sábado, 24 de junio de 2017

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Jeremías era un sacerdote de la periferia de Jerusalén. Era pedazo de pan bendito y tímido como muchos de nosotros. Y Dios lo escogió para profeta. ¡Pobre de mí! No sé hablar. Soy sólo un muchacho. Pero asumió la responsabilidad y dijo al pueblo y a las autoridades no lo que querían oír, sino lo que Dios quería. Y naturalmente: quien dice las verdades pierde las amistades. Y el pobre Jeremías se las vio de todos colores. Oía el cuchicheo maligno de la gente. Pero se sentía seguro: el Señor es mi refugio, quedarán confundidos los que me persiguen.

2. Jesús confía a los apóstoles su propia misión y los previene de cualquier sueño de facilidad. No hay atajos. La oposición a su mensaje será feroz como la que sufrió Jeremías y los otros profetas. Pero les repite: No tengáis miedo.
3. No tengáis miedo. Lo que os digo al oído, gritadlo desde las azoteas, desde la tv, en la prensa y en la radio: proclamad el respeto a la vida, el respeto al honor de la persona, el respeto al amor humano ante un público que tiende a aprovecharse de los demás so pretexto de amor. Respetad la palabra, no devolváis mal por mal ni repondáis con violencia a la violencia, poneos de parte del oprimido, del marginado, del sin techo o de los sin voz. Levantad la voz contra la injusticia.

4. No hagáis caso de los que quieren encerrar la vida y el proyecto cristiano en la sacristia o en el ámbito privado de la conciencia personal para que les quede cancha libre para sus proyectos e imponer, mientras ellos se reservan el espacio público e imponen el pensamiento único en nombre de la libertad. 
5. Cuando proclaméis esto muchos os aplaudirán y otros muchos os silbarán. Si no decís lo que la gente quiere oír, si defendéis la familia o la vida de los no nacidos y la vida cuando se apaga y denunciáis el aborto o la promiscuidad sexual o la injusticia del tipo que sea os declararán personas no gratas. Y si fuera sólo esto, menos mal.
6. Os pueden llevar a la cárcel. Os pueden inhabilitar. Os pueden matar. Pero no os podrán destruir. La vida es más fuerte que la muerte, el amor es más fuerte que el odio. Os pueden echar a la papelera de la historia en vida. Es especialmente peligroso pensar con la propia cabeza y mirar con los propios ojos y juzgar con criterio propio basado en valores evangélicos. Y es más peligroso decirlo o escribirlo. Por quítame esas pajas te la etiquetan de carca o de anticuado o de utópico. Cogitare aude: atrévete a pensar. Piensa por tu cabeza, de lo contrario pensarán por ti. Cuando piensan por ti, tú y yo y todos nos volvemos borregos gregarios.
7. Dios vela por nosotros. Si tiene cuidado de los gorriones y de nuestros cabellos, más se cuidará de toda la persona. No tengáis miedo de nadie. Ningún hombre ni ninguna autoridad es más que nosotros ni vale más que nosotros. Tampoco menos. Nuestros miedos y nuestras cobardías hacen a los tiranos o los dictadores. 
8. El seguidor de Jesús tiene que dar la cara por él. Sin personalismos, sin chulería, pero con dignidad y constancia. Damos la cara por Cristo cuando la damos por los hermanos maltratados injustamente como Cristo. Él la dará por nosotros cuando nos juzgue: tenía hambre, tenía sed, estaba desnudo, en la prisión, enfermo en la cama o tendido en un cajero. Si somos perseguidos por esto, vamos bien. Estamos en la línea de Jesús y de los profetas.
9. Mirad qué dice san Pedro... Qué suerte si os ultrajan porque sois cristianos. Esto quiere decir que el Espíritu glorioso de Dios, reposa sobre vosotros. Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por asesino, o ladrón o delincuente, o por haberse metido donde no debía. Si lo es por cristiano, no tiene porqué avergonzarse. Dé gracias a Dios porque puede llevar el nombre de Cristo con dignidad. (1Pe 4,14-16).


Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

viernes, 23 de junio de 2017

CORPUS CHRISTI

1. Haciendo camino. Somos iglesia peregrina, en camino, un camino siempre nuevo, a veces llano, a veces empinado, con hambre y sed, con cansancio y ganas de mirar para atrás, añorando el pasado o mirando adelante porque el presente se nos hace insoportable.. Pero Dios acompaña a su pueblo, pero sin escatimarle la sana experiencia de la limitación humana. Él no falla nunca. Cuando todo parece perdido, una fuente inesperada mana de una roca dura para apagar la sed o se descubre en el maná un alimento para cada etapa del camino. Pero cada día hay que salir a recogerlo, y cada día se debe compartir. Cuando se quiere guardar o acumular para el día siguiente, se echa a perder. En nuestro camino de cristianos de hoy Jesús se nos hace alimento. Pero hemos de madrugar para recogerlo. Es lo que hacemos domingo tras domingo. Es tan simple y tan vulgar que buena parte de los cristianos lo desconoce o lo menosprecia. Y así les va. Han de continuar caminando igualmente pero sin el apoyo de la Eucaristía y de la comunidad.
2. Pero no hacemos el camino solos. Son muchos los que lo recorren con nosotros. Parecemos granos de trigo dispersos. Pero en cada Eucaristía nos unimos en la humanidad resucitada de Jesús. Y todos juntos somos lo que comemos: formamos un solo cuerpo todos los que compartimos el mismo pan: la Eucaristía. La Eucaristía nos mantiene unidos aceptando al mismo tiempo y respetando las diferencias, integrándolas y enriqueciéndonos con ellas.
3. San Pablo, mientras nos lo recuerda, critica severamente a los cristianos de Corinto porque profanaban la Eucaristía aceptando con toda naturalidad que había cristianos de primera y cristianos de segunda. Los primeros llegaban a la santa Cena hartos y hasta ebrios, mientras los más pobres se quedaban sin nada. Llegaban tarde. Eran trabajadores o esclavos o madres de familia que apenas habían terminado su trabajo. Esto no es la Cena del Señor. Esto no es participar en la misa.
4. San Juan nos recuerda las maravillas del pan y del cáliz que compartimos. Nos da la vida de Dios. Y con la vida de Dios la dichosa esperanza de la resurrección. Cada comunión es una semilla de resurrección. Las comuniones que recibimos son como los granos de trigo que aparentemente mueren en nosotros, pero que a la larga germinan y se multiplican en resurrecciones de cada día hasta la resurrección final.
5. Comulgando participamos en la vida del Padre y del Hijo. Cristo permanece en nosotros y nosotros en Él. Y participamos también de la misma misión. Como el Padre me ha enviado, os envío yo a vosotros.
6. Y aquí encontramos el sentido de la fiesta del Corpus. Nació de la ilusión de los buenos cristianos que no veían bien a Jesús encerrado en el sagrario. Querían que Jesús viera y visitara las calles y las plazas del pueblo con tanta gente y con tantas flores y tanta alegría..
7. Hoy apenas hacemos procesiones. Esto nos dice una cosa muy importante. ¿Verdad que la Eucaristía nos convierte a todos en cuerpo de Cristo, en sacramentos de su presencia, en su cara visible? Pues bien: Jesús hoy se pasea por las plazas y calles y descansa en nuestra casa o en cualquier rincón del camino a través de nosotros. 
8. El P. Claret había recibido la gracia de vivir la eucaristía de una comunión a otra. Era tal su identificación con Jesús que se sentía Sagrario viviente. Con él Jesús llegaba a las personas con quien se encontraba. 
9. Cuando oigamos la palabra: Podéis ir en paz, a ver si los pocos o muchos cristianos que participamos en la Eucaristía, tomamos conciencia de que entonces empieza la misa: en cada cosa que hacemos o que sufrimos o que disfrutamos actualizamos la entrega de Jesús, hacemos el memorial del Señor.
10. Somos una fiesta de Corpus todos los días del año. Adornemos nuestro camino con retama y flores de todo tipo. Nuestros hermanos y nosotros –y ¡Jesús en nosotros!- nos lo merecemos.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: L'Osservatore Romano

martes, 13 de junio de 2017

FRASES CON MOVIMIENTO (I): EVANGELII GAUDIUM 259

Nueva producción de Cultura y Fe hoy en la que publicaremos periódicamente una frase o texto breve junto a unas imágenes.
Texto: Evangelii Gaudium 259 Papa Francisco
Imagen: Cultura y Fe hoy
Junio 2017


LA SALIDA

Como sucede siempre, y en todo, lo difícil es el equilibrio. Ya nos sabemos de memoria eso de que “no estamos en una época de cambios sino en un cambio de época” y lo que me pregunto muchas veces es qué cambios, -novedades, dicho de otra manera-, se están dando en mi vida o qué cambios observo, que también esto conviene saberlo, en la vida de los que la van compartiendo conmigo. 
En la serenidad de un lento atardecer, y a la vez qué le preguntaba qué hora marcaba su reloj, le lancé a mi amigo esta otra pregunta: “¿cuál ha sido tu último cambio vital que te ha llenado de vida y de energía?” De momento mi amigo se quedó mirando al infinito y me decía desde lejos: “anda, no me vengas a estas horas con esto”. Pero se repuso, volvió del infinito, y nos dio el tiempo para hablar de sentimientos y emociones. ¡Casi nada! Fue un relajo. Nos vino bien. 


No es fácil resumir. Pero lo intento. Me comentó que él tenía en su vida su zona de confort. Pero que cuando personas o circunstancias le exigían salir de ella, si lo lograba le hacía mucho bien porque ese salir le conducía por caminos nuevos que nunca había ni sospechado. ¡La de cosas que había conocido saliendo de sí mismo y yendo a otros lugares que tenían rostro y nombre! Y me habló de sus experiencias de esperanza, vitalidad, entusiasmo… Habló mucho rato y nos cogió la noche. Pero nos fuimos más iluminados. 
Volví solo a casa y pensaba que si gasto mis energías en mantener lo que tengo, en vez de estar abierto a dejar crecer la novedad de los otros, me podría suceder que no experimentara nunca ni esperanza, ni vitalidad, ni entusiasmo… Comprendí que las palabras de mi amigo me cuestionaban mi personal zona de confort y esa manía de decir que me dejen en paz. ¿Cambios? ¿Novedades? Ya sé que habrá que buscar el equilibrio, pero hay que estar abiertos. Y acabé recordando esta idea de Einstein: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Texto: J. Mª Ferrer
Foto: Cultura y Fe hoy

domingo, 11 de junio de 2017

MUSICA CRISTIANA DE PRIMER NIVEL EN EL ESPERANZARTE 2017

ÉXITO DEL CONCIERTO EN ZARAGOZA CON RUBEN DE LIS, MARCELO OLIMA Y DAVID CEAMANOS

En la tarde-noche del sábado 10 de junio pudimos disfrutar del concierto de distintos solistas y coros en el recinto de la Expo de Zaragoza. Organizado por la asociación EsperanzArte y de la mano de Juan Yzuel, pasaron por el escenario al aire libre distintos artistas y grupos de música cristiana, que periódicamente y en diferentes lugares convoca esta asociación de artistas y creativos cristianos.

Artistas internacionales como Rubén de Lis y Marcelo Olima abrieron este concierto. Rubén de Lis tiene una amplia producción musical desarrollada en Brasil y España. El argentino Marcelo Olima también dedica su labor musical en diversos países con gran producción musical. Seguidamente el sacerdote David Ceamanos cantó sus temas con el apoyo del numeroso público que acudió a este recinto de la Expo de Zaragoza. Otras actuaciones interesantes fueron las voces infantiles del coro del colegio Cristo Rey de Zaragoza, el grupo Dunamis también de Zaragoza, el coro del Espíritu Santo y U2J.




Entre el numeroso público saludamos cordialmente a varios seminaristas de Zaragoza y también a Antonio J. Estevan, director del programa “Generación Esperanza” dedicado a la música cristiana contemporánea que emite Radio María España y algunas emisoras de Iberoamérica.

EsperanzArte y Juan Yzuel con la colaboración de la parroquia de San Andrés de Zaragoza nos ofrecieron una estupenda velada musical, de fe y de solidaridad. Esperemos que se repitan, y nuestro apoyo a éstos y a todos los músicos y artistas católicos en la evangelización de nuestro mundo.








Texto y fotos: redacción Cultura y Fe hoy

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

1. Hoy es un día de puertas abiertas. Dios nos abre de par en par las puertas de su casa y nos muestra un secreto de familia: el misterio de la Santísima Trinidad. Misterio es, pues, un secreto revelado. Nos guía el Hijo de la casa, Jesús. Nos pone en la mano la hoja de ruta: el Credo.
2. Jesús nos habla del Padre, Señor y creador del cielo y de la tierra. Que ama entrañablemente todo lo que él ha creado. Su amor llega hasta entregarnos a su propio Hijo para restablecernos en la dignidad de hijos.
3. En la visita, Jesús nos habla también de sí mismo: He salido del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo el mundo y me vuelvo al Padre. Pero yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo sea mundo. Y sabemos muchas más cosas de él que vamos viendo cada domingo.
4. Uno del grupo pregunta: Jesús. ¿Y del Espíritu Santo? ¿Qué nos dices? Porque la hoja de ruta sólo dice: Creo en el Espíritu Santo. Y punto. ¿Y punto? Me parece que leéis mal el credo o no tan bien como podríais. Vamos a ver. Suprimid por un momento el punto y veréis la maravillosa actividad del Santo Espíritu. 
5. Leedlo así:
Creo en el Espíritu Santo que actúa 
· en la Iglesia, que es universal o católica, y apostólica porque se fundamenta en los apóstoles
· actúa en ella mediante la participación en las cosas santas –es lo que llamamos ¡la comunión de los santos!- que son los sacramentos, sobre todo la Eucaristía, y perdonándonos los pecados en el bautismo y en el sacramento de la reconciliación.
· Con esto conseguimos en Cristo la resurrección y la plena vida en Dios, la vida de la gloria.
Ya veis si es importante y actual la actividad del Espíritu Santo: Sacramentos, resurrección con Jesús, vida plena en Dios.
6. Así pues Dios no es un ente solitario y lejano, sino que es un Dios familia, donde reina el amor y la fecundidad que culmina en la creación del hombre y la mujer que, como familia, son imagen y viva de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
7. ¿Y esto de uno y tres y tres uno? Muy sencillo. ¿Verdad que tanto el padre, como la madre como el hijo son igualmente seres humanos? Tienen una única manera de ser humana pero vivida distintamente por cada miembro de la familia. Unidad y trinidad. Pensadlo.
8. Es consolador y maravilloso pensar que el misterio de la Trinidad se desarrolla en el corazón de cada cristiano. El que me ama, dice Jesús, el Padre lo amará y vendremos a él y fijaremos en él nuestra morada. Leónidas, padre de gran cristiano que fue Orígenes (183/186 - c. 254), antes de acostarse, descubría el pecho de su hijito y lo besaba adorando en él a la Santísima Trinidad que tenía su templo en aquel chiquitín.
9. Moisés anhelaba ver el rostro de Dios. No lo consiguió, pero sí oyó lo que decía de sí mismo: "Yo soy el Señor, Dios compasivo y clemente, paciente, rico en bondad y leal". Una experiencia que lo marcó por toda la vida. En realidad es experimentando la amorosa presencia de Dios alcanzamos a Dios. 
10. Terminemos con el saludo con que empezamos la Eucaristía: Que la gracia de Jesucristo, el Señor, el amor de Dios y el don del Espíritu Santo estén con todos vosotros. 

Texto: J. Sidera cmf 
Foto: A. Daufí cmf

miércoles, 7 de junio de 2017

LO QUE VALE LA FAMILIA

No nos cansemos con estadísticas. Ni nos asustemos. Lo negativo ya lo sabemos y vayamos a lo positivo. Que, además, también hay estadísticas que dicen que los jóvenes valoran la institución familiar y la defienden. Y la mejor verdad es creer que la familia sigue siendo el libro donde se pueden aprender las mejores lecciones y el espacio en el que se viven unos valores perennes: amor, sacrificio, lealtad, reconciliación, generosidad… Asís es. Pero es inevitable que nos preguntemos cuáles son las causas y razones que nos puedan explicar por qué, si vale tanto la familia, se dan, sin embargo, tantos conflictos familiares y tantos sufrimientos a causa de ellos. Los sociólogos, claro que sí, nos van mostrando muchas razones y son verdaderas. Pero a mí se me ocurre, y además de eso, recurrir a esa definición de familia que dice que es “una comunidad de vida y amor”. Y siguiendo ese hilo descubro que la “comunidad de vida y amor” original, en el sentido de que es la que está en el origen de todo, es la comunidad en la que se encuentra Dios que, además, es trinidad de personas. Si algo es nuestro Dios es “comunidad de vida y amor”. ¿Tan difícil es entender, desde esa fe, que ya comprendo que tiene que ser desde ahí, que nuestras comunidades familiares irían bien “si copiaran del original”? 
Los padres, para educar a sus hijos, les comunican ideas y conocimientos y les deben trasmitir ejemplos y comportamientos. Me parece de lógica pura que los padres cristianos les hablen de Dios a los hijos y se ilusionen por transmitirles su fe. Si la referencia a Dios, en palabras y obras, es frecuente y algo habitual, es de esperar que los hijos vayan creciendo en la seguridad de la presencia providente de Dios en sus vidas. Y esa será una buena siembra y un buen cimiento para que ellos, después, puedan edificar sólidamente su propia existencia.

Texto: J. M. Ferrer
Foto: Cultura y Fe hoy