viernes, 13 de octubre de 2017

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO


1. Podríamos hablar de Iglesia misionera o iglesia en salida. Porque son nombres que dicen con el evangelio de hoy.


2. Pero antes de salir, podemos participar en el suculento banquete que el Padre Dios prepara para su pueblo: platos sabrosos y de vinos rancios.Y hemos de gozar de los regalos que nos tiene preparados: nos quitará la venda de los ojos para que percibamos su presencia salvadora en el mundo y en nuestra vida. Y, vencida la muerte que tanto nos molesta, enjuagará las lágrimas como sabe hacerlo una madre.

3. En un mundo donde se pasaba más hambre que sueño, Jesús toma de los convites argumentos para parábolas, como la de hoy. Nos convida al banquete de bodas que el Padre prepara para su Hijo en su desposorio con la humanidad.

4. Ante todo invita a personajes amigos y de gustos refinados: los grandes sacerdotes, los terratenientes, los sabios. Y prepara todos los elementos de una fiesta que ha de durar días. Cuando llega el momento envía a sus mensajeros que insistan en la invitación. Nadie les hace caso. Bastante tienen con sus negocios y viven bastante satisfechos como para para perder tiempos con otra boda. Y los hay tan desalmados que incluso los maltratan y asesinan. Esto es demasiado.

5. Pero todo está a punto y no hay que echar nada a perder. Y envía a sus mensajeros a invitar a todo el mundo. Buenos y malos: cojos, ciegos, estropeados. Y a quien quiera que encuentren. Para ellos será lo que lo que han despreciado los demasiado hartos, los demasiado poderosos, los demasiado sabios.

6. La sala está atestada de gente. El amo se siente contento y orgulloso. Es gente pobre pero honrada, mucho más honrada que los reciben los honores y agasajos de su clientela. Todos los convidados se han arreglado como han podido. Pero el amo ve a uno que va andrajoso y sucio. Hombre, se puede ser pobre, pero ir mínimamente limpio está al alcance de cualquiera. Y lo despacha.

7. En una comunidad como nuestra cabemos todos. El Señor ha mirado más su amor que a nuestros méritos, nuestro vestido o la buena cara o las buenas obras que hacemos. Pero hay quien cree que por el hecho de haber entrado ya lo tiene todo asegurado. Y el Amo nos recuerda que el amor que nos tiene exige una respuesta de amor: aquel mínimo de dignidad, de decencia y responsabilidad que todos tenemos y que tanto contribuye al bien y a la felicidad de la comunidad religiosa, cívica o social.

8. No nos tiene que asustar que seamos como somos. El Papa Francisco dice que la Iglesia es como un hospital de campaña. Y en un hospital abundan los enfermos de toda clase y hay unos cuantos más enteros o no tan enfermos que están al servicio de los demás. Lo menos que se nos puede pedir es que nos comportemos con un mínimo de comprensión y de agradecimiento.

9. Hemos de ser una iglesia misionera, en salida. Personas que salgamos de nuestro caparazón y ofrezcamos a todo el mundo los bienes tan preciosos de que gozamos. Quizás algunos que creen tenerlo todo o saberlo todo no nos harán caso. Incluso nos eliminarán con palabras o sonrisitas más cortantes que cuchillas. No nos agobiemos. Ya habrá quien absorba ávidamente el mensaje de amor, de esperanza y de libertad que les anunciemos más con hechos que con palabras.

10. San Pablo nos receta una pildorita para la vida. Saber vivir cuando todo nos va bien y saber vivir cuando nos falta todo. Lo podemos conseguir si ponemos la confianza en Jesús que nos asiste. Y recemos lo del salmo: El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas nos hace reposar.


Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

lunes, 9 de octubre de 2017

ALZHÉIMER

Ni ellos ni ellas, los protagonistas de esa jornada, supieron que el pasado día 21 de septiembre era el “Día mundial del Alzhéimer”. Eso no lo supieron. Han perdido el recuerdo de casi todo. Hay un casi que aún recuerdan. Me lo habían dicho, pero lo he comprobado y casi siempre es verdad: estos enfermos, que no reaccionan ya a estímulos normales, siguen sintiéndose vivos y se les cambia el rostro si se les ofrece cariño, afecto y ternura. Abrázalos y los sentirás vivos. Nos es tan necesario ser amados que eso no lo borra ni ”la enfermedad del olvido”, como es llamada de hecho la enfermedad del Alzhéimer. Para que luego andemos por ahí “pegándonos” los unos a los otros. ¡Qué locura! ¿Cuándo aprenderemos que la mejor medicina es amar y ser amados? Y “no es “por llevar el agua a mi molino” pero, ¿se han dado cuenta de que esto es precisamente el abecé del Evangelio?



Puede ser importante, que lo es, el número de afectados, las veinticuatro horas del día que les dedican quienes los cuidan, casi siempre del entorno familiar, las causas genéticas, el influjo de los estímulos ambientales, los procesos de degradación de determinadas proteínas cerebrales, la alimentación, el modo de vida, etc. Pero lo que más importa son ellos y ellas, son nuestros ellos y ellas, su cuidado y el cuidado de quienes les atienden. 

¿Tiene sentido una vida que no recuerda, que no sabe de sí misma ni de los demás? Pregunta difícil. Pienso que la respuesta vendrá por el sentido que le demos al sentido. Quien crea en su corazón que cada persona, esté como esté, vale por ella misma, es una cosa. Quien piense que las personas son lo que producen, eso ya es otra cosa.


Texto: J. M. Ferrer
Foto: blog.diagnostrum.com

domingo, 1 de octubre de 2017

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Cuidado con Jesús. ¡Y cómo provoca! Empieza san Pablo exhortándonos a tener los mismos sentimientos de Jesús en nuestra relación con los demás. Mirarlos desde nuestra realidad de personas tan limitadas como ellos. O mirarlos como querríamos que ellos nos miraran. Descentrarnos de nuestro yo y fijarnos en lo que interesa al prójimo, los otros. No como rivales con quienes competir y o de presumir de que somos los más guapos, los más influyentes, los más ricos.
2. ¿Qué hizo Jesús? Tenía todos los números para ser el mejor y el más fuerte. Tenía la categoría de Dios. Pero cuando el Padre nos lo envió para que se hiciera uno de nosotros -un cualquiera, vaya- dejó atrás su categoría divina y endosó la categoría humana. Hombre entre los hombres, entrando de lleno en el juego y en el choque de las relaciones humanas. Y en este choque llevó las de perder. Fue contado entre los últimos de los últimos en la escala social, como un esclavo. Y lógicamente mereció la muerte de los esclavos: la cruz. En esto consiste su obediencia al Padre.

3. Y cuando no es más que un guiñapo colgado en la cruz, el centurión descubre su dignidad: realmente este hombre es el Hijo de Dios. Cada guiñapo de hombre tiene la profunda dignidad de hijo a los ojos de Dios, y merece todo el respeto, el mismo respeto que tenemos o mostramos a los que están encaramados socialmente por lo que saben, tienen y pueden.
4. Y en premio de esta obediencia suprema de hacerse hombre para enseñarnos lo que los hombres y las mujeres somos y valemos, incluso cuando no lo parece, el Padre le sobrexaltó dándole el nombre-sobre-todo-otro nombre. No sólo el nombre, sino la realidad de SEÑOR. Todo el mundo reconocerá que el hombre Jesús de Nazaret, Mesías crucificado y resucitado es SEÑOR, el nombre que solo Dios se puede atribuir. Y el Padre Dios nunca es tan conocido y amado cómo cuando reconocemos en Jesús toda la categoría de Dios. Todo labio confiesa que Jesús es SEÑOR.


