sábado, 24 de junio de 2017

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Jeremías era un sacerdote de la periferia de Jerusalén. Era pedazo de pan bendito y tímido como muchos de nosotros. Y Dios lo escogió para profeta. ¡Pobre de mí! No sé hablar. Soy sólo un muchacho. Pero asumió la responsabilidad y dijo al pueblo y a las autoridades no lo que querían oír, sino lo que Dios quería. Y naturalmente: quien dice las verdades pierde las amistades. Y el pobre Jeremías se las vio de todos colores. Oía el cuchicheo maligno de la gente. Pero se sentía seguro: el Señor es mi refugio, quedarán confundidos los que me persiguen.

2. Jesús confía a los apóstoles su propia misión y los previene de cualquier sueño de facilidad. No hay atajos. La oposición a su mensaje será feroz como la que sufrió Jeremías y los otros profetas. Pero les repite: No tengáis miedo.
3. No tengáis miedo. Lo que os digo al oído, gritadlo desde las azoteas, desde la tv, en la prensa y en la radio: proclamad el respeto a la vida, el respeto al honor de la persona, el respeto al amor humano ante un público que tiende a aprovecharse de los demás so pretexto de amor. Respetad la palabra, no devolváis mal por mal ni repondáis con violencia a la violencia, poneos de parte del oprimido, del marginado, del sin techo o de los sin voz. Levantad la voz contra la injusticia.

4. No hagáis caso de los que quieren encerrar la vida y el proyecto cristiano en la sacristia o en el ámbito privado de la conciencia personal para que les quede cancha libre para sus proyectos e imponer, mientras ellos se reservan el espacio público e imponen el pensamiento único en nombre de la libertad. 
5. Cuando proclaméis esto muchos os aplaudirán y otros muchos os silbarán. Si no decís lo que la gente quiere oír, si defendéis la familia o la vida de los no nacidos y la vida cuando se apaga y denunciáis el aborto o la promiscuidad sexual o la injusticia del tipo que sea os declararán personas no gratas. Y si fuera sólo esto, menos mal.
6. Os pueden llevar a la cárcel. Os pueden inhabilitar. Os pueden matar. Pero no os podrán destruir. La vida es más fuerte que la muerte, el amor es más fuerte que el odio. Os pueden echar a la papelera de la historia en vida. Es especialmente peligroso pensar con la propia cabeza y mirar con los propios ojos y juzgar con criterio propio basado en valores evangélicos. Y es más peligroso decirlo o escribirlo. Por quítame esas pajas te la etiquetan de carca o de anticuado o de utópico. Cogitare aude: atrévete a pensar. Piensa por tu cabeza, de lo contrario pensarán por ti. Cuando piensan por ti, tú y yo y todos nos volvemos borregos gregarios.
7. Dios vela por nosotros. Si tiene cuidado de los gorriones y de nuestros cabellos, más se cuidará de toda la persona. No tengáis miedo de nadie. Ningún hombre ni ninguna autoridad es más que nosotros ni vale más que nosotros. Tampoco menos. Nuestros miedos y nuestras cobardías hacen a los tiranos o los dictadores. 
8. El seguidor de Jesús tiene que dar la cara por él. Sin personalismos, sin chulería, pero con dignidad y constancia. Damos la cara por Cristo cuando la damos por los hermanos maltratados injustamente como Cristo. Él la dará por nosotros cuando nos juzgue: tenía hambre, tenía sed, estaba desnudo, en la prisión, enfermo en la cama o tendido en un cajero. Si somos perseguidos por esto, vamos bien. Estamos en la línea de Jesús y de los profetas.
9. Mirad qué dice san Pedro... Qué suerte si os ultrajan porque sois cristianos. Esto quiere decir que el Espíritu glorioso de Dios, reposa sobre vosotros. Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por asesino, o ladrón o delincuente, o por haberse metido donde no debía. Si lo es por cristiano, no tiene porqué avergonzarse. Dé gracias a Dios porque puede llevar el nombre de Cristo con dignidad. (1Pe 4,14-16).


Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

viernes, 23 de junio de 2017

CORPUS CHRISTI

1. Haciendo camino. Somos iglesia peregrina, en camino, un camino siempre nuevo, a veces llano, a veces empinado, con hambre y sed, con cansancio y ganas de mirar para atrás, añorando el pasado o mirando adelante porque el presente se nos hace insoportable.. Pero Dios acompaña a su pueblo, pero sin escatimarle la sana experiencia de la limitación humana. Él no falla nunca. Cuando todo parece perdido, una fuente inesperada mana de una roca dura para apagar la sed o se descubre en el maná un alimento para cada etapa del camino. Pero cada día hay que salir a recogerlo, y cada día se debe compartir. Cuando se quiere guardar o acumular para el día siguiente, se echa a perder. En nuestro camino de cristianos de hoy Jesús se nos hace alimento. Pero hemos de madrugar para recogerlo. Es lo que hacemos domingo tras domingo. Es tan simple y tan vulgar que buena parte de los cristianos lo desconoce o lo menosprecia. Y así les va. Han de continuar caminando igualmente pero sin el apoyo de la Eucaristía y de la comunidad.
2. Pero no hacemos el camino solos. Son muchos los que lo recorren con nosotros. Parecemos granos de trigo dispersos. Pero en cada Eucaristía nos unimos en la humanidad resucitada de Jesús. Y todos juntos somos lo que comemos: formamos un solo cuerpo todos los que compartimos el mismo pan: la Eucaristía. La Eucaristía nos mantiene unidos aceptando al mismo tiempo y respetando las diferencias, integrándolas y enriqueciéndonos con ellas.
3. San Pablo, mientras nos lo recuerda, critica severamente a los cristianos de Corinto porque profanaban la Eucaristía aceptando con toda naturalidad que había cristianos de primera y cristianos de segunda. Los primeros llegaban a la santa Cena hartos y hasta ebrios, mientras los más pobres se quedaban sin nada. Llegaban tarde. Eran trabajadores o esclavos o madres de familia que apenas habían terminado su trabajo. Esto no es la Cena del Señor. Esto no es participar en la misa.
4. San Juan nos recuerda las maravillas del pan y del cáliz que compartimos. Nos da la vida de Dios. Y con la vida de Dios la dichosa esperanza de la resurrección. Cada comunión es una semilla de resurrección. Las comuniones que recibimos son como los granos de trigo que aparentemente mueren en nosotros, pero que a la larga germinan y se multiplican en resurrecciones de cada día hasta la resurrección final.
5. Comulgando participamos en la vida del Padre y del Hijo. Cristo permanece en nosotros y nosotros en Él. Y participamos también de la misma misión. Como el Padre me ha enviado, os envío yo a vosotros.
6. Y aquí encontramos el sentido de la fiesta del Corpus. Nació de la ilusión de los buenos cristianos que no veían bien a Jesús encerrado en el sagrario. Querían que Jesús viera y visitara las calles y las plazas del pueblo con tanta gente y con tantas flores y tanta alegría..
7. Hoy apenas hacemos procesiones. Esto nos dice una cosa muy importante. ¿Verdad que la Eucaristía nos convierte a todos en cuerpo de Cristo, en sacramentos de su presencia, en su cara visible? Pues bien: Jesús hoy se pasea por las plazas y calles y descansa en nuestra casa o en cualquier rincón del camino a través de nosotros. 
8. El P. Claret había recibido la gracia de vivir la eucaristía de una comunión a otra. Era tal su identificación con Jesús que se sentía Sagrario viviente. Con él Jesús llegaba a las personas con quien se encontraba. 
9. Cuando oigamos la palabra: Podéis ir en paz, a ver si los pocos o muchos cristianos que participamos en la Eucaristía, tomamos conciencia de que entonces empieza la misa: en cada cosa que hacemos o que sufrimos o que disfrutamos actualizamos la entrega de Jesús, hacemos el memorial del Señor.
10. Somos una fiesta de Corpus todos los días del año. Adornemos nuestro camino con retama y flores de todo tipo. Nuestros hermanos y nosotros –y ¡Jesús en nosotros!- nos lo merecemos.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: L'Osservatore Romano

martes, 13 de junio de 2017

FRASES CON MOVIMIENTO (I): EVANGELII GAUDIUM 259

Nueva producción de Cultura y Fe hoy en la que publicaremos periódicamente una frase o texto breve junto a unas imágenes.
Texto: Evangelii Gaudium 259 Papa Francisco
Imagen: Cultura y Fe hoy
Junio 2017


LA SALIDA

Como sucede siempre, y en todo, lo difícil es el equilibrio. Ya nos sabemos de memoria eso de que “no estamos en una época de cambios sino en un cambio de época” y lo que me pregunto muchas veces es qué cambios, -novedades, dicho de otra manera-, se están dando en mi vida o qué cambios observo, que también esto conviene saberlo, en la vida de los que la van compartiendo conmigo. 
En la serenidad de un lento atardecer, y a la vez qué le preguntaba qué hora marcaba su reloj, le lancé a mi amigo esta otra pregunta: “¿cuál ha sido tu último cambio vital que te ha llenado de vida y de energía?” De momento mi amigo se quedó mirando al infinito y me decía desde lejos: “anda, no me vengas a estas horas con esto”. Pero se repuso, volvió del infinito, y nos dio el tiempo para hablar de sentimientos y emociones. ¡Casi nada! Fue un relajo. Nos vino bien. 


