jueves, 23 de noviembre de 2017

LA ERA DIGITAL Y LA CATEQUESIS

Ciclo de conferencias sobre evangelización
organizado por la delegación de catequesis de Zaragoza

Estos días atrás y dentro del ciclo de conferencias sobre evangelización con el tema “La era digital y la catequesis” organizado por la delegación de catequesis de Zaragoza, el teólogo y educador Juan Izuel ha pronunciado una conferencia sobre “evangelizar el gran valle digital”, impartida en la sede de Acción Social Católica. Hemos extraído unas frases interesantes sobre la catequesis, la cuestión digital y los recursos humanos, económicos, etc.

Texto: redacción Cultura y Fe hoy
Foto: ASC Zaragoza

domingo, 19 de noviembre de 2017

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

1. Al evangelio de hoy podríamos ponerle un subtitulo: quien no arriesga no pesca. Encontramos en él tres personajes. Los dos avispados luego que reciben del amo los talentos se ponen a negociar. Y contando con la ayuda del banco, los duplican y los devuelven al amo multiplicados. (El talento no era una moneda sino un peso de 25 a 35 kilos de plata o de oro. Cinco talentos eran una fortuna).
2. El amo los felicita. Son buenos, espabilados, habilidosos y de confianza. Recibirán mucho más de lo que han ganado. Entre tanto participan de la fiesta que les ofrece el amo satisfecho por el éxito de la operación.
3. ¿El tercer empleado? El amo lo trata de holgazán, mala persona e inútil. Casi nada. No hay por lo tanto, dice el empleado. He actuado con astucia al enterrar el talento. «Vale pájaro en mano que ciento volando», dice la sabiduría popular. Y cuando llega el momento de rendir cuentas, devuelve al amo el talento entero y verdadero. Tanto por tanto ¿no? Es justo el hombre. Y no entiende por qué el amo le reclama más. Pero él es tan poca cosa y tan zote que ni se le ha ocurrido depositar el talento en el banco. Seguro que habría rendido más que debajo de la baldosa.
4. Pero se cree con razón para recriminar al amo su dureza, su exigencia ilimitada, su insensibilidad. Pues no, no tiene razón. El amo –Dios en este caso- es tan poderoso y generoso que confía en la responsabilidad de las personas y las estimula a trabajar y a progresar cuanto más mejor.
5. La responsabilidad acompañada de la prudencia, comporta un riesgo calculado. El capital sólo rinde cuando se invierte en una empresa productiva. Y es bien verdad que quien no arriesga no pesca. Hay que arriesgar. Desde el momento que ha apostado por el hombre, Dios confía y se inclina por el riesgo. La confianza es total. Nos ha hecho libres y responsables. Lo que nosotros no hagamos no lo hará él. Lo que nosotros no hagamos quedará sin hacer. De nosotros depende que el mundo sea más habitable. 
6. Dios nos pedirá cuentas del rendimiento que hayamos sacado de los talentos que él nos ha confiado. Pero aquí el rendimiento se mide no por lo que se gana sino por lo que se invierte en pro de nuestros hermanos necesitados. Los talentos son lo que sabemos, tenemos y podemos y si los ponemos a disposición de los que pueden, ni tienen ni saben. Los pobres. Precisamente se estrena en este domingo la Jornada Mundial de los Pobres que el Papa Francisco nos propone.
7. Y ¡tantos como hay que esperan de nosotros no buenas palabras sino buenas acciones! «No ames con frases y palabras, sino con hechos y de verdad» nos dice san Juan. Lo primero que podemos hacer es diagnosticar un mal que hoy recibe el nombre de aporofobia. El aporofobia es el miedo, la prevención, el prejuicio ante pobre y la pobreza. «La pobreza tiene el rostro de mujeres, de hombres y de niños explotados por viles intereses, pisados por la lógica perversa del poder y del dinero.»
8. Después, recordemos que «para los discípulos de Cristo, la pobreza es sobre todo vocación para seguir a Jesús pobre.» Como él somos llamados a partir, repartir y compartir con los pobres lo que somos y tenemos, “a alargarles la mano, salirles al encuentro, a mirarles en los ojos, a abrazarlos, para hacerlos sentir el calor del amor que rompe el círculo de la soledad.»
9. La lectura de los Proverbios dice entre otras cosas que la mujer ideal se interesa por los pobres haciendo horas extra si hace falta, sin dejar de cumplir cuidadosamente los deberes de familia. San Pablo aconseja a los cristianos de Tesalónica y a nosotros que, si esperamos la venida de Cristo, tengamos que tenemos muy cerca, en los hermanos necesitados: son el Sacramento, el signo visible del Señor Resucitado. Él continúa pasando por el mundo haciendo en y con nosotros. Así realizamos lo que pedimos en el Padre Nuestro: Venga a nosotros vuestro reino.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

