domingo, 27 de mayo de 2018

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

1. Sólo el nombre nos infunde respeto. ¡El Misterio de la Santísima Trinidad! Recordemos que un misterio es un secreto como el que Dios nos revela hoy. Hoy celebramos la autorrevelación de la Familia de Dios o de Dios Familia. 


2. Dios en el Antiguo Testamento es sensible y próximo: ve y oye la opresión y los gemidos de su pueblo y le habla. Y sobre todo se implica a fondo en su proceso de liberación de Egipto. Quiere entablar relaciones con personas libres, relaciones de un Padre que habla y de unos hijos que se dejan orientar por Él. No puede ver con buenos ojos a los poderosos de este mundo –llámense faraones o padres de la patria- que no respetan a las personas y les impiden ser lo que quieren ser. 

3. Este Dios único nos ha creado a su imagen y semejanza: hombre y mujer los creó. Por esto un camino para conocer a Dios lo podemos encontrar en nosotros mismos. El padre, la madre y el hijo comparten la misma condición humana, pero cada uno con su personalidad propia. Así vemos que el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo comparten la misma divinidad y cada uno de una manera personal y propia. Ni que decir tiene que a un nivel superior. Nosotros somos y semejanza de Dios. 

4. El Padre nos envía a su Hijo hecho uno de nosotros para enseñarnos a ser hombres y mujeres como él los creó. El Hijo asume nuestra condición débil y pecadora para derrotar en su propio terreno al pecado y la muerte. Jesús, muriendo y resucitando, abre las puertas del mundo al Espíritu Santo. 

5. Y el Espíritu inspira nuestra vida, nos proporciona la paz con Dios y con la creación, habita en cada cristiano como en un santuario, nos infunde una vida nueva, nos ayuda a dominar y orientar los instintos que nos deshumanizan. Sobre todo nos hace hijos de Dios, y desde dentro de nosotros nos impulsa a dirigirnos a Dios com Abbà, Padre. Y como hijos nos hace herederos con Jesús con quienes, si compartimos la pasión, compartiremos la gloria. 

6. Jesús resucitado, a punto de irse a compartir la gloria del Padre, nos reúne en Galilea, lejos de Jerusalén, en una montaña, como el Tabor, y nos manda que vayamos por todas partes haciendo discípulos suyos. En la escuela de Jesús aprendemos prácticamente el único precepto del amor y somos incorporados a la vida de Dios Padre, que es amor, del Hijo que es gracia, alegría y paz, y del Espíritu Santo que habita en nosotros y en nosotros clama Abbà, Padre. 

7. Jesús nos anima a nosotros a ir a todas la periferias. Y no nos deja solos. Es EMMANUEL, Dios con nosotros día tras día iluminándonos con la Palabra y nutriéndonos con la Eucaristía: y nos estimula que lo hagamos presente en el mundo pasando como Él haciendo el bien. 


8. ¡Es lindo este misterio de Dios Trinidad!. Accedemos siempre que recitamos el Credo: Creemos en el Padre Creador, en el Hijo Jesucristo que nos enseña a ser hijos de Dios y hermanos entre nosotros, y en el Espíritu Santo que, en la comunidad eclesial, nos hace participar en“las cosas santas”: en el sacramento de la Eucaristía, nos perdona en el bautismo, nos unge cuando estamos enfermos y, al unirnos a la pasión y resurrección de Jesús, nos garantiza la vida perdurable y eterna con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. 

9. También accedemos al misterio de Dios cuando hacemos la señal de la cruz, cuando nos santiguamos en el Nombre del Padre... Y cuando cantamos el Santo Santo Santo o el Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo o el Gloria a Dios en el cielo y en la tierra... Y cuando acabamos las oraciones al Padre por nuestro Señor Jesucristo su Hijo, que vive y reina con Él en la unidad del Espíritu por siglos y siglos. 