No es fácil resumir. Pero lo intento. Me comentó que él tenía en su vida su zona de confort. Pero que cuando personas o circunstancias le exigían salir de ella, si lo lograba le hacía mucho bien porque ese salir le conducía por caminos nuevos que nunca había ni sospechado. ¡La de cosas que había conocido saliendo de sí mismo y yendo a otros lugares que tenían rostro y nombre! Y me habló de sus experiencias de esperanza, vitalidad, entusiasmo… Habló mucho rato y nos cogió la noche. Pero nos fuimos más iluminados. 
Volví solo a casa y pensaba que si gasto mis energías en mantener lo que tengo, en vez de estar abierto a dejar crecer la novedad de los otros, me podría suceder que no experimentara nunca ni esperanza, ni vitalidad, ni entusiasmo… Comprendí que las palabras de mi amigo me cuestionaban mi personal zona de confort y esa manía de decir que me dejen en paz. ¿Cambios? ¿Novedades? Ya sé que habrá que buscar el equilibrio, pero hay que estar abiertos. Y acabé recordando esta idea de Einstein: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Texto: J. Mª Ferrer
Foto: Cultura y Fe hoy

domingo, 11 de junio de 2017

MUSICA CRISTIANA DE PRIMER NIVEL EN EL ESPERANZARTE 2017

ÉXITO DEL CONCIERTO EN ZARAGOZA CON RUBEN DE LIS, MARCELO OLIMA Y DAVID CEAMANOS

En la tarde-noche del sábado 10 de junio pudimos disfrutar del concierto de distintos solistas y coros en el recinto de la Expo de Zaragoza. Organizado por la asociación EsperanzArte y de la mano de Juan Yzuel, pasaron por el escenario al aire libre distintos artistas y grupos de música cristiana, que periódicamente y en diferentes lugares convoca esta asociación de artistas y creativos cristianos.

Artistas internacionales como Rubén de Lis y Marcelo Olima abrieron este concierto. Rubén de Lis tiene una amplia producción musical desarrollada en Brasil y España. El argentino Marcelo Olima también dedica su labor musical en diversos países con gran producción musical. Seguidamente el sacerdote David Ceamanos cantó sus temas con el apoyo del numeroso público que acudió a este recinto de la Expo de Zaragoza. Otras actuaciones interesantes fueron las voces infantiles del coro del colegio Cristo Rey de Zaragoza, el grupo Dunamis también de Zaragoza, el coro del Espíritu Santo y U2J.




Entre el numeroso público saludamos cordialmente a varios seminaristas de Zaragoza y también a Antonio J. Estevan, director del programa “Generación Esperanza” dedicado a la música cristiana contemporánea que emite Radio María España y algunas emisoras de Iberoamérica.

EsperanzArte y Juan Yzuel con la colaboración de la parroquia de San Andrés de Zaragoza nos ofrecieron una estupenda velada musical, de fe y de solidaridad. Esperemos que se repitan, y nuestro apoyo a éstos y a todos los músicos y artistas católicos en la evangelización de nuestro mundo.








Texto y fotos: redacción Cultura y Fe hoy

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

1. Hoy es un día de puertas abiertas. Dios nos abre de par en par las puertas de su casa y nos muestra un secreto de familia: el misterio de la Santísima Trinidad. Misterio es, pues, un secreto revelado. Nos guía el Hijo de la casa, Jesús. Nos pone en la mano la hoja de ruta: el Credo.
2. Jesús nos habla del Padre, Señor y creador del cielo y de la tierra. Que ama entrañablemente todo lo que él ha creado. Su amor llega hasta entregarnos a su propio Hijo para restablecernos en la dignidad de hijos.
3. En la visita, Jesús nos habla también de sí mismo: He salido del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo el mundo y me vuelvo al Padre. Pero yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo sea mundo. Y sabemos muchas más cosas de él que vamos viendo cada domingo.
4. Uno del grupo pregunta: Jesús. ¿Y del Espíritu Santo? ¿Qué nos dices? Porque la hoja de ruta sólo dice: Creo en el Espíritu Santo. Y punto. ¿Y punto? Me parece que leéis mal el credo o no tan bien como podríais. Vamos a ver. Suprimid por un momento el punto y veréis la maravillosa actividad del Santo Espíritu. 
5. Leedlo así:
Creo en el Espíritu Santo que actúa 
· en la Iglesia, que es universal o católica, y apostólica porque se fundamenta en los apóstoles
· actúa en ella mediante la participación en las cosas santas –es lo que llamamos ¡la comunión de los santos!- que son los sacramentos, sobre todo la Eucaristía, y perdonándonos los pecados en el bautismo y en el sacramento de la reconciliación.
· Con esto conseguimos en Cristo la resurrección y la plena vida en Dios, la vida de la gloria.
Ya veis si es importante y actual la actividad del Espíritu Santo: Sacramentos, resurrección con Jesús, vida plena en Dios.
6. Así pues Dios no es un ente solitario y lejano, sino que es un Dios familia, donde reina el amor y la fecundidad que culmina en la creación del hombre y la mujer que, como familia, son imagen y viva de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
7. ¿Y esto de uno y tres y tres uno? Muy sencillo. ¿Verdad que tanto el padre, como la madre como el hijo son igualmente seres humanos? Tienen una única manera de ser humana pero vivida distintamente por cada miembro de la familia. Unidad y trinidad. Pensadlo.
8. Es consolador y maravilloso pensar que el misterio de la Trinidad se desarrolla en el corazón de cada cristiano. El que me ama, dice Jesús, el Padre lo amará y vendremos a él y fijaremos en él nuestra morada. Leónidas, padre de gran cristiano que fue Orígenes (183/186 - c. 254), antes de acostarse, descubría el pecho de su hijito y lo besaba adorando en él a la Santísima Trinidad que tenía su templo en aquel chiquitín.
9. Moisés anhelaba ver el rostro de Dios. No lo consiguió, pero sí oyó lo que decía de sí mismo: "Yo soy el Señor, Dios compasivo y clemente, paciente, rico en bondad y leal". Una experiencia que lo marcó por toda la vida. En realidad es experimentando la amorosa presencia de Dios alcanzamos a Dios. 
10. Terminemos con el saludo con que empezamos la Eucaristía: Que la gracia de Jesucristo, el Señor, el amor de Dios y el don del Espíritu Santo estén con todos vosotros. 

Texto: J. Sidera cmf 
Foto: A. Daufí cmf

miércoles, 7 de junio de 2017

LO QUE VALE LA FAMILIA

No nos cansemos con estadísticas. Ni nos asustemos. Lo negativo ya lo sabemos y vayamos a lo positivo. Que, además, también hay estadísticas que dicen que los jóvenes valoran la institución familiar y la defienden. Y la mejor verdad es creer que la familia sigue siendo el libro donde se pueden aprender las mejores lecciones y el espacio en el que se viven unos valores perennes: amor, sacrificio, lealtad, reconciliación, generosidad… Asís es. Pero es inevitable que nos preguntemos cuáles son las causas y razones que nos puedan explicar por qué, si vale tanto la familia, se dan, sin embargo, tantos conflictos familiares y tantos sufrimientos a causa de ellos. Los sociólogos, claro que sí, nos van mostrando muchas razones y son verdaderas. Pero a mí se me ocurre, y además de eso, recurrir a esa definición de familia que dice que es “una comunidad de vida y amor”. Y siguiendo ese hilo descubro que la “comunidad de vida y amor” original, en el sentido de que es la que está en el origen de todo, es la comunidad en la que se encuentra Dios que, además, es trinidad de personas. Si algo es nuestro Dios es “comunidad de vida y amor”. ¿Tan difícil es entender, desde esa fe, que ya comprendo que tiene que ser desde ahí, que nuestras comunidades familiares irían bien “si copiaran del original”? 
Los padres, para educar a sus hijos, les comunican ideas y conocimientos y les deben trasmitir ejemplos y comportamientos. Me parece de lógica pura que los padres cristianos les hablen de Dios a los hijos y se ilusionen por transmitirles su fe. Si la referencia a Dios, en palabras y obras, es frecuente y algo habitual, es de esperar que los hijos vayan creciendo en la seguridad de la presencia providente de Dios en sus vidas. Y esa será una buena siembra y un buen cimiento para que ellos, después, puedan edificar sólidamente su propia existencia.

