domingo, 3 de julio de 2016

A PROPÓSITO SOBRE LA ASIGNATURA DE RELIGION

La memoria selectiva o la memoria corta, muy corta, es una de las causas de la dificultad o negación de la verdad. Las <quejas>, ma non tropo, en un lenguaje tan "correcto" como lo ha sido la conducta de personas e instituciones, que creo  no es necesario nombrar, desde que se decidió (algunos decidieron y otros se lo comieron sin levantar ningún conflicto de "interpretación") en un tiempo "histórico" formar parte del convite/estrategia de la <nueva etapa histórica> no parecería razonable gastar-se ni una vez más... pero, es que nos van soltando recurrentemente la medicina-ponzoña... y hay que reseñar que no todos  la ingerimos sin protestar, que no todos nos refugiamos en la <irresponsabilidad>.
Del sistema al sistema, pasando por algunos encontronazos en las "alturas" y en algunas reuniones conventuales.
Pero, a algunos sitios no se puede ir, a donde se nos va llevando por "esos". Claro que algunos necesitan oír, quizá de forma imperativa, que no deben o debemos ir. Poder podemos ir a donde quieran los demás, pero, no es nuestro camino ni nuestro destino. Y, si no, cámbiese de "vehículo". ¡Ah, pero aquellos que en los años 60/70, y no los quiero nombrar, decidieron por todos que había que “reformarse", esto es, pasarse a lo de ellos, eso si, guardando ciertos "privilegios", lo vendieron todo por un plato de lentejas! Y las lentejas, o lo que sea, a veces van siendo molestadas, y algunos protestan (sin molestar, al fin y al cabo, se guarda la memoria histórica de la fundación del nuevo estado de cosas: las leyes y sus principios teórico-filosóficos, en realidad ideológicos, son blandidos como argumento de benevolencia) y esperan condescendencia, a veces dicen <derecho/s>.
No es posible servir a dos señores. Lo <universal> y lo <mundanal> no siempre están en buenas y cómodas relaciones. Quererlo todo, que nos quieran todos -o que por lo menos "nos respeten nuestros derechos <universales>- y otras demandas intelectual y moralmente irresponsables es un opio que desde hace unos 50 años inficciona a una parte de la sociedad española. Es hora en este momento, claro que siempre, pedir responsabilidades personales a cada uno. Uno por uno en política, en la vida eclesial, en la vida intelectual, en la vida privada. 
Esta es la pregunta crucial: ¿hasta cuándo ocuparás un asiento (incluso nos numeran en la declaración de la renta con los que ponen cierta cruz en tal casilla, los recuentos sucesivos de votos en las elecciones políticas, los asistentes a misa los domingos...) en el vehículo que nos lleva a donde no queremos ir -esto cuando nos damos la oportunidad de sincerarnos y reflexionar no sobre lo que nos evita incomodidades sino sobre lo que nos <salva> personalmente-?
Mucha autonomía kantiana, mucha libertad de conciencia... y muy poca vergüenza. ¿Podemos zafarnos de aquello que decidieron años atrás, los aggiornatos vende almas, ser nosotros mismos? ¿Tenemos aún algo de LIBERTAD y PERSONA-LIDAD para vivir con dignidad...y coraje?
La segunda vivienda, los viajes "interestelares" (lo estrella, momentánea, que uno es cuando cuenta su último viaje remoto a la vuelta...), el trepismo/ascenso social, el consumo conspicuo de bienes y servicios, etc., etc., son grandes obstáculos para pensar de VERDAD. Pero, algunos si que lo harían si supieran que hay gallardía en algunos-la minoría...- para emplazar una vez más a reconquistar la verdad y la realidad sin concesiones a los aprendices de brujo, a los vende almas, a los maniobreros...a la causa repetida, histórica, de nuestros males. (Los traidores existen: lentejas, gabelas...).
¿Y ahora qué? Las personas dignas y responsables que no se venden ya lo saben: comunidad, eclesia, selección... y número de teléfono o email.

Texto: Cultura y Fe Hoy
Foto: Cultura y Fe Hoy

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