martes, 9 de febrero de 2016

MIÉRCOLES DE CENIZA

1. Durante la cuaresma oiremos con frecuencia la palabra conversión que comporta un cambio de mentalidad y un cambio de orientación. A veces nos cuesta precisar de qué nos tenemos que convertir. 
2. Señalemos varios tipos de conversión: 1) de malo a bueno: el hijo pródigo que vuelve a casa después de haber dado rienda suelta a sus caprichos. 2) De bueno a bueno: como Jesús. Era un buen carpintero y se convirtió en profeta anunciador del reino de Dios. 3) De bueno a mejor: hacer lo que hacemos pero con calidad nueva, superando la rutina, poniendo más atención, más ternura, más amor. 4) Y todavía una cuarta: convertirnos de la buena fe… Con buena fe a veces esparcimos rumores no contrastados, hacemos el vacío a ciertas personas, crispamos el ambiente en que nos movemos…
3. A estos ámbitos de conversión cuaresmal, podemos añadir en este año  la “conversión ecológica” de que trata el papa Francisco en la Encíclica “Laudato sii, Loado seas” que toma el nombre del “cántico de las criaturas o cántico del hermano Sol” de san Francisco de Asís. El Cántico de las criaturas nos recuerda que la tierra, nuestra casa común, “es también como una hermana, con quien compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos”. Y aun así a nivel mundial, los hombres destruimos la diversidad biológica; contribuimos al cambio climático; contaminamos el agua, el suelo, el aire: “Todo esto es pecado». La respuesta adecuada a este pecado es “la conversión ecológica mundial” hacia una ecología integral, que comporta inseparablemente la preocupación por la naturaleza, la justicia para con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior. La ecología cuida de la casa donde habitamos y nos relacionamos: nuestro mundo. ¿Qué podemos hacer para que el mundo sea una casa más habitable? Jesús nos  invita a limpiar las ventanas de la casa que nos comunican con los demás, con Dios y con la naturaleza.
4. Hemos tener en cuenta a los demás, en especial a los más pobres. En esta línea Jesús nos habla de la limosna que significa misericordia y que se expresa compartiendo lo que tenemos, especialmente con los desvalidos y más necesitados de amor y de cariño. Siempre con gran amor y discreción. Que la mano izquierda no sepa qué hace la derecha... Compartir también lo que somos y sabemos. Con amabilidad, ternura y delicadeza en el ámbito de la familia, de los vecinos, del trabajo.
5. Tener muy abierta la ventana del corazón a Dios, poniéndolo en el centro de nuestra vida. Si aún no oramos, procuremos iniciarnos en la oración. Dedicar un tiempo a leer la Palabra de Dios, aunque sea un pensamiento cada día. Podríamos probar de rezar cada día un Padre nuestro muy pausado, muy pensado, unidos a todos nuestros hermanos del mundo. Pensemos que de nuestro comportamiento puede depender que Dios sea “santificado”, es decir, conocido y estimado. Y que el pan de cada día llegue a todos. Que seamos generosos en perdonar y humildes para aceptar el perdón de Dios y de los hombres. Que superemos toda tentación de egoísmo, de confrontación, de división y las rencillas. Sería el Padre nuestro del año de la misericordia en toda su extensión.
6. El ayuno ecológico: hacer buen uso de las cosas. Que no nos dominen. Que no nos dejamos llevar del afán de comer por comer. Menos aún tirar las cosas que poden servir: alimentos, ropa, muebles. El profeta Isaías criticaba a los que, mientras ayunaban, miraban por su interés y eran más exigentes e injustos con sus trabajadores. O que se pasaban el ayuno entre pleitos. El ayuno que Dios aprecia es este: compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no despreocuparte de tu hermano. Serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuyas aguas nunca se agotan.
7. San Pablo resume todo lo dicho con unas palabras precisas: La gracia de Dios que salva a todos los hombres se ha manifestado,  enseñándonos a vivir en esta vida con templanza, respetando los derechos del prójimo y los de Dios.  Con sobriedad, “ecológicamente”, con  justicia y piedad.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: http://parroquialainmaculadavalladolid.blogspot.com.es/

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