viernes, 31 de julio de 2015

¿CÓMO ES NUESTRO MUNDO POSMODERNO?

¿Cómo es nuestro mundo posmoderno? Sociólogos y filósofos intentan definirlo y es tarea difícil. Decir posmoderno ya no dice casi nada.  Y como las cosas no suceden por casualidad, para saber cómo somos hoy hemos de saber cómo eran los de ayer. Y la cosa viene desde el siglo XVI, por decirlo desde ahí, cuando Europa se dividió entre protestantes y católicos e irrumpió lo de la subjetividad como modo de pensar y de vivir. Después vino lo de la Ilustración, lo de la autonomía de la razón, el positivismo, los nacionalismos de diferentes clases llenos de totalitarismos, la secularización y, ahora mismo, los populismos y la cultura fragmentada. Y entre tanto, y además, varias y variadas guerras nacionales y mundiales que han dejado consecuencias no sé si bien entendidas y superadas y aún hay que añadir muchos etcéteras que quedan sueltos. Complicado el ser humano, qué le vamos a hacer.



Un italiano, Pierangelo Sequeri, ha publicado un libro titulado “Contra los ídolos posmodernos”.  Mi reflexión es que los ídolos son contradictorios en sí mismos: dicen que son útiles para salvar pero acaban anulando a las personas que los adoran. Recojo ahora uno de los ídolos que indica Sequeri: el ídolo de “la eterna juventud”. Es, viene a decir, la adolescencia infinita que sólo se busca a sí misma, queriendo sólo estar bien, y que ignora que es etapa transitoria. Es el puro mirarse a sí mismo en el espejo sin salir del propio yo acabando, como toda obsesión, en el desequilibrio. Este ídolo, que también anula a la persona, hay que superarlo atreviéndose a mirar por la ventana para reconocer, con dignidad moral, la existencia del prójimo al que, además, hay que amar. Menos espejo y más ventana, habría que decir. 



Texto: J.M. Ferrer
Foto: Cultura y Fe Hoy

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