domingo, 10 de diciembre de 2017

DOMINGO II DE ADVIENTO

1. En la profecía de Isaías resuenan varias voces. Escuchémoslas atentamente. La primera proclama una palabra alentadora a los israelitas exiliados en Babilonia: Consolad a mi pueblo. Habladle al corazón. Se acabó el tiempo lejos de la patria añorada. Los errores pasados que los han llevado al fracaso, han sido reparados. Dios se lo perdona todo.


2. Una segunda voz anuncia un nuevo éxodo, una nueva salida de Egipto hacia la libertad. Y anima al pueblo a abrir y acondicionar los caminos desolados para facilitar la vuelta a la patria. Les guía el Señor Dios en persona. Un Dios que no puede ver impasible a ningún pueblo oprimido o esclavizado. 

3. Más todavía: No temáis a nada ni a nadie. El Señor compromete su poder en liberarlos. Y se empleará en ello con la autoridad y ternura del buen Pastor: Reuniendo el rebaño disperso, llevando en brazos a los corderos, cuidando a sus madres. Rezuma salvación, alegría, amor, verdad y justicia. 

4. El salmo de hoy contiene también un ramillete de anuncios gozosos. Dios anuncia la paz a su pueblo. El amor y la bondad se encuentran. La justicia y la paz se besan. Y tierra, fecundada con tales dones divinos, dará su fruto. Es el anuncio de un cielo nuevo y una tierra nueva. Un concepto nuevo de Dios Padre y Pastor y un mundo nuevo donde reinará la justicia, donde la norma será el respeto a Dios, al hombre y a la naturaleza.

5. Ahora aparece Juan Bautista y actualiza la invitación del profeta Isaías: Allanad el camino al Señor. Y él se pone manos a la obra con la vida austera de una persona íntegra, valiente y libre. Ha aprendido a vivir con poca cosa. Se desentiende de cualquier estorbo que dificulte la transparencia de su mensaje.

6. Propone un cambio de vida. Convertirse y bautizarse. Convertirse significa cambiar de chip, cambiar de mentalidad. Reconocer los propios errores, confesarlos y arrepentirse de ellos. Dejar atrás el pasado propio de esclavos y de gente inmadura, y librarse de todo lo que nos impide nosotros mismos y responder con agilidad a lo que Dios quiere. Hoy es moda exigir a los otros que pidan perdón. Está en la línea del evangelio y dentro del espíritu del adviento, siempre que antes de sacar la mota del ojo ajeno se sea bastante lúcido para sacar la viga del suyo.

7. Bautizarse es un rito dinámico. El que venía del desierto, antes de entrar en la tierra prometida se encontraba con el río Jordán y debía que sumergirse en él si quería llegar a la otra orilla y ganar la plena libertad. Dejar el pasado y disponerse a la novedad incierta.

8. Pidiendo perdón a Dios y a los hermanos y renovando nuestro bautismo nos prepararemos para recibir dignamente “al que viene” y esperamos. “El que viene” es más poderoso que Juan Baptista porque viene revestido de la energía del Espíritu Santo. El agua sola no puede gran cosa. El agua y el fuego del Espíritu purifican, renuevan y crean.

9. En su buena fe y generosidad, Juan se creería por muy honrado si podía prestar a Jesús de Nazaret, cuando llegase, el servicio propio del esclavo: abrocharle y desabrocharle las sandalias.

10. No lo dice todavía pero lo deja entrever. La grandeza y el poder del Mesías que anuncia no se impondrá con el imperio de la ley ni con otro imperio, sino poniéndose a nuestro servicio. No vendrá a ser servido sino a servir. Hasta lavar los pies. Esta actitud no ha que impregnar solo nuestro Adviento sino toda nuestra vida cristiana.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: diegojavier.wordpress.com

jueves, 7 de diciembre de 2017

INMACULADA CONCEPCION (8 DE DICIEMBRE)

1. Los padres y madres que estáis aquí ¿cómo soñabais el niño o la niña que deseabais? Y ¿cómo fue el choque con la realidad?.


2. Pues bien: Dios soñó en nosotros. Al escogernos amorosamente nos propuso un ideal: la persona de su Hijo. Él sería el hijo mayor de una larguísima serie de hermanos. Nos pensó y amó y nos vio en Jesús. 

3. San Pablo da gracias al Padre porque nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones. Nos amaba tanto que nos eligió en él antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia. 

4. La segunda lectura nos presenta el choque del sueño de Dios con la realidad. Pensaba descansar tranquilo porque Adán y Eva se harían cargo de llevar adelante la creación apenas estrenada. ¿Adán y Eva? ¿A qué viene ahora este mito con nosotros tan avanzados y cultos como somos? Pues sí, tan avanzados y cultos como somos, aún no nos hemos dado cuenta de que Adán significa hombre. Cada uno de nosotros somos Adán/Eva. Puestos ante una decisión determinada, actuamos contra conciencia. Alguna “serpiente” sinuosa nos ha fascinado y... Algún día fue el primero. La Biblia lo “retroyecta” al principio de la humanidad.

5. ¡Mira!, dice el amiguete. ¿Quieres? No, mi madre me ha dicho que las drogas... ¿Qué sabe tu madre? Pruébala y sabrás tanto o más que ella. La prueba y se les abren los ojos. Vuelven a casa. ¿Qué tienes, hijo? ¿Qué te ocurre, hija? Nada, mamá. Y se inventan una mentira. Y después... Vidas y familias destruidas. Ahí tenemos a Adán, Eva y la serpiente. Esto se parece a lo que llamamos pecado original.

6. ¿Está todo perdido? Siempre hay una rendija de luz y de esperanza. Un día el niño o la niña se asentarán y enderezarán su camino. Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. Él te herirá en la cabeza y tú le heridas su talón. La mujer tiene dos caras: Eva y María.

7. La Inmaculada representa el principio de la salvación. María es la realización perfecta del proyecto de Dios: Santa e irreprochable a los ojos de Dios. El divino Alfarero ha formado en ella la figura perfecta, ha modelado el molde perfecto en que a su tiempo vaciará a su Hijo, nuestro hermano mayor. Inmaculada. Por pura gracia de Dios.


8. Para realizar la obra más trascendental de la historia, nosotros habríamos pensado en una mujer guapa, sabia, rica, vestida de tisú, de oro y brocados. Y en palacio de fantasía. Pues no. Dios solo se propuso que fuese mujer. Solo mujer. Íntegramente mujer. Así cualquier mujer –y cualquier hombre- se puede identificar con ella. El mayor regalo que Dios no ha hecho es el hombre o la mujer que somos. María nos enseña cómo serlo. 

9. Dios la liberó desde el primer momento de su existencia de todo estorbo que la impidiera responder generosamente a la confianza que depositó en ella. Por lo demás quiso que recorriera el camino de la fe, un camino bastante más escarpado que el nuestro. 

10. Elisabet la felicitó precisamente por su fe. Y Jesús dirá: Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra y la cumplen. Por esto podemos cantar como Ella: Dios se ha fijado en la humildad de su sierva. Todas las generaciones – y también nosotros- me felicitarán.

11. Que Ella nos acompañe en el camino de la fe, la esperanza y la caridad en los momentos difíciles que vivimos en nuestro país. Por encima del imperio de la ley, sigamos como María y con ella la ruta liberadora del amor.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: sor Isabel Guerra (monasterio cisterciense de Santa Lucía-Zaragoza)

lunes, 4 de diciembre de 2017

CUESTA, PERO VALE

Cuando Mark Spitz ganó siete medallas de oro, en natación, en los Juegos olímpicos de Munich, en 1972, todos se preguntaban dónde estaba el secreto. Los periodistas de entonces le hicieron muchas peguntas. Y al final todo se resumía en esta respuesta, tan corta y nada sorprendente: “lo que he hecho en estos últimos cuatro años, dese los anteriores Juegos olímpicos, ha sido esto: nadar, nadar, nadar”. 


Ser el primero, y ser el primero entre los mejores, no sale gratis. Sale del esfuerzo, de la constancia y de la laboriosidad, que viene de la palabra latina labor, que significa trabajo, tarea y fatiga. ¡Claro que el trabajo cansa y da fatiga! ¡Que se lo pregunten al científico que quema sus cejas en el laboratorio para encontrar una fórmula que busca desde hace años! Pero tiene motivos y razones para hacerlo y con ese motor puede llegar hasta donde haga falta. A. López Quintás escribió en su libro sobre los valores que uno de los rasgos de la laboriosidad es prestar la debida atención a lo importante. Sin estar atentos, sin trabajo y esfuerzo, se suele preferir lo agradable y descuidar lo necesario. 
¡Cómo se grita hoy eso del “vivir aquí y ahora”. En el fondo de esa frase, que ya se encuentra en los epicúreos poetas griegos, no hay vida intensa sino superficial y es dejar que el tiempo se muera sin haberlo vivido. El tiempo que se vive es el que deja poso, el que se ha conquistado, el que me ha permitido ser y hacer, el que siento como tiempo ganado, no perdido, porque en él me he comprometido. 
Por lo demás, no es “en un día” como se consigue el desarrollo de nuestras cualidades y habilidades, sino en el ejercicio diario y constante que supone esfuerzo y tener razones o motivos para llevarlas adelante. 

