lunes, 30 de noviembre de 2015

LIBROS: CIEN ROSTROS DE MARIA PARA LA CONTEMPLACION de Clemente Arranz

Cien rostros de María nos permite aproximarnos a la vida y la figura de la Virgen a través de cuadros firmados por Murillo, Ribera, Velázquez, Zurbarán, Tiziano y otros pintores que interpretaron con inspiración las escenas más relevantes de la vida de María.

Ofrece también una selección de textos para la reflexión espiritual y la interiorización, fruto de la larga experiencia pastoral del autor, además de poemas y citas de escritores clásicos como Lope de Vega y contemporáneos como Antonio Machado.


Texto: Ediciones San Pablo
Foto: archivo Cultura y Fe Hoy

sábado, 28 de noviembre de 2015

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO DE 2015

1. Empezamos este  adviento con más miedo que esperanza. El tiempo que vivimos no convida a muchas alegrías: las Torres gemelas, los atentados de Atocha, el del metro de Londres, los ataques terroristas de Paris. En el recuento no  entran –¡porque quedan lejos de nosotros!-  los 22  países donde los bautizados son expulsados, perseguidos y masacrados: el abril pasado, en Kenia, fueron asesinados 147 universitarios africanos sólo por ser cristianos y no conocer el Corán.
2. Las potencias europeas, al parecer, sólo actúan cuando los tocan sus intereses económicos o su seguridad. Y antes de preguntarse el porqué de todo esto, llaman a la guerra con todos sus horrores. A pesar de las trágicas experiencias de la historia contemporánea,  no han aprendido aún la violencia trae más violencia. Pedro, déjate de espadas; que el que a hierro mata a hierro muere. Pero hay lugar para la esperanza: miren lo que escribe a los terroristas un buen hombre de París: Este pasado viernes, al anochecer, robasteis la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero no obtendréis mi odio. No, no os quiero hacer este regalo de odiaros. Señor, que donde hay odio, pongamos amor.
3. Jesús es un buen observador: observa con realismo las acciones y reacciones de la gente y los acontecimientos. La historia es cómo es. Los hechos son cómo son. Y se pregunta el porqué de todo esto. Está claro que Dios no quiere el mal. Quiere siempre nuestro bien. Entonces ¿cuál es el bien que podemos sacar de tanto de mal? Y como que su alimento es hacer la voluntad del Padre, aprende a mirarlo todo  desde el ”hoy” de Dios, si bien es cierto que ello no lo inmuniza de sufrir el silencio de Dios cómo lo podemos sentir y sufrir nosotros.


