jueves, 16 de abril de 2015

UNA IDEA.

Hay personas que hacen un chiste de cualquier anécdota o a la menor oportunidad, otros ven un paisaje, a otros les surge una melodía… claro que hay otros y otras que “te hacen un traje” ya, a quemarropa y sin poderse contener. Así podríamos continuar con infinidad de casos, de habilidades de algunos.

También hay alguien que es capaz de ver…- claro y también elaborar-  ideas ante cualquier realidad humana que se haya explanado con alguna lógica explícita o incluso oculta o implícita.(1)


En la sesión de la iParty de iMisión que se desarrolló en España en seis sedes simultáneamente el sábado 11 de abril apareció, pero no se formuló, una idea, no una ideica- como podemos decir en Aragón de alguna ocurrencia banal- que voy a desarrollar.

Estos son los tres grandes conceptos que fueron apareciendo: segmentación, carismas y comunión. Si estos se relacionan con una lógica que los hace mutuamente significativos y valiosos, convierte a esa nueva realidad originariamente disjunta y tripartita en una idea de una densidad que hay que pensar. Pensar para derivar consecuencias y sobre todo compromisos. Pensar, pensar… y no sólo elucubrar o adornarnos en nuestros ocios públicos y publicados (vanidad del pensador irresponsable).

Que hay situaciones o realidades diferentes entre los hombres ya sea considerados uno a uno o agrupados es obvio y no necesita mayor explicación, lo humano también se describe como diferenciado. Esta consistencia de cada uno (persona o grupo humano) nos obliga a un trabajo en nuestra relación con ellos –si queremos acertar- considerable, incluso exigente si nos interesan por lo que valen.
Todos no somos capaces de afrontar cualquier realidad humana en cualquier contexto con una mínima exigencia de calidad y verdad. Esto nos lleva a segmentar (y secuenciar) el abordaje de –sino todas- algunas relaciones. Esto o la ineficiencia.

Claro que-quien necesite más claridades, será en otro momento…- pretendemos una conducta de valor, pretendemos lo mejor (2), pero esto no se logra mediante una tecnología a la que podamos acceder desde los aprendizajes facilitados por las ciencias humanas y sociales neopositivistas a la altura de los tiempos. No es posible aprender todas las competencias… y para no dar más pábulo a los hacedores de ingeniería social… ahí están  Marta y María.

Los carismas son una obligación para los responsables de todo grupo, institución y la humanidad considerada como inteligente y de la verdad. Miren, piensen, decidan, dediquen su vida señores responsables  o dirigentes o… a buscar, aclarar, explicitar, enviar a cada cual con su carisma a lo que nos hace a todos constructores de un mundo mejor. No tienen otra tarea más urgente ni más importante y tienen que ser juzgados… ya, de una vez, por esta tarea. Su misión señores-señoras responsables es esta. No es sicología, ni sociología, ni técnicas de personal… es la verdad de cada hombre lo que debe de guiarles, es la persona de cada persona.

Tenemos a cada carisma en su segmento/secuencia con su atención carismática, eficiente… el mundo se vuelve más católico: todos con todos. Y esto no es una visión o interpretación es la urgente necesidad –resulta ya por Jesús en el caso paradigmático de Marta y María- de un mundo real de personas que viven desde su condición de tales: cada cual es cada quien.

No podemos seguir igual y no podemos sustituir la realidad del hombre como persona por un sujeto inventado/ideado en cualquier contexto ideológico (el proletario, el ciudadano, el consumidor, el homo cualumque…), y esto significa no esconder la realidad de buena o mala fe, y esto es un cambio de visión, y esto es… por nuestros pecados… una tarea ingente.

¡Ah, pero no! Nada de santificar capillitas, gurús, especialistas avalados por la academia. Hay que lograr la comunión. Sólo lograremos la comunión cuando todos estemos considerados como carismáticamente significados. Yo y tú y tú y tú… tenemos nuestra misión que es la de cada cual porque es persona. El buen, el mejor dirigente/responsable… es aquel que logra que cada quien  viva ya desde su propia realidad como persona, y esto es lo que nos ha querido Dios, personas.


La Iglesia es Asamblea… de personas, hijos de Dios, irrepetibles, con una vida específica para cada quien. ¿Quién ha dicho que lograr la comunión sea fácil y cómodo? ¿Pero, tenemos otra tarea de mayor alcance (…en la perspectiva de la eternidad…) que empezar cada quien por vivir por lo que somos?

La vida de cada uno (persona) es un diálogo… fructífero (…la higuera que no da fruto…) con lo otro-los otros…, y, ¡los dirigentes, responsables…tienen que saber que esta es su tarea: poner a cada quien en aquel lugar donde pueda dar mayor gloria a Dios! Este es el servicio que los explica y justifica: nos sirven. Todo lo demás es adiposo, peaje, demasiado humano, demoníaco.
Este es el lema de la nueva vida: ¡persona y comunión!

Una idea… sólo una idea que atrapé y fui pensando, sin pedigree académico (casi no hay referencias, y ninguna de ningún angloparlante), sin peligro… casi, casi nada.




(1)En un contexto escolar o académico hablaríamos de currículum oculto.
(2)Ver el texto de J. Marías, Tratado de lo mejor. Alianza Editorial. Madrid.1995


El autor de este artículo es José Luis Botanch Callén, profesor de Filosofía.
Las fotografías son propiedad de este blog.

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