la vida y en la muerte, es la primera en compartir su resurrección. Es lo que celebramos hoy en la fiesta de la Asunción. María es conformada en cuerpo y alma a su Hijo resucitado. Y al mismo tiempo viene a ser esperanza nuestra, porque vemos realizada en ella lo que nosotros esperamos. Ella nos garantiza que nuestra humanidad entera disfrutará del gozo de Dios. La salvación afecta a toda la persona humana. María es también Madre de misericordia, capaz de mirarnos con ojos maternales y animarnos a recorrer nuestro camino como lo recorrió ella: con fe y con amor. 
8. María, en su sencillez, es toda una mujer. Es la MUJER. Ella respondiendo al saludo de otra gran mujer, Isabel, expresó en el Magníficat, que tan a menudo cantamos, cómo Dios actúa en el mundo sirviéndose de gente muy sencilla y muy humilde. 
9. En el campo religioso Dios desinfla las pretensiones de los que quieren ocupar el lugar de Dios mientras oprimen a los demás. En el campo político, Dios derriba a los poderosos del trono, a menudo corrompidos y corruptores, y enaltece a los humildes, a los pequeños, a los que cuentan poco o nada a los ojos de los grandes. Dios no ama a los que se creen amos del pueblo y se sirven de él para sus intereses en vez de servirlo.
10. Dios bendice a los que promueven el bien de las personas y de la sociedad sin discriminaciones raciales, políticas ni religiosas. En el campo social Dios condena el clasismo basado en el dinero y en los medios que el dinero procura. A los pobres los colma de bienes para instaurar una verdadera fraternidad dentro de la sociedad y entre los pueblos porque todos son hijos de Dios. 
11.El cántico de María es profundamente revulsivo y muy gozoso y esperanzador porque asegura que Dios cuenta con nosotros para crear un mundo nuevo en todos los ámbitos, el religioso, el político y el social. Es la gente aparentemente anónima la que aguanta, promueve y empuja adelante, impulsada por el Espíritu de Jesús, a la Iglesia y al mundo. Como María.
12. No estamos sólos, María Asunta, vive y nos anima a recorrer el mismo camino que ella recorrió con la segura esperanza que un día compartiremos con Ella, con Jesús y los Santos, su misma gloria.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: paracoloreartodo.blogspot.com.es

sábado, 12 de agosto de 2017

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO

1. El evangelio de hoy tiene un contexto: Jesús con el concurso de los apóstoles ha alimentado a una multitud en el desierto. Luego confía la misión a los apóstoles de precederle a la otra orilla del lago de Genesaret. Que le allanen el camino a dondequiera que vayan. Él se queda solo en la montaña, orando.
2. Es lo que hacemos ahora. Alimentados con el Pan que es Jesús, se nos despide diciendo: Podéis ir en paz. No se nos dice que hemos cumplido con nuestra tarea. No. Jesús, con las palabras del sacerdote, nos envía a la otra orilla para que le abramos el camino, para que nos llevemos a casa la buena nueva y la hagamos correr. Nosotros, como Iglesia, somos la prolongación visible de la presencia de Jesús en nuestro ambiente. Somos su sacramento. Jesús confía en nosotros.
3. En la pequeña iglesia que es la comunidad cristiana o la familia y la gran Iglesia universal somos la barca de Pedro sacudida por adversarios de todo tipo: con el viento contrario y las olas encrespadas del mar. Hoy a menudo los cristianos somos duramente combatidos por todas partes o sabiamente ignorados por el hecho de ser lo que somos. Cualquiera puede presumir de este carné o del otro. Las puertas se le abren. Pero que no presuma de ser cristiano o de creer en Dios. Muchas puertas se le cerrarán. O le declararán persona no grata. Como a Jesús.


4. No temamos. Seamos honrados y coherentes manteniendo nuestras convicciones cristianas sobre la vida, la palabra, el amor, el matrimonio, la libertad frente a tantas tendencias deshumanizadoras. No será nada fácil mantenerse firme y flexible ante una sociedad que se traga sin pestañear el sapo de la postverdad: La mentira repetida se convierte en verdad aceptada acríticamente. 

5. Entre tanto ¿dónde está el Señor? ¿Todavía en el monte orando? ¿No será un fantasma lo que vemos? Tal vez sí que hemos convertido a Jesús en un ente raro, envuelto entre nubes de algodón, sin ninguna capacidad de atraer o entusiasmar.

6. Arriesguémonos, tirémonos al agua como Pedro atraídos por la presencia y la palabra de Jesús. Pero es tan fuerte el vendaval... ¡Que nos hundimos, Señor! ¡Sálvanos, Señor!
7. ¿A dónde vais con tan poca fe? Agarrémonos fuerte de su mano que lleva la marca de unos clavos. Está clavado en nuestra misma cruz. Es fuerte y nos comunica su fuerza. 
No tengamos miedo. Con nuestro miedo hacemos más audaces a nuestros adversarios. No tenemos nada que perder. Queriendo salvar la piel, lo echaríamos todo a perder.
8. Liberémonos de fantasmas, de falsas ideas de Dios, de Jesús, de la iglesia y de nosotros mismos y abracémonos con amor a la verdad que nos hará libres... porque nos hace hijos y hermanos.
9. Tenemos el ejemplo de un predecesor y maestro de la fe. San Pablo. Es un patriota. Decirse patriota en ciertos ambientes hace tan carca cómo definirse cristiano. Pues, no. Pablo ama apasionadamente a su pueblo. Valora sobre todo que de Israel proviene, en su humanidad, el Mesías, que es, por encima de todo, Dios bendito por siempre jamás. ¡Amén! Por eso le duele tan profundamente que buena parte de su pueblo no haya aceptado ni reconocido Jesús. ¡Cómo querría ser entregado a la destrucción y ser separado del Cristo, si esto ayudase a mis hermanos, los de mi nación judía!
10. La actitud de Pablo no es chovinismo ni “nacionalismo” de vuelo gallináceo. Si los cristianos hubiéramos leído y aprendido lo que Pablo dice de Israel escribiendo a los Romanos, nos habríamos ahorrado todas las atrocidades perpetradas a lo largo de los siglos contra el pueblo judío, tantas veces recluido en “juderías o guetos” en tantos pueblos nuestros. Y la infame shoah –el holocausto- ejecutada en los campos de exterminio. 
11. Como san Pablo tal vez nos lamentemos que en un pueblo de tan profundas raíces cristianas, las hayamos en buena parte abandonado. Pero no temamos. Recojamos el espíritu de los beatos Pere Tarrés y Francesc Castelló que en un país tremendamente agitado, supieron organizar a muchísimos jóvenes que sentían el orgullo de ser cristianos. En un mundo ingrato y triste somos caballeros, fieles a Cristo.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