4. Por esto,  mientras anuncia la destrucción del Templo de Jerusalén con todas sus trágicas consecuencias, acaba con una  exhortación a la esperanza: Levantad la cabeza bien alta, porque muy pronto seréis liberados. Mantened el corazón encendido y la cabeza fría. No podréis arreglar el mundo, pero tenéis en vuestras manos la capacidad de arreglar una porción de él, por exigua que sea. Estad atentos y vigilantes. Continuad vuestra vida normal: comer, beber, trabajar, divertiros, tomaros seriamente vuestros negocios y proyectos de futuro. Con una condición: que el exceso de diversión o la preocupación de los negocios no os priven de la capacidad de reaccionar. Orad, por favor. Dedicad un tiempo a meditar, a pensar, a conversar con Dios. Mantened por todas partes y siempre una buena relación de amistad con Dios y con quienes nos rodean. En una palabra: “Vivir en gracia de Dios” como  decíamos antes. Obrando así nos podremos mantener de pie ante el Hijo del hombre cuando nos llegue la hora. Aunque esta hora nos encuentre en el bar o en el restaurante, en la calle o en la playa, en el trabajo o en una la sala de fiestas cuando irrumpe violentamente un pelotón de asesinos por  tronchar nuestra vida. Nunca nadie podrá  tronchar nuestra relación de hijos de Dios.
5. Cuando Jesús anunciaba la caída de Jerusalén, todos pensaban que anunciaba el fin del tiempo, el fin del mundo. Era una catástrofe cósmica. Pero Jesús  sabe ver los brotes verdes que anuncian la primavera después de un crudo invierno. Él sabe que con su muerte y resurrección inaugura un tiempo nuevo para la comunidad cristiana naciente. Los primeros cristianos vivían bastante tranquilos: iban al Templo, lo tenían todo en común, no  había pobres.  Cáritas funcionaba a la perfección. Nunca se habrían movido del nido. De repente sopla con fuerza el huracán de la persecución promovida entre otros por el fanatismo de  Saule antes de llamarse Pablo y obliga a la Iglesia a abrirse a las naciones. La Iglesia descubre  un culto desvinculado del templo y de cualquier lugar concreto. Se reúne entorno a Cristo Resucitado, celebra la Eucaristía, escucha la Palabra, guarda el mandamiento del amor. Y anuncia por todas partes el gozo del Evangelio.
También hoy, la Iglesia debe evitar la tentación de atarse a un pueblo o a un santuario o a una imagen por venerable que sea, o a un grupo cultural privilegiado. Nos lo recuerda un día sí y el otro también el Papa Francisco: oler a oveja, salir de nuestro gueto, ir a las periferias, a propagar sin complejos nuestra fe, a ser luz y sal y fermento de renovación y de vida en nuestros ambientes.
6. El adviento nos  invita a la esperanza de un tiempo mejor que lo será si nosotros, con nuestro comportamiento cristiano, ayudamos a Jesús a hacerse presente en este mundo nuestro.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: amigoscatolicos.org

miércoles, 25 de noviembre de 2015

sábado, 21 de noviembre de 2015

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO DE 2015

1. Al grito de ¡Viva Cristo Rey! muchos cristianos en México primero en los años 20 del siglo pasado y después  los mártires de Barbastro y otros muchos en 1936, dieron testimonio de su fidelidad a Jesús, testimonio también de amor y de perdón. Porque Jesús es Rey.
2. Daniel vio en sueños cómo salían del mar cuatro bestias, a cual más feroz. Representaban cuatro imperios sucesivos que en una forma u otra se relacionaron con el pueblo de Israel más bien aplastándolo. Porque todo imperio es bestial, se basa en la violencia y se mantiene por la violencia. Con formas diferentes, pero, en fondo del fondo, son tiranía y explotación. Después de las cuatro bestias, Daniel vio que venía de parte de Dios, una figura humana: el Hijo del hombre, que recibía de Dios el poder real y el dominio universal y eterno. En contraste con los imperios “bestiales”, el Hijo del hombre humaniza las relaciones del hombre con Dios y de los hombres entre ellos. Cuando el gran sacerdote preguntó a Jesús si era el Hijo de Dios, le respondió: Veréis el Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo. Esto le costó la muerte.
3. El Apocalipsis presenta a Jesucristo como el testigo fiel que nos ama y nos libera de todo lo que nos esclaviza. Y nos hace pueblo real y sacerdotal capaz de dar con nuestra vida un culto perenne a Dios, el Padre de Jesús y Padre nuestro. En el capítulo 19 del mismo Apocalipsis, Jesús aparece  como un jinete victorioso, fiel y veraz, que juzga con justicia. Viste un manto empapado de la sangre no de los enemigos sino de la que él ha derramado en la cruz. Tiene en la boca una espada afilada: la Palabra. Su poder está en la fuerza de convicción de la Palabra. Con esta Palabra se enfrentará a los poderes de este mundo y con esta Palabra atraerá hacia sí gente de toda clase. Es el Rey soberano y  Señor de los señores.


