domingo, 15 de mayo de 2016

PENTECOSTÉS 50 DIAS DESDE LA PASCUA.

1.         Hoy es una fecha significativa: Pentecostés. 50 días desde la Pascua. En esta fecha los  israelitas recordaban la Alianza de Dios con el pueblo de Israel al pie del Sinaí. La venida del Espíritu inaugura hoy una nueva alianza de Dios con la humanidad y con cada uno de nosotros. La ley de esta alianza no está  escrita en tablas de piedra sino en el corazón de cada creyente y supone una nueva relación con Dios. Dice san Pablo: Cuantos se dejan llevar del Espíritu son hijos de Dios. No habéis recibido un espíritu de esclavos para recaer en el temor, sino un espíritu de  hijos que nos permite: ABBA, Padre.
2.         Encontramos un lugar donde se encuentran los componentes de la primera comunidad cristiana esperando el aleteo del Espíritu Santo que los empuje a la  misión. Son Pedro, Juan, Santiago, las mujeres con Maria la Madre de Jesús…  Y podríamos ampliar la lista con todos los que nos encontramos ahora y aquí celebrando Pentecostés o la efusión del Espíritu Santo. Oran y esperan. Y nos  inviten a unirnos a su oración y a su espera.
3.         De repente se oye el  ruido como de viento huracanado que sacudió  toda la casa donde tranquilamente sentados. Y a la vez unas llamas de fuego que se posan sobre cada uno de los asistentes. Y cuando la cabeza y el corazón arden, la lengua se desata y se expresa variados lenguajes. Un único Espíritu se expresa en lenguas diversas. Unidad creando  multiformidad;  multiformidad expresada en las muchas y variadas formas de la unidad.
4.         De pronto cambia el escenario. Los apóstoles no hablan  desde el  balcón de la casa. La gran multitud que los escucha no cabría en ninguna plaza de Jerusalén. Jerusalén era un auténtico hervidero de personas, lenguas, colores, culturas. Allí están representadas todas las naciones conocidas de la época. A todas se dirigen con entusiasmo aquellos  galileos que sólo hablaban una lengua muy minoritaria.
5.         Todo el mundo siendo un único lenguaje y cada cual entiende el mensaje en el  leguaje propio. A  Babel todo el mundo hablaba un único idioma y la gente no se entiende el mensaje como si fuese expresado en su propia lengua. En Babel todo el mundo hablaba un solo idioma y no se entendían.
 Y se dispersaron  buscándose la vida que la ciudad no  ofrecía. Aquí ocurre al revés. Todos oyen la palabra  Abbà y cada uno se dirige como hijo al  Abbà en su lengua:  Patér,  Pàter,  Father,  Vater,  Pai,  Père, Padre,  Padre. Todos se sienten hijos y llamados a amarse y a compartir el pan y a perdonar y aceptar el perdón y a realizar el proyecto de Dios: Un solo Dios y Padre y una inmensa variedad de hijos reproduciendo la imagen de Jesús Hijo, el Hermano mayor, y animados por un único Espíritu que ora en cada cristiano con gemidos que no se pueden expresar.
6.         Ahora se habla de multiculturalidad,  inculturación o  evangelización de las culturas como de la última novedad. Y no es tal novedad. Ya la encontramos en este episodio de  Pentecostés. El Evangelio se dirige a todas las naciones y culturas según la capacidad de cada nación y cada cultura. Esto forma parte de la esencia del Evangelio. A menudo nos empecinamos en mantener una unidad uniforme siendo así que el Espíritu desde el principio crea una única iglesia que canta las grandezas de Dios en multitud de formas y de expresiones que se enriquecen mutuamente si  sabemos captar el Espíritu de Pentecostés.
7.         Se trata de un fenómeno tan increíble que muchos que estaban en Jerusalén aquel día tan solemne y muchos contemporáneos nuestros se lo toman como una utopía propia de alguien que se ha tomado una copa de más. Y no es ninguna utopía. El Espíritu cuando se apodera de una persona y de una comunidad la transforma, la vivifica y la empuja a salir de las cuatro paredes que dan seguridad a vivir la aventura de anunciar a los cuatro vientos la alegría del Evangelio.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: dibujo de A. Daufí cmf

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