sábado, 11 de noviembre de 2017

DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO


1. Los tesalonicenses vivían impacientes esperando la venida triunfante y gloriosa de Jesús. San Pablo les había contagiado estas ansias de encontrarse con el Señor. Apenas hacía veinte años de la Ascensión de Jesús. Y ya lo esperaban de hoy para mañana. 


2. Los había tan espabilados que, creyéndola inminente, habían decidido abandonar el trabajo. Por cuatro días que Cristo tardaría en volver, ¿para qué trabajar? 



3. Muchos cristianos estaban tristes y lloraban de tristeza porque los difuntos de la comunidad se verían privados de participar en la dichosa bienvenida del Señor Resucitado. No lloréis, les dice san Pablo, como los que no tienen esperanza. Con la muerte no se acaba todo. No tiene la última palabra. Pues no, los decía Pablo: Creemos que Cristo ha muerto, ha resucitado y vive entre nosotros creando vida. Creemos también que Dios se llevará consigo a los que han muerto en Cristo. 

4. Llegado el momento, los muertos resucitarán los primeros. Después, nosotros - y Pablo se contaba entre ellos- seremos revestidos de inmortalidad sin necesidad de morir. Y todos seremos atraídos por la fuerza de Cristo Resucitado y llevados con Él a participar de la vida plena de Dios.

5. Mientras esperamos este encuentro maravilloso nos hemos de mantener firmes y atentos como si el Señor ya estuviera llegando. Y es que en realidad llega a cada momento en el sacramento de la Eucaristía y en el sacramento de cada hermano.

6. Y hay que tener los candiles encendidos como las muchachas del evangelio de hoy. Son invitadas a acompañar al Novio cuando venga a buscar a la novia para llevársela a su casa. Seguro que vendrá pero se hace esperar. Es el Señor de las sorpresas.

7. De las 10 muchachas hay cinco previsoras. Saben que los candiles necesitan aceite como los móviles de hoy necesitan batería cargada o un cargador por si acaso. Las otras cinco son bastante atolondradas como para preocuparse de nada. A todas les entró el sueño y se durmieron. Era casi medianoche.

8. ¡Aquí está el novio, salid a recibirlo! Las cinco previsoras en un santiamén pusieron a punto los candiles. Llevaban consigo provisión de aceite. El justito para cada candil. Las otras cinco se lo piden. Imposible. Tan imposible como encontrar una tienda abierta en aquellas horas. Cuando vuelven, el novio ya ha entrado. El resultado es dramático. Encuentran la puerta cerrada.

9. Seguro que a muchos nos pasa por la cabeza que las muchachas primeras eran avispadas, pero insolidarias y un pelín o un mucho egoístas. Pero la lección de Jesús no va por aquí. Jesús nos advierte que la preparación necesaria para poder participar a la boda es personal e intransferible. Como lo es también la responsabilidad. 

10. ¡Alerta, pues!, nos dice Jesús. No esperéis a poner en práctica sus enseñanzas cuando ya no sea tiempo. Velar es cumplir fielmente la misión confiada.

11. El día que nos bautizaron, nos entregaron un cirio con esta recomendación: A vosotros, padres y padrinos, os confiamos este cirio. Velad para que estos recién bautizados, vivan siempre como hijos de la luz para que, perseverando en la fe, salgan con todos los ángeles y santos al encuentro del Señor cuando venga.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy

domingo, 5 de noviembre de 2017

FARISEOS DE AYER Y DE SIEMPRE

1. Las lecturas me ¡dan un cosquilleo! Sobre todo cuando desde el ambón recuerdo a los otros sus obligaciones de cristianos y de personas: Poned por obra lo que os dicen, pero no los imitéis porque dicen y no hacen. 
2. El Profeta Malaquías se lo reprochaba sin ambages a los sacerdotes de Israel: ¿Sabéis por qué nadie hace caso de vosotros? Porque habéis abandonado el recto camino: sois parciales en vuestros juicios. Os dejáis guiar por el favoritismo. ¿No os dais cuenta de todos un mismo y único Padre?
3. Los escribas y fariseos eran los sabios y los santos del tiempo de Jesús. Sin embargo Jesús se encara con ellos con extraña virulencia. Cuando san Mateo transcribía las palabras de Jesús contra ellos, pensaba en los cristianos que tenían y tienen alguna autoridad sobre la comunidad. Y les echa en cara la escandalosa incoherencia entre fe y vida, entre lo que predican y la manera como viven. Abarca a todos: papas, obispos, sacerdotes, padres de familia, maestros y maestras, catequistas, teólogos, religiosos, laicos... A todos. 
4. Jesús se lo reprocha: Empleáis la ley del embudo, ancho para vosotros, estrecho para los demás. Os gusta figurar. Andáis a la caza de los honores que merecen los padres y maestros y guías sin aceptar sus exigencias. Exhibís vuestra tarjeta de visita rebosante de títulos y de excelencias, y de reverencias y de honorables e ilustres…
5. Hace muchos años salió un libro sobre la vanidad eclesiástica. Y se podría escribir un volumen respetable sobre la vanidad laica, disfrazada de protocolo. Incluso los hay bastante ricos como para presumir de pobres descamisados y andrajosos. La vanidad, la ambición, el orgullo, el afán de ser y de aparentar anidan en nuestro corazón humano.
6. Jesús nos lo recuerda: No os hagáis llamar maestros o padres o instructores. Porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. Y maestro e instructor sólo hay uno, el Cristo. 
7. Jesús propone un nuevo baremo para medir la grandeza humana: El mayor de vosotros sea vuestro servidor. Jesús, el Maestro y el Señor, se puso a lavar los pies de los discípulos en la santa Cena. Servir a los otros, no servirse de ellos.
8. A pesar de todo, y muy sabiamente, en las relaciones humanas, la gente tiene un especial respeto a los que representan el Señor en la Comunidad y los llama padres, maestros y directores. No hay por qué preocuparse mientras actúen como san Pablo con los cristianos de Tesalónica: Nos hicimos como madres cariñosas... Tanto os queríamos que la vida habríamos dado por vosotros... Procurábamos no ser gravosos a nadie. Como un padre que ama y anima y consuela.
9. Y Pablo, el maestro de la Comunidad, admiraba la humildad, la gratitud y la generosidad con que aquellos buenos cristianos acogían la palabra de él y de sus compañeros como palabra de Dios, porque se la transmitían en Él y por Él y en su nombre.
10. Jesús, tan severo con la vanidad de quienes se las daban de santos, seguro que miraba entonces y admira ahora a los padres y a las madres y a tantos y tantas que se ponen al servicio de los demás. Tal vez sin darse cuenta, sirviéndolos a ellos, sirven a Cristo.
11. Después de este baño de evangelio, podríamos recitar el precioso salmo de hoy: 
Señor, mi corazón no es engreído, ni mis ojos altaneros;
no persigo grandezas ni prodigios que me superan.
Calmo y silencio mi anhelo.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: A. Gaufí cmf

viernes, 3 de noviembre de 2017

CONMEMORACION DE LOS FIELES DIFUNTOS

1. También Jesús experimentó la muerte. Hemos oído su grito de agonía: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado así, tan solo?" Estremece este clamor. Al silencio de Dios, los soldados responden dándole de beber lo que ellos bebían para apagar la sed. Pero sin amor, escarneciéndolo.
2. Oímos su último grito confiado: "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu". Y la cortina del santuario se rasgó en dos partes, de arriba abajo. El centurión que estaba de guardia exclamó: "¡Verdaderamente este hombre era hijo de Dios!"
3. En calvario hay tres cruces, tres actitudes ante la muerte: un ladrón maldice su mala suerte. El otro encuentra la oportunidad de un cambio de vida: "Acuérdate de mí cuando estés en tu reino". Y Jesús que se pone filialmente en manos de su Padre. Y esta ofrenda hace fecunda su vida y su muerte: Aquella cortina del templo que sólo podía traspasar el gran sacerdote una vez al año, se rasga. Con Jesús tenemos todo acceso directo al Padre, porque todos somos hijos en el Hijo.
4. El centurión reconoce, aunque tarde, quién era el que así moría ante sus ojos. ¿Por qué tan a menudo hemos esperar a que se mueran nuestros seres queridos por reconocer los grandes valores que tenían?

