sábado, 18 de junio de 2016

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. ¿Quién es Jesús?  ¿Quién es el cristiano? Son dos preguntas que exigen una respuesta clara y comprometida. Es una cuestión de identidad.
2. Jesús ora, como oraba en el desierto cuando empezó su misión. Sabe que se  juega su futuro. En el desierto el diablo le sugería: Si eres el hijo de Dios…  compórtate como tal: convierte las piedras en pan, échate  muralla abajo y todo el mundo verá como los ángeles te acogen… Pacta con los poderes fácticos de este mundo. Con esto tienes el éxito asegurado. Pon el poder al servicio del amor...
3. Ahora Jesús, a punto de iniciar su subida definitiva a Jerusalén, quiere dejar clara su identidad: quién es y cómo tiene que actuar. Pero quiere saber qué  dice y que  espera la gente de él: es Juan Bautista,  Elías,  un profeta de los antiguos  redivido.  Todo el mundo expresa su opinión como la expresaría  hoy. Esto  dice la gente de Jesús…   Y vosotros, los de siempre, ¿qué  decís?
4. Pedro responde en nombre de todos: Tú eres el  Mesías de Dios, es decir, aquel que  Dios ha  ungido y destinado a liberar Israel de sus enemigos. Los apóstoles piensan en un  mesías “poderoso”. Sólo nos podrá liberar si es más poderoso que el imperio que nos oprime.
5. En cambio  Jesús concibe al Mesías como amor. Si Dios es amor, Él, el Hijo, sólo puede seguir un camino: la vía del amor. Sólo un hombre-amor puede revelar Dios-amor.  En buena ley, Jesús podía poner el poder al servicio del amor. Pero Él, que nos conoce, sabe que bien pocos “tocan poder “, y a menudo lo ponen al servicio de sus intereses.  Pero todos pueden estimar. Y Jesús se inclina por esta vía, la vía del amor “puro” = pasará por el mundo estimando, haciendo el bien, conectando con las conciencias, proponiendo, no imponiendo,  no dando cosas sino dándose él mismo en todo el que hace y en todo el que dice. Será como quien sirve, lavando los pies, con paciencia, con ternura, con medios sencillos. No chafará la caña agrietada, no apagará el  mecha  que humea.  La vía del amor es la única que transforma el corazón de las personas.
6. Jesús no aceptará nunca ser lo que la gente quiere que sea o que espera de él. Él será lo que el Padre quiere que sea: la verdadera imagen de Dios y la verdadera imagen del hombre, el  auténtico  rostro de Dios y el  auténtico rostro del hombre.  Para conservar y revelar su identidad y cumplir su misión, Jesús está dispuesto a todo, hasta perder la vida. Esta decisión ” incondicional” y absoluta de ser él mismo  y de cumplir su misión “a cualquier precio” es el acto supremo de su fidelidad (= ¡de su obediencia!) a Dios.
7. La fidelidad a esta opción chocará frontalmente con los poderes  religiosos y políticos de este mundo que no soportan alternativas a su orgullo, a su egoísmo, a la tiranía del dinero. No soportan un líder que  como Jesús arrastre al pueblo humilde y maltratado con medios tan sencillos como la misma gente.  Le hacen la oposición más salvaje y no paran hasta procurarle la muerte violenta a la cruz.
8. Jesús lo sabe y no echa atrás. Si la cruz revela el poder del pecado, del odio, de la envidia,  también revela el poder del amor que es más fuerte que la muerte. Es el camino que propone a cualquiera que aspire a la  plena realización humana y cristiana. Olvidarse para encontrarse. Sembrar la propia vida para asegurar una cosecha de vida. Como el  grano de trigo que, sembrado bajo  tierra, germina en las espiga lozanas de estos días de junio.
9. ¿Y la identidad del cristiano?  Dios, que nos ha escogido amorosamente, nos ha propuesto un ideal:  la persona de su Hijo.  Él será el hermano mayor al que los demás hermanos se parecen como miembros de una  misma familia. Van todos  revestidos de un uniforme único y a la vez unipersonal. Todos los bautizados, os habéis revestido de CristoQuien los mire,  verá a Cristo. Todos únicos y todos  diferentes, tantos rostros como personas,  únicos y ninguno  igual. Pero todos tienen la misma dignidad. Todos, impulsados desde dentro por un mismo Espíritu,  se dirigen a Dios como  ABBÁ, Padre, y comparten con Jesús el mismo ideal, el mismo pan y el perdón de cada día. Esta es la identidad del cristiano. Como es la identidad de Jesús.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: "Fano"

No hay comentarios:

Publicar un comentario