5. Fijaos cuánto valemos a los ojos de Dios: valemos lo mismo que Jesús, el Hijo. Esta conciencia nos hará amar al prójimo como amamos y respetamos a Jesús. ¿Os imagináis cómo cambiará nuestra relación familiar, vecinal, comunitaria si tenemos entre nosotros los mismos sentimientos de Jesucristo?
6. Obedecer viene del latín obaudire: oído atento para escuchar y oír la voz de voz de Dios y hacerle caso. Este escuchar y oír hace que acoplemos nuestra vida con su voluntad. Coherencia entre pensamiento y vida.
7. Ezequiel pone en esto la responsabilidad personal en un mundo en que la solidaridad humana casi anulaba al individuo. Acentúa fuertemente que cada cual es responsable ante Dios de lo que dice y hace. Y según esto nos juzga. Y si falla esta coherencia, siempre podemos esperar de Dios el perdón y la rehabilitación. 
8. Esta responsabilidad personal comporta también la conciencia de que de nuestro comportamiento depende la felicidad o infelicidad de la familia, de los hijos, de la sociedad.
9. La provocación final nos viene del evangelio. Los santos, los sabios y los poderosos que lo saben todo, lo tienen todo y todo lo pueden son muy conservadores. Tienen demasiado que perder. Y por eso son alérgicos al cambio o a la conversión. Nadie es más que ellos. De Juan Bautista no hacen ni caso. Tanto ayuno y tanto desierto, lo han transtornado. Ha perdido el juicio. Llega el Mesías en la persona de Jesús de Nazaret. ¡Bah! Come y bebe como cualquiera. ¡Y tiene unas compañías! Ellos no cambian ni de pensamiento ni de sentimiento. Y encima se cruzan los preferidos de Dios. Los grandes amigos de Dios. Suerte tiene de ellos.
10. Y qué provocación! En la larga cola de quienes esperan entrar en el reino de Dios, el primer lugar lo ocupan los últimos de la escalera social y religiosa. Los publicanos, los pecadores y las prostitutas los pasan delante. Ellos se sintieron estimados y acogidos por Juan y por Jesús. Los escucharon y afanaron en cambiar de vida a pesar de las dificultades de su medio social y religioso. Entre tanto los sabihondos, los gurús y las grandes figuras difícilmente reconocerán la bondad de Dios, difícilmente entrarán en la perspectiva de Dios. Tan difícil como que un camello entre por el agujero de una aguja...
Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

"...IR A LO ESENCIAL"

Texto: Papa Francisco, de la homilía en Medellín (Colombia) en 2017
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

sábado, 23 de septiembre de 2017

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Hoy se nos invita a cambiar de chip. La primera lectura nos llama a la conversión que pasa para buscar al SEÑOR: conocer su voluntad, hacer el bien y confiar en el perdón puesto que los pensamientos del Señor están muy por encima de los nuestros. Para hacernos capaces de conectar con el corazón de nuestro Padre Dios.
2. Su palabra puede resultar difícil de entender pero no decepciona. Pero hemos de cambiar de chip porque la manera de hacer y de pensar el Padre celestial y su Hijo Jesús nos desconcierta. Es verdad, están mucho por encima de nosotros y sin embargo están más dentro de nuestro que nosotros mismos. Lo decía san Agustín.
3. Parece que Dios lo haga expresamente. Si leemos la Biblia veremos que todo el mundo le hace reproches: los trabajadores de primera hora le reprochan la injusticia. No hay derecho en el trato que da. ¿Qué le reprocharían los sindicalistas de hoy? Mejor será que no lo dejemos correr.
4. El hijo mayor protesta contra su padre y le reprocha que haya acogido tan generosamente al insensato del hermano menor mientras no ha sido bueno para regalarle a él –el hijo bueno y fiel- ni un cabrito para merendárselo con sus amigos.
5. Jonás reprocha a Dios que lo haya enviado a Nínive a anunciar un castigo severo y lo haya hecho quedar mal perdonando a aquella ciudad malvada y opresora. Y los fariseos reprochaban a Jesús que tratara con publicanos y pecadores y gente de mala vida.

6. A todos estos reproches, Jesús mantiene decididamente la oposición entre el comportamiento misericordioso del amo de la viña frente a las expectativas justicieras de los trabajadores de primera hora. Defiende al amo. El amo es justo a los ojos humanos. Mantiene su palabra. Ha quedado en un denario –el jornal completo- : con los primeros. Y ha prometido una medida divina -“lo que sea justo”- a los otros trabajadores.
7. Jesús muestra que la misericordia de Dios va más allá la justicia humana. Y las preferencias de Dios son los pobres, los humildes, los últimos, los sin voz ni voto. Mira más que la estricta justicia, mirando las necesidades de la persona.
8. El jornal de un denario da para una vida digna aunque sea muy justita, pero los que no lo cobren no podrán poner un plato caliente en la mesa y los últimos no tendrán ni para unas migajas. Y todo el mundo necesita un denario entero para una vida digna.
9. Isaías nos invita a cambiar de chip. Acostumbrémonos a mirarnos a nosotros mismos y los demás con el ojos de Dios y a amarnos y amarlos con el corazón de Dios.
10. Aprendamos a ser justos y generosos con la generosidad de Dios. No consideremos una injusticia y un mal para nosotros la generosidad de Dios y de los otros. Las madres lo tienen muy claro. En casa come igual el que tiene la suerte de trabajar y ganarse su sueldo y el hijo en paro o enfermo. Son hijos. Todos hijos.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

viernes, 15 de septiembre de 2017

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

1. En discurso a la comunidad Jesús asegura su presencia entre nosotros. Él está presente donde hay dos o tres reunidos en su nombre. Pero no por eso garantiza que las relaciones entre los dos o tres o mil reunidos en su nombre funcionen como una máquina bien engrasada. De vez en cuando rechinan y hay que suavizarlas con el aceite del perdón. 
2. El Papa Francisco ofrece tres píldoras eficaces para que la comunidad o el grupo familiar o vecinal funcione: Por favor, gracias, perdone. Delicadeza cuando pidas algo, agradece lo que recibes del otro, pide perdón por si has molestado aunque sea sin querer.
3. ¿Perdonar? ¿Cuántas veces? Perdonar entre los antiguos era más bien señal de cobardía. Se imponía la revancha. Ojo por ojo y diente por diente. Pero para el cristiano la contrapartida de la venganza es el perdón sin límites. Amor y perdón ilimitados.
¿Cuántas veces? Sois hijos del Padre celestial. Comportaos cómo Él. Él nos perdona siempre.
4. El talento no era ninguna broma. Era un peso entre 25 y 30 kg de oro o de plata. 10.000 talentos equivalían a 340.000 kg de plata. O al jornal de 16.000 hombres durante 10 años. Casi nada. 
5. ¿Cómo era posible que un funcionario acumulara una deuda tan descomunal? Hoy lo podemos comprenderlo bien. El rescate de la banca ha costado por lo menos 50.000.000 de euros, de los cuales el magnánimo gobierno perdona 40.000.000 a los que por su mala administración, incompetencia o mala fe lo han hecho necesario. Y al mismo tiempo exige sin piedad unos pocos millones presuntamente malgastados por otros. 
6. Conozco a una persona que, cuando reza el padrenuestro –si lo reza- se para antes del “Perdónanos nuestras culpas...” o bien se lo salta. Se siente incapaz de perdonar. En el fondo confunde el sentimiento que le ha causado la ofensa con el resentimiento. No puede dejar de sentir y sublevarse ante el mal que le han hecho. Pero puede evitar el resentimiento: rascarse la herida para mantenerla viva y así mantener vivo su rencor, el motivo para no perdonar.
7. Perdono, pero no olvido. Es posible. Conviene recordar el quién, el cómo y el cuándo de la ofensa para evitarla. Pero nunca mantener rencor que te pudre la sangre y te da un mal vivir.

8. Conozco a otro que cuando reza el padrenuestro en la misa pone el oído atento. Y cómo que cree que el vecino es sincero y de buen corazón, se siente muy del todo contento y perdonado de él y del mismo Padre del cielo. Perdonadnos cómo nosotros perdonamos. Y más cuando recibe el gesto de la paz. Sale de misa con el corazón ancho y esponjado. 
9. En vida y en muerte somos del Señor, nos dice santo Pablo. Cuando no perdono al ofensor, asumo el papel de juez. Pero el único juez el Señor. A él corresponde el juicio definitivo. Esto le ha costado amar y perdonar hasta el extremo: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. ¿Quién arrodillado ante el Señor osará negarse a hacer las paces y perdonar?
Cuando yo sea capaz de amar y dar la vida por el prójimo, habré superado todas las diferencias, todos los prejuicios, resentimientos y cerrazón que me impiden perdonar. 
10. Salgamos para casa en paz porque el Padre nos ha perdonado desde el momento que hemos aprendido de Él a perdonar. Será bueno que recemos con sinceridad y generosidad el Padre nuestro en familia. Quizás habremos encontrado la manera de superar divisiones o enemistades que no nos dejan vivir como quisiéramos.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Jano