5. La muerte no tiene la última palabra. A las mujeres que van al sepulcro a llorar a Jesús el ángel los dice: "Buscáis a Jesús, el Nazareno, el Crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí".
6. Entre ayer y hoy, muchísima gente visita el cementerio. Cementerio quiere decir dormitorio: los difuntos duermen esperando el día de la resurrección.
7. Por un instinto especial pensamos que el día que nos llegue la muerte, no estaremos bastante preparados para ver el rostro de Dios. De un modo u otro deberemos acomodar la pupila del alma a aquel resplandor fulgurante. A esto lo llamamos el purgatorio. Y creemos que con nuestra oración empapada de amor, podemos ayudar a nuestros hermanos difuntos para esa preparación.
8. Dales, Señor, el descanso eterno. Descansen en paz.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: plataformaarquitectura.cl

FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS


1. ¡Qué maravilla, hermanos! ¿Sabéis por qué nos podemos llamar ”hermanos”? Pues porque el Padre del cielo nos ama tanto que nos reconoce como hijos suyos. Y si somos hijos de un mismo Padre, somos también hermanos. No siempre lo parece, porque nos cuesta de hacer aflorar hacia fuera de nosotros la riqueza que llevamos dentro. Pero un día estallará y seremos semejantes a Él porque lo veremos cara a cara con los ojos nuevos que nos dará para verlo tal como es. 


2. Ahora somos Hijos. ¿Y qué y cómo seremos mañana? Levantemos los ojos al cielo: vemos una inmensa multitud. ¿Quiénes son y de dónde vienen? Son y vienen del mismo mundo en que vivimos nosotros. Han llegado allí arriba después de superar la gran tribulación que a menudo han sufrido por el hecho de ser cristianos coherentes con su fe y ser testigos de Jesús en su ambiente. Personas de corazón sincero y de manos limpias de culpa, que nunca adoraron los falsos dioses o ídolos tanta gente adora: el dinero, la fama, el éxito... Mirémoslos ahora: Vestidos de fiesta y lavados con la sangre Jesús, el Cordero de Dios. Podemos ver también el grupo de los 109 mártires claretianos beatificados el 21 de octubre pasado en el marco “celestial” de la Sagrada Familia de Barcelona.

3. Ahora celebran la gran liturgia, la solemnísima Eucaristía a la cual nos unimos también nosotros desde la pobreza de nuestra liturgia dominical. Ya no pasarán hambre ni sed, ni les abrumará el ardor del sol. Jesús es su pastor que los guía hacia los manantiales del agua de la vida. Dios les enjugará las lágrimas de sus ojos. 

4. ¿Y cómo se llega al cielo? Por nuestro mismo camino si lo recorremos como Jesús: pasando haciendo el bien, enjugando las lágrimas de los que lloran, saciando a los hambrientos de pan, de salud y de vida, acogiendo a los más pobres, a los más pequeños y marginados. Jesús los proclama dichosos y felices no por el hecho de ser pobres o afligidos o marginados u oprimidos e indefensos, sino porque Dios toma descaradamente partido ellos para liberarlos de estas situaciones con tanta frecuencia injustas. 

5. Dios les mostraba su amor a través de Jesús en tiempo del evangelio y se lo muestra hoy a través de tantos hombres y mujeres de gran corazón, compasivos y de mirada limpia, atentos a poner paz y a crear relaciones cada vez más humanas, personas con un hambre y una sed insaciables de ver realizado en este mundo el proyecto de Dios sobre sus hijos. Ellos enjugan las lágrimas de los que lloran y está al lado de los que sufren y les hacen sentir la caricia de Dios.

6. Y a pesar de ser tan buena gente, a menudo son mal vistos y perseguidos. Porque con su comportamiento son un reproche callado pero incisivo de los egoístas y avaros, tramposos y corruptos, corruptores y mentirosos. El hecho de ser perseguidos e incomprendidos es la garantía de que andan por el camino de Jesús, de que son la presencia visible de Dios en el mundo. 

7. Alegrémonos por los todos los Santos que ya están gozando de Dios en el cielo. Y alegrémonos también porque muchas veces, con nuestra vida ordinaria de cristianos normales, realizamos, casi sin ni darnos cuenta, lo que Jesús proclama en las Bienaventuranzas.
Texto: J. Sidera cmf
Foto: archivo Cultura y Fe hoy