4. El evangelio nos describe la dimensión humana del Rey Jesús. –¿Eres rey?, le pregunta Pilato. Sí que lo soy, responde Jesús. Pero no como los reyes de este mundo. Él es el testigo de la verdad de Dios y de la verdad del hombre. Para comprenderlo hay que convertirse: mirarlo y aceptarlo no como nos gustaría a nosotros sino como Él es.
Jesús se muestra muy crítico con los poderes y las autoridades de este mundo. Gobiernan   dictatorialmente al pueblo,  abusan de él y lo esquilman, y, encima, se  hacen llamar los bienhechores y padres de la patria. Jesús  lo sabe por experiencia:   Herodes el Grande fue un tirano y asesino. Arquelao, poco más o menos. Herodes Antipas se moría de ganas de ver a Jesús obrando algún milagro. Como Jesús le respondió con su silencio, el reyezuelo desfogó su despecho, haciendo que sus esbirros lo insultaran y escarnecieran, y luego remitiéndolo a Pilato con un espléndido  vestido de púrpura.
Pilato no lo ve muy claro. Y mientras duda, hace azotar a Jesús y los soldados se divierten coronándolo de espinas. Incitado  por las autoridades del pueblo y por el miedo de perder su condición de amigo del César, presenta Jesús ante el pueblo vestido de púrpura y coronado de espinas: “Mirad; es el Hombre”. Ni él ni el pueblo se dan cuenta de que este Jesús es el Hijo del hombre visto por Daniel. Y ellos mismos se juzgan y se condenan. Poco después, Pilato sienta Jesús en el tribunal y lo presenta a la gente: ¡He aquí a vuestro rey! - Nosotros sólo tenemos un rey, el   César. No sabían ni lo que decían ni lo que hacían. Jesús fue rechazado por su pueblo y es rechazado por gran parte del nuestro. Y así nos va.
Pilato hace crucificar a Jesús y pone un letrero que justifica la sentencia: Jesús   Nazareno  Rey de los judíos.   INRI. Es rey, pero no como los reyes, los jefes de estado, los poderosos de este mundo.  El  Hijo del Hombre, el Rey de reyes y Señor de los Señores, nuestro Maestro y Señor se pone a lavar los pies de los discípulos. He aquí el camino y la expresión de la realeza. Servir a Dios es reinar. Jesús no es rey para ser servido y adorado, sino para servir y dar la vida por todos y cada uno de nosotros. La realeza y la autoridad de un cristiano se concreta y se expresa en el servicio, el amor y la misericordia. He aquí la actualidad y la fuerza de la fiesta de Cristo Rey.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe Hoy

jueves, 19 de noviembre de 2015

ES DE DENTRO EL AMOR

Muchas veces sin ruido, como en silencio. Y le dicen cosas. Pero calla. No hay que esforzarse en defenderse si no hay oídos para oír. Sus mejores obras no suelen  aparecer en los medios de comunicación. Y por eso algunos dicen que no se explica bien y que le falta una buena difusión de lo que hace. Prefiere hacer que decir. Las técnicas, los grandes formatos, las segundas unidades, en realidad, no le van. La verdad es que no le cuadran. Porque lo que de verdad le va es hablar al corazón. Y, sobre todo, desde el corazón. Sabe que las doctrinas y los argumentos se quedan fuera y no sirven para vivir. Lo que le va, lo que querría al menos, es compartir los pliegues de la conciencia y armonizar con lo que pocos armonizan: con lo difícil, con el lado oscuro del alma, con lo que no sale en la lista de los listos. Le va lo contracultural, pero a su manera. Porque hay muchas maneras de ser contracultural y a veces se es a ratos y en algunas cosas. Lo contracultural de verdad es ser de verdad último y no pasar de ahí.  Eso quiere ser. También quiere ser puente: le va eso de ayudar a cruzar a la orilla de la niñez y de la eternidad. A todos nos queda el sueño de ser niños y de ser eternos. De ser niños sabemos poco; de ser eternos nada. Pero ahí está el ensueño. Y lo que resulta es que, con todo esto, y a pesar de lo del silencio del principio, lo que tiene de verdad es la palabra. Cuando sobran discursos, que hoy sobran muchos, queda la palabra. Y lo que habla es desde la Palabra, con mayúsculas, que es la Palabra de Dios.
Es que, ¿saben?, el domingo pasado fue el Día de la Iglesia diocesana. Y si se quiere pensar en eso, desde el corazón y sin prejuicios, hay tela. La Iglesia, -que a ella me he referido en todo lo anterior-, en lo que tiene de parte humana, es muy débil. Ya lo sabemos. ¿Quién no es débil y poca cosa? Pero tiene la Palabra. Y esa puede salvar si se tiene el corazón dispuesto. 


Texto: J. M. Ferrer
Foto: www.portantos.es

miércoles, 18 de noviembre de 2015

LIBROS: UNA ANTROPOLOGÍA EDUCATIVA FUNDADA EN EL AMOR de Javier Barraca

Este libro desvela las raíces más hondas y el hermoso horizonte de toda vocación educativa. Sitúa el eje central de la tarea educadora en el propio ser humano. Muestra, así, la íntima vinculación existente entre el modelo antropológico y la forma concreta de educar. Además, proporciona una visión de conjunto de los temas de fondo de la educación. Indaga en el sentido mismo de lo educativo, en las claves y el método de la formación integral, en su dimensión personal y social o cívica; en sus aspectos éticos y estéticos; en el valor del lenguaje para la misma, etc.
Va dirigido a todo educador que desee dar hondura y alcance a su misión. Quiere contribuir a inspirar a los educadores y a suscitar la reflexión personal sobre el fundamento del arte pedagógico.


Texto: Editorial CCS
Foto: archivo Cultura y Fe Hoy

domingo, 15 de noviembre de 2015

ENTRE LA DESCOMPOSICIÓN Y UN ORDEN NUEVO


En este final del año litúrgico la Palabra de Dios nos coloca cada año ante el final del orden presente, al que seguirá un orden o un mundo nuevo. La Palabra de este domingo nos hace una llamada a reavivar nuestra confianza en Dios y nuestra responsabilidad en hacer de éste el mejor de los mundos posibles. No dudamos de que Dios está a favor nuestro. Pero también sabemos que comparada con los tiempos de Dios, nuestra vida es solo un instante, un soplo. Qué torpes somos en descubrir los hechos que ocurrirán quizás mañana, y seguimos como si tal cosa, sin prever ni proveer a eso que un día cualquiera nos ocurrirá.
Observemos algunos de estos signos. Eliminamos los crucifijos de escuelas y lugares públicos, fomentamos el estado del bienestar a toda costa mientras nuestros jóvenes crecen en su mayoría con grandes heridas en el cuerpo, alma i espíritu, con suicidios y con familias rotas, punta de iceberg, de una sociedad que se hunde. La exaltación y protección de toda clase de desórdenes morales presentados o impuestos como humanamente aceptables va unida a la animadversión hacia todo lo que procede de la tradición cristiana. La traición de muchos políticos a su vocación de servicio nos desanima y nos lleva a votar a políticos que no merecemos... Son signos de los tiempos, signos de descomposición, que nos negamos a aceptar por no herir nuestra esperanza únicamente humana. Nuestra vieja Europa, ya sin relevo demográfico, se ha convertido en un pasto cualquiera a disposición de cualquiera, sin otro rumbo que el mercado de las finanzas, de las armas, de una seguridad económica que puede durar lo que un apagón informático... que lo borra todo.
Estos días se ha divulgado un cartel que decía: "Orad por París". Y rápidamente unas víctimas francesas de otros atentados han exclamado: "¡No queremos más religiones! ¡Queremos vida, juego, champagne! Esta es la miseria espiritual de Europa. Ha llegado un momento en el que nos da igual la muerte que la vida, no podemos hablar a los niños de la oración, del cielo o del infierno, ni de Jesús ni de sus milagros, y en cambio, crecen creyendo toda clase de supersticiones y fantasías. Una gran masa de nuestros creyentes no practicantes malvive en tantos hogares con un cristianismo de tradiciones que no llega ni para mantener el cuadro de la santa cena en el comedor... la incomunicación entre familiares que nos ha recordado el papa Francisco, padres que no saben qué hacer con sus hijos... Mientras las sectas, la droga, la industria pornográfica, mueven a masas teledirigidas que obedecen... Los abuelos van muriendo abandonados en tristeza crónica, la matanza de inocentes en el vientre de miles de mujeres (nunca tan maltratadas como en nuestros tiempos a pesar de las leyes) sucede junto al espectáculo de ver parlamentarios de aquí que lucen en sus camisetas: "con mi cuerpo hago lo que quiero"... pues también los fanáticos hacen con su cuerpo lo que quieren suicidándose para matar por todo el mundo... ¿y aquella preciosa teología del cuerpo de la vida cristiana expuesta bellamente por San Juan Pablo II? Está en el baúl de los recuerdos catalogada de retrógrada y poco moderna... Ante todo esto... la Iglesia, hoy y siempre,  recuerda las palabras del Señor que nos pone en sobre aviso sobre la gran tribulación. Quiere que lo sepamos para que ese día no nos coja desprevenidos, desprovistos de lo único que en ese día nos valdrá, su divina gracia, su amistad y su favor. Sus palabras no pasan, su poder y majestad nos atraen, no nos espantan. Pensemos en todo eso y hagamos propósitos.

