lunes, 24 de agosto de 2015

ESTE VERANO EN UNA MISIÓN EN PERÚ (y V)

Continuamos con la misión que realiza Juan Pablo y sus compañeros en tierras peruanas.
Tras varios días sufriendo algunos problemas gástricos (algunos con amebas y otros con trastornos en la flora intestinal), todos ellos están en perfecto estado a base de dieta blanda y suero.
Pero no han dejado de atender a sus tareas y obligaciones, estando atentos a la programación diaria en diversos lugares, con la población nativa, las comunidades religiosas y los seminaristas residentes en la Prelatura de Moyobamba.


Igualmente han visitado un orfanato tutelado por el obispado en la región de San Martín, "un lugar encantador, donde hemos jugado y cantado con los niños. Dando gracias porque Dios siempre nos ama".


 

Durante la semana siguiente en Morales han seguido realizando los talleres de afectividad y sexualidad en el Instituto.

Entre otros frutos de la misión en Cacatachi, Juan Pablo nos dice que "el domingo celebramos los sacramentos de iniciación cristiana de 13 jóvenes y adultos. Fue una gran alegría, después de prepararse durante un curso con sus respectivas charlas, recibir a los nuevos catecúmenos".




El colofón final, dos bodas en Cacatachi. "Damos gracias a Dios por todo lo que hemos aprendido, vivido y gozado en estos intensos días. Todo sea para mayor gloria del Padre, Hijo y del Espíritu Santo".

"Por último hemos visitado a nuestros hermanos seminaristas mayores y menores junto a don Rafael, el obispo de Moyobamba. Una alegría enorme disfrutar de estos días de hospitalidad y gracia con los futuros sembradores de la Prelatura".






Sólo les queda viajar a Lima para el regreso a casa. "Antes despedirnos de toda estas almas que con tanto cariño nos han tratado y nos han acogido durante todos estos días".

Catedral de Santiago apóstol en Moyobamba (Perú).


"Todos nos sentimos muy agradecidos por ser instrumentos del Señor en estas tierras y poder llevar el Evangelio a tantos que viven como si Dios no existiera".

"La misión acabó, ahora sólo queda esperar y rezar para que la siembra dé sus frutos cuando Dios quiera".




Texto: Juan Pablo y Cultura y Fe Hoy
Fotos: Juan Pablo para Cultura y Fe Hoy


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