10. Recordamos finalmente que el “misterio de Dios” se despliega en cada uno de nosotros. Que no nos ocurra lo que a san Agustín: buscaba a Dios por todas partes, en el cielo, en la tierra, en las bibliotecas, en los cursos de teología. Y no lo encontraba. Lo buscaba fuera y lo llevaba adentro. No recordaba la palabra de Jesús: Si alguien me ama, guardará mi palabra, mi Padre lo amará; vendremos a él y habitaremos en él.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

domingo, 20 de mayo de 2018

PENTECOSTÉS

1. Pentecostés es un día de puertas abiertas. ¡En el Cenáculo se encontraban tan bien! ¡Faltaría más! Un compacto y variopinto grupo bien hermanado y en compañía de María la Madre de Jesús y la Creyente. No se movían. Esperaban el gran regalo del Padre, el Espíritu Santo. Pero una habitación cerrada echa tufillo algo raro. Hay que ventilar. 

2. Y de esto se encarga el Espíritu Santo. Con una fuerte corriente de aire fresco y con unas llamas de fuego renueva y rejuvenece el ambiente. La llama única del Espíritu se divide en tantas llamas como personas. Cada cual recibe el mismo fuego según su capacidad. El Espíritu, que es uno sólo, es creador de diversidad en los dones y de una profunda unidad de corazones. 

3. Todos se sienten llenos de alegría del Espíritu que desborda en pluralidad de lenguas. El gentío que se agolpa fuera del Cenáculo oye maravillada en su propia lengua las grandezas de Dios que proclaman los discípulos de Jesús. En Babel hablaban una sola lengua y no se entendían. Ahora cada cual habla en la suya y todos se entienden porque hablan un lenguaje al que se refiere el gran Ramón Llull: si no nos entendemos por lenguaje entendámonos por amor. 

4. Hoy hay mucha gente que espera oír de nosotros las grandezas del amor de Dios. Nuestras asambleas son una maravilla. Pero ¿no les parece que poco más o menos somos siempre los mismos? Quizás la rutina o el conformismo o al desilusión han enjaulado el Espíritu Santo o le impiden que se manifiesta en su novedad creadora. Dejémosle libre para actuar con su energía desbordante. 

5. Pero ¿Quién es el Espíritu Santo? Jesús no ha dicho cosas muy bonitas del Espíritu Santo que Él les enviaría de parte del Padre celestial. Otro Paráclito. La palabra está en el diccionario, pero no se entiende porque es griega. Pero está cargada de sentido. Paráclito indica Alguien que es llamado junto a para consolarnos cuando estamos tristes, para defendernos cuando nos sentimos atacados, para aconsejarnos cuando no sabemos el camino que nos conviene, para enseñarnos cuando no sabemos o ignoramos. Todo esto y más nos dice Jesús cuando nos promete el Paráclito: Consejero, Defensor, Abogado, Maestro…que no está lejos de nosotros sino que está siempre entre vosotros, es el Espíritu de la Verdad, con quien podemos mantener una relación personal y viva porque se está en nosotros y dentro de nosotros. 

6. Es el Maestro interior que nos recordará y no os hará comprender lo que cada domingo oímos a decir a Jesús o sobre Jesús y que a menudo nos parece música celestial. El Paráclito es el testigo fiel que acompañó a Jesús desde el bautismo hasta la cruz. Él nos hace también testigos de Jesús porque desde el día que fuimos bautizados llevamos impresa su imagen. Somos Cristianos, ungidos por el Espíritu Santo como sacerdotes, profetas y reyes. Como Jesús el Cristo, el Ungido por antonomasia. 

7. Decía Jesús: Conviene que yo me vaya para que el Espíritu Paráclito venga a vosotros y os ayude a enfrentaros con un mundo que se opone frontalmente a todo el que es cristiano. Él demostrará quién es Jesús que murió, ha resucitado y vive entre nosotros. Y nos dice que el Paráclito, el Maestro interior, nos guiará a la verdad entera: a un pleno conocimiento de todo lo que Jesús ha dicho y hecho y sufrido y disfrutado por nosotros. Si conectamos con Él, iremos comprendiendo los acontecimientos a medida que se vayan presentando. También hoy está entre nosotros. El Espíritu Paráclito no cambiará las cosas pero nos las hará ver a la luz de Jesús Resucitado. 