Texto: P. Montagut
Foto: archivo Cultura y Fe Hoy

sábado, 14 de noviembre de 2015

ENTREVISTA A... MONS. ANGEL PEREZ PUEYO, OBISPO DE BARBASTRO-MONZON

Entrevista a mons. Angel Pérez Pueyo, obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, sobre la situación diocesana.
Realización: Cultura y Fe Hoy. Noviembre 2015.



viernes, 13 de noviembre de 2015

XII ENCUENTRO REGIONAL DE COFRADIAS PENITENCIALES DE ARAGON


Entrevista a Sergio Bielsa y Mª Jesús Laporta miembros del XII Encuentro Regional de Cofradías Penitenciales de Aragón.
14-15 de noviembre de 2015 en Barbastro y Monzón (Huesca).








miércoles, 11 de noviembre de 2015

BARTIMEO, EL CIEGO DE JERICÓ

Jesús se encuentra personalmente con el ciego Bartimeo. No le da ni indicaciones ni respuestas, sino que le plantea una pregunta: "¿Qué quieres que yo haga por ti" (Mc 10, 51).


Podría parecer una pregunta inútil: ¿qué podría desear un ciego sino la vista? Y, sin embargo, con esta pregunta realizada "cara a cara", directa, pero respetuosa, Jesús nos muestra que quiere escuchar nuestras necesidades. Desea con cada uno de nosotros un diálogo hecho de vida, de situaciones reales, que no excluya nada ante Dios.


Texto: Homilía final del Sínodo sobre la Familia 2015.


                                                           

lunes, 9 de noviembre de 2015

LIBROS: ¿QUÉ SIGNIFICA SER PERSONA? de Urbano Ferrer

La persona es el tema de nuestro tiempo y desde que Scheler constatara su problematicidad, se han sucedido los intentos de ofrecer una vision sintética que supere la fragmentación del conocer. En este libro, Urbano Ferrer realiza una notable contribución a esa tarea a partir de las aportaciones de autores como Zubin, Taylor, Stein, Spaemann, Scheler, Schutz o Habermas. 


En primer lugar recorre un itinerario histórico inexplorado que, partiendo de posiciones idealistas, y a través de la fenomenología, conduce a un concepto moderno y ontológico de persona. En segundo lugar, y en diálogo con perspectivas recientes como la filosofía de la acción social y la filosofía de la mente, presenta una exposición original y profunda de sus principales características.


