miércoles, 17 de enero de 2018

CON CATEGORÍA DE NÚMERO DOS

En una orquesta, todo el mundo querría ser el primer violín; en el podio deportivo, por supuesto, todos quieren estar en el lugar más alto; querer ser el primero de la lista, a todos les va. Sin embargo, siendo difícil ser el primero en lo que sea, eso no es tan difícil como aceptar ser siempre segundo y llevarlo alegremente y sin ninguna envidia ni de nada ni de nadie. Tenemos tan metido en nuestro ADN eso de triunfar, ser apreciados y tener éxito, que hay que quitarse el sombrero ante la categoría humana de vivir sin ninguna ansiedad ser el número dos. Y dos, ya se entiende, igual significa tres, dieciocho o último. Todos estos saben hacer las cosas con discreción, humildad y silencio, añadiendo a esto constancia y fidelidad total. ¡Categoría de número dos!
Cada persona recorre diferentes etapas en su vida y hay tareas éticas que se corresponden con ellas. La ética sí que trata de lo que debemos hacer o no hacer pero, sobre todo, la ética debe interpretar la existencia humana en su conjunto y saber que en cualquier etapa de la vida hay que tener en cuenta nuestras obligaciones morales y la dignidad de esas obligaciones. ¿Cómo pesa todo esto en los que son número uno y en los que son número dos? No de la misma manera. Ser fieles y hacer lo que hay que hacer cuando nadie se fija, cuando no se ve, cuando no hay premio oficial, cuando se pasa por la vida en segundo plano y sin fotos, eso no lo sabe hacer cualquiera sino que lo hace, y sin darse importancia, quien acepta jugar en la sombra. ¡Categoría que tienen los que hacen eso! 

¿Y de dónde vienen hoy estas reflexiones? Vienen al hilo del recién terminado tiempo de Navidad en el que he ido pensando en las diferentes personas que había en Belén. Me conquistó este año la persona de José. Y concluí gozosamente que a él le va esta aclaración, que es como una definición: “persona con categoría de número dos”. ¡Qué envidia!

Texto: J. Ferrer
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

sábado, 13 de enero de 2018

DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO

1 Una vez leído el evangelio de hoy en el curso bíblico de la parroquia, he preguntado a los asistentes qué les había impactado más. Venid y veréis. El Cordero de Dios. Lo siguieron. La alegría. Pues a mí me llama la atención: Eran poco más o menos las cuatro de la tarde. Al cabo de muchos años el evangelista recordaba aquel momento y aquellas conversaciones que encendieron su primer amor que continuó en un seguimiento generoso y fiel que duró tanto como la vida.

2 También los otros aspectos son importantes porque presentan la revelación progresiva de la persona de Jesús. El Bautista lo señala como el Cordero de Dios. Casi cada día oímos esta expresión y quizás no nunca hemos prestado atención a su significado. Para los oyentes del Baptista les evocaba el cordero pascual que sacrificaban los israelitas la noche en que salieron de Egipto camino de la libertad. 

3 Seguro que es familiar a muchos la figura del cordero degollado pero de pie sobre un libro sellado. Simboliza a Jesús muerto y resucitado, el único que abre el sentido de la historia. Invita a la confianza. También oímos a Isaías hablando del Siervo de Yahvé. El profeta lo presenta como el personaje que cargaba con todas las consecuencias del pecado del mundo soportándolas en silencio como un cordero llevado al matadero. 

4 Dos discípulos siguen a Jesús. ¿Qué buscáis? Maestro, ¿dónde vives? Venid y ved. Jesús no les da ninguna explicación ni ninguna propaganda. Opta por el contacto personal. Venid y decidid por vosotros mismos. Cuando alguien nos pregunte qué hacéis en misa o en el curso bíblico o en la catequesis o prestando un servicio social o velando por la dignidad del lugar de culto ¿podremos decirle convencidos: Ven y verás?
5. Andrés encuentra a su hermano Simón y le dice con entusiasmo contagioso: ¡ÉUREKA! ¡Lo hemos encontrado! ¡El Mesías, el Ungido de Dios, el esperado! Y lo presenta a Jesús. Jesús mira a Simón y le cambia el nombre. Te llamarás Cefas, Piedra/Pedro. Y le confía una misión de gran alcance. Será la piedra donde construirá su comunidad, la Iglesia. El contacto con Jesús transforma.

6 A continuación Jesús invita a Felipe: Sígueme. Felipe, lo dice a su amigo Natanael. ¡Eureka! Hemos encontrado aquel de quién toda la Biblia habla. Es todo un hombre: Jesús, hijo de José, de Nazaret. Natanael responde con ironía: Demasiado hombre para que haya salido de un pueblo tan insignificante como Nazaret. Pero cuando se encuentra con Jesús, lo reconoce como el Hijo de Dios, el Rey de Israel. 

7 El evangelio de Juan nos presenta a Jesús y a los discípulos como en una película en movimiento continuo. Nos invita a seguirlo, nos desplaza de nuestro propio mundillo y nos abre a nuevos horizonte. Nos encontramos con él y lo seguimos abiertos a la novedad que todo camino comporta. Es la vocación.

8 Dios nos ha creado uno a uno y no confía una tarea personal, concreta. Se hace cargo de nuestros temores y valora nuestra generosidad. Comprende nuestras resistencias y nos ayuda superarlas. Nos el sentido crítico por discernir este llamamiento de Dios y medir nuestras fuerzas. 

9 Lo vemos en Samuel. El adolescente escucha y responde inmediatamente. Y con el consejo del anciano Helí aprende a distinguir la voz de Dios de otras voces. Heme aquí. Habla, Señor, que tu siervo escucha. La vocación o el llamamiento comportan diálogo, discernimiento y generosidad.

10 Jesús al entrar en este mundo nuestro, comprende que Dios no le pide cosas, por muy santas que sean. Pide que le prestemos oído y captemos lo que quiere de nosotros. Y espera una respuesta: «Heme aquí, Dios mío, para hacer tu voluntad”. Dios no espera nuestras cosas sino nuestra persona. 
Ama a Dios y ama al prójimo. La manera concreta de amar es la vocación personal.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: oracato.blogspot.com.es

sábado, 6 de enero de 2018

FELICITACION DE NAVIDAD Y AÑO NUEVO

EN TODAS LAS SITUACIONES RESPONDEN CON PROFESIONALIDAD.
Y TAMBIÉN SABEN CUMPLIR CON NUESTROS VALORES Y TRADICIONES,
FELICITÁNDONOS LA NAVIDAD Y EL AÑO NUEVO CON UN BELÉN VIVIENTE.

Fotos: archivo Cultura y Fe hoy
y cortesía S.M. de la A.G.M. Zaragoza


viernes, 5 de enero de 2018

BAUTISMO DEL SEÑOR

1. Este año todo ocurre muy de prisa. Sin apenas darnos cuenta, hemos ido a Belén con los pastores, hemos recorrido el camino de ida y vuelta de los sabios de oriente, hemos adorado al niño sonriente en brazos de su madre, le hemos presentado nuestros regalos. Y hoy nos despertamos con Jesús de Nazaret, el carpintero hecho y derecho, haciéndose bautizar por el Bautista en el río Jordán.


2. Ya conocemos a Juan seco y austero como un sarmiento. Pero rezuma bondad y ternura. Conoce y mide sus fuerzas. La gente lo venera. Él sabe que el centro no es él, sino el viene detrás de él. Es más fuerte que yo, dice Juan. Se sentiría afortunado si pudiera agacharse para desabrocharle el calzado.

3. Juan hará mucho más. Acoge a Jesús venido de Nazaret y se mete con él en el río Jordán y lo zambulle en el agua. Es el rito previo a la entrada a la tierra prometida, al mundo nuevo. Hay que cambiar de mentalidad, abrirse a la novedad siempre sorprendente de Dios. 

4. Y mismo tiempo vamos conociendo quién es Jesús. Los ángeles dijeron a los pastores quién era el bebé de Belén: Salvador, Mesías y Señor. Simeón y Ana lo proclamaron luz de todos los pueblos y presencia de Dios en Israel. 

5. Hoy damos un paso más. El cielo se rasga y desciende el Espíritu Santo que se posa sobre él. Y resuena la voz del Padre: Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto. Toda la Trinidad se hace presente a Jesús y lo habilita –la unge- para su nueva misión.

6. En la Biblia hallamos el sentido de las palabras del Padre: Jesús es Rey, Sacerdote y Profeta. Las palabras "Eres mi Hijo" son del salmo segundo que proclama al nuevo rey y lo entroniza. Mi Hijo querido recuerda a Isaac, el hijo único de Abrahán camino del sacrificio. Es el aspecto sacerdotal de Jesús que se ofrece en todo y por todo el Padre por nosotros. Mi predilecto cumple la profecía de Isaías: Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi Espíritu. Es el aspecto profético de Jesús. Un profeta que actuará sin gritos ni amenazas, salvará todo el que se puede salvar: no romperá la caña quebrada, no apagará la amecha humeante. Propondrá, no impondrá.

7. Cuando S. Pedro impartió su primera catequesis familiar en casa del centurión Cornelio, empezó por el bautismo de Jesús en Galilea y continuó diciendo: Dios lo ungió con Espíritu Santo y poder: él pasó haciendo el bien y sanando a los poseídos del Diablo, porque Dios estaba con él. 

8. Resume toda la actividad de Jesús en cuatro palabras: pasó haciendo el bien. Ahora es un buen momento para recordar nuestro bautismo. Los cristianos que estamos aquí un día fuimos bautizados. Después de recibir el baño simbólico del agua, el sacerdote o el diácono nos ungió la frente con el aceite llamado crisma, que quiere decir unción. Era el óleo con que eran consagrados los profetas, los sacerdotes y los reyes. Jesús, consagrado sacerdote, profeta y rey es el Mesías, el Cristo, el Ungido. 

9. Cristiano viene de Cristo. Cristo en los cristianos continúa en nosotros su acción real, sacerdotal y profética. La ejercemos en nuestra vida cuando pasamos por todas partes haciendo el bien, estructurando, educando y haciendo libres a las personas y comunicando a todo el mundo la inmensa alegría de que somos hijos de Dios.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: buscador Google

jueves, 4 de enero de 2018

EPIFANÍA DEL SEÑOR: 6 DE ENERO

1. Las grandes verdades se pueden explicar de varias maneras. Poéticamente, doctrinalmente, narrativamente. Poéticamente como Isaías cuando divisa un futuro radiante y nueva aurora para una Jerusalén envuelta en la incertedumbre de un presente oscuro. Los pueblos se le acercan, los reyes se dirigen a ella. Anuncia una nueva etapa en la historia. Sueña en una visita como la de los magos del oriente.

2. Doctrinalmente: con pocas palabras san Pablo nos da la clave de la fiesta de la Epifanía, que es manifestación. Nos revela su misterio, el proyecto que Dios tenía escondido desde siglos: desde ahora, por el evangelio, todos los pueblos, en Jesucristo, tienen parte en la misma herencia, forman un mismo cuerpo y comparten la misma promesa. La revelación hecha a los pastores de Belén hoy se abre a todos los otros pueblos en la persona de los sabios venidos de lejanas tierras. 

3. Narrativamente: explica el proceso hacia la fe de unos personajes concretos. Iluminados por la estrella llegan a intuir un gran acontecimiento: ha nacido el rey de los judíos. Y no dudan en emprender un largo viaje para comprobar su intuición.

4. Es la historia de la fe de tanta gente. Dios se revela directamente a los pastores, ignorantes y rudos, que solo saben maravillarse. Dios se acomoda a su capacidad de velar y a su generosidad.

5. Los magos son personas sabias. Tan sabias que no paran de observar el cielo, de estudiar el movimiento de las estrellas, de investigar su silencioso lenguaje. Tienen pasión por la verdad. Y partiendo de sus conocimientos emprenden la aventura que los lleva a comprobar la certeza de lo que andan buscando.

6. Llegan a Jerusalén. Nadie sabe nada del recién nacido Rey de los judíos. Herodes, el reyezuelo cobrde y cruel, se alarma. Y pregunta a los que lo saben: los sacerdotes y los doctores. Está claro: lo anunció el profeta Miqueas. El rey de los Judíos no nace en Jerusalén sino en Belén. Es un rey pastor, heredero de David natural de ese pueblecito. Lo saben. Pero no se mueven ni comprueban nada. No hace falta. Con los libros ya tienen bastante. Herodes esperará de los magos una información clara antes de exponerse al ridículo. 

7. Ya de noche los sabios de oriente siguen la estrella que los lleva hasta Belén. Han soñado, han esperado, han orado mientras miraban las noches estrelladas. Lo han dejado todo. Y ahora experimentan la grande e inmensa alegría del encuentro. Dan con el que buscaban: el Niño con María su madre. Es la presencia amorosa de Dios con rostro humano.

8. Se arrodillan y adoran. Abren los cofres y le regalan oro como a rey, incienso como a Dios, mirra como a hombre. Con los regalos le abren el corazón: le ofrecen lo que tienen y sobre todo lo que son. El contacto con Jesús los transforma y, transformados, vuelven hacia su tierra estrenando un nuevo camino, con el corazón lleno de gozo.

9. Hoy es el día de la ilusión de los pequeños y de la gente mayor. Su ilusión viene a ser la estrella que invita a los padres y familiares y a todo el mundo a emprender o reemprender el camino de la fe. El poeta Josep Maria de Sagarra nos lo muestra con unos versos contundentes:
Si piensas alcanzar la estrella no vayas voceando; humedécete los ojos con tres lágrimas de niño, agáchate hasta cuando eras niño. Amor a la verdad, interés por buscarla y el método de aprendizaje: la humildad, la sencillez, la generosidad.

10. Sólo si nos hacemos como niños podremos comprender la maravilla de Dios que se hace hombre para enseñarnos el camino gradual de una fe madura, alegre y contagiosa.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

lunes, 1 de enero de 2018

SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

1. El Año Nuevo 2018 se nos presenta una vez más con un rostro de mujer: el rostro de Santa María Madre de Dios mostrándonos sonriente a su Hijo acostado todavía en el pesebre después que los pastores le traen la gran alegría proclamada por los ángeles: Os ha nacido en Belén el Salvador Mesías y Señor.

2. San Pablo nos lo dice de otro modo: Llegado el momento, Dios envió su Hijo nacido de una mujer y nacido bajo la Ley. Recalca el papel de la mujer en el proyecto de Dios que es: liberarnos del imperio de la Ley convirtiéndonos de súbditos, esclavos o menores de edad en ciudadanos e hijos que se dirigen al Padre como Abbà, Papá. Impulsados por el Espíritu Santo cumplen desde dentro y por amor todo lo que es bueno para el hombre y la naturaleza. 

3. El Año Nuevo nos habla también de paz. La anunciaban los Ángeles: Paz a los hombres que ama el Señor. Entre todos la construiremos no armándonos para la guerra sino desarmándonos con el ejercicio de la no-violencia. El Papa Francisco escribe: Ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar su propuesta de la no violencia. Y lo confirma con palabras de Benedicto XVI: En el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por lo tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Las únicas armas para un cristiano son el amor y la verdad. Un plus que realiza la enseñanza de Jesús: Amad a vuestros enemigos 

4. La Madre Teresa de Calcuta, al recibir el premio Nobel dijo: «En nuestras familias no tenemos necesidad de bombas y armas, de destruir para traer la paz, sino de vivir unidos, amándonos los unos en los otros [...]. Y entonces seremos capaces de superar todo el mal que hay en el mundo».

5. El mensaje es oportuno para los que vivimos en esta tierra sometidos a una violencia verbal y mediática casi dictatorial porque nos anima a continuar venciendo el mal con el bien, enfrentándonos a los varapalos físicos o morales con la luminosidad serena de la sonrisa.

6. Y un gran deseo: El Señor te bendiga y te guarde, el Señor te muestre su rostro radiante y tenga piedad de ti, el Señor te muestre su rostro y te conceda la paz. Es la gran bendición sacerdotal que leemos a la Biblia.

7. Acojamos esta bendición completándola como un compromiso por la paz con la bendición de san Francisco de Asís: ¡Señor, hazme instrumento de tu paz! Que donde haya odio, yo siembre amor, donde haya injuria, perdón, donde haya tristeza, alegría.

8. Que Santa María Madre de Dios continúe ofreciéndonos con su sonrisa a Jesús a lo largo de todo el año que empezamos. Así realizaremos nuestro sueño cuando decimos: Año nueva vida nueva. Cuando nosotros nos renovamos el mundo se renueva y mejora y progresa.¡FELIZ AÑO NUEVO!

Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

sábado, 30 de diciembre de 2017

LA SAGRADA FAMILIA

1. Este año el domingo coincide con la vigilia de año nuevo. Hace de bisagra entre el año que se va y el año nuevo que nos espera. Nos invita a agradecer todo lo que hemos recibido de Dios y de las personas durante el año que se va y agradecerle el bien que hemos podido hacer. Nos invita también a repasar lo que hemos hecho mal o no tan bien y a presentarlo al Señor que nos acepta y nos ama tal como somos.


2. En este domingo celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. De hecho toda familia es sagrada con su pasado, presente y futuro. Felicitamos a José y María y a Jesús. Podemos felicitar a todas familias del mundo. 

3. Hoy las lecturas se dirigen a ellas. La primera recomienda la atención especial a los miembros de la familia afectados por la vejez o la enfermedad. Hijo mío, acoge a tu padre en la vejez. Sé compasivo con él. Respétalo siempre. Y ámalo. 

3. La segunda mira el ambiente de la familia. Se puede crear con las tres píldoras del Papa Francisco: Por favor. Pedir con sencillez y confianza. No exigir. Perdone. El Señor os ha perdonado; perdonad también vosotros. Gracias: Sed agradecidos, delicados, amables. Guardando siempre las formas. Amaos, que el amor todo une y perfecciona. El amor crea la paz. Una paz dinámica que se va construyendo a base de una formación cristiana continuada que se expresa y nutre con la práctica de la oración, especialmente con la acción de gracias que es la Eucaristía.


4. El Evangelio nos presenta dos ancianos simpáticos: Simeón y Ana. Los años y la atención al Espíritu Santo les han dado la sabiduría del corazón. Donde todo el mundo veía a una joven pareja presentando a su bebé al Señor en su templo, Simeón ve el cumplimiento de todas sus expectativas: Ya me puedo ir, Señor. He visto lo que tanto anhelaba. Toma en brazos al Niño y exclama: Esto bebé tan pequeñito llamado Jesús, es Dios que nos salva. Iluminará al mundo entero con su palabra y con su vida. Y será la gloria de su pueblo. 

6. Simeón augura un futuro luminoso en un mundo social, política y religiosamente oscuro. Es optimista. Pero sabe muy bien que en este mundo las cosas se tienen que ganar. No será cosa de coser y cantar. Este Jesús Salvador será combatido por unos y por otros. Y a ti, María, se te partirá el corazón de madre compartiendo el sufrimiento de tu hijo. Pero verás también con gozo que en Israel y también fuera de Israel, muchos andarán a la luz de este Niño.

7. ¿Y la anciana Ana? Muchos la descalificarían por beata. Y sin embargo como profetisa que es ve mucho más allá. Daba gracias a Dios y hablaba del niño a todo el mundo que esperaba un cambio de situación. 

8. Simeón y Ana nos recuerdan un punto muy importante hoy especialmente. Son los transmisores de los valores del evangelio de Jesús. La fe de Rusia durante los muchos años de ateísmo oficial se salvó gracias a las abuelas que bautizaron y enseñaron los nietos sin hacer caso de la legalidad impuesta por el tirano de turno.

9. José y María no lograban asimilar lo veían y oían sobre Jesús. Cuando se volvieron a Nazaret, fueron comprendiéndolo todo. Y disfrutaban viendo esperanzados como el niño Jesús que habían presentado al Señor, crecía en todos los aspectos preparándose para ser el Salvador de Israel y la luz del mundo. Tenían el privilegio de ser los educadores del futuro Maestro.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf