lunes, 8 de agosto de 2016

JÓVENES EN RED

Cuando san Ignacio de Loyola murió, ya tenía mil seguidores en todo el mundo. Si nos tomáramos el término “seguidor” de manera unívoca, este sería un dato insignificante ante famosos que hoy tienen millones de seguidores. Pasa algo parecido con la palabra “amigo” que se usa en el argot del Facebook: ahora, es evidente que un amigo virtual no es lo mismo que uno de carne y huesos a quien tratas de cerca. Hoy hay millones de personas que se pasan horas a la semana en partidas on line. El año pasado, la comunidad de jugadores aficionados en todo el mundo ya superaba a los 1900 millones. Pero este no es exactamente el juego a escala humana tan necesario para vivir. Las redes sociales han estado tan presentes en la JMJ de Cracovia que la propia organización ha encargado a una prestigiosa consultoría una encuesta sobre el tema. Entre los más de 7000 participantes encuestados, los españoles son los jóvenes más conectados: casi todos tienen WhatsApp y un 56%, Instagram. La novedad tecnológica de esta JMJ no ha sido tanto la presencia de los participantes en las redes (esto ya se vivió en Madrid y en Río), sino la difusión de fotos y vídeos que superan el millón y medio en los momentos más álgidos.
Los jóvenes católicos entienden la importancia de las redes, las usan en su vida cotidiana y las han utilizado en Cracovia para compartir sus vivencias. Así, millones de personas de todo el mundo han oído hablar de la JMJ y han podido seguir los encuentros y las celebraciones.
Y esto es muy positivo. Sin embargo, seamos conscientes de que las redes sociales configuran también otra manera de pensar, de razonar, de comunicarse, facilitan la instantaneidad… y su consumo cotidiano indiscriminado puede provocar lo que el propio Papa ha criticado: “Una parálisis peligrosa para los jóvenes, difícil de identificar, la  que confunde la felicidad con un sofá que nos garantiza horas de tranquilidad, para tranquilidad, para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas ante el ordenador” (…) “Hay realidades que no comprendemos porque solo las vemos a través de la pantalla del celular o de la computadora, pero cuando tomamos contacto con la vida, con estas vidas concretas no ya mediatizadas por las pantallas, entonces ocurre algo importante: todos sentimos la invitación a involucrarnos”. Sin duda la JMJ ha sido un gran impulso evangelizador que ayudará a muchos, jóvenes y adultos, a dejar las comodidades de una vida fácil, a ser libres y a luchar para el futuro.

Texto: extraído de la edición impresa del nº 1924 de Cataluña Cristiana

Foto: Cultura y Fe Hoy

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