Texto: J. M. Ferrer
Foto: Cultura y Fe hoy

sábado, 3 de junio de 2017

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

1. Un buen día san Pablo visitó la comunidad cristiana de Éfeso y les preguntó: ¿Habéis recibido el Espíritu Santo? -¿Qué? ¿Hay Espíritu Santo? Si nos hicieran esta pregunta, seguro que responderíamos: Claro que si, claro hay Espíritu Santo. Y hoy, justamente día de Pentecostés, vemos los efectos de su presencia.
2. No es fácil definir al Espíritu Santo. También nos costaría definir qué es la luz o el aire, o el agua, o el fuego. Están en todas partes y lo empapan todo. No sabríamos definir qué son pero podemos decir sus efectos. El agua hace con la harina una pasta que el fuego transforma en pan, un pan que el Espíritu Santo transforma en el Cuerpo de Cristo. Los cristianos somos muchísima gente esparcida por todas partes y el Espíritu hace de nosotros un solo Cuerpo unido a Cristo, nuestra cabeza. 
3. Jesús dice que Espíritu Santo vive en nosotros. Nos recuerda lo que Jesús nos ha dicho y nos lo hace comprender. Es el Paráclito. Esta palabra griega indica a la persona llamada a tu lado para consolarte cuando estás triste, aconsejarte cuando no sabes por dónde tirar, te defiende cuando tienes que dar razón de tu fe. Vive contigo y dentro de ti. Eres templo del Espíritu Santo.
4. Encontramos al Espíritu Santo en todos los principios. Forma a Jesús en Maria en la encarnación y cuando es adulto se posa sobre él a modo de paloma y lo empuja a la misión. El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha enviado... El día de Pascua Jesús dice: Recibid el Espíritu Santo. Como el Padre me ha enviado yo os envío. Nace la Iglesia. Pero los discípulos necesitan un tiempo para hacerse a la nueva situación. Se encuentran juntos, oran, hacen memoria de Jesús, comparten la eucaristía y los bienes, pero no se mueven del cenáculo y de sus visitas al Templo. Todavía tienen las puertas cerradas con el cerrojo del miedo. Esperan con María, la Madre de Jesús, con los mujeres y las criaturas.
5. El día de Pentecostés, el soplo del Espíritu en forma de fuego y viento llena de gozo y valentía aquel grupo excepcional. Abrid las puertas a Cristo. Abrid las ventanas en el mundo. Salid a la periferia y proclamad el mensaje de Jesús a todo el mundo. Pedro, tan miedoso unos días antes, ahora sale al balcón y anuncia a todo el mundo que Cristo ha resucitado y que el Padre lo ha constituido Señor y Mesías. Volveos hacia Él y Él os dará el Espíritu Santo.
6. Pedro habla en su idioma y todos entienden el mensaje. Cada uno se siente hijo de Dios. Y cada cual expresa en su propia lengua lo que el único Espíritu le inspira desde dentro: Abbá, Páter, Patér, Father, Vater, Pita, Père, Pai, Aitor. ¡Padre! La confusión ruidosa de Babel es ahora sinfonía maravillosa por obra del Espíritu de Amor. No nos entendemos por lenguaje. Pero nos entendemos por amor, como diría el gran Ramón Llull. El amor es el lenguaje que todo el mundo entiende.

7. Somos muchos y muy diferentes. El Espíritu hace de todos nosotros un solo cuerpo unidos a Cristo como a la cabeza. Cada cual aporta al conjunto el regalo de su diferencia. Hay apóstoles, hay catequistas, hay enfermeros, hay funcionarios, hay maestros, hay padres y madres. Todo es obra del mismo y único Espíritu. Hay quien puede mucho y hay quien puede muy poco, pero siempre puede aportar amor a la comunidad.
8. En la Eucaristía todos recibimos el mismo pan. Todos comulgamos al mismo Jesús. Somos uno en Él. Y es el Espíritu Santo quien nos mantiene unidos en Cristo y nos hace ser presencia suya en el ambiente donde nos movemos. Somos muchos y muy diferentes pero el Espíritu hace comunidad. Él forma Cristo en nosotros y empuja a hacerlo presente cuando salimos de la Eucaristía. Todos nosotros hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo. 
9. Con la fuerza del Espíritu traemos por todas partes la joya y la paz que Jesús nos dio el día de Pascua. Reconciliáis todo el mundo con Dios y ponéis paz entre vosotros. Y somos uno en Cristo y multiformes a la vez. Cada cual tiene una misión a cumplir.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

miércoles, 31 de mayo de 2017

DESDE DENTRO

Que cada día tiene su afán ya lo sabemos. Y que cada cosa tiene que tener su tiempo, también. Pero a veces dejamos “esos tiempos” y vivimos pisando el acelerador, es decir, acelerados. Metidos en el tren de las prisas y de la precipitación somos violentos hasta con el tiempo. ¿No son las prisas un modo de violencia contra el tiempo, quitándole el ritmo que cada cosa requiere? Y lo serio del asunto es que, al final, no son las cosas sino la vida misma, nuestra existencia, la que debe ser respetada en su tiempo y no vivirla con esas prisas que impiden la serenidad necesaria para darnos cuenta de que vivimos y de cómo vivimos. “¿Me quieres decir qué vas a hacer este fin de semana”? “No tengo tiempo”, se me contestó. Pensé, con buena intención, que no había entendido la pregunta y que, con las prisas, debió pensar que le pedía algo. 

Está el otro extremo, que ya se sabe que el equilibrio siempre es difícil. Pues que también hay gente que carece de rapidez y de motivación por algo y arrastra el tic tac de la vida sin proyectos y sin sentido. Sin estas cosas tan básicas, proyecto y sentido, no se mueve nada y es como ir por la vida sin motor. Esas gentes van y vienen sin más programa que dejar pasar las horas aunque, eso sí, diciendo “desde su lógica” que mejor si se pasan bien y que allá cada cual con sus problemas “que yo ya tengo bastante con los míos”. 
¿Y dónde estará la virtud que llaman centro? La respuesta es fácil y difícil, todo junto. Está en hacer las cosas con amor. El amor hace despertar de cualquier letargo y sin prisas permite parar lo que sea necesario para contemplar el mundo y para mirar a los demás como si fueran algo mío. Y si al amor se le añade la fe permite levantar los ojos al cielo y llamar Padre a Dios. Quizá todo se pueda resumir diciendo que como mejor se va a vivir, sin prisas y con sentido, es viviendo la vida “desde dentro”.

Texto: J. Ferrer
Foto: Cultura y Fe hoy

sábado, 27 de mayo de 2017

ASCENSION DEL SEÑOR


1. Cuando hablamos de la Ascensión de Jesús, nos lo imaginamos subiendo físicamente al cielo. Es normal. Pero lo entenderíamos mejor si nos fijáramos en una frase como esta: el Papa ha ascendido el obispo tal a cardenal. No lo ha subido a ningún escabel. Simplemente decimos que algo ha cambiado en la consideración del personaje.


2. Con Ascensión Jesús no deja de estar hacerse presente a los suyos, sino que continúa presente entre ellos de forma distinta.

3. Con la resurrección Jesús rompe las barreras del tiempo y del espacio y por eso puede ser presente a todo tiempo y a todo espacio de una manera más viva y más eficaz aún que cuando andaba por los caminos de Galilea. Por eso decía: Conviene que yo me vaya.

4. La Ascensión es un misterio bisagra en que confluyen el cielo y la tierra, Dios y la humanidad. El Padre ha resucitado a Jesús de entre los muertos y comparte con Él su poder y su amor. Todo lo ha puesto bajo sus pies. Pero este nuevo status que decimos ahora, no lo aleja de nosotros, más bien nos lo acerca. 

5. Jesús en su humanidad engloba la nuestra, la de caminantes y peregrinos en nuestro mundo concreto. Resulta que Jesús y nosotros formamos un solo cuerpo. Él es nuestra cabeza y nuestro corazón. Nosotros somos sus miembros. En nosotros él se hace presente al mundo. Lo mira con nuestros ojos y lo ama con nuestro corazón.

6. Hoy Jesús nos convoca a Galilea, en una montaña, como la de las bienaventuranzas o como la del Tabor. Salimos algo más arriba de nosotros para ver más bien. Hay los Once. De repente Jesús se hace presente. La reacción de todos es adorarlo, prosternarnos hasta tierra. Incluso de quienes han dudado o dudamos. 
7. Jesús habla. El Padre me ha dado toda autoridad al cielo y en la tierra: un poder universal. Es lo que decíamos de la bisagra. En él confluyen cielo y tierra. Y nos confía un encargo: Id, no os quedáis aquí postrados. La vida es camino en un mundo donde todo se mueve. Andad a su ritmo, no a remolque. 
8. Y haced discípulos, muchos discípulos de todo tipo de pueblos y de personas y enchufadlos a la vida de Dios. Esto es el bautismo. La inmersión bautismal nos sumerge en la vida de Dios, en Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un Dios familia, comunicación, vida. No vive lejos de nosotros. Vive dentro de nosotros. El que me ama, el Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice Jesús.

9. Y enseñadlos. Los cristianos somos discípulos, alumnos. Cuando decimos discípulo queremos decir aprendiz. Enseñaremos con la palabra y la vida a practicar lo que Jesús nos ha enseñado y que resume en un solo precepto. Ama a Dios y al prójimo como a ti mismo.