sábado, 9 de septiembre de 2017

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Leemos hoy unos fragmentos del llamado discurso de Jesús a la comunidad que empieza recalcando el valor de los más pequeños de la “familia, de la casa” eclesial. No son bromas. Mis hermanos y amigos no me son indiferentes. No puedo hacer como Caín: ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? 
2. Ezequiel dice que somos centinelas. El centinela observa y anuncia lo que ve: ¿quién viene, que ocurre? Su responsabilidad anunciar las noticias buenas y las no tan buenas. La vida de los ciudadanos depende de él. Y se le pedirá cuentas. Responsabilidad del ciudadano y del cristiano es responder con agilidad las nuevas preguntas con respuestas nuevas, de ahora y de futuro. 
"El centinela observa y anuncia lo que ve: ¿quién viene, que ocurre?
Su responsabilidad anunciar las noticias buenas y las no tan buenas".
3. En la vida comunitaria, familiar, vecinal, laboral y religiosa, la paz y el buen orden son elementos de bienestar y de felicidad. La misma proximidad que con frecuencia provoca roces y choques. La confianza, la rutina, el temperamento crean situaciones desagradables. A menudo sin darnos cuenta de ello. Vemos los defectos del prójimo y los comentamos. Murmuramos. Disimulamos. Y el otro ni se entera. Y si se da cuenta, no se da por enterado ante la pasividad y el silencio cobarde o impotente de la buena gente de su entorno y continúa actuando mal y escandalizando y sembrando malestar.
4. Jesús habla de la corrección fraterna. Ayudarnos mutuamente a mejorar. A poner paz. Si con una palabra amiga conseguimos que el vecino se dé cuenta de lo que hace y se arrepiente, hemos engrasado el engranaje. Ya no chirría.
5. Es posible que el vecino persista en su idea y no baje del burro aunque todo el grupo, toda la comunidad, toda la iglesia le invite a arrepentirse y a cambiar. En este caso dejémoslo con su burro y sus convicciones y pongamos tierra por el medio, no sea caso que recibíamos alguna coz indeseable.
6. Es tan importante la resolución que la comunidad toma después de orar y de dialogar civilizadamente con el hermano, que Jesús dice que Dios reconocerá como buena ésta tanto si es punitiva cómo si es absolutoria. Jesús pone el poder de abrir y cerrar en manos de la comunidad cristiana.
7. Y es muy consolador lo que Jesús nos dice: la comunidad, la familia, el grupo que ora es un lugar privilegiado de su presencia. Él está en medio de nosotros. Y no sólo cuando participamos en la eucaristía. El Concilio hablaba de la familia como de una pequeña iglesia. Un lugar sagrado. Sería bueno de tomar conciencia de ello. Tal vez así podremos encontrar un sano equilibrio entre la TV y otros medios de comunicación que inundan todo el espacio. Hagamos silencio de vez en cuando contemplando y sintiendo la presencia de Jesús entre nosotros, en nuestro hogar... 
8. Jesús nos invita a orar. Unidos a él, nuestra petición es atendida. Hay que ponerse de acuerdo en pedir lo que nos hace más humanos, más hijos de Dios, más atentos a los otros. Lo que nos ayuda a mirar y juzgar las personas y las situaciones a la luz del evangelio.
9. San Pablo nos recomienda que no tengamos deudas con nadie... Ni con el gobierno. Nada de llevar el dinero –si todavía nos quedan- a paraísos fiscales o de esconderlo en un doble fondo. Pagar nuestras deudas y a cumplir nuestros deberes de ciudadanos.
10. Hay una deuda que nunca pagaremos y un deber que nunca acabaremos de cumplir: Ama al prójimo como a ti mismo. Quién ama no hace mal a nadie. Amar es toda la Ley. Quién ama al otro será siempre un ciudadano que se precie. El mejor. Todos conocemos modelos preciosos de honradez, generosidad y solidaridad. 
11. Tomemos esta píldora tan sabia y eficaz que san Pedro recetaba a los cristianos de todos los tiempos: Que nadie de vosotros no tenga que sufrir por asesino, o ladrón o delincuente, o por haberse metido donde no lo llaman. Si lo es por ser cristiano, no se ha de avergonzar. Dé gracias a Dios porque puede llevar el nombre de Cristo.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

domingo, 3 de septiembre de 2017

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Jeremías ha hecho y dicho todo lo que Dios le ha mandado. ¿Consecuencias? Incomprensión, odio, aislamiento total. Pero la Palabra de Dios le resuena en el corazón, le quema el alma. Es más fuerte que él. Dios lo ha seducido y él se ha dejado seducir. Por eso se mantiene fiel al Señor a pesar de todo, del Señor que cuenta con él desde el seno de su madre. La vocación de profeta no es un llamamiento a la tranquilidad. Es una misión incómoda e incordiante. Pero vale la pena.
2. Contra el desaliento y el miedo tenemos un remedio: convertir la propia vida en un culto perenne a Dios. No tolerar que nadie piense o decida por mí. “Todo el mundo lo dice, todo el mundo lo hace, esto es políticamente incorrecto o correcto”. No es ningún criterio. Hay que contrastarlo y discutirlo con Dios que nos transforma y renueva y nos hace reconocer desde dentro lo que le agrada porque es bueno, perfecto y digno de la persona.
3. Pedro ha reconocido a Jesús como Mesías y ha recibido su aprobación. Pero en realidad no ha desconectado de lo que el entorno cultural quiere, dice y piensa del Mesías. Por eso reacciona enérgicamente cuando Jesús explica que no es un mesías político ni un profeta cualquiera, sino Alguien que tiene como misión dar vida a expensas de su propia vida. Con toda la incomprensión y contradicción y el rechazo del sanedrín en pleno: ancianos, sumos sacerdotes y maestros de la Ley.
4. En tiempo de Jesús, el maestro andaba un trecho por adelante de los discípulos que lo seguían. Pedro se permite dar lecciones al maestro. Se le pone delante, en el lugar que no le corresponde. Sin darse cuenta, le hace la zancadilla a Jesús para derribarlo. Jesús, si poco antes lo felicitaba, ahora se lo saca de delante. Fuera, Satanás. Hace el papel del tentador al desierto. Pedro, ponte donde te corresponde. Vuelve a tu rol de discípulo. Sígueme.
5. Jesús marca las condiciones de seguimiento. La primera es ser libre. Libre de uno mismo. No creerse el centro del mundo y ni buscar su realización personal. Se ha de centrar en Jesús y en sus valores. Ha de liberarse de todo lo que impide ser él mismo. Sólo si se posee plenamente se podrá dar plenamente. De nada sirve ser rico, sabio y poderoso si se echa a perder a sí mismo, si no es persona libre y responsable. Cuando san Francisco Javier se dio cuenta, lo dejó todo y se fue a la India y al Japón a evangelizar. Perderlo todo para ganarlo todo. Lo cantaban los jóvenes mártires claretianos de Barbastro. Jesús, ya sabes, soy tú soldado, siempre a tú lado yo he de luchar. Contigo siempre y hasta que muera, una bandera y un ideal. ¿Y qué ideal? Por ti, Rey mío la sangre dar. Dar la vida por ti y por los hermanos.
Fotograma de la película "Un Dios prohibido".
6. Hay que estar libre de equipaje y ser muy decidido para llevar la cruz, sin arredrarse ante la incomprensión, la persecución, la misma muerte. Pasar si hace falta por “un maldito de Dios” como lo era Jesús a los ojos de los judíos por el hecho de ser colgado en un patíbulo. Y aun así es el camino que lleva a la victoria. La muerte libremente aceptada culmina en la resurrección. Es aceptar la condición humana hasta el fondo. Ser hombre y nada más que hombre. Es lo que queda cuando se ha perdido todo: salud, dinero, fama. Cuando parece que lo pierde todo lo gana todo porque se gana él mismo. Pasando por la pasión y la cruz, por el supremo vacío y la más dolorosa pobreza Jesús alcanza la plenitud, la resurrección. Y toda lengua proclama que Jesús es el Mesías y el Señor y así conocemos y amamos Dios como Padre.
7. Las últimas palabras del evangelio de hoy parecen una promesa de Jesús. Algunos de los presentes no morirán sin haberlo visto al venir como hijo del hombre envuelto con la gloria del Padre y aplaudido por millones de ángeles. Es verdad. Pero también se pueden entender un reproche. Algunos aquí presentes no están por grandes ideas y fantasías ideales. Quieren ver y tocar. Y si no palpan la ganancia cierta e inmediata, no son capaces de arriesgarse y arriesgarlo todo a una carta, hasta la propia vida. Y no. A Jesús hay que amarlo cómo Él nos ha amado y ama.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: www.undiosprohibido.com