Texto: Ediciones Palabra
Foto: archivo Cultura y Fe Hoy

viernes, 6 de noviembre de 2015

¿RELIGION DEL DAR O DEL DARSE?


1. Hoy tenemos dos modelos de religión: la religión del dar y la del darse. Son dos viudas, socialmente desprotegidas y religiosamente marginadas. Es dramática la situación de la viuda de  Sarepta. Sólo le queda un puñado de harina. Aún le queda agua y algo de aceite. Y ella, la pobre madre, se estremece ante el porvenir que le aguarda a ella y a su hijo. Se presenta  Elías, el hombre de Dios que huye de la persecución de la reina  Jezabel, la mujer que dedica todo lo que tiene y puede a propagar el culto contrario al Dios de Israel. La viuda de  Sarepta se  fía de la palabra del profeta y le ofrece cuanto tiene. Y ve recompensada su generosidad. ¡Cuántos padres y madres jubilados o no hacen el milagro diario de la multiplicación de los panes con su generosa creatividad estimulada por el amor y la necesidad…


2. La otra viuda es también muy pobre. En la sala del tesoro del templo  había 13 buzones en forma de trompeta invertida, para recoger las ofrendas. El  encargado las recogía y las depositaba en el buzón correspondiente según la intención del donante a la vista de todos. Jesús lo ve y queda sorprendido: la viuda ha dado...  nada, dos  centimillos de miseria para el buzón nº 13 destinado a las ofrendas que iban exclusivamente al culto Dios. Y no puede menos que decirlo. Los otros, como los sabios de la ley que se aprovechaban de la buena fe de las viudas con sus largas plegarias,  echan en los buzones lo que les sobra. Esta pobre mujer –tan sola y tan discreta- con su gesto sencillísimo de plegaria, de fe y de amor, es la que ha dado más: se ha entregado a Dios en aquellos  centimillos que tanta falta le hacían para vivir.
Y es que Dios no mide con cifras las ofrendas que le hacemos: 10, 20, 100, 1000, 30.000 euros. Y entonces, en el maratón de turno de la TV se encienden luces, y los marcadores, y la música ruidosa, y estallan largos aplausos. Muy bien, está muy bien. Y seguro que muchos se aprovecharán de los donativos: la ciencia, la investigación, las enfermedades raras o no tan raras. Aun así Jesús nos recuerda que la mano derecha no sepa lo que hace la mano izquierda. Hace falta discreción. El bien no mete ruido. Lo que cuenta es el corazón que la persona pone en lo que hace o da.
3. Jesús no es  un rico que viene a visitarnos como un turista más o menos mediático. No. Se ha hecho hermano nuestro y ha compartido nuestra pobreza para enriquecernos a todos con su riqueza interior. En tiempo de Jesús el gran sacerdote penetraba una vez al año en la parte más sagrada del templo de Jerusalén para rociarlo con la sangre de las víctimas. Pero él no se  implicaba. En cambio Jesús se ofreció él mismo por nosotros una vez para siempre. No da cosas, se entrega a sí mismo, en la línea de las dos mujeres modelos de hoy. Cuando Jesús murió en la cruz, la cortina del templo se rasgó de arriba abajo. Es una manera de decir que Jesús, fiel a la voluntad del Padre, nos ha abierto el acceso a Dios reservado hasta entonces sólo al gran sacerdote. Con Jesús todos tenemos acceso directo al Padre cuando le ofrecemos como Él nuestra propia persona en lo que hacemos o sufrimos.


