sábado, 24 de diciembre de 2016

NAVIDAD

1. Muchas veces y de muchas maneras habló Dios por medio de los profetas. En esta etapa final nos ha hablado a nosotros en la persona del Hijo. Sí, Dios nos ha hablado y ¡de qué manera! ¡La Navidad es una muestra de cómo nos ama Dios y nos habla!
2. La Navidad viene de un largo silencio, de una eternidad de amor, de ternura y fecundidad creadora de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
3. Al principio ya existía quien es la Palabra. Y empezó a hablar en la creación. Creando el mundo echó por todas partes huellas de su belleza. Ses blanques manetes petites com són, sent tant petitetes formaren el món… Sus manecillas blancas, pequeñas cual son, con serlo tanto, crearon el mundo… Lo dice poéticamente Mn. Cinto Verdaguer. Lo dijo también san Juan de la Cruz:
Mil gracias derramando,
pasó miedo estos sotos cono presura,
y yéndolos mirando,
cono sola su figura.
Pero los hombres no supieron seguir estas huellas luminosas. En vez de reconocer y adorar al Creador en las cosas creadas, idolatraron convirtiéndolas en dioses y diosas.
3. Entonces, a lo largo de la historia, la Palabra se hizo letra: el pueblo de Israel pudo leer, escritos por el dedo de Dios, los mandamientos de la alianza. Pero se quedó tan pegado a la letra que no comprendió el Corazón de quien se la dictaba. Y cuando Dios les habló más allá de la letra Dios, no reconocieron su voz.
4. Finalmente la Palabra se hizo corazón y labios humanos. El Verbo se hizo carne para poder convivir con nosotros. Siendo Dios, se puso a mirar a los hombres y las cosas con ojos humanos y a conmoverse con entrañas humanas. Dice sant Ireneo que el Hijo de Dios tomó nuestra condición humana para acostumbrar al hombre a percibir a Dios y acostumbrar a Dios a habitar en el hombre.

5. Desde entonces, cualquier hombre o mujer, de cualquier raza, lengua o cultura, de cualquier país o religión que acoja con fe la Palabra de Dios hecha Jesús de Nazaret es capaz de ser hijo de Dios, Hijo en el Hijo. Puede alcanzar la máxima categoría humana.
6. Y en este hombre Jesús el Padre del cielo nos muestra toda su ternura y toda su fidelidad al hombre que él creó a su imagen y semejanza. Mirando, amando, siguiendo a Jesús alcanzamos el máximo grado de humanidad y el máximo grado de divinidad. Desde ahora cuanto más hombres seamos más divinos seremos, y cuanto más imágenes de Dios seamos más humanos seremos.
7. Para lograr este grado de humanidad, san Pablo nos expone un programa luminoso y sencillo: se ha manifestado la gracia salvadora de Dios para enseñarnos primero a desterrar de nosotros una vez por todas todo lo que nos deshumaniza. Y segundo, a vivir nuestra vida de cada día con templanza, justicia y piedad. Con templanza, con sobriedad, ecológicamente, respetando la naturaleza. Con justicia, respetando los derechos de los demás a vivir con dignidad y fraternidad. Y con piedad, respetando los derechos de Dios: los derechos que nos da el hecho de poder dirigirnos a Él llamándolo Padre nuestro. Hijos amados que aman porque se sienten amados.
8. Aprendamos de María y José que con su generosidad nos han entregado la Palabra de Dios hecho compañero de nuestros caminos.

FELICES NAVIDADES A TODOS

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Cultura y Fe hoy

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