domingo, 27 de agosto de 2017

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Esto de la corrupción es tan viejo como el ir a pie. Hoy tenemos dos muestras claras. La primera en Sobná: es un extranjero que se ha escalado todo el escalafón del poder. Y ha sabido aprovecharse. Vive con un lujo desmesurado como para hacerse decir sí señor. Pretende hacerse un nombre eterno excavándose un sepulcro en la roca que mantenga viva su memoria. Pero mientras todo el mundo calla o murmura, Isaías se le encara. Sobná y toda la familia irán a la ruina total. Otro más digno ocupará su lugar.
2. Este otro es Eliaquim. Un funcionario ideal: siervo del Señor y servidor del pueblo. Llevará -se espera que con dignidad- las insignias de Sobná. Y las llaves del palacio real. Podrá entrar y salir sin depender de nadie. Cuando cierre, las puertas quedarán cerradas. Cuando las abra, quedarán abiertas. Más poder, imposible.
3. Y se comportará como un padre para el pueblo. Procurará el bien de la gente. Y... ¿qué más? Dicen que todo poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. ¿Se salvará Eliaquim? Será un padre, sí, pero padrazo. Con demasiado poder. Será como un clavo del que colgará toda la familia. Pecará de nepotismo, de favoritismo, de buenismo. Toda la familia se beneficiará. Hasta que el clavo falle y clavo y todo lo que de él penden se vaya al garete. Lástima, tanta ilusión que el profeta Isaías había depositado en él en nombre de Dios.
4. No es nada nuevo ¿verdad? Aprovecharse del cargo no para servir a la gente sino para aprovecharse de ella. No aprenderemos nunca. Todo el mundo lo ve y lo deplora... pero puesto en la ocasión haría esto mismo. Todo vale para conseguir el poder y mantenerlo. 
5. Nueva muestra de poder. Jesús –el Hijo del hombre- pregunta a los Doce qué dicen de él. Hay por todos los gustos. Como las habría si lo preguntásemos hoy. Las respuestas reflejan las expectativas de la gente de su tiempo: lo consideran un enviado muy especial de Dios. Un enviado para preparar la nueva etapa de la historia en que se verá con intervención fulminante de Dios tan esperada. Pero los desconcierta su manera de actuar. No lo acaban de entender. 
6. ¿Y vosotros? ¿Quién decís que soy? ¿Qué esperáis de mí? Pedro responde en nombre de todos: Tú eres el Cristo, el Mesías, el Ungido de Dios vivo para establecer su reinado. Pedro acierta pero no por una deducción lógica, sino una revelación, una iluminación del Padre. Por eso Jesús lo proclama dichoso, feliz. 
7. La confesión o afirmación tiene unas consecuencias: 1) el cambio de nombre. De Simón hijo de Jonás pasará a llamarse Pedro, Piedra, la roca firme sobre la cual Cristo asentará la nueva comunidad, la Iglesia. Y los poderes tenebrosos de este mundo que todo engullen no podrán con la Iglesia. Está muy asentada sobre Cristo y la fe de Pedro y de los creyentes de todos los tiempos. También nosotros. Recordemos que la Iglesia somos nosotros, llamados de todo el mundo entorno a Cristo Resucitado.
8. Tendríamos que tenerlo en cuenta hoy que parece que la Iglesia –nosotros- vamos de baja en poder, en influencia, en número, combatidos un poco en todas partes desde fuera y a menudo socavada desde dentro por la impaciencia o por falsas expectativas mesiánicas y triunfalistas. No tengamos miedo. Si en XX siglos no la hemos hundido, es porque Cristo nos aguanta a nosotros, no nosotros a Cristo. Él da solidez al Pedro de turno. 2) Jesús confiere a Pedro unos poderes grandiosos: le confía las llaves del reino de Dios. Abrir y cerrar. Fenomenal si se lo toma no como un poder sino como un servicio. Teniendo ante los ojos el modelo de Jesús y aprendiendo de Xebnà y Eliaquim de los tiempos de Ezequías y de ayer y de hoy.
9. Pedro tendrá que aprender a hacer ir las llaves. Abrir las puertas a todo el mundo. “Abrid las puertas a Cristo”, clamaba el Papa Juan Pablo. Históricamente el poder de las llaves se ha usado más para cerrar que para abrir. Cuando soplaban nuevos vientos, cerrábamos las puertas para no enfriarnos. Pero nos quedábamos sin la media verdad que los vientos nuevos traían. Así perdimos la modernidad con el derecho de proclamar sin miedo los grandes valores cristianos de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Perdimos el mundo obrero, estamos perdiendo el mundo femenino y sin la juventud. 
10 El hombre sabio y la dueña de la casa guardan de todo en el armario: nuevo y viejo. Sin malograr el vino añejo, hemos de arriesgarnos a poner el vino nuevo en odres nuevos. 
11. Pidamos para el Papa y para todos los que tienen alguna misión dentro de la comunidad eclesial el equilibrio necesario a la hora de usar las llaves. Venid a mí los agobiados y cansados, nos dice Jesús con el corazón muy abierto. Pedro, el de las llaves, será feliz si tiene el corazón a la medida del Corazón de Cristo.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: Fano

jueves, 24 de agosto de 2017

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO

1. A veces pensamos que Jesús lo tuvo muy fácil. Lo tenía todo claro y preciso. Pues no. No era así. A menudo necesitaba conversar a solas con el Padre para averiguar por dónde tenía que moverse. Más de una vez se retiró físicamente para no exponerse a ser víctima del odio de Herodes y compañía.
2. Tenía una misión precisa y concreta, limitada si queréis. Ni él ni los apóstoles lo tenían que hacer todo. Quién mucho abarca poco aprieta. Cuando envió a los Doce apóstoles, les recomendó: No os dirijáis a países de paganos, no entréis en ciudades de samaritanos; id más bien a las ovejas descarriadas de la Casa de Israel. Jesús se admiró de la fe del centurión, un no judío. Otro día se maravilló del buen corazón del leproso samaritano, el único que le agradeció la curación. Pero no eran sus objetivos preferentes.
3. Hoy encontramos a Jesús fuera de Palestina, en la zona de Tiro y Sidón, tierra extranjera. Le sale al paso una mujer no judía, pagana, y por lo mismo excluida e impura, a los ojos de todo judío que se precie. Ella grita con toda su alma la plegaria que le sale del corazón: Misericordia Señor, Hijo de David. La pobre tenía una hija totalmente desestructurada, endemoniada decía ella.
4. Sus gritos impertinentes molestan a los discípulos. Que la despache de una vez y nos deje en paz. Jesús reacciona escudándose en la ley: ¡He sido enviado solamente a las ovejas perdidas de la Casa de Israel! Ella no es israelita. Pero no se amilana ni ceja en su empeño ante el muro de la ley o del deber. Que la cambie si es preciso, pero que me atienda. Se le pone delante, y se postra hasta el suelo: Señor, ayúdame. 
5. Francamente no me gusta la respuesta de Jesús. Me da la impresión de que, cuando María de Nazaret, la Madre de Jesús, se enteró, le diría: Aunque tuvieras razón, esto no se dice a nadie. Pero la fenicia no se da por vencida: «Sí, Señor, también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños. ¡Con qué dignidad sabe responder y convertir en su favor una respuesta tan poco agradable!
6. La fe de la cananea abre los ojos a Jesús. La “ley” que lo limita a un pueblo determinado no tiene razón de ser. La ley vale si está al servicio de la persona y más si es mujer, si es pobre, extranjera y necesitada. Y no lo pide por ella, sino por “mi” hija que sufre tanto, la pobrecita. 
7. La cananea recuerda a Jesús que ha llegado la hora que anunciaba Isaías: los paganos que se ponen generosa y amorosamente al servicio del Señor tendrán los mismos derechos que los israelitas. Incluso podrán servirlo en el templo de Jerusalén.
8. Observamos una cosa. Jesús tiene las cosas muy claras. “No ha llegado mi hora”, dice a su Madre en la boda de Caná. Por lo tanto no tiene porqué solucionar el problema de los novios. Pero la fe de María le recuerda que toda ley tiene excepción y que todo límite tiene un agujero. Si no ha llegado la hora de la plenitud, - el momento de la Pasión, muerte y resurrección- ha llegado el momento de dar un anticipo. “Mi campo de acción es el pueblo de Israel”. La cananea con su fe, mueve a Jesús a dar una garantía de que también los pueblos paganos entran en el plan de salvación del Padre. 
9. De hecho, la fe de personas que han topado con derecho canónico o las leyes de la Iglesia, han acabado imponiendo el último canon del código: el nº 1752: La salvación de la persona es siempre la ley suprema de la Iglesia. En realidad recoge la palabra de Jesús: El sábado está hecho para el bien del hombre, no el hombre para el sábado.
10. Siendo de Cristo Jesús, no importa estar o no circuncidados; lo que cuenta es la fe que obra por medio del amor. Lo dice san Pablo. María de Nazaret, la madre de Jesús, y la buena cananea anónima, han obrado maravillas por su fe activada por el amor. Es la palanca que Jesús ha puesto al alcance de cualquier cristiano.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

martes, 15 de agosto de 2017

SORPRESAS Y MILAGRO

Media tarde. Paseaba yo por uno de esos parques de ciudades grandes que ocupan mucho, mucho sitio, en medio de las casas de la ciudad. Ya hoy las casas son pisos y a veces parecen pisos desiertos, pero no: demasiados sentimientos dentro de cada piso como para que sean lugares vacíos. Y en mi paseo por el parque veo a un anciano que está allí, leyendo un periódico, sentado en una sombra. Cerca de él hay un quiosco donde abundan los libros viejos, sellos de los de antes y postales, también de las de antes. El antes y el hoy se juntan y no sé si el periódico que está leyendo el anciano sentado en una sombra es de ayer o adelanta ya noticias de mañana.