4. En la Eucaristía actualizamos el memorial del Señor. Esto es mi Cuerpo, esta es mi sangre. Es decir, en los signos del pan y del vino soy yo que me ofrezco por vosotros. Y cada vez que vosotros hacéis como yo y os ponéis al servicio de Dios en los hermanos, actualizáis mi presencia, estáis celebrando la misa. Por esto la misa empieza precisamente cuando termina.
Cada vez que en nuestra vida de cada día nos hacemos pan partido y compartido para el bien de las personas que nos rodean, realizamos el memorial del Señor, actualizamos la entrega de Jesús. Y lo podemos  hacer porque el mismo Espíritu Santo que convierte el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, empapa y transforma la vida del cristiano. El Espíritu hace de nuestra vida –la vida tan  normalita de cualquier cristiano- una ofrenda agradable a Dios.
5. Cómo vemos Jesús cambia el concepto de la limosna parcial –doy esto o aquello- por el concepto de la solidaridad total. No solamente dar, sino darse un mismo. Como las dos santas viudas de hoy. Cómo Jesús que hoy se nos entrega una vez más en la Eucaristía.



Texto: Jaume Sidera cmf
Fotos: www.es.catholic.net
www.articulosreligiososbrabander.es

miércoles, 4 de noviembre de 2015

A PROPOSITO DE LAS III JORNADAS MARTIRIALES DE BARBASTRO (HUESCA)

Ya saben. Hay Jornadas para muchas cosas. Para casi todo. No enumero. Sería muy largo. Pero entre nosotros se celebraron unas Jornadas, y ya van por las terceras, “martiriales”. Lo de las comillas es para concluir el título.. Fueron cosa fina. Así me parecieron a mí al menos. Y se desarrollaron no con una o dos conferencias, que fueron trece, y con un tema general que se las trae: “las familias cristianas como semillero de vocaciones”. Temas punteros: la familia y las vocaciones. Realidades “en peligro de extinción”, dicen algunos. Yo no me lo creo. Ya verán cómo no. Y lo que todos han constatado, y esa fue la realidad en esa época martirial de la España de la guerra civil, es que fueron precisamente las familias, y más aún los que seguían y vivían desde una vocación sacerdotal o religiosa, los que más abundantemente supieron entregar su vida por no dejar de ser lo que eran.
 
Esos tres años de la España de entonces no es fácil interpretarlos con los ojos de ahora. Pero han sido, desde diferentes ángulos, muy analizados. Con lupa y sin lupa. Y todos están de acuerdo en que pocos capítulos de la historia de España han sido tan estudiados, interpretados y controvertidos. Tanto que, cuando va a hacer la friolera de ochenta años de aquel comienzo, -tantos años no son nada para la historia pero sí lo son para las generaciones que los han vivido-, aún hay divisiones entre unos y otros. Lo  que importa ahora, de cualquier manera, es que aprendamos de la historia, al menos, para no repetir tanta tristeza y tanto miedo.
 
Las III Jornadas martiriales a las que me refiero fueron absolutamente delicadas  en el trato dado a unos y a otros. Esto las honra y mucho. Valoraron lo que hay que valorar y, en las  de este año, contaron lo justo, es decir lo que es de justicia contar, sobre cómo unas familias cristianas transmiten a sus hijos valores permanentes. 




Texto: J.M. Ferrer
Cartel: II concurso de cortometrajes también organizado en las jornadas
Foto: www.hispaniamartyr.org

domingo, 1 de noviembre de 2015

FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS

Las lecturas de este día nos dicen 1) Qué somos. 2) Qué seremos? 3) Cuál es nuestro camino?

1. Qué somos? Lo decimos en el Padre nuestro: Somos hijos de Dios, no de nombre sino realmente. Somos hijos del Padre del cielo y hermanos de Jesús. Hemos sido hechos y amasados en el mismo molde. Todos, hasta el más insignificante de los cristianos. Esta es nuestra grandeza.

No siempre lo parece, que somos hijos de tal Padre. No siempre le hacemos quedar bien. Pero él nos tiene por hijos y como a hijos nos ama.

Como hijos, queremos que nuestro Padre sea conocido, amado y respetado. Y que llegue a todos nuestros hermanos del mundo entero nuestro pan y nuestro perdón. Que miremos de hacer de este mundo nuestro, de nuestra familia, de la parroquia  un reflejo del cielo, donde todos nos amemos como hermanos y lo expresemos creando un clima de amor, de comprensión, de solidaridad.