10. ¿Lo podremos hacer? Claro que sí. Él es Emmanuel, Dios con nosotros, es Jesús, Dios que nos salva y día a día hace camino con nosotros hasta que el mundo llegue a su plenitud. Se nos hace visible en los sacramentos, en la Eucaristía, en la Palabra y en nuestros hermanos más pequeños, necesitados o marginados. Donde hay dos o tres de reunidos en mi nombre, allí estoy yo.

11. Pidamos al Espíritu Santo que realice en nosotros y en la Iglesia lo que hoy nos encarga Jesús en su Ascensión.


Texto: J. Sidera cmf
Foto: Fano

lunes, 22 de mayo de 2017

FE Y RELIGIOSIDAD EN INTERNET

Con el título "Iglesia e internet. Retos y oportunidades" a cargo de D. Victor Manuel Pérez, profesor de Comunicación de la Universidad San Jorge, ha comenzado el ciclo de charlas sobre Fe y Religiosidad en Internet que ha organizado la delegación de medios de comunicación del arzobispado de Zaragoza en su 50 aniversario. 
 

En una sociedad en la que están cada vez mas presentes las tecnologías digitales y las redes sociales, el mensaje del Evangelio tiene que estar también presente, y las personas encargadas de llevarlo a todo el mundo tienen que conocer suficientemente las características, modelos y propuestas que navegan de este mundo digital del siglo XXI. Testimonios y presencia viva y directa de los católicos es lo que reclaman los jóvenes en las redes sociales e internet. Igualmente se ha comentado en el turno de preguntas que internet y las redes sociales son una herramienta delicada y primaria, que no suple necesariamente el contacto directo o la vivencia/experiencia de fe a las personas que contemplan los contenidos cristianos.
En el marco del Centro Joaquín Roncal de la Fundación CAI-ASC se han reunido alrededor de cincuenta personas para participar en esta primera charla que, junto con "Ciberpredicadores y otros peligros. Cómo vivir la fe hoy" por D. Luis Santamaría y "¿Dios vive en la red? El video del Papa, un caso de éxito" D. Juan della Torre en las dos restantes jornadas completarán el ciclo.

Texto y fotos: Redacción Cultura y Fe hoy

sábado, 20 de mayo de 2017

DOMINGO VI DE PASCUA

1. La campaña misionera del diácono Felipe en Samaría es un fruto colateral de la persecución contra la iglesia naciente después de la muerte Esteban, apedreado. Samaría era un país mal visto por ser un nido de herejes, cismàticos y enemigos de Israel. Felipe, siguiendo las huellas de Jesús que había divisado con gozo gran cosecha iniciada en el encuentro con la Samaritana, rompe las barreras de raza y religión y tiene un éxito rotundo: muchas personas reestructuradas, curaciones y una inmensa alegría.
2. La buena noticia sorprende a los apóstoles que se han quedado en Jerusalén. Están contentos viendo que la iglesia se abre a todos. Los apóstoles Pedro y Juan son los comisionados por la iglesia de Jerusalén para averiguar y calibrar como es debido la calidad del acontecimiento. Constatan el gran número de samaritanos que han recibido el bautismo después de reconocer a Jesús como Mesías y Salvador. Encuentran una deficiencia importante: No han recibido el Espíritu Santo. Oran todos juntos, les imponen las manos y se lo comunican. Se ha producido un pequeño milagro: la iglesia establecida en Jerusalén y la recién nacida en Samaria están animadas por el único y mismo Espíritu. La Iglesia es una y multiforme a la vez.
3. Es el pentecostés samaritano. Un primer indicio del sacramento de la confirmación. El bautismo tiene dos caras: la inmersión en la muerte y resurrección de Jesucristo. Y la efusión del Espíritu que da sentido a la inmersión. El cristiano maduro es ungit por el Espíritu Santo como Jesús y como Jesús es enviado a dar testimonio de Él.
4. Visto lo ocurrido en Samaria, los cristianos han recibido el bautismo pero no la confirmación hoy son invitados a recibir de manos del obispo el don del Espíritu Santo. Los llenará de alegría y de fortaleza para comunicar la fe. Y les concederá el don de lenguas: el don de comprender mejor a los demás y comunicarse con ellos en el lenguaje que todos comprenden: el del amor. Si no no entendemos por lenguaje, nos entenderemos por amor, decía el beato Ramon Llull. 
5. Jesús, antes de irse de este mundo, pide al Padre para nosotros otro Defensor, el Paràclito. La palabra paràclito, de origen griego, indica la persona llamada junto a nosotros para consolarnos cuando estamos tristes y afligidos, para aconsejarnos y enseñarnos el camino cuando no lo vemos claro, para defendernos cuando tenemos que dar razón de nuestra fe. Es el Espíritu de la verdad. Es el maestro interior que nos hace conocer la persona de Jesús y nos relaciona íntimamente con Él. Se hospeda en nosotros como en su casa y nos convierte en templos suyos, personas consagradas. 
6. San Pedro indica qué hemos de hacer para actuar como personas animadas por el Espíritu de Jesús. Ante todo reconocer a Jesús como Señor. Luego ser capaces de dar razón de lo que esperamos a quien nos la pida. No a gritos ni con imposiciones, sino con una propuesta serena y respetuosa. Proponer, no imponer. Seremos más eficaces si actuamos con suavidad y discreción y si transparentamos el mensaje con un comportamiento profundamente humano, expresión viva de la coherencia de la vida con la fe que profesamos. ¡Ojalá que todos los cristianos frustrados y el no cristianos que nos desacreditan se sientan movidos a cambiar de chip ante la evidencia de una vida generosa, humilde y acogedora de unos cristianos animados por el Espíritu Santo.
7. Si tenemos que sufrir que sea porque somos fieles al evangelio, no por el escándalo provocado por una conducta no cristiana. El P. Julio Leache, un claretiano que pronto será beatificado, se levantaba a las dos de la madrugada para celebrar la misa clandestinamente en el almacén de los aperos de labranza del Mas donde vivía con otros claretians, exponiéndose a ser sorprendido y asesinado. Él respondía: Si nos matan para ser fascistas, maldita la gracia. Pero si es por ser cristianos y por celebrar la Eucaristía, ¿que más podemos desear?
8. Sigamos siempre las huellas de Jesús y dejémonos llevar como él por el aliento del Espíritu que vive en mí, en mis hermanos cristianos y en toda la Iglesia.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Fano

martes, 16 de mayo de 2017

EL CANTANTE ITALIANO NEK EN "FANTASTIC DUO"

En la noche del miércoles 10 de mayo nacía un nuevo programa musical en la televisión. Se trató del programa Fantastic Duo de TVE, con intervenciones musicales de artistas reconocidos junto a aficionados seleccionados de entre los que envían sus vídeos al programa. En este primer programa conducido por la presentadora Nuria Roca vimos en primer lugar al cantante italiano Nek; el famoso artista que interpretó la canción “Laura no está”. Junto a él seleccionaron a tres voces, que en este caso fueron Juan, Isra y una pareja de recién casados Javier y Susana.
En la breve presentación del primero de ellos, Juan llevaba colgado un rosario que besó, a lo que la presentadora le preguntó si era superticioso. La respuesta fue tenue y con cierta vergüenza, diciendo que se lo había dado su madre. Acto seguido el cantante Nek con total naturalidad extrajo de su chaqueta un rosario que lo mostró en alto, como queriendo decir que él también tenía uno. Este gesto de Nek tan natural y al hilo de la conversación que sucedía en el plató de televisión, nos permitió observar una diferencia: Juan lo llevaba de amuleto y como queriendo pasar la responsabilidad a su madre, y Nek lo sacó de su bolsillo sin necesidad de manifestar su devoción mariana por exigencias del guión.
A continuación, presentaron a Isra que venía acompañado de su madre. Fue ésta la que más tiempo de pantalla se llevó, pues al verdadero protagonista tan apenas habló. Lo poco que dijo fue su madre era tarotista (y así rotularon a la madre cuando intervino) y que llevaba colgando una piedra que le daba suerte. Las intervenciones de Isra y de su madre ocuparon un espacio importante en este apartado del programa, amparadas y animadas por la presentadora.
Al hilo de todo esto queremos comentar que, si el sentido de un programa musical de televisión es el de entretener, oír voces estupendas, ver actuaciones interesantes y otras referencias artísticas, en este primer programa de Fantastic Duo no lo vimos en sus minutos iniciales.
De Nek ya conocíamos su reencuentro con Dios en la visita a Medjugorje, sus campañas solidarias y sus canciones como el himno de la caridad de san Pablo. Nek no dudó ni un momento en enseñar su rosario a toda la audiencia. 

