viernes, 12 de junio de 2015

MISIÓN EN BENÍN (ANTIGUAMENTE DAHOMEY)

Benín es un país africano situado en el golfo de Guinea, entre Togo y Nigeria. Allí están Rafael Quirós, misionero de la diócesis de Barbastro-Monzón y Juan Pablo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, cuya trayectoria podremos seguir en el blog 
http://barbastromonzonmision.blogspot.com.es/

Durante varias semanas Pilar Bernadó, "super-abuela" como dice su párroco de la localidad de Binéfar (Huesca), acudió a dicha misión para vivir entre los habitantes de la zona y el equipo misionero de Fô Bouré.

Ha regresado recientemente, y el miércoles pudimos escuchar sus impresiones y sus vivencias en Benín. Lo hemos querido incluir íntegramente pues vale la pena leerlo todo.



"Mi experiencia en la Misión católica de Fô Bouré en Benín, durante veinte días, ha sido una gracia especial de Dios en mi vida, unas vacaciones muy diferentes y una experiencia profunda de compartir la fraternidad con los misioneros y con la gente pobre y sencilla. No podía ni tan siquiera imaginar lo que iba a suponer para mí. El día 28 de abril el encuentro con Rafa a mi llegada a Cotonou, sigue presente, fresco en mi memoria. ¡Qué abrazo! Ahora me toca expresar con simples palabras, todo lo sentido, lo visto, lo hecho, lo compartido.... es mucho y yo ando escasa de palabras.
         Benín es un país que te abre los brazos, donde descubres otro mundo, otra cultura, otro idioma, otras costumbres pero la misma gente y al mismo Dios. Grandes ideas y decisiones de cara al futuro sobre el estilo de vida que quiero vivir y acciones en las cuales merece la pena poner todo el esfuerzo.


         Antes de ir a Benín no tenía claro que es la misión. Pensaba que era un conjunto de ideas en los pueblos y no tenía claro a qué necesidades servía. Mi experiencia ha cambiado mi manera de pensar. Vi en el trabajo de Juan Pablo y Rafael, su deseo de dar lo mejor de ellos y sacar lo mejor de todas las personas que conocen. Aplican en su enseñanza lo que refleja el Catecismo de la Iglesia Católica; que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, que no es solamente algo, sino alguien capaz de conocerse, de darse libremente, entrar en comunión con Dios y las otras personas.
         Descubrí que Jesús está escondido en el rostro de los niños; en Albert que organiza la liturgia en las celebraciones y en el que desde el primer día me sentí reflejada; en Jan, catequista en Boruboru en su idioma peul y que extrañamente en su tono de voz, y en sus gestos se intuía la importancia y profundidad de su enseñanza; en Martina que viene a saludarme en los primeros días; en Nestor, presidente de todos los catequistas con una bonita historia; en mi amiga Dominique (hija de Albert); en Jan Paul y Eli su esposa (cocinero él de la misión); en Jan y Asumi su esposa (él asume diversas tareas en la misión aparte de ser catequista); en Lea la modista;  en la hermana Felicidad Perpetua ¡impresionante su historia!; en Bake, historia que sobrecoge; en Cecil, la viejecita enferma que íbamos los sábados con Rafael a llevarle la comunión y en tantos otros que se acercaban a saludarme con la dificultad normal para entendernos pero con el gesto y con la sonrisa se notaba su cercanía.
         En conjunto puedo decir que soy feliz desde la mirada de Jesús. Todo tiene sentido, las pequeñas cosas del día a día me dan felicidad verdadera. ¡Y los niños! Sentí verdadera impotencia no poder comunicarme con ellos. Sentir que un niño era feliz simplemente haciéndole una foto y enseñándosela. Darles la mano. En algunos momentos me faltaban dedos para atenderlos a todos.


         Os animo a todos los jóvenes, a los de mediana edad, a que os arriesguéis a dar un paso y hacer una experiencia misionera y cambiará totalmente vuestra forma de ver las cosas y hasta vuestra forma de vivir. La gente sencilla te da pautas de vivir diferentes, encontrando a cada paso de tu vida ser feliz ayudando a los demás y dejándose ayudar por la gente que sufre y así descubrir el misterio de la cruz. Ideas surgen para emprender, pero mi edad frena desarrollarlas.
         Para vivir esa fe que nos une a todos los hombres en el amor. Sólo cuando todos los hombres vivamos en el amor fraterno y el compartir, la paz será una realidad. La misión no es ninguna carga dura que Dios impone, es una invitación a ser feliz amando a los más humildes en cualquier punto del globo donde estemos. He aprendido mucho de la gente sencilla. No he dado nada, ellos me lo han dado todo: la presencia de Cristo.


         Aprovecho para hacer llegar mi gratitud a la Misión de Fô Bouré, y a los misioneros Juan Pablo y Rafael, que me han acogido y me han enseñado a vivir en fraternidad a vivir con alegría en el servicio del mensaje del Evangelio de Jesús".

Muchas gracias a Pilar Bernadó por compartir este documento "escrito desde el corazón".



Fotos: mn. Paco Cabrero y https://foboure.wordpress.com/






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