2. Qué seremos? De hecho pertenecemos al número de los 144.000 marcados desde el bautismo con el crisma: aquella unción que nos hace, como Jesús: sacerdotes, profetas y reyes. Somos muchos, muchísimos: 12x12x1.000= 144.000, somos la iglesia fundamentada en la fe de los 12 patriarcas de Israel y sobre los 12 apóstoles de Jesús.

Y todos juntos recorremos nuestro camino. Nosotros todavía no hemos llegado a la cumbre. Pero vamos avanzando con Jesús que camina en y con nosotros, y, si hace falta, nos carga sobre sus espaldas como el buen Pastor.

Pero muchos, muchísimos hermanos nuestros han alcanzado la cumbre: una inmensa multitud de toda lengua, pueblo, raza y color y cultura. Innumerable.

Unámonos a su liturgia gloriosa desde nuestra eucaristía de hoy tan humilde y tan sencilla. Están ante Dios, vestidos de blanco con la palma de la victoria en las manos, con multitud de ángeles, con toda la creación representada por los cuatro vivientes, con los 24 presbíteros –ancianos- concelebrando, representando al antiguo y al nuevo Israel.

Dejémonos impregnar de esta contemplación. Y encendamos la llama de la esperanza: También  disfrutaremos nosotros de la misma felicidad de que esta multitud ya disfruta.
Como dice san Pablo: Los sufrimientos del tiempo presente, ni sufrimientos son, comparados con la realidad divina que Dios nos revela.  Han salido victoriosos de la gran tribulación, la misma que sufrimos nosotros. Dios enjugará las lágrimas de nuestros ojos como nos los enjugaba nuestra madre cuando éramos niños.



3.  ¿Y el camino? Pasa por donde pasamos nosotros. Las cuatro primeras bienaventuranzas proclaman felices a los pobres, a los que lloran, a la gente buen corazón, a los pasan hambre y sed. ¿Extraño, no?

Son felices no por el hecho de ser desgraciados o pobres o muertos de hambre y de sed, sino porque Dios está de su parte para librarlos de estas situaciones conflictivas.
Aquí la pobreza es vivida como  apertura confiada a la voluntad providente del Padre.
El luto y los llantos se convierten en consuelo porque el sufrimiento y la muerte son como el grano de trigo sembrado en la tierra y germinando lleno de vida.
La generosidad hacia los demás indica la aceptación del reinado de Dios.

Una aceptación no pasiva y resignada sino seguida y acompañada del compromiso personal de cada cristiano de cambiar la realidad realizando el reinado de Dios que pedimos con el Padre nuestro. Es el sentido de las otras cuatro bienaventuranzas.
Es el compromiso de la misericordia y la solidaridad que nos impulsa a compadecer – padecer con- y compartir.
Es el compromiso de vivir una vida honrada y limpia: corazón limpio, mirada limpia, intenciones transparentes. Es la mejor píldora contra la corrupción que parece que lo contamina todo. Corazón limpio para ver Dios en los hermanos. Para mirarlos con los ojos de Dios y amarlos con el corazón de Dios.
El compromiso de trabajar por la paz y la reconciliación en todas partes, empezando por el palmo cuadrado que Dios nos ha confiado a cada uno de nosotros: la familia, las amistades, el trabajo, el esparcimiento.
Y el compromiso de mantenernos firmes ante la persecución que en una forma más o menos larvada nos afecta: si te declaras cristiano, fácilmente te hacen el vacío. Incluso parece que has que pedir perdón por serlo y permiso para comportarte como tal.


El cielo es la culminación de nuestro camino. Y crear espacios de cielo en la tierra es nuestra tarea de cristianos. Todos los Santos –los del cielo y los de la tierra- nos alientan a cumplir con alegría, fidelidad y esperanza nuestra misión.  



Texto: J. Sidera cmf para CyF Hoy
Fotos: Revista Ecclesia