Texto: Cultura y Fe hoy
Foto: www.rtve.es

sábado, 13 de mayo de 2017

DOMINGO V DE PASCUA

1. La comunidad de Jerusalén era comunidad dinámica, muy abierta: había judíos de toda la vida y judíos de religión pero de lengua diferente. Pero no todos se sentían tratados igualmente. Celos, roces, incomprensión... Se quejaron a los apóstoles. Sólo les faltaba ésta. Se lo piensan, consultan, lo hablan con la comunidad. Ellos no pueden con todo. Quizás se acordaron de Moisés en el desierto.
2. Necesitan ayuda. ¡Y nació Cáritas...(¿?)! Escoged entre vosotros unos colaboradores de confianza, que sintonicen con el de Jesús, empapados de su Espíritu y sensatos. Espíritu Santo y cordura! Que ellos se pongan al frente de la distribución de alimentos y vestidos. Los apóstoles prestarán a la comunidad dos servicios muy importantes: orar y predicar. 
3. Como que se trata de un servicio eclesial y no de una ONG, les imponen las manos para conferirles una misión y un ministerio. Así nace la Iglesia local: lengua, cultura, líderes autóctonos. El conflicto bien solucionado subraya la unidad en la diversidad.
4. Nuestra comunidad, nos dice san Pedro como un edificio, un poco especial justo es decirlo. Su fundamento es Jesús Resucitado. Los arquitectos religiosos de Israel, lo rechazaron. Jesús les suponía un estorbo. No les servía para aquello que querían. Y se quedaron sin la piedra angular, la clave de bóveda. De esta piedra dinámica, firme y flexible a la vez, todos nosotros formamos parte como piedras vivas que Dios convierte en un nuevo templo animado por el Espíritu Santo. 
5. De este templo vivo y nómada, nosotros somos los sacerdotes. Sí, todo el pueblo de Dios es sacerdotal. Unidos a Jesús, toda nuestra vida es un culto agradable a Dios. Toda nuestra vida es una misa continuada. La Misa continúa en la vida de cada día. En la vida de cada día, con nuestra obediencia y amor, vivimos la obediencia filial de Jesús al Padre, su amor generoso sin fronteras, su querencia a favor de los pobres, marginados, excluidos de todo tipo, su obsesión por la igualdad y la justicia en favor de todos, sin hermanos humillados y desahuciados.
6. Como pueblo sacerdotal proclamamos y agradecemos las maravillas de Dios a favor nuestro. Cualquier cristiano, cualquiera de nosotros, tiene el derecho y el deber de anunciar con sus palabras y con su vida la Palabra de Dios, el mensaje de Jesús el salvador. 
7. Esto lo hacemos cuando oramos y enseñamos a orar en casa, cuando hacemos catequesis, cuando sufrimos las contrariedades de la vida con fe y confianza, cuando en la vida ordinaria ponemos un plus de humanidad y de ternura. Jesús está presente entre nosotros y continúa haciendo el bien.
8. Si esto es así, ¿qué pintan los obispos y sacerdotes? Como personas bautizadas son sacerdotes como todos los cristianos. Pero Jesús los ha escogido para el servicio de la comunidad cristiana, para ayudar a los hermanos cristianos a mantenerse fieles a su compromiso de testigos de Jesús. Vida y de testigo. Representan Jesús en su función de guía y pastor del pueblo. Y la han ejercer no como un poder superior sino como un mejor servicio: como Jesús que no ha venido a ser servido sino a servir. Esta es la grandeza los obispos y sacerdotes y la grandeza del pueblo: ungidos todos sacerdotes, profetas y reyes con el bautismo.
9. Es complicado todo esto, ¿no? ¡Qué novedad! Pues no, es tan antiguo como la Biblia. El Concilio Vaticano II nos lo recordado para que tengamos conciencia de ello y nos llenemos de alegría.
10. El apóstol Felipe le dijo a Jesús: Sí, ya creo, que eres el camino, la verdad y la vida. Y que nos abres el camino hacia el Padre. Pero ¿por qué no nos muestras al Padre de una vez por todas? Es impaciente Felipe. ¿Tanto de tiempo conviviendo y todavía no me conoces? Mira que hago y lo que digo y verá el rostro del Padre y oirás su voz.
11. Si vivimos unidos a Jesús, haremos las obras de Jesús y mayores aún. Abrid los ojos y ved. ¡Cuánta gente cree en Jesús, cuántos lo conocen y aman! ¡Cuantísima gente es asistida y acompañada! Y comparadlo con lo que Jesús hizo por los caminos de Galilea y Judea con lo que Jesús Resucitado hace en la Iglesia y contando con nosotros.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Fano

domingo, 7 de mayo de 2017

LIBROS: IGLESIA Y COMUNICACION EN ESPAÑA, por J. Cantavella y J.F. Serrano (Coord.)

En la reflexión sobre las relaciones Iglesia y comunicación es preciso señalar que estamos antes una época de cambio, no solo marcada por las aportaciones tecnológicas que ha conllevado la digitalización de los procesos de creación y difusión, sino especialmente por la figura del Papa Francisco, que ha abierto nuevos horizontes y posibilidades tanto en los procesos de presencia pública como en la comunicación interna de la Iglesia.

En este escenario, Iglesia y comunicación en España. Apuntes para un tiempo de cambio recoge las aportaciones de un grupo destacado y heterogéneo de reconocidas firmas del periodismo y la información religiosa con el objeto de verificar y confrontar esa esencial característica de la Iglesia que es comunicar.

Foto: Cultura y Fe hoy
Texto: CEU Ediciones

sábado, 6 de mayo de 2017

DOMINGO IV DE PASCUA

1. La primera intervención de san Pedro es impresionante. Ante la multitud que lo escucha proclama que Dios ha constituido Mesías y Señor a aquel mismo Jesús de Nazaret que los dirigentes religiosos y políticos y buena parte del pueblo acababan de crucificar. Ha resucitado. La gente comprende la inmensa injusticia que ha cometido y la quiere reparar. ¿Cómo? 
2. Pedro se lo dice claramente: cambiad de chip y aceptad como salvador a Jesús. Manifestad vuestro arrepentimiento haciéndoos bautizar: morir con Jesús y resucitar con él a una nueva vida. Así lograréis el perdón de Dios y veréis cumplida en vosotros la gran promesa de Jesús: Recibiréis el Espíritu Santo. Unas tres mil personas se le han rendido. 
3. Pedro presenta a Jesús como el Pastor. No lo inventa él. Es Jesús mismo quien se define como tal. Antiguamente los dirigentes del pueblo eran conocidos pastores. Ezequiel proclama al mismo Dios como el Pastor de Israel, que vela por él y lo salva. También lo cantamos en el salmo: El Señor es mi pastor... 
4. Jesús presenta dos tipos de pastor: el pastor malvado y el buen pastor. El pastor malvado se presenta sin permiso de nadie. Ni siquiera entre en el aprisco por la puerta. Lo asalta. Es un usurpador. Sólo busca su interés, no el bien de los que le son confiados. Es un aprovechado. Cuando vienen maldadas, abandona a la gente desconcertada a merced los lobos que la devoran.
5. Son ladrones y bandoleros. El ladrón roba, mata, destroza. La avaricia, la ambición personal, el egoísmo, la inconsciencia de las autoridades religiosas, políticas y sociales condujeron a Israel al desastre. El gran desastre del exilio a Babilonia y luego la destrucción del pueblo. Estos mismos vicios los vemos reproducidos a nuestro tiempo en las redes de corrupción de todo tipo. Llenarse los bolsillos, lujo escandaloso, guerras para hacerse con materias primeras estrangulando a los pueblos y destruyéndolos. No buscar la justicia sino la destrucción de las personas. Presunción de criminalidad y no inocencia. Corruptos y corruptores.
6. Jesús se presenta como el buen pastor, el pastor modelo: conoce, mantiene una relación personal y viva con cada uno de los suyos. No hay anónimos para él. Conoce a cada uno por su nombre. No proclama los valores porque cae bien o es moda. Los encarna: va delante marcando el camino recto y seguro para la plena realización de la persona. Procura el alimento sano y sabroso de la palabra y de la Eucaristía. Tiene una obsesión: que todos tengamos vida y la tengamos a rebosar. Él es el camino, la verdad y la vida. Y lo procura con su entrega personal. No nos promete ni nos da cosas: se nos entrega él mismo.
7. San Pedro nos lo dice en su carta: Ser cristiano no costaba mucho el día de Pentecostés. Pero cuando pasa el tiempo choca con la incomprensión e incluso con la persecución. Ser cristiano no viste. Hoy miles y millones de cristianos sufren pobreza, persecución y muerte por el solo hecho de serlo. No os espantéis, dice san Pedro: Jesús ha sufrido todo esto y más. Y continúa sufriendo en cada persona que sufre injustamente. 
8. Con su ejemplo nos da el código de conducta. Es inocente y sin embargo ha aceptado las consecuencias del pecado, que él no ha cometido, para librarnos a nosotros. No se revuelve cuando lo insultan o desprecian. No responde a los insultos insultando, o a los malos tratos amenazando. Amad a vuestros enemigos. No volváis mal por mal. Hemos de responder como él: amando y perdonando. La justicia la deja en manos del que sabe juzgar justamente porque conoce el corazón de las personas. 
9. Éramos como ovejas descarriadas y ahora hemos encontrado el pastor que necesitamos y que desvela por nosotros. A la bondad del Buen Pastor respondamos con la nuestra. No para presumir de nada, sino porque somos luz y sal que con nuestra vida sencilla de cada día, recordamos que otra vida es posible, que otro mundo es posible.
10. Y oremos por nuestros dirigentes: el Papa y los obispos, nuestros párrocos y maestros, los padres y madres de familia. Que no dejen de mirarse en el espejo del Buen Pastor.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

jueves, 4 de mayo de 2017

LOS QUE SON

Los que son de la <Vida>.
PORQUE:
“El que cree, tiene vida eterna” (Jn 6,47)
Y:
“Dios nos ha dado la vida eterna”, (1Jn 5,11)
TENDRÍAMOS QUE <VIVIR> como si…
Y, sin embargo, para estrategas y tibios es conveniente recordar:
“¿Qué puede hacerme el hombre?” (Heb 12,6).
¿Qué hacer con todas las posibilidades de los cristianos todos en sus vidas institucionalizadas y particulares? ¿Esperaran el soplo aululante del Espíritu cuando los que no lo esperan también lo sientan?
¡Cuántos medios, edificios, instituciones, universidades, colegios, órdenes, recursos, sabios, sabiondos y marisabidillos… <disimulando> y <actualizando>  su desafección!
Sólo la vida <posible> de un cristiano que alguien –más si tiene alguna responsabilidad o recursos- no haya  alentado o ayudado a actualizar es una negación de su vida eterna. Dios llama por su nombre a cada <quien> a una vida para el para siempre-para eso hemos sido creados-, y todos tenemos que alentarla…si creemos que la Vida Eterna (DIOS) ES. Y nos es para nosotros esencia.
Los argumentos valiosos para esta vida que estamos viviendo ahora aquí no pueden sobreponerse en ningún caso (para ninguna persona…ninguna)  ni en ningún momento (aggiornamento…) a la lógica de la Vida que ya ha comenzado… para nosotros al nacer cada <quien> en la voluntad de Dios de hacernos para vivir…siempre. Ahora aquí también. ¡Ahora!
El filósofo José Ortega y Gasset (supongo a todos ya informados de su condición de “no sospechable”) escribió: “La razón no puede, no tiene que aspirar a sustituir la vida” (Meditaciones del Quijote).  Porque hay una razón y es la de la Vida. Y la razón de la Vida para nosotros es nuestra vida  que no acaba, ¡pero, que ya ha comenzado! en cada uno de nosotros.
¡Entérense, los que hayan de enterarse, que cada <quien> ha de vivir como la persona que Dios ha querido que sea, y que todo aquel, individuo, institución, preboste, mandamás o mandamenos tiene una función que Dios le ha “permitido”, y es lograr que la persona de cada <quien>, pero YA, sea efectiva… y una glorificación de la Creatividad del Hacedor!
Para menos aventajados o remisos “sin remisión”: todas las fuerzas, recursos, inteligencias, voluntades… hay que volcarlas, pero ya, ya… a la personalización, primero de los cristianos, y después del mundo. ¡Hay que empezar en todo lugar, institución… uno a uno y todos! EMPEZAR, ¡animo mosenes y laicos con o sin ascendiente, con o sin contactos, con o sin recursos! (Y por favor no se escondan en el mundo digital, las estrategias de comunicación, programas y programaciones  y el… aggiornamento ocultador).

Texto: Cultura y Fe hoy
Foto: pasionesentrevenganza

domingo, 30 de abril de 2017

DOMINGO III DE PASCUA

1. Nos podríamos preguntar: ¿Qué esperamos de la Iglesia? ¿Qué nos decepciona? ¿Por qué a veces es vista como un estorbo en la relación con Dios, con la familia, con la sociedad?
2. Estaría bien que nos lo planteáramos, porque hay quien se apunta o desapunta según el prestigio que tenga, o la audiencia o el caso que se le hace en su ambiente.
3. Esta sería la primera parte de la misa. Es lo que ocurría a aquellos dos muchachos de Emaús, discípulos tan entusiastas de Jesús, que con él anduvieron la larga subida hasta Jerusalén. Ahora desanda el camino y vuelven a refugiarse a su casa incapaz de vivir a la intemperie. Se desapuntan de la comunidad. Pero aún hablan Jesús: Un profeta poderoso en obras y en palabras ante Dios y el pueblo. Los grandes sacerdotes y las autoridades del nuestro pueblo lo han condenado a morir ignominiosamente clavado en la cruz. Nosotros esperábamos en él al libertador de nuestro pueblo. Ya han transcurrido tres días. Y nada de nada. Un gran profeta, un gran hombre y... un grande fracasado.
4. Y mientras ellos se desapuntaban y huían, unas buenas mujeres de la comunidad se apuntaban más que nunca. No han huido. Han ido al sepulcro. Estaba vacío. Y alborotan al personal hablando de unos ángeles que les han asegurado que ÉL vive. Unos del grupo han comprobado, pero no lo han encontrado.
5. Sin embargo lo tienen a su lado haciendo camino con ellos, incapaces de reconocerlo. Claro va vestido de peregrino. Pero afinan el oído. Es un peregrino anónimo pero no un cualquiera. Se sabe la biblia de memoria. Y como si estuvieran en misa, les echa una homilía, una conversación familiar, desmontando su idea del Mesías grande y victorioso que soñaban y que de pronto se ha ido a pique con su muerte ignominiosa en la cruz.
6. ¿No lo sabíais? El Mesías tenía que sufrir antes de entrar en su gloria. Se lo confirma repasando los escritos de Moisés y de todos los profetas. ¡Es esto el que la Biblia dice!
7. Los dos compañeros no lo acaban de entender, es cierto, pero el corazón les arde al oír las palabras del compañero todavía sin nombre. Y se les enciende la luz de la esperanza. Quédate con nosotros. Es tarde. El amigo anónimo acepta la invitación. Se sienta a la mesa con ellos. Y de invitado pasa a invitarlos él. Toma el pan, lo parte, lo reparte y lo comparte. Y cuando se les abren los ojos, ya no lo ven. No hace falta. ¡Saben que es Él! Lo han visto en el gesto de repartirles el pan.
8. Ahora lo entienden. Entienden lo que les decían las mujeres. Jesús VIVE. Y reemprenden impacientes el camino hacia Jerusalén a llevar la buena nueva a la comunidad. Se apuntan de nuevo a la comunidad – ¡la Iglesia!- y comparten con ella el gozo de sentirlo presente.
9. La historia de los dos de Emaús es nuestra propia historia. La enseñanza de Jesús, es la misma que transmite a nosotros en la Eucaristía de cada domingo. Se nos hace presente en la Palabra oída, comentada y asimilada, y en el Pan que partimos cuando actualizamos la memoria de Jesús.
10. Después de la consagración somos invitados a proclamar el misterio de la fe: el compendio de lo que creemos, anunciamos y esperamos. Anunciamos su muerte: Jesús ha muerto por nosotros. Proclamamos la resurrección, la suya y la nuestra: si hemos muerto con Cristo en el bautismo y nos hemos unido en la comunión, también compartiremos la resurrección. Ven, Señor Jesús. No nos ha dejado sólo. Viene cada vez que nos reunimos en su nombre. Y se nos hace presente en cada en nuestros hermanos. El que hacéis a cualquiera de ellos me hacéis a mí.
11. Como los dos de Emaús, pidamos que abrase nuestro corazón y nos abra los ojos. Y nos convierta en testigos suyos ante el mundo. Apuntémonos de corazón y con alegría a la causa de Jesús.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Antoni Daufí cmf

