viernes, 25 de diciembre de 2015

NOCHEBUENA DEL 2015

1. En medio de tantas luces por las calles y de tanta música ruidosa de aire más o menos navideño, da la impresión de que mucha gente anda a tientas sin  ver y sin enterarse de lo que ocurre en esta noche. El pueblo que avanzaba entre tinieblas ha visto una luz grande... Acreciste la alegría. La presencia amorosa del Señor nos envuelve a todos como envolvió a los pastores, que ocupaban el escalón más bajo en la sociedad de su tiempo. De los pastores decía un poeta: No han estudiado ni han aprendido, son igual que una mata de ruda, no saben nada de nada... Y sin embargo son ellos los primeros en recibir el gran mensaje del Ángel: Os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.  En pocas palabras sabemos quién nos ha nacido en esta noche. Mas para comprender lo que los pastores oyeron y sintieron hay que ser sencillos como ellos. Porque la ciencia y la palabra no descubren el destello divino, son inútiles los codos sobre la mesa y los ojos clavados en el pergamino buscando no sé qué.  
2. Las palabras del ángel a los pastores son el eco de lo que proclamaba el profeta Isaías: Nos ha nacido un Niño de muchos nombres: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre Perpetuo, Príncipe de la paz. Para sostener y consolidar su principado, con la justicia y el derecho. Este Niño es capaz de satisfacer todo lo que nuestro corazón anhela siempre, pero especialmente en esta noche. Paz a los hombres que ama el Señor, los hombres en los que el Señor se complace. El Amor de un niño oponiendo el derecho a la injusticia, la persuasión a la imposición violenta.
3. Esto es muy bonito, pero es muy fuerte.  ¿Cuáles son las señas de este Bebé prodigioso que anuncian Isaías y los ángeles? Encontraréis a un niño envuelto en pañales, acostado  en un pesebre. ¿Es posible? ¡Qué absurdo que el Salvador,  el Mesías y Señor, nazca en una cuadra o debajo un puente! Esto no es serio.  O quizás lo es demasiado. ¿Por qué no hacemos como los pastores –o como los niños que miran el belén - y vamos con ellos al portal y contemplamos amorosamente todo el que hay en él?  Un Bebé envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Y un hombre, José, maravillado de lo que ve y oye. Y una joven Madre con el corazón y los ojos muy abiertos preguntándose qué significa todo esto. El ángel Gabriel le había anunciado de este niño las mismas grandezas que han oído los pastores.  ¡Qué contraste! Toda la grandeza de Dios contenida en este Bebé.  María mira y escucha y guarda amorosamente en su corazón todo lo que ve y todo el que oye.
4. La grandeza del hombre está en ser hombre. Jesús –Emmanuel- Dios con nosotros, se identifica con cada hombre, se hace presente especialmente en los más pequeños, en los marginados, en los que  nacen y malviven porque como José y María y Jesús no encuentran en ninguna parte una vivienda digna. Y son una llamada a nuestra conciencia para que estemos atentos a Jesús que llama a la puerta de nuestro corazón a menudo disfrazado de formas muy poco convencionales...
5. ¿Cómo podremos vivir la Navidad durante el  año jubilar de la Misericordia? Nos lo dice San Pablo en tres palabras latinas: sobrie et juste et pie . 1) Vivir sobrie, sobriamente, con autodominio. 2) juste, con justicia, es decir, respetando los derechos de los demás y 3) pie, piadosamente, respetando los derechos de Dios. Sobriamente, con justicia y piedad. Y con esto preparamos la plena manifestación de nuestro grande Dios y Salvador Jesucristo. Un Jesucristo que es Dios y Salvador, grande en las cosas grandes pero inmenso en las cosas y en las personas más pequeñas e insignificantes.  Es así como Dios nos ama. Es así como se sintieron amados los pastores. Y es así como José y María vivieron aquella primera Navidad y toda su vida: amados y amando.


Texto: J. Sidera cmf
Foto: Cultura y Fe hoy

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