sábado, 19 de noviembre de 2016

DEL RELATIVISMO PIAFANTE

Soy relativista cuando no soy yo. Pero soy, y nada relativo, aunque no siempre lo consigo.
Cuando hay <yo>, logrado, por lograr, pero aceptado, yo no soy relativo, pero otros “yoes” reconocidos –vivientes- tampoco.
En una cultura (postilustrada, intercultural, de la globalización) donde el “santuario” del individuo <mal-educado> es la conciencia “móbile” y desarticulada que se mantiene como una fantasmagoría en los droits de la humanité, “todo es tan relativo”.
La humanidad sustituyendo a la persona acabaría con el <rostro humano> de la vida…todo sería contexto –relativo a un contexto- y no habría ni historia ni biografía.
¡Atrévete a ser persona, Inmanuel!
Porque si esto haces, <ser>, ¡lo que habrás pensado! y lo que les harás pensar, a los ilustrados, postilustrados y periclitados. Amén  


Texto y foto: Cultura y Fe hoy

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