martes, 25 de octubre de 2016

SALIR... A PROPOSITO DEL DOMUND

Hay palabras que tienen alma, que parece que nos llevan a algún sitio, que nos traen recuerdos, alegrías y nombres de gentes que vivieron en el pasado. Salir es una de ellas. Porque salir es buscar, esperar, mirar lejos y saber que ser peregrino es lo mismo que ser persona entera. ¿Qué sería de una vida que no sale y peregrina?
Pero salir, por natural y esencial que sea, nunca es fácil. Implica riesgos y posibles fracasos e incomodidades. Exige dejar seguridades y dejar de ser el centro. Salir es una aventura sin más estrella de guía que la intuición y la fe. Sólo se puede salir desde una profunda libertad interior, Es la libertad del ser frente al tener.
Me ha impresionado siempre que Abrahán, modelo ejemplar de vida abierta en medio del desierto, recibiera de parte de Dios una primera palabra que fue ya para siempre la marca de su vida: “Sal de tu tierra”. Toda la fuerza posterior de la vida de Abrahán existió porque hizo lo que se le indicaba: salir. Y salió sin saber a dónde le llevaría su salida confiando sólo en que se le había añadido “hacia la tierra que te mostraré”.
Recuerdo esto pensando hoy en los misioneros que, al estilo de Abrahán y venciendo miedos y egoísmos, han salido de su tierra y únicamente fiados de Dios creen que van a encontrar una nueva tierra llena de hermanos a los que les van a ofrecer nada menos que el amor de Dios concretado en el suyo. Para amar hay que salir de sí mismo y la misión es siempre una salida para el amor. No es casualidad, no, que el lema del Domund sea: “Sal de tu tierra”.

Texto: J.M.Ferrer
Foto: www.domund.org

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