Mientras paseo y piso las hojas amarillas caídas de los árboles, que viven de pie y no se doblan ni con los vientos recios, voy pensando en las sorpresas de la vida y en que algunas hasta me parecen un milagro. ¿No es milagro estar vivo y ver con mis ojos en este parque docenas de personas tan variadas, cada cual con su mochila al hombro, y cada una con sus pesares, sus esperanzas y sus prisas? Ver, oír, sentir. ¿No es milagro que a uno le entren ganas de querer a la gente, sean niños, viejos, mendigos o solitarios con cara de sufrimiento? 
Me suena el móvil. Se han debido equivocar porque se corta la llamada y, como sin querer, se me va el dedo a “calendario”. ¿Qué día es hoy? 15 de agosto. “¡Milagro, milagro!”, me sale casi a gritos la expresión. Pienso que hasta me habrán oído los que estaban cerca. No me importa. Y ya para mis adentros me voy diciendo, con mucha alegría y sentimiento de paz: ¿y no es más milagro aún lo que nos recuerda la fiesta de la Asunción? ¿Queréis más milagro que saber que se puede vivir, feliz y para siempre, porque eso de morir no es un estado permanente sino sólo el paso que se precisa para llegar a la vida que ya nunca se acaba? 15 de agosto. ¡Milagro!
Texto: J.M. Ferrer
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

LA ASUNCION DE LA VIRGEN MARIA (15 AGOSTO)

1. En Cataluña era muy popular una canción que en versos muy ingenuos explicaba la vida de la Virgen Niña. Afortunadamente se puede todavía escuchar en la voz de alguna artista. Aquellos cristianos de tiempo atrás sabían plasmar en letras aparentemente sencillas su profundo sentido de Dios y de Santa María. Algo que los sabios tan sabios de hoy no serían capaces de hacer. 
2. Era una manera pedagógica de acercar la figura de Santa María a las más pequeñas: la escuela donde se aprendía a coser, a leer y escribir, a hilar, a tejer y a rezar. Hoy lo diríamos de otra forma, seguro. Los tiempos han cambiado. Entonces y ahora los ángeles acompañan a los pequeños como acompañaban a la niña María. 
3. Pero no disimulaban la vida sencilla y austera de la futura Madre de Jesús, la Virgen María. Ella dejó siempre una ventana abierta a la acción del Espíritu Santo. Su camino fue bastante más duro que el nuestro, un camino de fe que tuvo que recorrer casi a solas contra muchas evidencias. Isabel la felicitó por haber creído, por haberse fiado de Dios. 
4. María es la Madre del Señor profunda y amorosamente unida a su Hijo: como madre, como educadora, como discípula, como seguidora de Jesús durante su vida. Y fiel como mujer y como madre al pie de la cruz. 
5. Como hijos de Adán que somos todos hemos de morir. Jesús murió. Y murió también Santa María. Pero Jesús y María nos dicen que la muerte no tiene la última palabra. Jesús ha vencido a la muerte resucitando el primero. Y para confirmar que también nosotros resucitaremos con Él, hace partícipe de su resurrección a su Madre. 
6. Es lo que celebramos hoy. A María conformada del todo a su Hijo resucitado, la invocamos como esperanza nuestra. En Ella vemos realizado lo que nosotros esperamos. Es la garantía de que la persona entera es salvada, de que la humanidad entera disfrutará del gozo de Dios. 
7. María, unida a Jesús en la vida y en la muerte, es la primera en compartir su resurrección. Es lo que celebramos hoy en la fiesta de la Asunción. María es conformada en cuerpo y alma a su Hijo resucitado. Y al mismo tiempo viene a ser esperanza nuestra, porque vemos realizada en ella lo que nosotros esperamos. Ella nos garantiza que nuestra humanidad entera disfrutará del gozo de Dios. La salvación afecta a toda la persona humana. María es también Madre de misericordia, capaz de mirarnos con ojos maternales y animarnos a recorrer nuestro camino como lo recorrió ella: con fe y con amor. 
8. María, en su sencillez, es toda una mujer. Es la MUJER. Ella respondiendo al saludo de otra gran mujer, Isabel, expresó en el Magníficat, que tan a menudo cantamos, cómo Dios actúa en el mundo sirviéndose de gente muy sencilla y muy humilde. 
9. En el campo religioso Dios desinfla las pretensiones de los que quieren ocupar el lugar de Dios mientras oprimen a los demás. En el campo político, Dios derriba a los poderosos del trono, a menudo corrompidos y corruptores, y enaltece a los humildes, a los pequeños, a los que cuentan poco o nada a los ojos de los grandes. Dios no ama a los que se creen amos del pueblo y se sirven de él para sus intereses en vez de servirlo.
10. Dios bendice a los que promueven el bien de las personas y de la sociedad sin discriminaciones raciales, políticas ni religiosas. En el campo social Dios condena el clasismo basado en el dinero y en los medios que el dinero procura. A los pobres los colma de bienes para instaurar una verdadera fraternidad dentro de la sociedad y entre los pueblos porque todos son hijos de Dios. 
11.El cántico de María es profundamente revulsivo y muy gozoso y esperanzador porque asegura que Dios cuenta con nosotros para crear un mundo nuevo en todos los ámbitos, el religioso, el político y el social. Es la gente aparentemente anónima la que aguanta, promueve y empuja adelante, impulsada por el Espíritu de Jesús, a la Iglesia y al mundo. Como María.
12. No estamos sólos, María Asunta, vive y nos anima a recorrer el mismo camino que ella recorrió con la segura esperanza que un día compartiremos con Ella, con Jesús y los Santos, su misma gloria.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: paracoloreartodo.blogspot.com.es

sábado, 12 de agosto de 2017

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO

1. El evangelio de hoy tiene un contexto: Jesús con el concurso de los apóstoles ha alimentado a una multitud en el desierto. Luego confía la misión a los apóstoles de precederle a la otra orilla del lago de Genesaret. Que le allanen el camino a dondequiera que vayan. Él se queda solo en la montaña, orando.
2. Es lo que hacemos ahora. Alimentados con el Pan que es Jesús, se nos despide diciendo: Podéis ir en paz. No se nos dice que hemos cumplido con nuestra tarea. No. Jesús, con las palabras del sacerdote, nos envía a la otra orilla para que le abramos el camino, para que nos llevemos a casa la buena nueva y la hagamos correr. Nosotros, como Iglesia, somos la prolongación visible de la presencia de Jesús en nuestro ambiente. Somos su sacramento. Jesús confía en nosotros.
3. En la pequeña iglesia que es la comunidad cristiana o la familia y la gran Iglesia universal somos la barca de Pedro sacudida por adversarios de todo tipo: con el viento contrario y las olas encrespadas del mar. Hoy a menudo los cristianos somos duramente combatidos por todas partes o sabiamente ignorados por el hecho de ser lo que somos. Cualquiera puede presumir de este carné o del otro. Las puertas se le abren. Pero que no presuma de ser cristiano o de creer en Dios. Muchas puertas se le cerrarán. O le declararán persona no grata. Como a Jesús.


4. No temamos. Seamos honrados y coherentes manteniendo nuestras convicciones cristianas sobre la vida, la palabra, el amor, el matrimonio, la libertad frente a tantas tendencias deshumanizadoras. No será nada fácil mantenerse firme y flexible ante una sociedad que se traga sin pestañear el sapo de la postverdad: La mentira repetida se convierte en verdad aceptada acríticamente. 

5. Entre tanto ¿dónde está el Señor? ¿Todavía en el monte orando? ¿No será un fantasma lo que vemos? Tal vez sí que hemos convertido a Jesús en un ente raro, envuelto entre nubes de algodón, sin ninguna capacidad de atraer o entusiasmar.

6. Arriesguémonos, tirémonos al agua como Pedro atraídos por la presencia y la palabra de Jesús. Pero es tan fuerte el vendaval... ¡Que nos hundimos, Señor! ¡Sálvanos, Señor!
7. ¿A dónde vais con tan poca fe? Agarrémonos fuerte de su mano que lleva la marca de unos clavos. Está clavado en nuestra misma cruz. Es fuerte y nos comunica su fuerza. 
No tengamos miedo. Con nuestro miedo hacemos más audaces a nuestros adversarios. No tenemos nada que perder. Queriendo salvar la piel, lo echaríamos todo a perder.
8. Liberémonos de fantasmas, de falsas ideas de Dios, de Jesús, de la iglesia y de nosotros mismos y abracémonos con amor a la verdad que nos hará libres... porque nos hace hijos y hermanos.
9. Tenemos el ejemplo de un predecesor y maestro de la fe. San Pablo. Es un patriota. Decirse patriota en ciertos ambientes hace tan carca cómo definirse cristiano. Pues, no. Pablo ama apasionadamente a su pueblo. Valora sobre todo que de Israel proviene, en su humanidad, el Mesías, que es, por encima de todo, Dios bendito por siempre jamás. ¡Amén! Por eso le duele tan profundamente que buena parte de su pueblo no haya aceptado ni reconocido Jesús. ¡Cómo querría ser entregado a la destrucción y ser separado del Cristo, si esto ayudase a mis hermanos, los de mi nación judía!
10. La actitud de Pablo no es chovinismo ni “nacionalismo” de vuelo gallináceo. Si los cristianos hubiéramos leído y aprendido lo que Pablo dice de Israel escribiendo a los Romanos, nos habríamos ahorrado todas las atrocidades perpetradas a lo largo de los siglos contra el pueblo judío, tantas veces recluido en “juderías o guetos” en tantos pueblos nuestros. Y la infame shoah –el holocausto- ejecutada en los campos de exterminio. 
11. Como san Pablo tal vez nos lamentemos que en un pueblo de tan profundas raíces cristianas, las hayamos en buena parte abandonado. Pero no temamos. Recojamos el espíritu de los beatos Pere Tarrés y Francesc Castelló que en un país tremendamente agitado, supieron organizar a muchísimos jóvenes que sentían el orgullo de ser cristianos. En un mundo ingrato y triste somos caballeros, fieles a Cristo.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

viernes, 11 de agosto de 2017

IR DE VACACIONES

“¿Y eso qué es?”, me preguntó un día alguien que no lo sabía… “Mira, le dije, como preguntes a la gente, te darán mil respuestas…” Ir de vacaciones es una cosa. Descansar es otra. Contemplar y cuidar la naturaleza es otra. Y estar con las personas y comunicarse bien es otra. Animo a que, en vacaciones, nos demos cuenta de que se necesitan pocas cosas para vivir ya que, sin enterarnos mucho, quien más quien menos, hemos entrado en la vorágine de las compras y de los gastos, siguiendo la rueda de la sociedad de consumo, criticada y practicada al mismo tiempo.
Ya sería bueno no sólo saber esto, que todo el mundo dice que lo sabe, sino ir tomando conciencia de lo dicho y empezar por apostar por otro estilo de vida en el que cuenten más las personas que las cosas. Un nuevo estilo de estar en el mundo que respete la vida, que desarrolle la capacidad de salir hacia el otro, que lo respete aunque piense distinto, que no renuncie a los valores del espíritu que dan sentido a lo demás, que cuide en serio la naturaleza y piense que no es suya sino que es de todos y para todos. Si uno no vuelve mejorado en lo que debe ser lo mejor de uno mismo después de ir de vacaciones, no sé si le dará para aprobar el examen de humanidad. ¿Ya sabemos cada uno qué es lo mejor de nosotros mismos? 
¿Pensar en vacaciones? Ofrezco un tema. Se puede pensar en la crisis cultural y ecológica que padecemos. Y, descansando, pensar en un sistema educativo nuevo, que seguramente ha de empezar en las familias, que cree nuevas ideas y nuevos comportamientos, empezando por el esfuerzo y la constancia a la hora de hacer la cosas, hasta llegar a la caridad con los demás y al encuentro con lo espiritual porque, si no hay ni caridad ni espiritualidad, la tierra del alma se seca y a ver qué produce un terreno seco además de espinas y abrojos. 
Texto: J. Ferrer 
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

jueves, 10 de agosto de 2017

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Por diversas circunstancias no publicamos el domingo pasado el siguiente documento.

¿Han oído hablar de la lectio divina, así, en latín, que es como mejor se entiende? Es muy sencillo. Es una lectura divina, una manera de orar con la Biblia o con el evangelio. Por ejemplo, ahora acabamos de escuchar unas lecturas. La lectio vuelve a leer el texto para ver qué dice: quién habla, de qué tratan, qué hacen... Después me pregunto: En esto que he leído, qué me dice a mí el Espíritu Santo. Finalmente qué respondo yo a la invitación del Espíritu ahora y aquí. Y procuro llevar a la vida lo que he aprendido.
2. En medio de este agosto abrasador, Jesús nos invita a subir con él al Tabor a leer a la luz de la Palabra de Dios el momento que vive con los apóstoles. Un rato de lectio divina. Lo necesita. 
3. Pedro es el pescador de Galilea convertido en discípulo de Jesús. Con sus ojos de hombre de pueblo ha intuido y proclamado que Jesús es el Mesías, el hijo de Dios vivo. Muy bien, Pedro, le dice Jesús. Dios te ha inspirado. Pedro se frota las manos pensando en un Mesías tal como lo esperaba la gente: un superhombre, un extraterrestre, un galáctico, por encima del bien y del mal y con todos los atajos a su alcance para llegar donde quiera. Es el Hijo de hombre de quien habla Daniel: recibe de Dios la soberanía, la gloria y la realeza. Todos los pueblos le rendirán homenaje. Junto a este Mesías tiene el escaño y la vida asegurados.
4. Pero Jesús le despierta de su sueño. Sí que es el mesías, sí que es el Hijo de Dios pero no como la gente imagina. Es un hombre de medida humana. Y como todo hombre si quiere subir al Tabor en pleno agosto tendrá que sudar la gota gorda y resoplar, como nosotros. Mira con sus ojos, piensa con su cabeza, ama con su corazón. 
5. En el siglo XIX un célebre rector de una universidad dijo al rey: Lejos de nosotros la funesta manía de pensar. Y he aquí que Jesús contrajo y practicó esta funesta manía. Y así entra en el juego y el choque normal de las libertades. Y en este juego unos días le aplaudirán y otros lo silbarán. En el choque finalmente le tocará la suerte de los profetas que lo han precedido. No se guía por encuestas sobre qué quiere el pueblo o lo que le gusta. Sino lo que le conviene. 
No halagará a la gente: no les dirá lo que quieren oír sino lo que les conviene. Ni halagará a los poderes civiles, militares, religiosos o económicos. Y se enfrenará con todos.
6. En el Tabor Jesús examina su situación conversando con Moisés y Elías. Y querría que Pedro, Santiago y Juan aprendieran a mirar la realidad con ojos nuevos, con lentes más precisas.
7. ¿Saben de qué hablaban? Hablaban del éxodo, el largo camino de Moisés conduciendo al pueblo de la esclavitud a la libertad. Del camino que recorrió Elías hasta descubrir que Dios no es partidario de la violencia del huracán y del terremoto sino de la suavidad persuasiva de la brisa. Dios es compasivo y benigno. 
8. Moisés y Elías se afanaron para que el pueblo cumpliera este éxodo, el paso hacia la libertad. De Egipto hacia la tierra prometida. De un concepto poco apropiado de Dios a una concepción nueva de Dios. No tuvieron mucho éxito. De hecho, ellos y los otros profetas y líderes fueron más bien desterrados y a menudo asesinados. Jesús seguirá el mismo camino, que para él pasa por vivir fielmente la condición humana hasta las últimas consecuencias. Por fidelidad al hombre llegará a la gloria de la resurrección pasando por el trance de la incomprensión, de la cruz y de la muerte. 
9. Y esta imagen del Mesías, hombre entre los hombres y maltratado como un esclavo, recibe la aprobación del Padre: «¡Este es mi Hijo, el amado, estoy orgulloso de él! Escuchadlo”. Los tres discípulos se espantaron. El Padre aprueba el camino de Jesús que es el mismo camino nuestro: pasar por el mundo haciendo el bien y amándonos como el Padre nos ama.
10. Y ahora, levantaos, no tengáis miedo. Moisés y Elías se han retirado. Los tres discípulos –y nosotros- se encuentran con Jesús a solas. Con él ya lo tienen todo. Hay que bajar de la montaña encantada para continuar el camino de todos, pero con ojos nuevos, con sentidos nuevos, con un corazón nuevo.
11. Para esto nos irá bien subir de cuando en cuando al Tabor con la Biblia en la mano a orar y a mirar el mundo, a las personas y los acontecimientos a la luz de Jesús, que como el nombre indica, es Salvador.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: Jano

miércoles, 9 de agosto de 2017

LITERATURA, SOLO LITERATURA: PREGUNTAS EXCESIVAS...PARDON

¿Qué hacer cuando nos ponemos –de buena fe y con integridad intelectual- ante estas dos cuestiones/principios: “no soy/somos de este <mundo>” y “cuidado/sorge, estáis entre lobos”?
¿Les dejamos el mundo a <ellos>…o quizá -después de la experiencia histórica, difícil pero…, más allá en Italia, p. e. o en el conglomerado del P.P. aquí- a un sufragáneo núcleo organizado con las “artes” de este mundo llámese D.C. u otro apelativo más discreto?
¿Por qué cuidarse de los que ahora ya no pueden ser rotulados como enemigos (¡nada de radicalismos, por Dios!...) …pues quizá ya somos todos (casi todos…) borregos, o nos hemos hecho unos lobitos asertivos.com?
El <mundo>, a Dios gracias, no es ni de <ellos> ni para ellos. Tampoco para ninguna secta o <enterados>…¡ya les gustaría que claudicáramos! Si nuestra fe nos dice que nada termina para los hombres, y estamos en este mundo, eso significa que la eternidad desde que hemos sido creados ya ha comenzado. Este mundo no lo es todo, como nada temporal, circunstancial lo es todo, así que, “ no soy de / para este mundo”, pero estando-pasando por él, este mundo <circunstancialmente> es mi mundo. Así que ni sectas, ni D.C., ni dejación de responsabilidades tienen nada que ofrecerme a mi como responsable de una vida que ahora pasa por aquí pero que está SIENDO. Y como no soy / no me agoto en este mundo nadie puede sustituirme, disculparme… de lo que voy viviendo en él. Nadie significa que ni muchos ni pocos me representan… y ni siquiera me pueden hacer el favor de “beneficiarme” con una distracción comodísima de lo que pasa… y <ellos> hacen con el mundo… incluida la Iglesia.
¡Nada, pelillos a la mar, principios, valores, vidas… todos amigos…<amigos para siempre>! Pues no, los lobos con mandil o con soware baten el territorio y van como lo han hecho siempre a sembrar la confusión temblequeante o la muerte social. El síndrome conocido como “de Estocolmo” es ya una epidemia que se ha extendido horizontal y profundamente, y que va alcanzando grandes hitos. ¡Al lobo como lobo y no desde la ignominia de la “posición” del avestruz! No basta con escribir aquí y allá, o quizá decir muy morigeradamente “que no compartimos completamente su punto de vista o consideración sobre tal y cual <tema>”, es necesario aceptar que “vinieron y vienen a por nosotros” (¡por los clavos de Cristo que lenguaje!). Sonriendo bobaliconamente o mutando casi, casi todo no van a “pasar de nosotros”, es posible que nos encontremos con un resultado no “deseado”, que los <nuestros> empiecen a pasar de <nosotros>. Perdón, ¡nosotros!...que exceso, que rotundidad, ¡por Dios! Yo no soy <nosotros> por definición, no.
En definitiva yo/nosotros (aquellos que se reconozcan…) de “otro mundo”, pero en este, aunque transitorio, estamos rodeados… pero no “acabados” por lobos de diversa apariencia y adscripción. Prima: reconocer a los que no han vendido su alma/imagen…por la tranquilidad y la afiliación protectora de los mercaderes de los diversos templos (político, cultural, sectario,…”de los <nuestros>”) y, Seconda: vivamos…si no lo hemos hecho hasta ahora, a la manera del <otro> mundo donde a los lobos con cuernos y ojos encendidos…se les dio y da batalla… organizados a la <maniera celestial>. Los curas trabucaires fueron una figura histórica –muy de este <mundo>- que no es/será eterna… ¡uff!
Tranquilidad, siesta y feliz verano…hermanos.

Texto: redacción Cultura y Fe hoy
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

domingo, 30 de julio de 2017

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Es uno de los evangelios más fáciles de entender. Es el grito ¡ÉUREKA! de Arquímedes cuando descubrió por qué flotamos en el agua. Salió por las calles loco de alegría. Es el éureka del novio o de la novia que de pronto descubren la persona que les acompañará toda la vida. Como el día que san Agustín se enteró de que tenía dentro al Dios que buscaba fuera. Salomón cuando recibió del Señor el don de la sabiduría del corazón con que gobernar a su pueblo.

2. Éureka! Es el grito de alegría del que encontró el tesoro escondido en el campo o del descubrió en la joyería la perla preciosa en que soñaba. Un grito de alegría algo disimulado para que nadie le robara su sueño.
3. Jesús nos quiere contagiar a todos de la alegría por el tesoro encontrado y por la perla preciosa. El tesoro, la perla de del reino de Dios... El reino de Dios.
4. Y ¿qué esto reino de Dios? ¿Por qué rezamos tantas veces: Venga a nosotros tu reino? Es el proyecto que el Padre del cielo tiene sobre todos y cada uno de nosotros y sobre todo el mundo. El sueño de Dios cuando nos ha puesto en la tierra y que quiere que entre todos realicemos aquí y ahora. Con Jesús ha llegado el momento de realizarlo.
5. Preguntamos QUÉ es el reino de Dios como si fuese un lugar o una idea bonita. Es mejor preguntar ¿QUIÉN es? Porque es ALGUIEN, una persona. Es Jesús. El que da con Él ha encontrado el tesoro y la perla. Se enamora de él y lo sigue. Juan Bautista señaló a Jesús diciendo: He ahí el Cordero de Dios. Andrés que lo oyó, se fue detrás de Jesús y pasó el día con él. Al día siguiente, estaba tan contento que dijo a su hermano: Pedro, hemos encontrado al Mesías. Y lo mismo dijo Felipe a Natanael: Lo hemos encontrado. EUREKA! En Jesús encontraron el sentido de su vida. Siguieron a Jesús, se hicieron discípulos de Jesús, le dedicaron toda su vida.
6. La carta a los Romanos explica este tesoro: el Padre Dios nos ama tanto que quiere para cada uno de nosotros lo mejor de lo mejor: su Hijo Jesús. Quiere para nosotros lo que quiere para Él. Quiere que seamos cómo él, formados en el mismo molde. De forma que Jesús sea el hermano mayor de una gran familia. Todos tan diferentes y todos marcados con su imagen.
7. Donde nosotros vemos un bloque de mármol o un tronco informe, el artista ve la imagen que esconden. A golpes de cincel o de martillo los va desbastando hasta darles la forma. Hasta que aparece la imagen de Cristo que el Padre quiere de nosotros. Todo colabora para el bien de los que le aman.
8. Jesús es el hermano mayor de todos los hermanos que formamos la familia de Dios. Y todos los hermanos se parecen. Viendo a uno los adivinas a todos. Jesús resucitado encarga a Maria Magdalena: Corre a decir a mis hermanos: me voy al Padre que es también vuestro Padre... ¡Qué maravilla! Todos podemos decir con Él: Padre nuestro!
9. Entre todos formamos el Cuerpo de Cristo, somos la presencia de Cristo en el mundo. Hacemos presente “el reino de Dios” cuando con Jesús y como Jesús pasamos por el mundo haciendo el bien: Acariciando o consolando, sembrando amor, salud y alegría. Visitando y curando a los enfermos o cenando con los “pecadores” y perdonando, compartiendo la Eucaristía. O proclamando la palabra de Dios. También lo hacemos presente – ¡y de qué manera tan misteriosa!- cuando ya no podemos hacer nada, cuando parece que no somos nada, cuando parece que somos una carga o un estorbo para la familia o la sociedad. Cuando estamos clavados en la cruz con Jesús. Solo amamos y nos dejamos querer. Con Jesús colaboramos a la salvación del mundo.
10. Que el Espíritu Santo nos abra el corazón, los ojos y los oídos para descubramos el tesoro escondido y la perla fina. Que nos llene el corazón de alegría, de la alegría del Evangelio, de la alegría del amor, de la alegría de ser sacramento –presencia visible- de Jesús en el mundo. Y la alegría de ser testios que Dios nos ama tanto y ama tanto a este mundo que nos ha entregado a su propio Hijo, Camino, Verdad y Vida.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: Fano dibujante

domingo, 23 de julio de 2017

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Como un grano de mostaza: así de pequeña y dinámica es la palabra de Dios. Dios se complace en seguir el ritmo de crecimiento, lento, pero sin pausa, de efecto retardado pero seguro. No le gusta la espectacularidad ni los fuegos artificiales. Hay una gran desproporción entre la insignificancia del grano de mostaza y el arbusto capaz de dar abrigo a pájaros de todo tipo.
2. Como la levadura que mi madre metía en la masa y la transformaba hasta hacer buen pan. Los cristianos hemos de actuar como la sal, como la levadura: humildemente, pacientemente, con la humilde paciencia de Dios. 
3. «Dónde Dios nos plantó, hay que saber florecer», decía san Francisco de Sales. Dondequiera que estemos hemos de saber estar, y realizar nuestro trabajo. Con discreción, con eficacia constructiva. 
4. ¡Cuántas personas mayores –abuelas y abuelos- siembran hoy en el corazón de nietos y nietas unas lecciones de evangelio que los orientarán cuando sean mayores. Fueron las abuelas rusas –las babushkas- quienes salvaron la fe en Rusia durante décadas de régimen ateo.
5. La manera de hacer de Dios con nosotros es como la del amo del campo: sembró buena semilla. El enemigo resembró cizaña. Es la cruz de tantos padres y madres y catequistas y maestras. Siembran generosamente buen trigo y en la calle o en los medios siempre está “el maligno” que siembra la cizaña de la droga o de lo que sea. ¿Arrancamos la cizaña? ¡No, por favor! ¿No veis que con ella arrancaríais también trigo?
6. Nos hemos que habituar a convivir con el mal que no querríamos, con buenos y malos... De vez en cuando con un arrebato de impaciencia eliminaríamos a los malos, que, naturalmente, siempre son los otros. No, Dios es paciente y espera. Lo que hoy parece cizaña, quizás será trigo mañana. Con este criterio raquítico, no tendríamos a san Pablo, a san Francisco de Asís y tantos hombres y mujeres de valía. Ya llegará el día y emplear la criba para separar lo bueno de lo malo. Jesús se lo ha reservado para él.
7. Es la manera de actuar de Dios. Obrando así, has enseñado en tu pueblo que los justos han de ser humanos con todo el mundo, y has llenado de esperanza a tus hijos al ver que les das oportunidad de arrepentirse de los pecados. 
8. Mn. Pere Ribot, santo sacerdote y poeta excelente, repetía a menudo: ¡Menos mal que Dios es un buen hombre!... Suerte tenemos de su bondad. Hagamos nuestra la actitud de Dios. Aprendamos de la bondad del Padre celestial a ser humanos. Precisamente porque somos cristianos y discípulos de Jesús hemos de ser más humanos que nadie. ¡Humanos, muy humanos!
9. Y cuando no sepamos interpretar y dar curso a nuestros sentimientos, entremos un momento en nosotros mismos y conectemos con el Espíritu Santo que vive y ora en nosotros: Él intercede con gemidos que no se pueden expresar y los convierte en un lenguaje que el Padre del cielo comprende... Como la madre que entiende los gemidos, los llantos y las sonrisas de su hijito... Unámonos al Espíritu cuando recemos el Padre nuestro.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