domingo, 23 de abril de 2017

DOMINGO II DE PASCUA

Hoy va de domingos. Jesús manifiesta el gusto por el octavo día que inaugura la nueva creación. El primer domingo es el anochecer de Pascua. Los discípulos, muertos de miedo, se han encerrado en el cenáculo. De hecho era el miedo lo que los tenía encerrados a cal y canto. De pronto, cuando menos se lo esperaban, los sorprende la visita de Jesús. Los saluda dos veces dándoles la paz. Les enseña las manos y el costado. Es el mismo que fue crucificado, pero vive de un modo totalmente nuevo. Una nueva creación. 
Resucitando, Jesús ha roto todas las barreras de espacio y de tiempo y por esto puede estar presente a todo espacio y a todo tiempo. Nada ni nadie le impide comunicarse con los suyos y llenarlos de paz y alegría. 
Todavía no ha vuelto de su sorpresa, cuando los discípulos oyen propuesta imposible: Como el Padre me ha enviado, Yo os envío. Yo ha he cumplido ya con mi tarea, ahora os toca a vosotros continuarla. ¿Nosotros? Claro que sí. Cuenta con ellos. No estarán solos Y alienta sobre ellos. Recibid el Espíritu Santo. “Espíritu” quiere decir “aliento”. Con este aliento divino reconciliaréis a los hombres con Dios y a los hombres entre sí. Reharéis los puentes rotos por aquello que llamamos pecado.
Una pausa. Tomás es un hombre algos despistado y aquel día no “estaba en misa”. Como tantos otros cristianos que creen pero no practican. No tienen contacto con la comunidad.
Tomás tiene tantas ganas de ver Jesús, que de tanta alegría no logra creer. Ahora Jesús repite la escena del pasado domingo. “Aquí me tienes, Tomás. “¡Señor mío y Dios mío!” Hace la mayor profesión en Jesús Resucitado. ¡Dios y Señor! Tomás ha tenido suerte. Pero la nuestra es aún mayor. Creemos en Jesús resucitado y presente entre nosotros. Sin haberlo visto.
En otro domingo Juan recibió la revelación del Apocalipsis. Y los cristianos continuamos encontrándonos todos los domingos. Los cristianos primeros y los de ahora son personas que escuchan ávidamente el testimonio de los apóstoles. Comparten gozosamente lo que tienen. No hay pobres en la comunidad. Parten el pan. A la Eucaristía la llamaban fracción del pan. El pan partido. Partir, compartir y repartir. Y oran. Oran mucho.
Continuemos con la misa dominical. Pongamos en ella toda el alma. Con gran alegría. Dejémonos llevar por el Espíritu Santo que nos impulsa a continuar la obra de Jesús. Contagiemos la alegría pascual a tantos imitadores de Tomás que no creen si no ven. O que creen y no practican. Pero se quedan sin el contacto semanal con Jesús resucitado presente en la comunidad. Dónde hay dos o tres reunidos en mi nombre, estoy yo, dice Jesús. Jesús está aquí, en medio de nosotros. Alegrémonos. Aleluya.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Jano

martes, 18 de abril de 2017

CRISTIANOS DE IRAK EN SITUACION DE GUERRA: GUARDIANES DE LA FE

Recientemente tuvimos la oportunidad de acudir a uno de los pases del documental Guardianes de la fe que realizó Jaume Vives en Irak durante el 2016. Durante la presentación del documental, Jaume Vives dio a conocer la situación vivida fechas atrás y la actual de los cristianos iraquies bajo la guerra constante en la zona. Cómo su fe es inquebrantable ante las amenazas que sufren. Comentó su paso por esas tierras junto a otros componentes del equipo del documental, con situaciones de peligro y arriesgadas. Un documental de investigación de gran calibre, así como una muestra palpable de la vida de los hombres y mujeres cristianas de Irak que día a día permanecen en sus tierras ante el peligro que les rodea.

 

Texto: Cultura y Fe hoy
Trailer Guardianes de la Fe
Foto: Cultura y Fe hoy

UNO A UNO.

¿Se encerrará el misterio de la vida en cada uno? En mí está todo lo mío. Y en ti, todo lo tuyo. Me admiran las personas que, atendiendo a todos, centran sus ojos en cada uno. Jesús, lean el Evangelio, mira con amor a las personas una a una. Ve a Bartimeo, un ciego al borde del camino, y a Zaqueo, subido a un árbol, y a la mujer que le toca el manto para curarse, y a la que le unge los pies con un perfume de nardo en casa de un fariseo, y al joven rico que le pregunta qué ha de hacer para salvarse, y al buen ladrón junto a él en una cruz, y a cada uno de los apóstoles a quienes llama por su propio nombre… Somos amados por Dios uno a uno.
La Semana Santa es para todos. Pero ya el apóstol Pablo les dijo emocionado a sus discípulos recordando la muerte de su maestro: “me amó y se entregó por mí”.  En ese “mi” estaba él y estamos todos, uno a uno. El secreto de Jesucristo estuvo es fijarse en las personas, en cada persona. Su vivir, morir, y resucitar, fue y es para todos pero desde el milagro del amor que siempre ama uno a uno. Como una madre, que ama a todos sus hijos “uno a uno”.
Durante la ocupación alemana la enfermera polaca Irena Sendler salvó a más de 2.500 niños judíos. Uno a uno. Y el ciclista Gino Bartali salvó a casi 1.000 judíos transportando sus documentos uno a uno. Y Maximiliano Kolbe, en el horror de Auschwitz, oyó y vio el dolor de aquel padre de familia que iba ser aniquilado y se cambió por él. 
Hay experiencias duras de soledad: como cuando el dolor se me hace grande, como cuando pienso que mi vida es lo mismo que un número que nadie aprende, como cuando todo alrededor es anónimo y sin figura. Pero todo cambia con la gran novedad: todo se hace nuevo si un día puedo sentir que alguien se fija en mí, me escucha y me ayuda. Mi vida ya no se cambia de sitio, como se hace con una maceta rota, como advertía la pequeña Momo en la novela de Michael Ende, sino que empiezo a sentirme único entre todos y eso es estar, privilegiadamente, vivo.
¿Se encerrará el misterio de la vida en cada uno? Y más. ¿Se encerrará el misterio de la vida que se siente amada, una a una, en la oración? Rezar, como suena y sin más, es ese espacio donde uno se sabe recibido por Dios. En la oración me identifico yo mismo ante Dios y así puedo sentir además que la vida de todos los demás, que ya no importa ni la clase social, ni la cultura, ni el color ni la raza, es única también y hay que defenderla de cualquier agresión. Y lo de ahora mismo: Semana Santa. ¡Claro que es para todos! Pero hay que recibirla uno a uno.

Texto: J. M. Ferrer
Foto: Cultura y Fe hoy

domingo, 16 de abril de 2017

DOCUMENTOS DE SEMANA SANTA: JUEVES SANTO, VIERNES SANTO, VIGILIA PASCUAL Y PASCUA.

JUEVES SANTO. CENA DEL SEÑOR.
1. Haced esto que es mi memorial.
¿Qué es esto que hemos de hacer? Sencillamente: repetir, como ahora, el gesto del Señor Jesús el anochecer del jueves santo. Lo hacían los cristianos de Corinto. San Pablo se lo recuerda y les recuerda a la vez que han de celebrarlo con respeto y dignidad. Cuantos comparten un mismo pan forman un solo cuerpo con el Señor Jesús. Han de tratar pues a los hermanos con exquisito respeto.
2. Para continuar este gesto en la Iglesia, Jesús instituye lo que llamamos el sacerdocio. Representando a Jesús, el sacerdote dice: Haced esto para celebrar mi memorial. Oremos hoy por todos los sacerdotes: que al repetir y actualizar el memorial del Señor, se entreguen ellos mismos con el pan que parten, reparten y comparten. Que el Señor desvele en la iglesia personas llamadas a mantener este servicio en la comunidad cristiana.
3. Hacer el memorial es hacer lo que Jesús hace y nos recomienda: Amaos como yo os he amado. Amada incluso a los que no os aman, como yo he amado Judas que me traicionaba, como he acogido Pere que me negaba, como perdoné en la cruz a los sacerdotes, a los soldados, a la gente que me insultaban: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. Como perdoné y perdono el Poncio Pilato y todos los Pilatos que tienen desfachatez de lavarse las manos eludiendo toda responsabilidad en la sangre del Justo Inocente y de tantas otras víctimas inocentes como Jesús. Como he estimado a mi Madre, y al discípulo amado y al grupo reducido pero fiel de mujeres que me ha seguido desde Galilea y ahora están aquí.
4. Hacer mi memorial es también hacer lo que yo hago. Soy el Maestro y el Señor. Y me despojo de mis vestidos de Señor y Maestro y por amor hago con vosotros el servicio propio del esclavo: lavar los pies. Pedro no lo puede soportar. ¿Lavarme tú los pies a mí? De ninguna manera. Husmea la transcendencia del gesto de Jesús. Y él querría ser señor y ser maestro como los amos y los maestros de siempre. Pedro, sé de dónde vengo y a donde voy. Y ahora os mostraré el camino a ti y a todos mis discípulos: Lavaros los pies, serviros con amor los unos los otros no sólo en los servicios que todo el mundo ve y valora, sino en los imperceptibles de la vida de cada día.
5. Y recordarlo: La misa empieza cuando la misa termina. Haréis mi memorial cuando repartáis el pan y bebáis el vino de la eucaristía. Y lo haréis cuando prestéis con amor el servicio más humilde y sencillo y generoso de cada día: al marido y a la mujer y a los hijos; a los vecinos y a forasteros.
6. Y una vez hayáis tomado conciencia de lo que sois, Maestros y Señores como yo, tened presente porque es sirviendo que seréis señores. Y es dando ejemplos concretos de amor que seréis maestros de verdad.
7. Y en este día de la caridad, de Cáritas, pensad en entregaros a vosotros mismos en cada cosa pequeña o grande que hagáis o deis en favor del más insignificante de estos hermanos más pequeños y más necesidades.
8. Y este será vuestro mejor Jueves Santo.

VIERNES SANTO.
1. Impresionan las palabras del profeta Isaías. Describe siglos antes la figura del siervo de Dios que Jesús adoptó y que culminó el viernes santo: no tenía nada atrayente, despreciado, rechazado de la gente, hecho al dolor, desfigurado como un leproso que horrorizaba a quien lo veía. Despreciado y desestimado. Ninguneado. Un don nadie.
2. Es así como este siervo de Dios y de los hombres ha asumido la condición humana identificándose con los más pobres de los pobres, con los crucificados y menospreciados del mundo. Se cargó con las consecuencias de lo que llamamos nuestros pecados. Él, el inocente, es azotado, escupido y humillado. Hasta la muerte y la muerte propia de los esclavos. Es así como nos devuelve la paz y nos sana con sus heridas.
3. No le fue fácil a Jesús aceptar este papel en la historia. La segunda lectura nos lo recuerda: nos presenta Jesús, orando al Padre y suplicándole con poderoso clamor y lágrimas que lo librara de la muerte. Y el Padre lo escuchó y le enseñó con la experiencia de los sufrimientos qué es esto de obedecer. Para Jesús, obedecer fue vivir como un hombre cualquiera, sometido al sufrimiento y a la muerte como nosotros. Y podemos añadirle la cruz. Y por esto nos puede comprender, se compadece de nosotros y nos enseña a vivir humanamente en cualquier situación que nos toque vivir. Así fue de fecunda su cruz.
4. Mirarán al que atravesaron con una lanza, dice san Juan citando al profeta Zacarías. Juan se fijó y miró. Se dio cuenta de que Jesús, al morir, nos entregó su Espíritu. Y a la luz de este Espíritu, comprendió el sentido de la sangre y el agua que brotó del costado de Jesús dormido en la cruz. Y pensó en Adán y Eva. De Adán dormido, Dios formó a Eva. Del costado de Jesús dormido en la cruz brota llena de vida la Iglesia, los cristianos, los que creemos en Jesús. Nos hace renacer con el agua bautismal y nos nutre con la Eucaristía. Fijémonos bien. La Iglesia, nosotros, cada uno de nosotros, somos frutos de un amor inmenso. Hemos salido del Corazón traspasado de Jesús. Valemos muchísimo. Y los sacramentos que celebramos son expresión visible de este amor inexpresable.
5. Juan dice también que no le quebraron ningún hueso a Jesús. Extraño, ¿verdad? Pero si nos ponemos en el tiempo en que Juan escribía, comprenderemos lo que quería decir con estas palabras. Pensaba en la pascua, en el cordero que los israelitas sacrificaban recordando aquella noche en que salieron de Egipto, donde malvivían como esclavos, hacia la libertad. Jesús es el Cordero pascual que quita el pecado del mundo, cantamos. Él nos libra del pecado y nos da la libertad de hijos. Habremos de atravesar todavía el largo desierto de la vida con sus oasis y soledades hasta entrar a la tierra prometida. Jesús mismo hará camino con nosotros y nos alimentará con el pan y el vino de la Palabra y de la Eucaristía compartidos con la comunidad.
6. Y mientras recordamos y agradecemos lo que Jesús nos da, recordamos también que el viernes santo nos hizo un regalo precioso: nos dio por madre a su misma madre. Mujer, ahí tienes tu hijo. Ahí tienes a tu madre. Una madre que sabe qué es sufrir viendo a su hijo muriendo clavado en la cruz. No podía hacer nada. Pero estaba. Es la Madre dolorosa, que nos ama y está siempre a punto por enjugar nuestras lágrimas y recordarnos que después de la oscuridad del viernes santo nos espera la alegría inmensa de la resurrección.


VIGILIA PASCUAL. RESUCITADOS CON CRISTO.
Con el bautismo participamos de la muerte y resurrección del Señor. Por esto toda la vigilia pascual gira en torno al bautismo.
Los cristianos adultos que recibían el bautismo por inmersión, lo veían muy claro:
Al quedar unidos a Cristo Jesús por el bautismo, quedamos unidos a su muerte.  Pues por el bautismo fuimos sepultados con Cristo, y morimos para ser resucitados y vivir una vida nueva, así como Cristo fue resucitado por el glorioso poder del Padre.
Cuando bajaban a la piscina bautismal, los que se bautizaban tenían la impresión de bajar al sepulcro con Cristo y de morir con Él.
Antes de meterse en el agua, dejaban los vestidos ordinarios: dejaban atrás la vida pasada: renunciaban a Satanás, al egoísmo, al pecado.
Se zambullían tres veces en el agua mientras hacían la profesión de fe en Dios Padre, Hijos y Espíritu Santo. Al salir eran ungidos con el óleo llamado “crisma”: eran ungidos como sacerdotes, reyes y profetas, igual que Jesús Cristo o Ungido. Cristo significa precisamente Ungido. Cristiano es el que recibe la misma unción que Jesús.
Y se revestían de un vestido blanco, símbolo de la nueva vida.
Recibían un cirio: “Sois luz en el Señor”-
Y hechos ya hijos de Dios, podían rezar todos juntos la oración de los Hijos: el Padre nuestro.
Hoy renovaré mi bautismo con todos mis hermanos cristianos. Yo era muy pequeñito cuando lo recibí. El Cura me echó una poquita agua en mi cabeza... Por esto, tengo la cabeza bastante bien amueblada. Sé muchas cosas: soy hijo de Dios, miembro de la iglesia, solidario con todo el mundo... En mi cabeza todo cuadra. Pero el agua que bañó mi cabeza, no acaba de llegar a mis manos, a mi corazón, a mis pies... Soy cristiano de nombre, no siempre de hechos. Por esto en la vigilia pascual renuevo cada año mi bautismo y mis promesas bautismales. Espero que poco a poco, año tras año, el agua bautismal me vaya revistiendo de Cristo de pies a cabeza, hasta que Jesús haga de mí un sacramento –un signo visible- de su presencia. Es cierto que en mí Jesús continúa pasando por el mundo haciendo el bien. ¡FELICES PASCUAS! ¡ALELUYA!


PASCUA. NOSOTROS SOMOS TESTIGOS. 
Puede resultar algo decepcionante el evangelio de hoy. En la vigilia pascual veíamos a unas mujeres que van al sepulcro y ven sorprendidas en un ambiente de alegría y de esperanza. Y reciben la misión de comunicar a los apóstoles la buena noticia. Jesús vive i emprende un nuevo camino hacia Galilea: empieza una nueva misión.
Hoy nos encontramos con María Magdalena, impaciente y contrariada. El sepulcro está abierto. Sin entretenerse, corre a comunicarlo a los hombres de la casa: Pedro y el otro discípulo, el amigo de Jesús: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.
El testimonio de María no vale. Hacen falta dos testigos masculinos para dar testimonio válido de lo ocurrido.
Ellos lo encuentran todo como la Magdalena les ha dicho. Pero observan atentamente el sepulcro: Los lienzos bien plegados, el sudario enrollado aparte. Nada más.
Pero empieza un proceso de fe, lento pero seguro. Por lo pronto excluyen la hipótesis del robo del cadáver. Los ladrones no se entretendrían en plegar la ropa. Se la habrían llevado con el cadáver dentro.… Se lo habrían llevado con los lienzos y todo.
No ven ningún ángel. La Magdalena verá dos cuando vuelva al sepulcro.
¿Cómo se entiende? El otro discípulo –en la tradición es Juan, pero puede ser cualquiera de nosotros- ve dos mensajes cifrados en los lienzos y el sudario.  Y los lee a la luz de la palabra de Jesús. Al tercer día resucitará.
La fe nace de la palabra. Hasta ahora, no habían entendido nada. La palabra de Jesús y la Escritura –no la visión -  desvelan el misterio. Es la primera experiencia.
De momento Pedro y Juan vuelven a casa, meditativos y prudentes. Ya se hará la luz. Su actitud estática contrasta con la movilidad nerviosa de la Magdalena. Vuelve al sepulcro y ve dos ángeles donde los discípulos sólo habían visto los lienzos y el sudario.
Más tarde Pedro podrá hablar de Jesús resucitado con una experiencia directa, amistosa: Hemos comido y hemos bebido con él después de su resurrección. A esta luz comprende el sentido profundo de la vida de Jesús: Ungido con la fuerza del Espíritu Jesús pasó por todas partes haciendo el bien. Y ahora vive y está presente entre nosotros.
También nosotros hemos comido y hemos bebido con Jesús el Pan y el Vino de la Eucaristía que son semilla de resurrección y de vida. Hemos resucitado con Jesús. Lo recordábamos anoche, en la vigilia pascual.
Somos invitados a mirar nuestro mundo con los ojos de Jesús y a amarlo con el corazón de Jesús resucitado: Con el corazón en cielo –en el mundo de Dios- y con los pies muy clavados en la tierra en el mundo de los hombres para impregnar a los hombres y a su mundo con el amor de Dios. La vida de Cristo escondida en nosotros trabaja perfumando nuestros ambientes con la discreción de la semilla pequeña que germina y crece y florece sin hacer ruido pero impregnándolo todo de un perfume divino. Un día esta vida escondida estallará en todo su esplendor como estalló en la resurrección de Cristo. Y con razón podremos hablar de la Pascua florida.

Texto: J. Sidera cmf
Fotos: Catholic.net y Jano