Texto: J.M. Ferrer
Foto: lanatacionesmasqueundeporte.blogspot.com.es

domingo, 26 de noviembre de 2017

FESTIVIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

1. Jesús empezó por Galilea el anuncio el reino de Dios. Hoy, ya resucitado y superadas a la cruz todas las fuerzas que deshumanizan, comunica al Padre que ha cumplido su misión. Y el Padre lo proclama Señor del universo. 


2. Viene adornado con todas las insignias de su currículum: es el Hijo del hombre y es Rey: Le dio poder real y dominio. Todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa... Su reino no tendrá fin. 

3. Y es también juez. Como juez juzga los pastores de este mundo: los poderosos, los tiranos. El profeta Ezequiel los acusa como fiscal porque en vez de apacentar el rebaño, se han aprovechado de él. No han ayudado a los débiles, a los pobres, a los desvalidos. Dominan el pueblo con violencia y brutalidad. Lo contrario de lo que hace el buen pastor: atiende personalmente a cada uno, lo conoce por su nombre. Ha creado un espacio donde se podrán reunir sus ovejas, donde cuidar de ellas, alimentarlas y ayudarlas a crecer.

4. Y nos juzga a todos nosotros. Nos lo dice ya ahora porque nos preparamos por el examen definitivo del final de curso. Además nos dice de qué nos va a examinar. Ningún examen teórico. Ya sabemos la teoría. Vemos claro, o así nos parece. No necesitamos que lecciones de nadie. Estamos tan seguros que quedamos tan orondos cuando decimos: Creo, pero no practico. 

5. Y de la práctica precisamente nos examinará Jesús. Se dirige indistintamente a todo el mundo en general y a cada uno en particular: a los oficialmente creyentes y a los agnósticos o ateos confesos o no. No nos pregunta ni siquiera si creemos en Dios. Nos pregunta si creemos en el hombre o la mujer que somos. Y hace un repaso de las necesidades básicas de cualquier persona humana.

6. Abarca seis campos: el hambre, la sed, la hospitalidad, el vestido, la salud, la libertad. Hay gente, muchísima gente que pasa hambre y sed, que ha de huir de su país buscando acogida. Se ven despojados de sus derechos y hasta de su dignidad. Hay enfermos de enfermedades todo tipo, algunas causadas por la desnutrición. Los encarcelados justamente según los criterios jurídicos, y los injustamente encerrados por la aplicación sesgada de un mal entendido imperio de la ley.

7. Ante todas estas personas, muchos se han parado y las han atendido y las atienden en la medida de sus posibilidades. Quizás no se daban cuenta de que el rostro del hambre y la desnudez, del enfermo y el preso escondía el rostro de Cristo. No lo sabían, pero prestaban a Cristo mismo los Servicios que prestaban al desvalido o marginado o al injustamente tratado.

8. Fuera del ámbito visible de los discípulos de Jesús y de su Iglesia está también presente el reino de Cristo. La Iglesia es su humilde sierva. El reino de Cristo se extiende más allá de sus fronteras visibles: es el «cristianismo anónimo». Personas que sin saberse cristianas o creyendo que son agnósticas o ateas y sin conocer la persona de Jesús, se ajustan a los valores que Él propugna: el amor y entrega al prójimo. El juez universal vive «de incógnito» en todos los pobres de la tierra, disfrazado detrás los rostros doloridos. Hoy se hace patente esta presencia oculta. 

9. Esta enseñanza es un toque de alerta a los cristianos que se desentienden de su compromiso practico. Los invita a que se despierten de su letargo; a que recuerden que su destino eterno se decide ahora según la actitud que tomen hacia el hermano necesitado.

10. Los “malos” de la película, las “cabras o cabritos” del evangelio, son rechazados a pesar de que no han hecho ningún mal. Simplemente no han hecho el bien que podían y tenían que hacer. Es el pecado de omisión. Es gran pecado de la tan civilizada y humanísima Europa contra los migrantes de cualquier procedencia. Y Europa es también la muy católica España y la tan descristianizada Catalunya. A todos Jesús nos recuerda de qué versará el examen final: Los mandamientos de la Ley de Dios se resumen en dos: Amarás Dios sobre todas las cosas y el prójimo como a ti mismo. O como tan bellamente lo dice san Juan de la Cruz: A la tarde de la vida te examinarán del amor.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: dibujo original de san Juan de la Cruz

jueves, 23 de noviembre de 2017

LA ERA DIGITAL Y LA CATEQUESIS

Ciclo de conferencias sobre evangelización
organizado por la delegación de catequesis de Zaragoza

Estos días atrás y dentro del ciclo de conferencias sobre evangelización con el tema “La era digital y la catequesis” organizado por la delegación de catequesis de Zaragoza, el teólogo y educador Juan Izuel ha pronunciado una conferencia sobre “evangelizar el gran valle digital”, impartida en la sede de Acción Social Católica. Hemos extraído unas frases interesantes sobre la catequesis, la cuestión digital y los recursos humanos, económicos, etc.

