miércoles, 8 de junio de 2016

LAS CARAS DE LA SOLEDAD

En un pensamiento que se puede repensar, Carlo Dossi decía que “la soledad se rehuye porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos”. Hay problemas de soledad en jóvenes y en mayores y cualquiera entiende a la primera que no es lo mismo estar solo que sentirse solo. Y más cosas: nos realizamos como personas en ámbitos de relación y, con todo y con eso, para desarrollar nuestra dimensión creativa y espiritual necesitamos tiempos de soledad. No hay contradicción: somos con otros y somos solos. Hay una soledad buscada, que no produce sentimientos negativos, y otra, no deseada, que es la que produce malestar emocional por no tener compañía o afecto suficiente. La soledad es, en realidad, una experiencia interior y compleja basada en la evaluación que hace cada uno de sus relaciones, incluida la relación consigo mismo.
Lo que hoy llamamos nuevas tecnologías nos permiten muchas posibilidades de comunicación. Pero todos constatamos, en este mismo hoy de nuestra historia social, que podemos sentirnos más aislados que en tiempos pasados. ¿Ayudan las redes sociales a mitigar la soledad? Algunos dicen que las relaciones sociales que se establecen a través de ellas son de baja calidad. Otros piensan que es un modo directo de comunicarse.
Pienso que en todo este asunto hay algo claro: que el bienestar de la compañía y el malestar de la soledad dependen del nivel de confianza con que se viven las comunicaciones. Cuanta más confianza muestra una persona con alguien, menos soledad. Y vivir en la desconfianza es como vivir en soledad. El problema puede estar en que ser confiado o desconfiado depende de muchas circunstancias y hasta de lo vivido en la infancia. Pero ahí queda eso para pensarlo. 

Texto: J. M. Ferrer
Foto: comunicacionesdospuntocero.com

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