jueves, 14 de abril de 2016

DOMINGO III DE PASCUA: "...echad las redes..."

1. A veces pensamos que la aceptación de resurrección de Jesús fue cosa de coser y cantar. En realidad pasó un período de contactos más o menos frecuentes con Jesús que los iba preparando paso a paso para el tiempo nuevo que la resurrección inauguraba. El ojo necesita un tiempo para acomodarse a la luz desde la oscuridad.
2. Mientras no veían en qué acabaría la historia de Jesús, Pedro convence a sus compañeros de volver a su antiguo oficio de pescadores hasta que el horizonte no se aclarase.
3. Toda la noche echando las redes y nada. De repente aparece en la playa una figura humana… un tanto impertinente. ¿Tenéis para desayunar? ¡No! ¿Qué no más seco y amargo?  Ea, echad las redes donde están los peces… ¡Es el Señor!!! ¡Cuántas emociones y experiencias en tan poco rato!
4. Ya tenemos a Pedro echándose al agua para alcanzar al Señor. Y a los otros compañeros arrastrando la red con 153 peces de los grandes. Y la red sin rasgarse…  Es más. El Señor ya les tiene el desayuno preparado: pescado a la brasa y pan. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da. Igual hace con el pescado. La escena tiene todo el encanto de la eucaristía. Una vez más reconocieron a Jesús cuando les repartía el pan y el pescado. Evoca la escena del encuentro con los dos de Emaús… Ninguno se atrevía a preguntarle quién era. ¡Sabían que era el Señor!
5. Ahora Jesús y Pedro mantienen una conversación emocionante. Pedro, ¿me amas, me quieres? ¡Claro que sí!  Apacienta a mis ovejas. Son mías, no tuyas. Pero sé tú su pastor, el buen pastor capaz de dar la vida por ellas, como lo soy yo. Así me mostrarás tu amor. Muéstramelo así. Sin amor no podrás atender a las personas.
6. Las tres veces que Jesús confía a Pedro el oficio de pastor, expresan un testamento. En tiempo de Jesús, cuando el testador, ante testigos, repetía tres veces su última voluntad, su palabra tenía la fuerza de testamento. Las palabras de Jesús tienen pues un largo alcance  eclesial. Como también lo tiene el hecho de que la red no se rompa a pesar de la cantidad y variedad de peces. La iglesia de Jesús es una, abarca a todo el mundo. Nadie tiene derecho a quedarse una parte de ella como si fuera suya. El Pastor –Jesús- es único. Y Pedro lo  visibiliza al frente de la comunidad de discípulos de Jesús. La red –la iglesia- también es una.
7. Jesús proyecta un rayo de luz sobre la figura de Pedro. Será pastor como Jesús y dará la vida como y por Jesús en la cruz. Cuando eras joven, le dice Jesús, ibas a donde querías predicando y haciendo muchas cosas buenas. Llegará el día en que no puedas hacer nada. Jesús hablaba de la manera con que daría gloria a Dios. Pedro dará gloria a Dios cuando actúe y se mueva, cuando viaje y cuando proclame el evangelio. Y dará gloria a Dios cuando, incapaz ya de hacer nada, muera en la cruz. Cuando no podemos hacer nada, es el momento de entregar a Dios lo único que quiere de nosotros: a nosotros mismos. Como Jesús y como Pedro en la cruz
8. Sígueme, Pedro, le dice Jesús -y nos lo dice a nosotros- . Es el llamamiento definitivo después de muchos llamamientos a lo largo de nuestra vida. Alimentados con la Palabra y la Eucaristía, decidámonos una vez más seguir Jesús. ¿Por qué camino? Por el camino del amor. Haz de pastor, cuida de mis hermanos: los más pobres, los más necesitados, los más próximos como el marido, la esposa, los hijos, los abuelos, los vecinos, los conciudadanos… Con un corazón muy grande en el que quepan las personas del mundo entero, con sus anhelos por un mundo mejor hecho de amor, de justicia, de paz, de hermandad, de libertad.
9. Así lo hizo Pedro. Es su momento, plantó cara a los poderes de este mundo cuando pisoteaban la conciencia o la dignidad de las personas. Y dio testimonio de Jesús ante el  sanedrín. Y  pronunció una de aquellas frases que marcan época en la historia de la humanidad: hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. Hay que obedecer la conciencia antes que las leyes inhumanas, injustas y  deshumanizadoras. Es la actitud del buen pastor que hace de su vida un servicio. Sirviendo al pueblo no sirviéndose a si mismo. 

Texto: J. Sidera cmf
Foto: Cultura y Fe hoy

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