viernes, 27 de marzo de 2015

¡ARRIBA LOS CORAZONES!...CON RESPONSABILIDAD.

Y esta concepción de la vida como dedicación de sí misma a algo, como misión y no simplemente como uso discreto de algo que nos hubiesen regalado y dado ya hecho, tiene un reverso: que entonces la vida es en su propia esencia responsabilidad de sí misma. ¿Quién sino el cristianismo ha hecho este descubrimiento de la vida como consistiendo en responsabilidad?” J. Ortega y Gasset, OC VI, 497.
          Estas palabras de José Ortega y Gasset, y sobre todo el término <responsabilidad> hoy no parece encajar en la sensibilidad contemporánea.
          Y es que en algunas etapas de nuestra más próxima existencia se usó esta palabra y otras con un olor a naftalina y a burocracia que hoy repele a cualquier sensibilidad posmoderna y tecnológic@. Sí, esto es así, pero no está claro.
         ¿Por qué hacerse responsable de la propia vida sí… pero no?, ¿qué es eso de misión; hacerse misionero, cumplir un objetivo bélico o comercial?
          Hoy la buena vida es un leit motiv compulsivo, es lo políticamente correcto, es lo normal, lo lógico…,¿o, si no qué?  En la última crisis en el norte de África, en Túnez, después de la terrible mortalera, en un telediario aparecieron unas imágenes cruciales para entender el mundo en el que vivimos. Unos turistas españoles son entrevistados justo antes de salir de ¿viaje de placer? hacia Túnez al día siguiente de la acción terrorista: con un rostro/imagen  casi radiante confirman que van a viajar a Túnez (sic).


        ¿Cómo puede hoy un cristiano colaborar a sanar la buena vida para que sea vida buena?
       Y para no caer en la melancolía por qué no nos aggiornamos y con un poquito de humor no nos proponemos integrar al catolicismo en la sensibilidad contemporánea y nos proponemos la felicidad universal mediante una “Agencia de viajes low cost para desheredados”?


El autor de este artículo es J.L.B. y es licenciado en Pedagogía.

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