8. Disfrutemos hoy de la fiesta que cierra el ciclo de Pascua. Y dejémonos empapar por el Espíritu. Podríamos rezar una plegaria muy bonita, muy corta y muy llena de sentido: Espíritu Santo que formaste a Jesús en María, forma a Jesús en mí, en mi familia, en la parroquia, en la Iglesia. Que nos envíe una fuerte corriente de aire fresco y deposite en nosotros una viva llama de fuego que queme, caliente e ilumine, para que nos renovemos y renovamos el mundo.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Daufí cmf

jueves, 17 de mayo de 2018

PERIODISMO SANO


¿Comunicados o incomunicados? ¿Bien informados o falsamente informados? ¿Nos fiamos, o no nos fiamos, de las redes sociales? Este pasado domingo, fiesta litúrgica de la Ascensión del Señor, y por iniciativa del entonces papa Pablo VI, y desde hace 52 años, se ha celebrado la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. 


El papa Francisco ha elegido para esta ocasión el lema, “«La verdad os hará libres» (Jn 8, 32). Fake news y periodismo de paz”. Lo que nos dice es que hay que esforzarse, precisamente ahora, para prevenir la difusión de las noticias falsas y para que desde la profesión periodística se comunique siempre la verdad. Porque es triste, pero real, que en los medios de comunicación abundan las noticias falsas. Y cualquiera puede preguntarse, que es pregunta lógica, aunque parece que hoy hasta la lógica más primaria les falla a algunos: ¿qué sentido tiene transmitir noticias falsas? ¿Acaso es que ya no se aprecian los valores de la verdad, de la objetividad y de la honestidad? La respuesta debe ser que sí, pero a algunos, por lo visto, les interesa más engañar a posibles lectores para alcanzar determinados objetivos económicos, políticos o culturales. 
La verdad, en definitiva, es lo que concuerda con la realidad. Practicar un periodismo conforme con la verdad no tendría que enfrentar a nadie. Las informaciones deben contar la realidad, sin desfigurarla por intereses partidistas, y ponerla al servicio de las personas. Hace falta un periodismo sano, que se esfuerce en buscar las causas reales de los acontecimientos, que esté comprometido en buscar soluciones desde la razón y el conocimiento y que no se deje influenciar por la escalada del clamor y de la violencia verbal. Es preciso que los responsables de los medios de comunicación tengan afán por la verdad, respeto a la libertad y sensibilidad para los verdaderos valores humanos, religiosos y sociales.

Texto: J. Mª Ferrer
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

martes, 15 de mayo de 2018

COMUNICACIÓN ACTUAL MUY DESCAFEINADA. UN EJEMPLO ENTUSIASTA

Presentamos un breve texto que relata las circunstancias vividas hace 100 años en la sociedad y en la Iglesia en España. Vemos muchas similitudes con estos últimos años: poco interesados por la comunicación y difusión; sin llegar a estar cerca de los receptores; sin compromiso personal aunque con un ligero barniz por el cargo que ostentan; sin apoyar ni promocionar a los que están a su alrededor, pretender ser cabeza de ratón y no cola de león, “reinos de taifas”, etc.


Juan Cantavella, en Una tradición de prensa popular al servicio de los creyentes*, cita a Basilio Alvarez en su obra El libro del periodista señala que:

...el obispo de Madrid (mons. José María Salvador y Barrera), allá por 1912, cansado de que la palabra de los sacerdotes no llegara más lejos de los “oídos agrios de cuatro viejas gruñonas”, fundó una Hoja Parroquial, “un periódico ameno y ligero que lleva a todas partes la buena nueva”. De esa manera comenzó a llegar el mensaje evangélico a muchos fieles, con lo que se convirtió en el periódico de mayor circulación de Madrid, según asegura el que fue director del primer Debate

Como se puede apreciar, esta era una preocupación que sentían obispos y sacerdotes por aquel tiempo (no todos, por desgracia) y que dio como resultado el que se pusieran en marcha interesantes realizaciones que no tardaron en dar sus frutos. La del arcipreste de Huelva (don Manuel González también conocido como el Obispo del sagrario abandonado o Apóstol de los sagrarios abandonados, fue sacerdote, obispo de Málaga y de Palencia, y fundador de la Unión Eucarística Reparadora y de la congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret) es una más de las que surgieron en este tiempo y sus contenidos son de lo más logrado. Hay que conocer el carácter y el empuje de este sacerdote para concluir que lo que allí se expone es consecuencia de su afán por entrar en comunicación con los fieles, por atraer la atención de los descreídos y por lograr que unos y otros le entiendan a través de un lenguaje sencillo y que denota un acercamiento cariñoso a los receptores. 

Tal actitud de Manuel González era fruto de su acendrada piedad, de la responsabilidad que sentía por el cuidado de los cuerpos y las almas de aquellos que le habían sido encomendados, de su necesidad de no olvidar a nadie y de la intuición que le acompañaba sobre la forma de dirigirse a todos para ser escuchado y seguido. Además, desde sus años de seminario cayó en la cuenta de la importancia de la “buena prensa” para remediar el estado en que se encontraba la sociedad española, zarandeada por influencias de ciertos políticos, agitadores y demasiados periodistas agresivos. No podía hacer frente a todos ellos, poque sus aspiraciones no se centraban en ese campo, pero sí podía adherirse a este movimiento, propagarlo y reflexionar sobre tales necesidades, al tiempo que aplicaba sus inconmovibles principios a la pequeña parcela que tenía encomendada. Y eso es lo que hace con manifiesta solicitud y con notable aprovechamiento. 

*Iglesia y comunicación en España. Apuntes para un tiempo de cambio. J. Cantavella y J.F. Serrano (coord.). CEU Ediciones, Madrid 2017. Sobre este libro ver nuestra referencia

Texto: redacción Cultura y Fe hoy
Foto: sanmanuelgonzalez.archimadrid.es

lunes, 14 de mayo de 2018

“A MI ÁNGEL DE LA GUARDA” UNA OBRA DE ESPIRITUALIDAD PARA NIÑOS, JÓVENES Y PARA EL NIÑO QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO.







“A mi ángel de la guarda” editado por Bendita María es la segunda obra del linense Jesús Cortés Pendón. Jesús es maestro de educación musical en el CEIP SANTIAGO de La Línea de la Concepción y pertenece a la Primera Comunidad Neocatecumenal de la Parroquia de la Inmaculada de la misma ciudad. Tanto en esta obra como en su obra anterior: “Historia de la Salvación Recitada, de los Patriarcas a las Matriarcas de Israel” se desprende la preocupación del autor en ayudar a familias y catequistas en la importante tarea de la transmisión de la fe a los niños y jóvenes. Jesús Cortés hablando de su obra dice que “A mi ángel de la guarda” es un libro de espiritualidad para despertar en los niños, en los jóvenes y en cualquier lector, amor a su ángel de la guarda y amor a Dios.



















Este libro, prosigue su autor, pretende ser una ayuda para cultivar el alma. Jesús Cortés afirma que es necesario anunciar a Jesucristo a través de la cultura y este libro quiere ser una ayuda para este fin. Destaca Jesús que “A mi ángel de la guarda” trata temas como el miedo, la inseguridad, la necesidad de valor ante las adversidades y todo en un clima de oración en la que el lector expone sus anhelos a Dios.
El libro ha sido prologado por don Rafael Zornoza Boy, obispo de Cádiz y Ceuta y en él el Obispo escribe:
Aunque tienes ante ti un libro para niños, este ángel no es cosa de niños, pues se trata de un compañero de viaje al que no podemos olvidar durante toda nuestra vida. Cuando nos hacemos mayores, aún más. No dudamos que está junto a nosotros, pues es una verdad de fe que los cristianos conocemos bien por la Palabra de Dios y de la que habla claramente el Catecismo. Ese Ángel Custodio que Dios destina para cada uno nos quiere, porque ama a Jesús y a la Virgen María, y está siempre dispuesto socorrernos en las dificultades de la vida y en nuestro trato con Dios, “está con vosotros: él tiene cuidado de vuestras vidas”. Hay veces en la vida que las personas se sienten solas, pero quien trata con su Ángel de la Guarda va siempre acompañado y con gran protección. Hazte amigo suyo y lo comprobarás
Es un libro sin ánimo de lucro. Los beneficios de la obra serán donados para ayudar al Seminario Diocesano Misionero Redemtoris Mater de Cádiz.
Se puede adquirir a través de  http://editorialbenditamaria.com/tienda/a-mi-angel-de-la-guarda/

Texto y fotos: Jesús Cortés para Cultura y Fe hoy

domingo, 13 de mayo de 2018

SER Y PENSAR PERSONA

La bibliografía sobre el concepto de <persona> es amplia, aunque no siempre <radical>. Si alguien me preguntara sobre un texto informativo amplio podría recomendarle el de Gabriel Amengual Coll (2015): La persona humana. El debate sobre su concepto. Editorial Síntesis. 

El volumen del texto y la diversidad de cuestiones y autores que se analizan son tan amplias que es recomendable no intentar en un breve texto como éste caer en una injusta selección. 

Pensar la persona, elaborar un concepto de ella es una tarea que vemos como Gabriel Amengual sigue a lo largo de la historia hasta la actualidad. No entraremos en ella. Ni siquiera en algunos debates muy interesantes que nos propone. Tampoco, sensatamente, se va a proponer ningún concepto parcial o <total> sobre ella en estas breves líneas. 

La persona que es cada quien (más allá de referentes ontológico-filosóficos o presentes y/o usados en las ciencias sociales, incluso en la sicología) <es> y <siendo>, es decir: es-y-siendo. No es posible representarse a una persona como un ser idéntico a sí mismo porque en ese momento prescindimos de esa misma persona viviendo, esto es, siendo. Pensar la persona es afirmar que es siendo, claro él o ella, nunca un ser genérico. Por eso la persona en la que pensamos ya tiene que estar viviendo-siendo. (Desde una perspectiva cristiana en la <mente> de Dios hemos estado siempre como deseo-persona, esto es (pre)siendo). 

Desde un punto de vista teórico o argumentativo la información que nos proporciona el texto de G. Amengual u otros es no sólo conveniente sino necesaria. Ahora, en el debate con los antipersonalistas o con otros diversos personalistas declarados o no, los conceptos sobre la persona, lo pensado/conceptualizado no puede ser el último criterio de realidad de lo pensado. Y esto no significa un rechazo antiintelectualista: los conceptos han de ser capaces de significar una ayuda para acercarse a la realidad persona-l, y no sólo para definirla (“determinarla” o concretarla) o “desmontarla” (en su caso para desbrozar lo que no es la persona). 

Más: ¿Hasta qué punto puede pensarse la persona no siéndola (no siendo-se)? Porque la persona del otro no se ve. Se ve su cuerpo, oímos incluso sus intereses…pero no conocemos (…) su programa y su realización. El balance personal de la propia vida desde un punto de vista ontológico-antropológico nos lleva a la razón vital…y no hay otra. Y esto no es una tarea de especialistas que puedan considerar un <objeto> intersubjetivo y sometible a criterios de mensurabilidad. 

Es conveniente leer todo aquello que ayude a una razón viviente para que sigamos viviendo con mayor claridad, pero aún es más urgente saber (…) quien o que estamos viviendo…cada uno, cada persona. 

[Postdata: que esto no siga siendo sólo <teoría> va a depender de que nos decidamos a ser quien somos. Un poco de colaboración, acción…es siempre necesario para vivir…ánimo, está casi todo por hacer, ¿empezamos?]

Texto: Redacción Cultura y Fe hoy
Foto: portada libro

sábado, 12 de mayo de 2018

LA ASCENSION DEL SEÑOR

1. Os conviene que yo me vaya, decía Jesús a sus apóstoles. ¿No es extraño? Y sin embargo tenía toda la razón. Mientras Jesús caminaba por los recovecos de Galilea o compartía la pascua con sus discípulos, Jesús estaba cerrado como nosotros al tiempo y al espacio. Con la Resurrección rompe las barreras del tiempo y del espacio y así puede estar presente en los hombres y mujeres de todos los tiempos y de todas partes. También nosotros que estamos aquí. 

2. El acceso a Jesús es el mismo que el de sus contemporáneos: la fe. Muchos vieron y oyeron a Jesús, pero no todos la recibieron. Y los mismos que creían en Él y lo vieron resucitado pensaban ver un fantasma o un hortelano o un compañero de viaje o un personaje extraño que desde la orilla les indica dónde deben tirar la red. No lo reconocían por lo que veían o sentían, no por sentidos sino por la fe. Por la fe clamó Santo Tomás: Señor mío y Dios mío. 

3. La ascensión nos invita a mirar hacia arriba como cuando la nube se lo llevó lejos de la vista de los suyos. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre. Se lo ha ganado bien. El Padre le ha hecho sentarse a su derecha en el cielo. Comparte su poder salvador con el Hijo, que está por encima de poder o soberanía. 

4. Es la primera parte de su misión. Hoy comienza la segunda parte: Como el Padre me envió, ahora os envío yo. ¡Ahora toca a los apóstoles y en la Iglesia -¡a todos nosotros!- hacerlo presente en el mundo y completar su obra. San Pablo nos dice que Él es la Cabeza y nosotros -la Iglesia- somos su cuerpo. Estamos bien unidos a Jesús. Y cuanto más vivimos unidos, más se hará presente en el mundo. 


5. En un sermón el Papa san León decía a los cristianos del siglo V: la parte visible de nuestro Redentor ha pasado a los sacramentos: signos visibles de una realidad invisible. Bautismo, confirmación, eucaristía. Los signos acompañados de la Palabra. Y la iglesia misma, nosotros y todos los cristianos del mundo, hacemos visible al Señor siempre que como Él pasamos haciendo el bien. 

6. San Pablo felicitaba a los cristianos de su tiempo y los de ahora por su fe en el Señor y por el amor que se tenían entre ellos. Y a continuación pedía para nosotros una gran sabiduría para que nos demos cuenta de lo que el Padre de Jesús nos tiene reservado: compartir con él y con Jesús su misma vida. Compartir como herederos suyos su herencia con todos santos, de todos los miembros del pueblo de Dios. Que Dios puede cumplir sus promesas lo demuestra la gran exhibición de poder, fuerza y ​​energía con que ha resucitado a Jesús de entre los muertos y lo ha puesto por encima de los poderes de este mundo para ponerlo a nuestro servicio. 

7. Jesús no nos ha dejado solos. Con el Espíritu Santo nos impregna de amor y de vida y nos capacita para impulsar el amor, la libertad, la fraternidad y la igualdad en un mundo que anhela y busca estos valores. La Iglesia -que es Jesús y todos los cristianos de todo el mundo- es la promotora de todos estos valores. 

8. En su despedida Jesús a sus discípulos: quedaos en donde estáis ahora. Orad, lead, meditad, profundizad en vuestra fe. Y espere: en su momento oportuno recibiremos el mayor don que el Padre tiene. Su Espíritu nos impregnará con su fuerza y ​​nos hará testigos -mártires- que no sólo certifiquen y repitan lo que han aprendido, visto y sentido sino que lo hagan presente en todo lo que digan y hagan. Empezando por dejarnos evangelizar y después compartiendo la buena nueva de la fe en círculos concéntricos. 

9. Hay muchos hermanos y hermanas nuestros que esperan un pequeño empujón, una sencilla chispa de fe y de esperanza para volver a la fe si la habían perdido o volviendo viva la llama de una fe mortecina por la rutina, por poco entusiasmo, por nuestros pequeños o grandes escándalos.

Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Gaufí cmf