domingo, 16 de julio de 2017

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

1. La Palabra. En un mundo en que se charla por los descosidos y se oye charlar a todas horas, viene bien una consideración de la Palabra. Por algunos es un mero flatus vocis, un soplo que se lleva el viento y no compromete a nada. Para un cristiano la palabra no es algo sino Alguien que en todo lo que es, hace y dice es revelación. Jesús, el Verbo, la expresión del Padre. 
2. Para Isaías la palabra de Dios es como la lluvia y la nieve: cae del cielo, empapa la tierra y la fecunda. Y cuando ha producido el trigo y el pan, vuelve hacia Dios de donde ha salido. Jesús dice de sí mismo: He salido del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo el mundo y me vuelvo al Padre.
3. Jesús es el maestro de la Palabra. Donde la gente ve un insignificante grano de mostaza o pájaros o flores del campo, Jesús capta un mensaje de Dios que sabe exponer de maravilla. 
4. Hoy se fija en el sembrador. No era como hoy que se siega y trilla a la vez. Era todo un proceso. Mi padre se colgaba al cuello una espuerta e iba sembrando a voleo con gran inteligencia: homogéneamente, sin dejar un palmo sin sembrar o sin sembrar dos veces en el mismo palmo. Y esperaba unos largos meses hasta la siega y la trilla. 
5. Hay como un diálogo entre el sembrador, la semilla y la tierra. La semilla produce según la calidad de la tierra que la acoge. En labios de Jesús la semilla se hace palabra que ilumina las varias actitudes de la gente. Una galería de personajes: el frívolo y el superficial, el incoherente y el coherente.
6. El frívolo: Oye sin escuchar, escucha sin fijarse en lo que oye. Vive de cara a fuera. La Palabra no le entra en el corazón. Todo vale igual. Ejemplos de frivolidad los vemos en intelectuales, escritores, locutores y tertulianos cuando tratan temas relacionados con la Iglesia. Sin ningún respeto por lo que tratan ni por las personas que los soportan.
7. El superficial: Oye y escucha y disfruta oyendo y escuchando. Se entusiasma con las grandes palabras y los nuevos conceptos. Libertad, solidaridad, fraternidad universal, acogida de refugiados (¡pero no en mi casa!) No piensa ni valora. Cree en los valores pero no los encarna en la vida. Cree pero no practica. Lo oímos con frecuencia ¿no? Y cómo que la fe sociológica que recibieron no había echado raíces en el corazón de la persona, nos hemos encontrado de repente con un pueblo sin fe... Y coherente a pesar de todo: ni cree ni practica, no nutre su fe ni la expresa. 
8. El incoherente: escucha y acoge la palabra. Y procura vivirla. Pero no ha pensado en arrancar las malas hierbas que hay en el corazón y que acaban ahogando las buenas ideas. Como dice Jesús: Del corazón de la persona salen los abusos sexuales, hurtos, homicidios, mentiras, descontrol, envidia, orgullo. Tenemos dos modelos: Judas y Pedro. Aman y siguen a Jesús, pero no controlan la avaricia o el miedo al qué dirán. Mucha corrupción proviene de personas de ideas geniales, pero que no han vigilado su afán de dinero o de obtener votos a toda costa.
9. Hay la persona coherente. No quiere decir que sea perfecta. No todos tienen las mismas capacidades. Pero sabe darse buenamente en lo que piensa, dice y hace. Son personas buenas que hacen el bien sin ruido y sin ponerse ninguna medalla. Tantas madres y padres de familia, tantos funcionarios o médicos o maestros o enfermeros, y personas enfermas que sin darse cuenta son presencia de Jesús. Con lo que son, hacen y producen, compensan de sobra todo lo que los frívolos o superficiales o incoherentes malograron. Son los que aguantan la parroquia y el vecindario y la sociedad.
10. Los apóstoles preguntaban a Jesús por qué hablaba en parábolas y no exponiendo ideas en forma magistral. Pues precisamente porque es maestro y sabe que una imagen dice más que cien palabras. Así desvela el interés del oyente. En la intimidad le preguntaban por el sentido de la parábola y él se lo explicaba. Les daba la clave del misterio, del proyecto de Dios. Y cuando lo habían entendido y asimilado lo podían transmitir a los demás.
11. Dios hablándonos en parábolas. En los sucesos agradables o desagradables de la vida. Pidamos al Maestro –Jesús Verbo y Palabra- que nos enseñe a leerlos, entenderlos y explicarlos.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

sábado, 8 de julio de 2017

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Con el calor de estos días, y cansados y abatidos como estamos, es un alivio leer y releer las textos de la misa de hoy.
Zacarías nos presenta la cara amable del Mesías. Todo el mundo lo soñaba como un guerrero invencible. Y he aquí que entra en Jerusalén montado en un asno cualquiera. ¿Se imaginan al jefe del estado viniendo en un seiscientos aunque fuera descapotable? ¡Qué ridiculez! Y lo es.
2. Jesús piensa y actúa de modo diferente. Es el Mesías que domina de mar a mar pero no basa su dominio en el número de guerreros ni en la eficacia de las armas. El suyo es un reino de libertad y de paz, de justicia y de amor. Tiene la fuerza del amor y triunfa con la no violencia. Propone, no impone.
3. También se nos presenta el rostro amable Dios. Ama entrañablemente lo que Él ha creado. Sabe de qué barro nos ha hecho y nos comprende y nos anima. No nos ha hecho en serie. No, nos ha creado uno a uno, somos obra de sus manos. Y nos ama con entrañas de madre. Podemos descansar en él como un niño al regazo de la madre.
4. El Señor es clemente y compasivo, lento a la ira y rico en amor; el Señor es bueno con todos, tierno con todas sus criaturas. Sí, ama entrañablemente, me ama con entrañas de madre, personalmente. Todas sus obras son obras de amor. Quienes han tropezado, él los endereza.
5. Y Jesús hoy se desahoga en una alabanza sublime al Padre. Los apóstoles han vuelto de su misión contentos. Es verdad que los sabihondos y sabios e intelectuales de todo tipo los han zaherido porque desgranaban espigas en sábado, o porque como el Maestro comían y cenaban con publicanos y pecadores... o acogían a todo el mundo. Pero lo que era un tropiezo para los sabios era una fuente de alegría para el pueblo llano que por fin sentía las caricias de la mano y del corazón de Dios. Hasta los demonios se sometían al poder de los enviados de Jesús.

6. Y Jesús felicita al Padre por el buen gusto que ha tenido cerrando el acceso a él a los sabios y entendidos y abriéndolo de par en par a los pequeños, a los sencillos, a los ignorantes. 
7. Ha quitado la teología de manos de los poderosos y la ha devuelto a los pequeños. Estos se sienten amados por el Padre y amorosamente acogidos por el Hijo. Es un conocimiento por connaturalidad, como se conocen la madre y el hijo. Es por connaturalidad como muchos de nosotros hemos mamado el amor a Jesús y a la Virgen con la leche de la madre y con la complacencia de nuestro padre. Muy bien.

8. Y ahora nos invita: Venid a mí los estáis cansados y agobiados. Los mayores por aquello del si no fuera por..., los jóvenes porque después de tantas horas y horas de preparación, no encuentran trabajo. O porque les ha fallado el amor con que contaban o les ha traicionado el amigo en quien confiaban. Venid, yo os aliviaré.
9. Tendréis que aceptar el yugo que toda vida comporta. Cada cual tiene una misión, unas responsabilidades y unas limitaciones. Cosas de la vida. Pero Jesús nos recuerda que el yugo hace es cosa de dos. No estamos solos. El yugo lo llevamos Jesús y yo. Pesa la mitad. Y además, nos da una energía vital capaz de mover montañas. Ha infundido en nosotros su mismo Espíritu que nos hace sentir Hijos y alienta a decir Abbà, Padre. 
10. Es benévolo y humilde de corazón. Ya hemos visto cómo ha entrado en Jerusalén. Además Jesús hace suyas las palabras del profeta Isaías que caracterizan su manera de actuar. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. No romperá la caña quebrada, no apagará la mecha vacilante. Es el rostro visible del Padre y la expresión de sus entrañas de madre.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf