lunes, 19 de octubre de 2015

EL DOMUND FUE EL 18 DE OCTUBRE Y LO SIGUE SIENDO CADA DOMINGO

Pero que muy bien nos puede venir a veces algo diferente. ¿Qué es lo contrario de diferente? Lo igual, lo que solemos hacer. Por ejemplo, entretenernos en consumir barato viendo las ofertas de otoño, o esas que dan 3 x 2,  ver cómo van los tipos de interés o cómo cotiza la bolsa, leer aburridos ya las crónicas de corrupción, buscar resultados de fútbol o de fórmula 1, en fin, cada uno sabe. ¡Pues hay algo diferente! Cuatro letras, pero con mucho mucho fondo, que dice así: “Misioneros de la misericordia”. “¡Huy, me esperaba otra cosa!” ¿Ves como es diferente? Te esperabas lo de siempre.


La vida es mucho más que amores a plazos, ir con prisas, sonrisas de negocios o siestas interminables. Si te paras despacio a pensar en esas cuatro palabras se desbaratarán  tus andamiajes y te encontrarás sin nada propio en esa calle cero donde sólo transita la misericordia. ¿Has visto de cerca a alguien que agote su vida para que la vida de los que no valen para el espejo valga y pueda abrir los ojos? Eso es tener misericordia, entre otras muchas posibilidades, y hay gente, misioneros y misioneras, que lo hacen un día sí, y otro, y otro, y otro… No son héroes. Son misericordiosos. Y lo han aprendido cuando en su propia alma sintieron un día que alguien también tuvo misericordia de ellos.
Los misioneros nos vienen muy bien, si no estamos ya demasiado narcotizados, para hacernos sentir una brisa de generosidad, de compromiso callado y constante, de entrega espiritual a cambio de nada material. Pero no son héroes. Son gente con el alma viva y los ojos abiertos. Este domingo ha sido el Domund. Si has leído hasta aquí, ya te pensabas que esto acabaría así más o menos. Pero, ¿me permites un consejo? No es cuestión ni de pensar ni de saber. Y, si me apuras, hasta ni de hacer. Es cuestión de ser. Sea yo, sé tú, misionero de la misericordia.


Texto: J.M. Ferrer
Foto: Cartel oficial Domund 2015

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