miércoles, 14 de diciembre de 2016

POESÍA

“Contigo, mano a mano”. Así empieza un bello poema del poeta José García Nieto. Este poeta aún comenzó con nosotros este siglo, murió el año 2001, y lo más importante de su vida no son los premios que obtuvo, que fueron muchos, sino esa capacidad del alma de poner amor en aquello que se vive. Cuando un poeta lo es de verdad, - los de mentira no existen-, tiene la ternura a flor de piel y de la ternura al amor no hay más que un paso iluminado con ojos de misericordia. Este poeta fue un poeta vivo, humano, que supo unir la ética y la estética. Hacía poesía desde dentro y hacia dentro. Es la única manera de acercarse a lo de fuera.
Pero vamos al poema cuyas palabras de inicio he transcrito. Lo tituló “La partida”, e imagina que juega con Dios una partida de cartas pensando que está cercana su muerte. En el fondo se vislumbra el gran tema de la salvación y el poeta juega con las palabras. “Miro tus cartas y me ganas siempre. / Tiro las mías. / Das de nuevo. / Quiero hacerte trampas. / Y no es posible”.
Avanzando en la partida, el poeta se da cuenta de que va perdiendo. Se juega mucho, se lo juega todo. Y entonces se le ocurre un verso precioso que es el final del poema hecho oración: “ámame más, Señor, para ganarte”. Petición de honda teología. Pocas palabras para decirlo todo. La clave de la salvación es el amor de Dios. Desde él nos salvamos si lo acogemos. Y así es como se pueden ganar siempre las más difíciles “partidas” que puedan presentarse en cualquier vida. ¿Entenderemos que el amor, el recibido primero y el dado después, es la puerta de todas las viviendas?
Texto: J. Ferrer
Foto: extraído de abc.es

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