viernes, 11 de agosto de 2017

IR DE VACACIONES

“¿Y eso qué es?”, me preguntó un día alguien que no lo sabía… “Mira, le dije, como preguntes a la gente, te darán mil respuestas…” Ir de vacaciones es una cosa. Descansar es otra. Contemplar y cuidar la naturaleza es otra. Y estar con las personas y comunicarse bien es otra. Animo a que, en vacaciones, nos demos cuenta de que se necesitan pocas cosas para vivir ya que, sin enterarnos mucho, quien más quien menos, hemos entrado en la vorágine de las compras y de los gastos, siguiendo la rueda de la sociedad de consumo, criticada y practicada al mismo tiempo.
Ya sería bueno no sólo saber esto, que todo el mundo dice que lo sabe, sino ir tomando conciencia de lo dicho y empezar por apostar por otro estilo de vida en el que cuenten más las personas que las cosas. Un nuevo estilo de estar en el mundo que respete la vida, que desarrolle la capacidad de salir hacia el otro, que lo respete aunque piense distinto, que no renuncie a los valores del espíritu que dan sentido a lo demás, que cuide en serio la naturaleza y piense que no es suya sino que es de todos y para todos. Si uno no vuelve mejorado en lo que debe ser lo mejor de uno mismo después de ir de vacaciones, no sé si le dará para aprobar el examen de humanidad. ¿Ya sabemos cada uno qué es lo mejor de nosotros mismos? 
¿Pensar en vacaciones? Ofrezco un tema. Se puede pensar en la crisis cultural y ecológica que padecemos. Y, descansando, pensar en un sistema educativo nuevo, que seguramente ha de empezar en las familias, que cree nuevas ideas y nuevos comportamientos, empezando por el esfuerzo y la constancia a la hora de hacer la cosas, hasta llegar a la caridad con los demás y al encuentro con lo espiritual porque, si no hay ni caridad ni espiritualidad, la tierra del alma se seca y a ver qué produce un terreno seco además de espinas y abrojos. 
Texto: J. Ferrer 
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

jueves, 10 de agosto de 2017

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Por diversas circunstancias no publicamos el domingo pasado el siguiente documento.

¿Han oído hablar de la lectio divina, así, en latín, que es como mejor se entiende? Es muy sencillo. Es una lectura divina, una manera de orar con la Biblia o con el evangelio. Por ejemplo, ahora acabamos de escuchar unas lecturas. La lectio vuelve a leer el texto para ver qué dice: quién habla, de qué tratan, qué hacen... Después me pregunto: En esto que he leído, qué me dice a mí el Espíritu Santo. Finalmente qué respondo yo a la invitación del Espíritu ahora y aquí. Y procuro llevar a la vida lo que he aprendido.
2. En medio de este agosto abrasador, Jesús nos invita a subir con él al Tabor a leer a la luz de la Palabra de Dios el momento que vive con los apóstoles. Un rato de lectio divina. Lo necesita. 
3. Pedro es el pescador de Galilea convertido en discípulo de Jesús. Con sus ojos de hombre de pueblo ha intuido y proclamado que Jesús es el Mesías, el hijo de Dios vivo. Muy bien, Pedro, le dice Jesús. Dios te ha inspirado. Pedro se frota las manos pensando en un Mesías tal como lo esperaba la gente: un superhombre, un extraterrestre, un galáctico, por encima del bien y del mal y con todos los atajos a su alcance para llegar donde quiera. Es el Hijo de hombre de quien habla Daniel: recibe de Dios la soberanía, la gloria y la realeza. Todos los pueblos le rendirán homenaje. Junto a este Mesías tiene el escaño y la vida asegurados.
4. Pero Jesús le despierta de su sueño. Sí que es el mesías, sí que es el Hijo de Dios pero no como la gente imagina. Es un hombre de medida humana. Y como todo hombre si quiere subir al Tabor en pleno agosto tendrá que sudar la gota gorda y resoplar, como nosotros. Mira con sus ojos, piensa con su cabeza, ama con su corazón. 
5. En el siglo XIX un célebre rector de una universidad dijo al rey: Lejos de nosotros la funesta manía de pensar. Y he aquí que Jesús contrajo y practicó esta funesta manía. Y así entra en el juego y el choque normal de las libertades. Y en este juego unos días le aplaudirán y otros lo silbarán. En el choque finalmente le tocará la suerte de los profetas que lo han precedido. No se guía por encuestas sobre qué quiere el pueblo o lo que le gusta. Sino lo que le conviene. 
No halagará a la gente: no les dirá lo que quieren oír sino lo que les conviene. Ni halagará a los poderes civiles, militares, religiosos o económicos. Y se enfrenará con todos.
6. En el Tabor Jesús examina su situación conversando con Moisés y Elías. Y querría que Pedro, Santiago y Juan aprendieran a mirar la realidad con ojos nuevos, con lentes más precisas.
7. ¿Saben de qué hablaban? Hablaban del éxodo, el largo camino de Moisés conduciendo al pueblo de la esclavitud a la libertad. Del camino que recorrió Elías hasta descubrir que Dios no es partidario de la violencia del huracán y del terremoto sino de la suavidad persuasiva de la brisa. Dios es compasivo y benigno. 
8. Moisés y Elías se afanaron para que el pueblo cumpliera este éxodo, el paso hacia la libertad. De Egipto hacia la tierra prometida. De un concepto poco apropiado de Dios a una concepción nueva de Dios. No tuvieron mucho éxito. De hecho, ellos y los otros profetas y líderes fueron más bien desterrados y a menudo asesinados. Jesús seguirá el mismo camino, que para él pasa por vivir fielmente la condición humana hasta las últimas consecuencias. Por fidelidad al hombre llegará a la gloria de la resurrección pasando por el trance de la incomprensión, de la cruz y de la muerte. 
9. Y esta imagen del Mesías, hombre entre los hombres y maltratado como un esclavo, recibe la aprobación del Padre: «¡Este es mi Hijo, el amado, estoy orgulloso de él! Escuchadlo”. Los tres discípulos se espantaron. El Padre aprueba el camino de Jesús que es el mismo camino nuestro: pasar por el mundo haciendo el bien y amándonos como el Padre nos ama.
10. Y ahora, levantaos, no tengáis miedo. Moisés y Elías se han retirado. Los tres discípulos –y nosotros- se encuentran con Jesús a solas. Con él ya lo tienen todo. Hay que bajar de la montaña encantada para continuar el camino de todos, pero con ojos nuevos, con sentidos nuevos, con un corazón nuevo.
11. Para esto nos irá bien subir de cuando en cuando al Tabor con la Biblia en la mano a orar y a mirar el mundo, a las personas y los acontecimientos a la luz de Jesús, que como el nombre indica, es Salvador.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: Jano

miércoles, 9 de agosto de 2017

LITERATURA, SOLO LITERATURA: PREGUNTAS EXCESIVAS...PARDON

¿Qué hacer cuando nos ponemos –de buena fe y con integridad intelectual- ante estas dos cuestiones/principios: “no soy/somos de este <mundo>” y “cuidado/sorge, estáis entre lobos”?
¿Les dejamos el mundo a <ellos>…o quizá -después de la experiencia histórica, difícil pero…, más allá en Italia, p. e. o en el conglomerado del P.P. aquí- a un sufragáneo núcleo organizado con las “artes” de este mundo llámese D.C. u otro apelativo más discreto?
¿Por qué cuidarse de los que ahora ya no pueden ser rotulados como enemigos (¡nada de radicalismos, por Dios!...) …pues quizá ya somos todos (casi todos…) borregos, o nos hemos hecho unos lobitos asertivos.com?
El <mundo>, a Dios gracias, no es ni de <ellos> ni para ellos. Tampoco para ninguna secta o <enterados>…¡ya les gustaría que claudicáramos! Si nuestra fe nos dice que nada termina para los hombres, y estamos en este mundo, eso significa que la eternidad desde que hemos sido creados ya ha comenzado. Este mundo no lo es todo, como nada temporal, circunstancial lo es todo, así que, “ no soy de / para este mundo”, pero estando-pasando por él, este mundo <circunstancialmente> es mi mundo. Así que ni sectas, ni D.C., ni dejación de responsabilidades tienen nada que ofrecerme a mi como responsable de una vida que ahora pasa por aquí pero que está SIENDO. Y como no soy / no me agoto en este mundo nadie puede sustituirme, disculparme… de lo que voy viviendo en él. Nadie significa que ni muchos ni pocos me representan… y ni siquiera me pueden hacer el favor de “beneficiarme” con una distracción comodísima de lo que pasa… y <ellos> hacen con el mundo… incluida la Iglesia.
¡Nada, pelillos a la mar, principios, valores, vidas… todos amigos…<amigos para siempre>! Pues no, los lobos con mandil o con soware baten el territorio y van como lo han hecho siempre a sembrar la confusión temblequeante o la muerte social. El síndrome conocido como “de Estocolmo” es ya una epidemia que se ha extendido horizontal y profundamente, y que va alcanzando grandes hitos. ¡Al lobo como lobo y no desde la ignominia de la “posición” del avestruz! No basta con escribir aquí y allá, o quizá decir muy morigeradamente “que no compartimos completamente su punto de vista o consideración sobre tal y cual <tema>”, es necesario aceptar que “vinieron y vienen a por nosotros” (¡por los clavos de Cristo que lenguaje!). Sonriendo bobaliconamente o mutando casi, casi todo no van a “pasar de nosotros”, es posible que nos encontremos con un resultado no “deseado”, que los <nuestros> empiecen a pasar de <nosotros>. Perdón, ¡nosotros!...que exceso, que rotundidad, ¡por Dios! Yo no soy <nosotros> por definición, no.
En definitiva yo/nosotros (aquellos que se reconozcan…) de “otro mundo”, pero en este, aunque transitorio, estamos rodeados… pero no “acabados” por lobos de diversa apariencia y adscripción. Prima: reconocer a los que no han vendido su alma/imagen…por la tranquilidad y la afiliación protectora de los mercaderes de los diversos templos (político, cultural, sectario,…”de los <nuestros>”) y, Seconda: vivamos…si no lo hemos hecho hasta ahora, a la manera del <otro> mundo donde a los lobos con cuernos y ojos encendidos…se les dio y da batalla… organizados a la <maniera celestial>. Los curas trabucaires fueron una figura histórica –muy de este <mundo>- que no es/será eterna… ¡uff!
Tranquilidad, siesta y feliz verano…hermanos.

Texto: redacción Cultura y Fe hoy
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

domingo, 30 de julio de 2017

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Es uno de los evangelios más fáciles de entender. Es el grito ¡ÉUREKA! de Arquímedes cuando descubrió por qué flotamos en el agua. Salió por las calles loco de alegría. Es el éureka del novio o de la novia que de pronto descubren la persona que les acompañará toda la vida. Como el día que san Agustín se enteró de que tenía dentro al Dios que buscaba fuera. Salomón cuando recibió del Señor el don de la sabiduría del corazón con que gobernar a su pueblo.

2. Éureka! Es el grito de alegría del que encontró el tesoro escondido en el campo o del descubrió en la joyería la perla preciosa en que soñaba. Un grito de alegría algo disimulado para que nadie le robara su sueño.
3. Jesús nos quiere contagiar a todos de la alegría por el tesoro encontrado y por la perla preciosa. El tesoro, la perla de del reino de Dios... El reino de Dios.
4. Y ¿qué esto reino de Dios? ¿Por qué rezamos tantas veces: Venga a nosotros tu reino? Es el proyecto que el Padre del cielo tiene sobre todos y cada uno de nosotros y sobre todo el mundo. El sueño de Dios cuando nos ha puesto en la tierra y que quiere que entre todos realicemos aquí y ahora. Con Jesús ha llegado el momento de realizarlo.
5. Preguntamos QUÉ es el reino de Dios como si fuese un lugar o una idea bonita. Es mejor preguntar ¿QUIÉN es? Porque es ALGUIEN, una persona. Es Jesús. El que da con Él ha encontrado el tesoro y la perla. Se enamora de él y lo sigue. Juan Bautista señaló a Jesús diciendo: He ahí el Cordero de Dios. Andrés que lo oyó, se fue detrás de Jesús y pasó el día con él. Al día siguiente, estaba tan contento que dijo a su hermano: Pedro, hemos encontrado al Mesías. Y lo mismo dijo Felipe a Natanael: Lo hemos encontrado. EUREKA! En Jesús encontraron el sentido de su vida. Siguieron a Jesús, se hicieron discípulos de Jesús, le dedicaron toda su vida.
6. La carta a los Romanos explica este tesoro: el Padre Dios nos ama tanto que quiere para cada uno de nosotros lo mejor de lo mejor: su Hijo Jesús. Quiere para nosotros lo que quiere para Él. Quiere que seamos cómo él, formados en el mismo molde. De forma que Jesús sea el hermano mayor de una gran familia. Todos tan diferentes y todos marcados con su imagen.
7. Donde nosotros vemos un bloque de mármol o un tronco informe, el artista ve la imagen que esconden. A golpes de cincel o de martillo los va desbastando hasta darles la forma. Hasta que aparece la imagen de Cristo que el Padre quiere de nosotros. Todo colabora para el bien de los que le aman.
8. Jesús es el hermano mayor de todos los hermanos que formamos la familia de Dios. Y todos los hermanos se parecen. Viendo a uno los adivinas a todos. Jesús resucitado encarga a Maria Magdalena: Corre a decir a mis hermanos: me voy al Padre que es también vuestro Padre... ¡Qué maravilla! Todos podemos decir con Él: Padre nuestro!
9. Entre todos formamos el Cuerpo de Cristo, somos la presencia de Cristo en el mundo. Hacemos presente “el reino de Dios” cuando con Jesús y como Jesús pasamos por el mundo haciendo el bien: Acariciando o consolando, sembrando amor, salud y alegría. Visitando y curando a los enfermos o cenando con los “pecadores” y perdonando, compartiendo la Eucaristía. O proclamando la palabra de Dios. También lo hacemos presente – ¡y de qué manera tan misteriosa!- cuando ya no podemos hacer nada, cuando parece que no somos nada, cuando parece que somos una carga o un estorbo para la familia o la sociedad. Cuando estamos clavados en la cruz con Jesús. Solo amamos y nos dejamos querer. Con Jesús colaboramos a la salvación del mundo.
10. Que el Espíritu Santo nos abra el corazón, los ojos y los oídos para descubramos el tesoro escondido y la perla fina. Que nos llene el corazón de alegría, de la alegría del Evangelio, de la alegría del amor, de la alegría de ser sacramento –presencia visible- de Jesús en el mundo. Y la alegría de ser testios que Dios nos ama tanto y ama tanto a este mundo que nos ha entregado a su propio Hijo, Camino, Verdad y Vida.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: Fano dibujante

domingo, 23 de julio de 2017

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Como un grano de mostaza: así de pequeña y dinámica es la palabra de Dios. Dios se complace en seguir el ritmo de crecimiento, lento, pero sin pausa, de efecto retardado pero seguro. No le gusta la espectacularidad ni los fuegos artificiales. Hay una gran desproporción entre la insignificancia del grano de mostaza y el arbusto capaz de dar abrigo a pájaros de todo tipo.
2. Como la levadura que mi madre metía en la masa y la transformaba hasta hacer buen pan. Los cristianos hemos de actuar como la sal, como la levadura: humildemente, pacientemente, con la humilde paciencia de Dios. 
3. «Dónde Dios nos plantó, hay que saber florecer», decía san Francisco de Sales. Dondequiera que estemos hemos de saber estar, y realizar nuestro trabajo. Con discreción, con eficacia constructiva. 
4. ¡Cuántas personas mayores –abuelas y abuelos- siembran hoy en el corazón de nietos y nietas unas lecciones de evangelio que los orientarán cuando sean mayores. Fueron las abuelas rusas –las babushkas- quienes salvaron la fe en Rusia durante décadas de régimen ateo.
5. La manera de hacer de Dios con nosotros es como la del amo del campo: sembró buena semilla. El enemigo resembró cizaña. Es la cruz de tantos padres y madres y catequistas y maestras. Siembran generosamente buen trigo y en la calle o en los medios siempre está “el maligno” que siembra la cizaña de la droga o de lo que sea. ¿Arrancamos la cizaña? ¡No, por favor! ¿No veis que con ella arrancaríais también trigo?
6. Nos hemos que habituar a convivir con el mal que no querríamos, con buenos y malos... De vez en cuando con un arrebato de impaciencia eliminaríamos a los malos, que, naturalmente, siempre son los otros. No, Dios es paciente y espera. Lo que hoy parece cizaña, quizás será trigo mañana. Con este criterio raquítico, no tendríamos a san Pablo, a san Francisco de Asís y tantos hombres y mujeres de valía. Ya llegará el día y emplear la criba para separar lo bueno de lo malo. Jesús se lo ha reservado para él.
7. Es la manera de actuar de Dios. Obrando así, has enseñado en tu pueblo que los justos han de ser humanos con todo el mundo, y has llenado de esperanza a tus hijos al ver que les das oportunidad de arrepentirse de los pecados. 
8. Mn. Pere Ribot, santo sacerdote y poeta excelente, repetía a menudo: ¡Menos mal que Dios es un buen hombre!... Suerte tenemos de su bondad. Hagamos nuestra la actitud de Dios. Aprendamos de la bondad del Padre celestial a ser humanos. Precisamente porque somos cristianos y discípulos de Jesús hemos de ser más humanos que nadie. ¡Humanos, muy humanos!
9. Y cuando no sepamos interpretar y dar curso a nuestros sentimientos, entremos un momento en nosotros mismos y conectemos con el Espíritu Santo que vive y ora en nosotros: Él intercede con gemidos que no se pueden expresar y los convierte en un lenguaje que el Padre del cielo comprende... Como la madre que entiende los gemidos, los llantos y las sonrisas de su hijito... Unámonos al Espíritu cuando recemos el Padre nuestro.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

domingo, 16 de julio de 2017

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

1. La Palabra. En un mundo en que se charla por los descosidos y se oye charlar a todas horas, viene bien una consideración de la Palabra. Por algunos es un mero flatus vocis, un soplo que se lleva el viento y no compromete a nada. Para un cristiano la palabra no es algo sino Alguien que en todo lo que es, hace y dice es revelación. Jesús, el Verbo, la expresión del Padre. 
2. Para Isaías la palabra de Dios es como la lluvia y la nieve: cae del cielo, empapa la tierra y la fecunda. Y cuando ha producido el trigo y el pan, vuelve hacia Dios de donde ha salido. Jesús dice de sí mismo: He salido del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo el mundo y me vuelvo al Padre.
3. Jesús es el maestro de la Palabra. Donde la gente ve un insignificante grano de mostaza o pájaros o flores del campo, Jesús capta un mensaje de Dios que sabe exponer de maravilla. 
4. Hoy se fija en el sembrador. No era como hoy que se siega y trilla a la vez. Era todo un proceso. Mi padre se colgaba al cuello una espuerta e iba sembrando a voleo con gran inteligencia: homogéneamente, sin dejar un palmo sin sembrar o sin sembrar dos veces en el mismo palmo. Y esperaba unos largos meses hasta la siega y la trilla. 
5. Hay como un diálogo entre el sembrador, la semilla y la tierra. La semilla produce según la calidad de la tierra que la acoge. En labios de Jesús la semilla se hace palabra que ilumina las varias actitudes de la gente. Una galería de personajes: el frívolo y el superficial, el incoherente y el coherente.
6. El frívolo: Oye sin escuchar, escucha sin fijarse en lo que oye. Vive de cara a fuera. La Palabra no le entra en el corazón. Todo vale igual. Ejemplos de frivolidad los vemos en intelectuales, escritores, locutores y tertulianos cuando tratan temas relacionados con la Iglesia. Sin ningún respeto por lo que tratan ni por las personas que los soportan.
7. El superficial: Oye y escucha y disfruta oyendo y escuchando. Se entusiasma con las grandes palabras y los nuevos conceptos. Libertad, solidaridad, fraternidad universal, acogida de refugiados (¡pero no en mi casa!) No piensa ni valora. Cree en los valores pero no los encarna en la vida. Cree pero no practica. Lo oímos con frecuencia ¿no? Y cómo que la fe sociológica que recibieron no había echado raíces en el corazón de la persona, nos hemos encontrado de repente con un pueblo sin fe... Y coherente a pesar de todo: ni cree ni practica, no nutre su fe ni la expresa. 
8. El incoherente: escucha y acoge la palabra. Y procura vivirla. Pero no ha pensado en arrancar las malas hierbas que hay en el corazón y que acaban ahogando las buenas ideas. Como dice Jesús: Del corazón de la persona salen los abusos sexuales, hurtos, homicidios, mentiras, descontrol, envidia, orgullo. Tenemos dos modelos: Judas y Pedro. Aman y siguen a Jesús, pero no controlan la avaricia o el miedo al qué dirán. Mucha corrupción proviene de personas de ideas geniales, pero que no han vigilado su afán de dinero o de obtener votos a toda costa.
9. Hay la persona coherente. No quiere decir que sea perfecta. No todos tienen las mismas capacidades. Pero sabe darse buenamente en lo que piensa, dice y hace. Son personas buenas que hacen el bien sin ruido y sin ponerse ninguna medalla. Tantas madres y padres de familia, tantos funcionarios o médicos o maestros o enfermeros, y personas enfermas que sin darse cuenta son presencia de Jesús. Con lo que son, hacen y producen, compensan de sobra todo lo que los frívolos o superficiales o incoherentes malograron. Son los que aguantan la parroquia y el vecindario y la sociedad.
10. Los apóstoles preguntaban a Jesús por qué hablaba en parábolas y no exponiendo ideas en forma magistral. Pues precisamente porque es maestro y sabe que una imagen dice más que cien palabras. Así desvela el interés del oyente. En la intimidad le preguntaban por el sentido de la parábola y él se lo explicaba. Les daba la clave del misterio, del proyecto de Dios. Y cuando lo habían entendido y asimilado lo podían transmitir a los demás.
11. Dios hablándonos en parábolas. En los sucesos agradables o desagradables de la vida. Pidamos al Maestro –Jesús Verbo y Palabra- que nos enseñe a leerlos, entenderlos y explicarlos.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