Texto: redacción Cultura y Fe hoy
Foto: ASC Zaragoza

domingo, 19 de noviembre de 2017

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Al evangelio de hoy podríamos ponerle un subtitulo: quien no arriesga no pesca. Encontramos en él tres personajes. Los dos avispados luego que reciben del amo los talentos se ponen a negociar. Y contando con la ayuda del banco, los duplican y los devuelven al amo multiplicados. (El talento no era una moneda sino un peso de 25 a 35 kilos de plata o de oro. Cinco talentos eran una fortuna).
2. El amo los felicita. Son buenos, espabilados, habilidosos y de confianza. Recibirán mucho más de lo que han ganado. Entre tanto participan de la fiesta que les ofrece el amo satisfecho por el éxito de la operación.
3. ¿El tercer empleado? El amo lo trata de holgazán, mala persona e inútil. Casi nada. No hay por lo tanto, dice el empleado. He actuado con astucia al enterrar el talento. «Vale pájaro en mano que ciento volando», dice la sabiduría popular. Y cuando llega el momento de rendir cuentas, devuelve al amo el talento entero y verdadero. Tanto por tanto ¿no? Es justo el hombre. Y no entiende por qué el amo le reclama más. Pero él es tan poca cosa y tan zote que ni se le ha ocurrido depositar el talento en el banco. Seguro que habría rendido más que debajo de la baldosa.
4. Pero se cree con razón para recriminar al amo su dureza, su exigencia ilimitada, su insensibilidad. Pues no, no tiene razón. El amo –Dios en este caso- es tan poderoso y generoso que confía en la responsabilidad de las personas y las estimula a trabajar y a progresar cuanto más mejor.
5. La responsabilidad acompañada de la prudencia, comporta un riesgo calculado. El capital sólo rinde cuando se invierte en una empresa productiva. Y es bien verdad que quien no arriesga no pesca. Hay que arriesgar. Desde el momento que ha apostado por el hombre, Dios confía y se inclina por el riesgo. La confianza es total. Nos ha hecho libres y responsables. Lo que nosotros no hagamos no lo hará él. Lo que nosotros no hagamos quedará sin hacer. De nosotros depende que el mundo sea más habitable. 
6. Dios nos pedirá cuentas del rendimiento que hayamos sacado de los talentos que él nos ha confiado. Pero aquí el rendimiento se mide no por lo que se gana sino por lo que se invierte en pro de nuestros hermanos necesitados. Los talentos son lo que sabemos, tenemos y podemos y si los ponemos a disposición de los que pueden, ni tienen ni saben. Los pobres. Precisamente se estrena en este domingo la Jornada Mundial de los Pobres que el Papa Francisco nos propone.
7. Y ¡tantos como hay que esperan de nosotros no buenas palabras sino buenas acciones! «No ames con frases y palabras, sino con hechos y de verdad» nos dice san Juan. Lo primero que podemos hacer es diagnosticar un mal que hoy recibe el nombre de aporofobia. El aporofobia es el miedo, la prevención, el prejuicio ante pobre y la pobreza. «La pobreza tiene el rostro de mujeres, de hombres y de niños explotados por viles intereses, pisados por la lógica perversa del poder y del dinero.»
8. Después, recordemos que «para los discípulos de Cristo, la pobreza es sobre todo vocación para seguir a Jesús pobre.» Como él somos llamados a partir, repartir y compartir con los pobres lo que somos y tenemos, “a alargarles la mano, salirles al encuentro, a mirarles en los ojos, a abrazarlos, para hacerlos sentir el calor del amor que rompe el círculo de la soledad.»
9. La lectura de los Proverbios dice entre otras cosas que la mujer ideal se interesa por los pobres haciendo horas extra si hace falta, sin dejar de cumplir cuidadosamente los deberes de familia. San Pablo aconseja a los cristianos de Tesalónica y a nosotros que, si esperamos la venida de Cristo, tengamos que tenemos muy cerca, en los hermanos necesitados: son el Sacramento, el signo visible del Señor Resucitado. Él continúa pasando por el mundo haciendo en y con nosotros. Así realizamos lo que pedimos en el Padre Nuestro: Venga a nosotros vuestro reino.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy