viernes, 22 de enero de 2016

OBJETIVO: CAMBIAR LA REALIDAD

Traemos un articulo insertado en "La Veu de la Parròquia", publicación editada por la parroquia de Santa María del Remei en Barcelona, de gran actualidad e interés.


Lo hemos visto y nos hemos acostumbrado. No podemos decir "padre" y "madre", no podemos valorar moralmente comportamientos de todo tipo, el aborto es normal, educar diferenciadamente a niños y niñas es horrible, lo que era hasta hoy tradición deja de serlo por decreto, etc. Es, probablemente, la ideología más radical de la historia. Se propone vaciar al ser humano en su núcleo más íntimo y, simultáneamente, construir una sociedad sin tabúes. No busca imponerse por la fuerza de las armas sino utilizando la propaganda para cambiar las mentes y los corazones. De ahí la pasión por influir en niños y jóvenes (información sexual, combatir las llamadas actitudes sexistas, etc.). Esta ideología se ha ido colando por debajo de la puerta de todos. Su éxito es que poco a poco va tomando asiento en la conciencia colectiva. Y todos los partidos políticos mayoritarios la han asumido con gran tranquilidad sin apenas matices y diferencias sabiendo el daño que provoca, a menudo, irreparable.
El objetivo último es crear una nueva antropología para que las personas estén sometidas a una nueva forma de pensamiento que apunte a una confusa libertad en la que las sociedades vivan sin plantearse qué es lo bueno y lo malo de cada uno de nuestros actos y decisiones. Para ello se busca como principal aliado una desmoralización individual y una ética legal colectiva consensuada siempre desde los aparatos legislativos. Veamos las tres herramientas básicas con las que esta ideología actúa constantemente a nivel global. A) El poder legislativo. Es el ámbito en el que se deciden las normas legales (no importa lo moral) y desde donde dan carta de normalidad o se condenan determinados actos de las personas, tanto individual como socialmente. B) La educación. Esto explica la conducta de los gobiernos y su empeño en crear asignaturas adoctrinadoras, desde donde se moldea con facilidad y por obligación a los más jóvenes de la pirámide social, de forma que al llegar a la edad adulta sean tolerantes, transigentes y defensores de todo aquello que en sí mismo va en contra de la naturaleza del ser humano. C) La propaganda. Son los medios de comunicación, con especial atención a la televisión, donde desde programas de entretenimiento, reality shows, documentales e informativos se hace una labor de fondo en la concepción de los actos y las personas, alabando, criticando o acallando determinadas orientaciones o formas de pensar.
¿Cuáles son los principales modos de actuación de esta batalla ideológica? El aborto, como un derecho legítimo de la mujer y un sistema de bienestar en lugares tercermundistas; el sexo, no como algo inherente al ser humano sino como una opción a elegir y siempre proveniente de una variante cultural caduca, machista y paternalista de la que hay que desprenderse; la creación de un feminismo radical enfrentando a mujeres y hombres como un hecho irreconciliable y, por lo tanto, huyendo siempre de la complementariedad entre ambos; y, finalmente, la familia, es decir, descomponer la familia natural –que no tradicional- con la idea de una extraña libertad del mal llamado matrimonio homosexual. Se rompe así con la necesidad de un padre y una madre para el buen desarrollo de un niño, y la comprensión del hombre como un elemento de complementariedad con la mujer. Los partidos alternantes de la democracia –algo que se repite en otros países- legislatura a legislatura han construido una sociedad supuestamente moderna, tolerante y diversa en la que aquellos que no lo concebimos así, somos retirados al ostracismo social del vacío en los medios de comunicación. Ni la izquierda ni el centro ni la derecha de este país, han renunciado a una sola de las leyes promulgadas por la ideología de género, incluso siendo pioneros en algunas de ellas a nivel mundial como el matrimonio homosexual, el aborto más sanguinario o la ley de violencia de género en pro de la mujeres anulando judicialmente al hombre si fuese necesario.
Todo esto afecta a nuestras vidas. Pues también esta ideología, esta dictadura de pensamiento relativista que solo tolera su forma de pensar o de vivir, tiene sus víctimas murientes de hombres y mujeres que están atados a una sexualidad que no es la suya, a padres de familia retirados de sus hijos por una ley injusta, o el aborto, con cientos de millones ejecutados sin más contemplaciones que por el supuesto derecho de una mujer y porque una ley dice que sí, que un niño en el vientre de la madre puede ser matado a demanda de una mujer embarazada. Y luego tan sensibles como son al maltrato de unos animales en el circo o a los inmigrantes en busca de futuro. Pero en el fondo, son los nuevos ricos de poder capaces de amargar la fiesta de pasear con unos ponis o de patinar sobre hielo. Empezarán diciéndonos cuándo hemos de reír y de qué para acabar vigilando lo que es predicado en las iglesias y de qué modo. La realidad no será igual con ellos.

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