sábado, 8 de julio de 2017

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Con el calor de estos días, y cansados y abatidos como estamos, es un alivio leer y releer las textos de la misa de hoy.
Zacarías nos presenta la cara amable del Mesías. Todo el mundo lo soñaba como un guerrero invencible. Y he aquí que entra en Jerusalén montado en un asno cualquiera. ¿Se imaginan al jefe del estado viniendo en un seiscientos aunque fuera descapotable? ¡Qué ridiculez! Y lo es.
2. Jesús piensa y actúa de modo diferente. Es el Mesías que domina de mar a mar pero no basa su dominio en el número de guerreros ni en la eficacia de las armas. El suyo es un reino de libertad y de paz, de justicia y de amor. Tiene la fuerza del amor y triunfa con la no violencia. Propone, no impone.
3. También se nos presenta el rostro amable Dios. Ama entrañablemente lo que Él ha creado. Sabe de qué barro nos ha hecho y nos comprende y nos anima. No nos ha hecho en serie. No, nos ha creado uno a uno, somos obra de sus manos. Y nos ama con entrañas de madre. Podemos descansar en él como un niño al regazo de la madre.
4. El Señor es clemente y compasivo, lento a la ira y rico en amor; el Señor es bueno con todos, tierno con todas sus criaturas. Sí, ama entrañablemente, me ama con entrañas de madre, personalmente. Todas sus obras son obras de amor. Quienes han tropezado, él los endereza.
5. Y Jesús hoy se desahoga en una alabanza sublime al Padre. Los apóstoles han vuelto de su misión contentos. Es verdad que los sabihondos y sabios e intelectuales de todo tipo los han zaherido porque desgranaban espigas en sábado, o porque como el Maestro comían y cenaban con publicanos y pecadores... o acogían a todo el mundo. Pero lo que era un tropiezo para los sabios era una fuente de alegría para el pueblo llano que por fin sentía las caricias de la mano y del corazón de Dios. Hasta los demonios se sometían al poder de los enviados de Jesús.

6. Y Jesús felicita al Padre por el buen gusto que ha tenido cerrando el acceso a él a los sabios y entendidos y abriéndolo de par en par a los pequeños, a los sencillos, a los ignorantes. 
7. Ha quitado la teología de manos de los poderosos y la ha devuelto a los pequeños. Estos se sienten amados por el Padre y amorosamente acogidos por el Hijo. Es un conocimiento por connaturalidad, como se conocen la madre y el hijo. Es por connaturalidad como muchos de nosotros hemos mamado el amor a Jesús y a la Virgen con la leche de la madre y con la complacencia de nuestro padre. Muy bien.

8. Y ahora nos invita: Venid a mí los estáis cansados y agobiados. Los mayores por aquello del si no fuera por..., los jóvenes porque después de tantas horas y horas de preparación, no encuentran trabajo. O porque les ha fallado el amor con que contaban o les ha traicionado el amigo en quien confiaban. Venid, yo os aliviaré.
9. Tendréis que aceptar el yugo que toda vida comporta. Cada cual tiene una misión, unas responsabilidades y unas limitaciones. Cosas de la vida. Pero Jesús nos recuerda que el yugo hace es cosa de dos. No estamos solos. El yugo lo llevamos Jesús y yo. Pesa la mitad. Y además, nos da una energía vital capaz de mover montañas. Ha infundido en nosotros su mismo Espíritu que nos hace sentir Hijos y alienta a decir Abbà, Padre. 
10. Es benévolo y humilde de corazón. Ya hemos visto cómo ha entrado en Jerusalén. Además Jesús hace suyas las palabras del profeta Isaías que caracterizan su manera de actuar. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. No romperá la caña quebrada, no apagará la mecha vacilante. Es el rostro visible del Padre y la expresión de sus entrañas de madre.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

jueves, 6 de julio de 2017

Y FUE...

La fiesta del Corpus…, y fue… la cincuentena pascual…, y fue… la fiesta de San Ramón…, y fue… la vida de los que aquí tuvimos cerca, y fue… la muerte violenta por el terror, y fue… el amor que se perdió, y fue… la alegría de ver un día amanecer, y fue… la soledad oscura de aquella enfermedad, y fue… aquella sonrisa, ese era el milagro, que me hizo sonreír… ¿Todo sólo fue? ¿Qué hacemos con el pasado? ¿Ya no está?
Muchos, desde diferentes filosofías, van diciendo que el pasado no existe, que tampoco el futuro, y que hay que vivir el presente, “que es lo que hay”. Y animan a vivir sólo el presente y punto final. No estoy tan convencido de ese “presentismo”. Vale decir que el pasado no está y que el futuro no existe. Pero no vale decir que el pasado y el futuro sean absolutamente nada. Porque el pasado sostiene mi presente y lo que pienso en el horizonte lo adelanto de alguna manera a mi presente. Mi tiempo real es el presente, sí, pero muy interaccionado con lo que he vivido y con lo que me propongo vivir. En definitiva, mi presente es una mezcla de pasado y de futuro. No somos tan planos ni tan opacos como un presente a palo seco. Los pretéritos y los futuros ofrecen connotaciones y referencias que influyen en el presente. 
Por eso lo que importa es saber que hay que estar vigilantes para no dejarse llevar por las fáciles filosofías de ahora, puro siglo XXI, (pero son cosas muy antiguas y vienen de lejos), que apuntan a decir: “vive como si nada”, “disfruta del momento”, “impórtate a ti mismo que es lo que vale”. Demasiado plano. Demasiado pobre. Mi presente, lo quiera o no, se convertirá en pasado, y mi nuevo presente, para bien o para mal, tendrá influencias de ese pasado y de la gestión mental que haga de mi esperanza de futuro. Y aún más. Como no somos solos, aquello de que “no somos islas”, con todo, pasado, presente y futuro, “me construyo o destruyo” y a los que están conmigo les ayudo o dificulto en “su construcción o destrucción”. Es más compleja la vida que las puras manecillas de un reloj. 
Texto: J.M.Ferrer
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

lunes, 3 de julio de 2017

CONDICIONES DE PUBLICACION EN NUESTRO BLOG Y RR.SS.

CONDICIONES PARA LA PUBLICACIÓN EN
http://culturayfehoy.blogspot.com.es/

1. La extensión del artículo no superará las 50 líneas.
2. El autor puede incluir un máximo de dos fotografías. Si no las ha adjuntado, la redacción podrá insertarlas entre el texto de las que dispone en su archivo. Las fotografías pueden llevar leyenda. Se incluirá el autor o fuente de la fotografía.
3. El contenido puede versar sobre cualquier aspecto relacionado con la cultura (literatura, historia, música, pintura, cine, pedagogía, filosofía, ética, arte, etc.), la religión católica (espiritualidad, iglesia, acontecimientos, personajes, etc.) por separado o conjuntamente, si bien debe respetarse la trayectoria y criterio del blog. También podrá difundirse a través de nuestras cuentas de Facebook y Twitter.
4. El artículo puede firmarse con nombre y apellido añadiendo el cargo o profesión. También se admitirá si va con siglas y/u otro dato relevante del autor.
Ejemplos:         Antonio Rodríguez, farmacéutico
                        A. R., es farmacéutico en Madrid
                        A. R., Madrid
                        A. R., es farmacéutico y profesor de Medicina en la Univ. Juan Carlos I, Madrid
5. El autor podrá difundir el contenido de su artículo en otros medios citando siempre que ha sido publicado en “Cultura y Fe Hoy”.
6. La dirección del blog comunicará cualquier comentario que ésta desee hacerle sobre el contenido, extensión y fotografías.
7. El artículo se enviará al siguiente correo electrónico: cyfsigloxxi@gmail.com

Actualizado a 29 de junio de 2017.

domingo, 2 de julio de 2017

EXPOSICION SOBRE SAN JOSE DE CALASANZ Y SU CONGREGACION

Con motivo del 250 aniversario de la canonización de san José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías, y de los 400 años de la fundación de la orden, se inauguró en la tarde del sábado 1 de julio en el museo diocesano de Barbastro-Monzón una pequeña exposición sobre la figura de este santo y sobre los religiosos escolapios.
El material expuesto está compuesto por cuadros, manuscritos, libros y diversos objetos, procedentes de las casas de Zaragoza, Barbastro y Peralta de la Sal, ésta última situada en la población natal del fundador. Esta exposición, abierta hasta el 31 de julio, se enmarca dentro de los actos programados por el Annus Iubilaei Scholarum Piarum promulgado por el papa Francisco para la orden calasanciana.
Texto y fotos: redacción Cultura y Fe hoy

DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Así que el bebé sale a la luz, ya le cortan el cordón umbilical que lo unía a su madre. Desde ahora ha de aprender a vivir independiente de ella. Y habrá de ir cortando lazos cuando lo lleven a la guardería y vaya al colegio. Cada día que pasa aumenta su grado de autonomía. 
2. Llega a la adolescencia y busca como puede la independencia. A menudo se libera de unos lazos y se crea otros más o menos adictivos. Va a la universidad o a la formación profesional, encuentra trabajo, se enamora y se casa. O se hace religioso/sa o se queda como está. 
3. Hay quienes afrontan la vida sin haber superado la infancia o la adolescencia. Lo quieren ser todo a la vez. Muchos fracasos en la vida familiar, social y religiosa se deben a que no supieron cortar a su tiempo los diversos cordones umbilicales que los ataban al pasado y les impiden gozar del presente. 
4. Y no son libres. Para plantarse ante la vida hay que ser dueño de sí mismo, mirar la vida con sus propios ojos y pensar con su cabeza. De lo contrario otros pensarán por él. 
5. Jesús es el modelo del hombre libre. Fue las delicias de su Madre en Belén y fue creciendo gradualmente en edad, sabiduría y gracia ante Dios y ante la gente. Un día aquel chico tan modosito, se queda en Jerusalén sin que sus padres lo sepan. ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo había de ocuparme en los asuntos de mi Padre? No lo entendieron. Pero la lección era clara: como persona tenía una misión concreta en la vida y en su realización sólo dependía del Padre que se la había confiado. María respetará la decisión de Jesús cuando deja la carpintería para hacerse predicador itinerante de la buena nueva de Dios impulsado por el Espíritu Santo. Discretamente irá encontrando su lugar junto a Jesús desde Caná hasta el Calvario. Y hasta el Cenáculo en medio de la Iglesia naciente.
6. Jesús es un hombre libre. Se sabe relacionar con todo el mundo sin esclavizarse a nada ni a nadie. Predica y actúa teniendo en cuenta el proyecto de Dios, aunque se atraiga el odio de las autoridades religiosas o civiles, que ya le pasarán factura. Respeta al pueblo humilde, pero no lo halaga. Le muestra el camino exigente de lo que le hace crecer en libertad, igualdad y fraternidad. Les enseña a decir el Padre nuestro y a vivir las bienaventuranzas.
7. Y quiere que sus discípulos sean personas libres como él. Libres de sí mismos para tomar decisiones maduras, sin centrarse en sus intereses egoístas. Por carecer de esta libertad, Judas vendió Jesús y Pedro lo negó. Y por falta de libertad frente a sus bienes, el joven del evangelio se volvió triste a su casa. Mateo y Zaqueo en cambio, enzarzados en negocios no tan limpios, supieron liberarse de ellos y llegar a ser hombres nuevos.
8. El discípulo de Jesús ha de situarse ante la familia a nivel de la fe. Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Y esto vale para los hijos y para los padres. Han de ser libres para comprender a qué son llamados por Jesús y para seguirle cada cual desde su vocación personal. 
9. Las palabras de Jesús no son una exigencia tiránica o esclavizadora, sino un grito de libertad y un llamamiento a la madurez humana y cristiana arraigada en una fe profunda y animada por un amor generoso.
10. El que se tome con seriedad y agilidad el seguimiento de Jesús topará como él con la incomprensión y con la persecución que pueden acabar en muerte sangrienta. Lo vemos con horror en tantos cristianos y cristianas cruelmente perseguidos o ninguneados en tantos países del mundo hoy sólo para ser seguir a Jesús. 
11. En estas situaciones extremas funciona y de qué manera la hospitalidad especialmente entre los más pobres. Jesús nos dice que acoger al huésped es acoger Jesús y al Padre que lo ha enviado. Da de beber Jesús el que da de beber un vaso de agua fresca al hermano sediento.
12. En nuestra Europa de raíces cristianas hoy el forastero es visto con prevención o acogido como un turista de quien nos podemos aprovechar. Los centenares y miles de fugitivos que no encuentran refugio en ninguna parte se levantarán contra este mundo egoísta acusándolo de haberse negado a recibir a Jesús en ellos. Por no hacer frente a unos problemas acuciantes de ahora, nos privamos de las riquezas inmensas que nos vendrían de estas personas que no tienen nada. Pero que lo son todo: Jesús. Era forastero y me acogisteis.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

martes, 27 de junio de 2017

EN CLAVE ORANTE

Muchas cosas se pueden vivir desde esta clave. Desde ella podría ser que la vida se alargara. Y no porque los días sean más largos o tengan más horas de luz. Podría ser, no más pero ya es bastante, que sea porque desde esa clave los acontecimientos dejan huella y se interpretan de manera diferente, transcendente… 
Hace falta atención para orar. También para vivir. Que ya sabemos que uno de los signos de nuestro tiempo es la demasiada rapidez con que se vive, -se puede llamar la momentaneidad, todo debe ser ahora y ya-, y así la primera consecuencia es que se carece de atención y de consciencia. 

La atención se precisa para vivir con sentido y encontrar la verdad, siempre necesaria para estar bien orientados. Simone Weil escribía en una carta autobiográfica que abrigaba la esperanza de llegar a ese reino transcendente, “reservado, dice, a los hombres auténticamente grandes”, en el que habita la verdad. Después de pasar por muchas tinieblas interiores tuvo la certeza de que cualquier persona puede llegar a conocer la verdad con tal de que sinceramente la desee y haga un continuo esfuerzo de atención por alcanzarla. Y recuerda en ese escrito a Platón que afirmaba que hay que ir a buscar la verdad “con toda el alma”. 

Vivimos tiempos de luz que a la vez son tiempos hoscos. Así ha sido siempre. Y en cada tiempo ha habido personas “ausentes” y “atentas”. La atención es una actitud espiritual, algo del alma, que no se puede dejar de lado para vivir conscientemente. 

Cuando oigo y veo las noticias de este mundo, pienso que sigue habiendo gente “ausente” y “atenta”. Y me pregunto: ¿hay bondad?, ¿sobra maldad?, ¿hay signos de vida?, ¿hay muertes injustas?, ¿faltan los que unen?, ¿están los que dividen?, ¿hay quien se anima, y hasta se entusiasma, a vivir en clave orante?

Texto: J. Ferrer
Foto: Cultura y Fe hoy

sábado, 24 de junio de 2017

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Jeremías era un sacerdote de la periferia de Jerusalén. Era pedazo de pan bendito y tímido como muchos de nosotros. Y Dios lo escogió para profeta. ¡Pobre de mí! No sé hablar. Soy sólo un muchacho. Pero asumió la responsabilidad y dijo al pueblo y a las autoridades no lo que querían oír, sino lo que Dios quería. Y naturalmente: quien dice las verdades pierde las amistades. Y el pobre Jeremías se las vio de todos colores. Oía el cuchicheo maligno de la gente. Pero se sentía seguro: el Señor es mi refugio, quedarán confundidos los que me persiguen.

2. Jesús confía a los apóstoles su propia misión y los previene de cualquier sueño de facilidad. No hay atajos. La oposición a su mensaje será feroz como la que sufrió Jeremías y los otros profetas. Pero les repite: No tengáis miedo.
3. No tengáis miedo. Lo que os digo al oído, gritadlo desde las azoteas, desde la tv, en la prensa y en la radio: proclamad el respeto a la vida, el respeto al honor de la persona, el respeto al amor humano ante un público que tiende a aprovecharse de los demás so pretexto de amor. Respetad la palabra, no devolváis mal por mal ni repondáis con violencia a la violencia, poneos de parte del oprimido, del marginado, del sin techo o de los sin voz. Levantad la voz contra la injusticia.

4. No hagáis caso de los que quieren encerrar la vida y el proyecto cristiano en la sacristia o en el ámbito privado de la conciencia personal para que les quede cancha libre para sus proyectos e imponer, mientras ellos se reservan el espacio público e imponen el pensamiento único en nombre de la libertad. 
5. Cuando proclaméis esto muchos os aplaudirán y otros muchos os silbarán. Si no decís lo que la gente quiere oír, si defendéis la familia o la vida de los no nacidos y la vida cuando se apaga y denunciáis el aborto o la promiscuidad sexual o la injusticia del tipo que sea os declararán personas no gratas. Y si fuera sólo esto, menos mal.
6. Os pueden llevar a la cárcel. Os pueden inhabilitar. Os pueden matar. Pero no os podrán destruir. La vida es más fuerte que la muerte, el amor es más fuerte que el odio. Os pueden echar a la papelera de la historia en vida. Es especialmente peligroso pensar con la propia cabeza y mirar con los propios ojos y juzgar con criterio propio basado en valores evangélicos. Y es más peligroso decirlo o escribirlo. Por quítame esas pajas te la etiquetan de carca o de anticuado o de utópico. Cogitare aude: atrévete a pensar. Piensa por tu cabeza, de lo contrario pensarán por ti. Cuando piensan por ti, tú y yo y todos nos volvemos borregos gregarios.
7. Dios vela por nosotros. Si tiene cuidado de los gorriones y de nuestros cabellos, más se cuidará de toda la persona. No tengáis miedo de nadie. Ningún hombre ni ninguna autoridad es más que nosotros ni vale más que nosotros. Tampoco menos. Nuestros miedos y nuestras cobardías hacen a los tiranos o los dictadores. 
8. El seguidor de Jesús tiene que dar la cara por él. Sin personalismos, sin chulería, pero con dignidad y constancia. Damos la cara por Cristo cuando la damos por los hermanos maltratados injustamente como Cristo. Él la dará por nosotros cuando nos juzgue: tenía hambre, tenía sed, estaba desnudo, en la prisión, enfermo en la cama o tendido en un cajero. Si somos perseguidos por esto, vamos bien. Estamos en la línea de Jesús y de los profetas.
9. Mirad qué dice san Pedro... Qué suerte si os ultrajan porque sois cristianos. Esto quiere decir que el Espíritu glorioso de Dios, reposa sobre vosotros. Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por asesino, o ladrón o delincuente, o por haberse metido donde no debía. Si lo es por cristiano, no tiene porqué avergonzarse. Dé gracias a Dios porque puede llevar el nombre de Cristo con dignidad. (1Pe 4,14-16).


Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

viernes, 23 de junio de 2017

CORPUS CHRISTI

1. Haciendo camino. Somos iglesia peregrina, en camino, un camino siempre nuevo, a veces llano, a veces empinado, con hambre y sed, con cansancio y ganas de mirar para atrás, añorando el pasado o mirando adelante porque el presente se nos hace insoportable.. Pero Dios acompaña a su pueblo, pero sin escatimarle la sana experiencia de la limitación humana. Él no falla nunca. Cuando todo parece perdido, una fuente inesperada mana de una roca dura para apagar la sed o se descubre en el maná un alimento para cada etapa del camino. Pero cada día hay que salir a recogerlo, y cada día se debe compartir. Cuando se quiere guardar o acumular para el día siguiente, se echa a perder. En nuestro camino de cristianos de hoy Jesús se nos hace alimento. Pero hemos de madrugar para recogerlo. Es lo que hacemos domingo tras domingo. Es tan simple y tan vulgar que buena parte de los cristianos lo desconoce o lo menosprecia. Y así les va. Han de continuar caminando igualmente pero sin el apoyo de la Eucaristía y de la comunidad.
2. Pero no hacemos el camino solos. Son muchos los que lo recorren con nosotros. Parecemos granos de trigo dispersos. Pero en cada Eucaristía nos unimos en la humanidad resucitada de Jesús. Y todos juntos somos lo que comemos: formamos un solo cuerpo todos los que compartimos el mismo pan: la Eucaristía. La Eucaristía nos mantiene unidos aceptando al mismo tiempo y respetando las diferencias, integrándolas y enriqueciéndonos con ellas.
3. San Pablo, mientras nos lo recuerda, critica severamente a los cristianos de Corinto porque profanaban la Eucaristía aceptando con toda naturalidad que había cristianos de primera y cristianos de segunda. Los primeros llegaban a la santa Cena hartos y hasta ebrios, mientras los más pobres se quedaban sin nada. Llegaban tarde. Eran trabajadores o esclavos o madres de familia que apenas habían terminado su trabajo. Esto no es la Cena del Señor. Esto no es participar en la misa.
4. San Juan nos recuerda las maravillas del pan y del cáliz que compartimos. Nos da la vida de Dios. Y con la vida de Dios la dichosa esperanza de la resurrección. Cada comunión es una semilla de resurrección. Las comuniones que recibimos son como los granos de trigo que aparentemente mueren en nosotros, pero que a la larga germinan y se multiplican en resurrecciones de cada día hasta la resurrección final.
5. Comulgando participamos en la vida del Padre y del Hijo. Cristo permanece en nosotros y nosotros en Él. Y participamos también de la misma misión. Como el Padre me ha enviado, os envío yo a vosotros.
6. Y aquí encontramos el sentido de la fiesta del Corpus. Nació de la ilusión de los buenos cristianos que no veían bien a Jesús encerrado en el sagrario. Querían que Jesús viera y visitara las calles y las plazas del pueblo con tanta gente y con tantas flores y tanta alegría..
7. Hoy apenas hacemos procesiones. Esto nos dice una cosa muy importante. ¿Verdad que la Eucaristía nos convierte a todos en cuerpo de Cristo, en sacramentos de su presencia, en su cara visible? Pues bien: Jesús hoy se pasea por las plazas y calles y descansa en nuestra casa o en cualquier rincón del camino a través de nosotros. 
8. El P. Claret había recibido la gracia de vivir la eucaristía de una comunión a otra. Era tal su identificación con Jesús que se sentía Sagrario viviente. Con él Jesús llegaba a las personas con quien se encontraba. 
9. Cuando oigamos la palabra: Podéis ir en paz, a ver si los pocos o muchos cristianos que participamos en la Eucaristía, tomamos conciencia de que entonces empieza la misa: en cada cosa que hacemos o que sufrimos o que disfrutamos actualizamos la entrega de Jesús, hacemos el memorial del Señor.
10. Somos una fiesta de Corpus todos los días del año. Adornemos nuestro camino con retama y flores de todo tipo. Nuestros hermanos y nosotros –y ¡Jesús en nosotros!- nos lo merecemos.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: L'Osservatore Romano

martes, 13 de junio de 2017

FRASES CON MOVIMIENTO (I): EVANGELII GAUDIUM 259

Nueva producción de Cultura y Fe hoy en la que publicaremos periódicamente una frase o texto breve junto a unas imágenes.
Texto: Evangelii Gaudium 259 Papa Francisco
Imagen: Cultura y Fe hoy
Junio 2017


LA SALIDA

Como sucede siempre, y en todo, lo difícil es el equilibrio. Ya nos sabemos de memoria eso de que “no estamos en una época de cambios sino en un cambio de época” y lo que me pregunto muchas veces es qué cambios, -novedades, dicho de otra manera-, se están dando en mi vida o qué cambios observo, que también esto conviene saberlo, en la vida de los que la van compartiendo conmigo. 
En la serenidad de un lento atardecer, y a la vez qué le preguntaba qué hora marcaba su reloj, le lancé a mi amigo esta otra pregunta: “¿cuál ha sido tu último cambio vital que te ha llenado de vida y de energía?” De momento mi amigo se quedó mirando al infinito y me decía desde lejos: “anda, no me vengas a estas horas con esto”. Pero se repuso, volvió del infinito, y nos dio el tiempo para hablar de sentimientos y emociones. ¡Casi nada! Fue un relajo. Nos vino bien. 


No es fácil resumir. Pero lo intento. Me comentó que él tenía en su vida su zona de confort. Pero que cuando personas o circunstancias le exigían salir de ella, si lo lograba le hacía mucho bien porque ese salir le conducía por caminos nuevos que nunca había ni sospechado. ¡La de cosas que había conocido saliendo de sí mismo y yendo a otros lugares que tenían rostro y nombre! Y me habló de sus experiencias de esperanza, vitalidad, entusiasmo… Habló mucho rato y nos cogió la noche. Pero nos fuimos más iluminados. 
Volví solo a casa y pensaba que si gasto mis energías en mantener lo que tengo, en vez de estar abierto a dejar crecer la novedad de los otros, me podría suceder que no experimentara nunca ni esperanza, ni vitalidad, ni entusiasmo… Comprendí que las palabras de mi amigo me cuestionaban mi personal zona de confort y esa manía de decir que me dejen en paz. ¿Cambios? ¿Novedades? Ya sé que habrá que buscar el equilibrio, pero hay que estar abiertos. Y acabé recordando esta idea de Einstein: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Texto: J. Mª Ferrer
Foto: Cultura y Fe hoy

domingo, 11 de junio de 2017

MUSICA CRISTIANA DE PRIMER NIVEL EN EL ESPERANZARTE 2017

ÉXITO DEL CONCIERTO EN ZARAGOZA CON RUBEN DE LIS, MARCELO OLIMA Y DAVID CEAMANOS

En la tarde-noche del sábado 10 de junio pudimos disfrutar del concierto de distintos solistas y coros en el recinto de la Expo de Zaragoza. Organizado por la asociación EsperanzArte y de la mano de Juan Yzuel, pasaron por el escenario al aire libre distintos artistas y grupos de música cristiana, que periódicamente y en diferentes lugares convoca esta asociación de artistas y creativos cristianos.

Artistas internacionales como Rubén de Lis y Marcelo Olima abrieron este concierto. Rubén de Lis tiene una amplia producción musical desarrollada en Brasil y España. El argentino Marcelo Olima también dedica su labor musical en diversos países con gran producción musical. Seguidamente el sacerdote David Ceamanos cantó sus temas con el apoyo del numeroso público que acudió a este recinto de la Expo de Zaragoza. Otras actuaciones interesantes fueron las voces infantiles del coro del colegio Cristo Rey de Zaragoza, el grupo Dunamis también de Zaragoza, el coro del Espíritu Santo y U2J.




Entre el numeroso público saludamos cordialmente a varios seminaristas de Zaragoza y también a Antonio J. Estevan, director del programa “Generación Esperanza” dedicado a la música cristiana contemporánea que emite Radio María España y algunas emisoras de Iberoamérica.

EsperanzArte y Juan Yzuel con la colaboración de la parroquia de San Andrés de Zaragoza nos ofrecieron una estupenda velada musical, de fe y de solidaridad. Esperemos que se repitan, y nuestro apoyo a éstos y a todos los músicos y artistas católicos en la evangelización de nuestro mundo.








Texto y fotos: redacción Cultura y Fe hoy

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

1. Hoy es un día de puertas abiertas. Dios nos abre de par en par las puertas de su casa y nos muestra un secreto de familia: el misterio de la Santísima Trinidad. Misterio es, pues, un secreto revelado. Nos guía el Hijo de la casa, Jesús. Nos pone en la mano la hoja de ruta: el Credo.
2. Jesús nos habla del Padre, Señor y creador del cielo y de la tierra. Que ama entrañablemente todo lo que él ha creado. Su amor llega hasta entregarnos a su propio Hijo para restablecernos en la dignidad de hijos.
3. En la visita, Jesús nos habla también de sí mismo: He salido del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo el mundo y me vuelvo al Padre. Pero yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo sea mundo. Y sabemos muchas más cosas de él que vamos viendo cada domingo.
4. Uno del grupo pregunta: Jesús. ¿Y del Espíritu Santo? ¿Qué nos dices? Porque la hoja de ruta sólo dice: Creo en el Espíritu Santo. Y punto. ¿Y punto? Me parece que leéis mal el credo o no tan bien como podríais. Vamos a ver. Suprimid por un momento el punto y veréis la maravillosa actividad del Santo Espíritu. 
5. Leedlo así:
Creo en el Espíritu Santo que actúa 
· en la Iglesia, que es universal o católica, y apostólica porque se fundamenta en los apóstoles
· actúa en ella mediante la participación en las cosas santas –es lo que llamamos ¡la comunión de los santos!- que son los sacramentos, sobre todo la Eucaristía, y perdonándonos los pecados en el bautismo y en el sacramento de la reconciliación.
· Con esto conseguimos en Cristo la resurrección y la plena vida en Dios, la vida de la gloria.
Ya veis si es importante y actual la actividad del Espíritu Santo: Sacramentos, resurrección con Jesús, vida plena en Dios.
6. Así pues Dios no es un ente solitario y lejano, sino que es un Dios familia, donde reina el amor y la fecundidad que culmina en la creación del hombre y la mujer que, como familia, son imagen y viva de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
7. ¿Y esto de uno y tres y tres uno? Muy sencillo. ¿Verdad que tanto el padre, como la madre como el hijo son igualmente seres humanos? Tienen una única manera de ser humana pero vivida distintamente por cada miembro de la familia. Unidad y trinidad. Pensadlo.
8. Es consolador y maravilloso pensar que el misterio de la Trinidad se desarrolla en el corazón de cada cristiano. El que me ama, dice Jesús, el Padre lo amará y vendremos a él y fijaremos en él nuestra morada. Leónidas, padre de gran cristiano que fue Orígenes (183/186 - c. 254), antes de acostarse, descubría el pecho de su hijito y lo besaba adorando en él a la Santísima Trinidad que tenía su templo en aquel chiquitín.
9. Moisés anhelaba ver el rostro de Dios. No lo consiguió, pero sí oyó lo que decía de sí mismo: "Yo soy el Señor, Dios compasivo y clemente, paciente, rico en bondad y leal". Una experiencia que lo marcó por toda la vida. En realidad es experimentando la amorosa presencia de Dios alcanzamos a Dios. 
10. Terminemos con el saludo con que empezamos la Eucaristía: Que la gracia de Jesucristo, el Señor, el amor de Dios y el don del Espíritu Santo estén con todos vosotros. 

Texto: J. Sidera cmf 
Foto: A. Daufí cmf